Vol 4. Núm 10. 2016
EN TIEMPOS DE REFORMAS… ¿TODO EL MUNDO CUENTA?
Patricia Batista Daybel Pañellas Álvarez Facultad de Psicología. Universidad de La Habana
Resumen
Se presenta una caracterización de la percepción de exclusión social que tienen distintos grupos poblacionales del Consejo Popular Pilar-Atarés. Forma parte de las investigaciones-acciones llevadas a cabo por la Universidad de La Habana en la ejecución del “Proyecto Cerro”, donde trabajaron de conjunto la Facultad de Psicología y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Se indagó sobre la definición de exclusión social que tenían los vecinos de esta comunidad, así como la caracterización del proceso que eran capaces de hacer a partir de los tipos de exclusión identificados, los espacios de socialización afectados por ella, así como los factores que lo condicionan. Los principales resultados indican que el proceso de exclusión social sí es percibido por los vecinos de la comunidad, identificándose exclusión de tipo económica, política, cultural y social; además fueron tratados temas como la percepción de desigualdades territoriales, la influencia del nivel económico y las posibilidades de participación social como elementos asociados a los procesos de exclusión.
Abstract
A characterization of the perception of social exclusion that have different population groups of Pilar-Atarés Popular s Council. Part of this research project conducted by the University of Havana in implementing the "Cerro Project", which worked to set the Faculty of Psychology and the Latin American Faculty of Social Sciences (FLACSO). Inquired about the definition of social exclusion that were the residents of this community as well as the characterization of the process they were able to do from the types of exclusion identified social spaces affected by it, as well as the factors that condition. The main results indicate that the process of social exclusion itself is perceived by the residents of the community, identifying exclusion from economic, political, cultural and social nature; they were also topics such as perception of territorial inequalities, the influence of economic status and possibilities for social participation as elements associated with the processes of exclusion.
Palabras claves
exclusión social, percepción social, Pilar-Atarés, social exclusion, social perception, Pilar-Atarés

El proceso de actualización del modelo económico que comenzó en el año 2010, fue bienvenido en tanto respondió a una demanda de transformaciones necesarias, dado el contexto nacional e internacional y se llevó a cabo desde un modo de discusión pública nacional en el que se entrenó la construcción colectiva de la agenda sociopolítica. Obviamente, generó expectativas con respecto al futuro del país, y las reformas implementadas han tenido impactos a los que es necesario darles seguimiento en pos de ser consistentes con la construcción de una sociedad justa, con todos y para el bien de todos.
El primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, refiriéndose al papel que deben desempeñar las universidades y los centros de investigación hoy en Cuba refería que su deber consistía en “conceptualizar los procesos que vive la nación, y  en particular, trabajar en la fundamentación teórica de nuestro modelo socioeconómico” (Díaz-Canel, 2014).
La investigación que aquí se presenta constata que es posible. Se realizó en el primer trimestre del año 2013, en el Consejo Pilar Atarés, del municipio Cerro, formando parte de las investigaciones-acciones llevadas a cabo por la Universidad de La Habana en la ejecución del “Proyecto Cerro”.1 Se circunscribió a este consejo dada la presencia del taller de Transformación Integral del Barrio (TTIB), que nos abrió sus puertas.
Nuestro objetivo fue caracterizar la percepción sobre exclusión social que tienen diferentes grupos poblacionales de la comunidad Pilar Atarés. Trabajamos con un total de 70 sujetos, organizados en 6 grupos de 10-15 miembros: adultos mayores, jóvenes, hombres, mujeres, grupo mixto, Tomadores de decisiones, intencionando la heterogeneidad intragrupal en cuanto a color de la piel, ocupación, sexo y edad. El modo de trabajo fue el grupo focal, en el que, para propiciar las discusiones, se utilizó el rol playing, desde diferentes sets dramáticos.
Como referentes teóricos fundamentales, trabajamos con las categorías percepción y exclusión social. La primera, entendiéndola como: Proceso pertinente a la subjetividad, que discurre en el contexto de las relaciones interpersonales e intergrupales, consistente en la evaluación de los objetos, sujetos, procesos y fenómenos con los que interactúa, activando para ello los significados y sentidos que revisten, la identificación, la interpretación y la reflexión, atribuyendo categorías y elaborando juicios de cierta complejidad, mediados por las experiencias histórico-concretas. Este proceso genera determinados efectos que dinamizan y pronostican el curso de las relaciones entre lo percibido y quien percibe, encauzándolas prejuiciadamente o no, por la empatía, la aprobación y la aceptación, o la antipatía, la repulsión y el rechazo” (Morales y Mederos, 2010); las segunda, como: proceso de carácter estructural, multicausal, multidimensional y dinámico, asociado a condiciones de desventaja social más o menos intensa y estable, donde las personas o grupos pueden estar limitados de sus derechos sociales, económicos, políticos o culturales en comparación con otros en un mismo contexto. (Roch, 2012; Hernández, 2008; Texano, 2001; Subirats, s/a; Morales, s/a; Gregorio, 2007; Mujinin, 1998; Laparra y Aguilar, 1999)
Bajo este encuadre general, procederemos a caracterizar el territorio en el que trabajamos y expondremos nuestros hallazgos.

Municipio Cerro y el Consejo Popular Pilar- Atarés
El Cerro es uno de los 14 municipios de la provincia La Habana. Su extensión superficial es de 10, 19km2 y se reconoce por ser de los territorios capitalinos más céntricos y habitados. Según datos preliminares del CENSO del 2012, su población residente es de 129 418 habitantes, de ellos, 61 402 hombres y 68 016 mujeres, para una densidad de población de 127 000, 5 hab./km2.  Es un municipio con más de 200 años de historia y tradiciones, caracterizándose por la existencia de profundas raíces culturales, que aportan elementos positivos y también negativos en el desarrollo actual de sus barrios.
Hoy el Cerro es un municipio industrializado, con presencia de importantes establecimientos de producción, comercio y servicios. Cuenta con algunos de los más reconocidos hospitales de la provincia y centros educacionales de todos los niveles de enseñanza. Se calcula un promedio de 77 790 trabajadores que laboran dentro y fuera del municipio, con un predominio de técnicos (20 028), operarios (17 860) y trabajadores dedicados a los servicios (12 271). El salario medio de sus habitantes oscila sobre los 467,1 CUP.
La situación habitacional del municipio se distingue por el deterioro de las construcciones, con un 75% de casas construidas en la etapa colonial y neocolonial que no han recibido el mantenimiento adecuado, por lo que 1055 viviendas son declaradas hoy insalubres y es ascendente el número de locales en condiciones de derrumbe.
Agrupa un total de 7 Consejos Populares organizados a partir de los años 90, respetando la distribución geográfica y los límites establecidos históricamente entre los barrios. Dichos Consejos Populares son Pilar-Atarés, Latinoamericano, el Canal, Armada, Las Cañas, Palatino y Cerro. Dos de ellos debido a sus peculiaridades socioeconómicas cuentan con los llamados Talleres de Trasformación Integral del Barrio (TTIB).
Estos talleres, enclavados en Pilar-Atarés y el Canal, surgieron como iniciativa en el año 1988 con el objetivo de “promover el desarrollo urbano y social de la comunidad, mediante la integración de la población, instituciones y organizaciones, a través de un proceso de planeamiento participativo”. Sus acciones han estado dirigidas fundamentalmente al desarrollo comunitario fomentando el rescate y conservación de las raíces y tradiciones culturales de los pobladores en pos del fortalecimiento de la identidad comunitaria, también se ha encaminado al trabajo preventivo de diferentes problemáticas que aquejan al barrio. Su apoyo también ha estado dirigido a las condiciones de vida y la economía local.

Consejo Popular Pilar-Atarés
Pilar-Atarés se localiza en la zona norte del municipio, limita con Centro Habana (al norte), Habana Vieja  (al este),  el Consejo Popular Latinoamericano (al oeste) y Cerro (al sur). Agrupa a dos de los barrios más antiguos de la ciudad cuya historia data de los primeros asentamientos de La Habana de extramuros durante la etapa colonial.
El barrio del Pilar toma su nombre por la reconocida Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, expresión de la religiosidad católica que imperaba entre los primeros pobladores del territorio y que persiste en la actualidad. Atarés fue el nombre de un suntuoso castillo que formó parte de las primeras edificaciones de esta naciente ciudad. Poseen ambos barrios una fuerte influencia cultural afrocubana, destacándose el aporte de sus vecinos a géneros como la rumba, el guaguancó y la tradición de las comparsas.
Desde sus inicios, en sus asentamientos contrastaba la convivencia de una población blanca adinerada, con otra más pobre, fundamentalmente de raza negra y obrera. En este Consejo Popular se combina además la práctica de la religión católica con otras de origen afrocubano como la Regla de la Ocha o Santería, la Regla Conga, la Regla de Palo o Palo Monte y la Secta Secreta Abakuá o sociedades ñáñigas.
Algunos de los principales aportes de estos barrios a la cultura y tradiciones populares, son, la propia Iglesia del Pilar, la prestigiosa comparsa “Los Marqueses de Atarés” (1935), la Sociedad Cultural del Pilar (1848) y la escuela Normal de Maestros de La Habana (1943), entre otros. Además en sus calles nacieron importantes exponentes de la cultura, la historia y la ciencia cubana como Enrique Jorrín, Félix Chapotín, Paquito González Cueto y Carlos Verdugo.
En la actualidad, el barrio de Pilar-Atarés se distingue por su riqueza histórica y cultural matizada por la incidencia de desventajas sociales y otras condiciones socioeconómicas negativas que afectan durante ya varias generaciones a sus vecinos. Con una densidad poblacional de 3 3000hab/km2, este territorio se reconoce como el más densamente poblado del municipio, su población es de 19 302 habitantes, siendo superior la cifra de mujeres que de hombres y de acuerdo a las tendencias nacionales, presenta indicadores de creciente envejecimiento poblacional.
En este barrio se reconocen dificultades tales como la contaminación ambiental, secundada por la acción negligente de los centros de producción que allí se ubican y la insuficiencia de áreas verdes.  Son frecuentes la ocurrencia de derrumbes parciales y totales de las viviendas; condiciones de hacinamiento y promiscuidad entre miembros de una misma familia, incluso entre vecinos; de las 39 631 viviendas que se contabilizan en la zona, 2 302 han sido declaradas en mal estado y prevalecen las ciudadelas, muchas de ellas no tienen las condiciones básicas para garantizar la salubridad. Existen serias dificultades con la recogida de desechos sólidos que se acumulan en la mayor parte de las cuadras, creando grandes vertederos, esta situación, cada vez más lamentable, atenta contra la salud de los pobladores y la imagen urbana.
Otras dificultades son la incidencia de indisciplinas sociales que incluyen desde la tendencia a la transgresión de normas legales, hasta el maltrato a la propiedad social y las dificultades en las relaciones interpersonales. También hay un alto índice de desempleo, sobre todo entre la población joven, prevalencia del mercado sumergido y estrategias de supervivencia fundamentadas en la ilegalidad. Las condiciones económicas de la mayor parte de la población son insuficientes.
Las opciones de recreación generadas a lo interno de la comunidad son prácticamente nulas y no se satisfacen las necesidades de la población. Es creciente la presencia de alcoholismo y drogadicción, cada vez más visible en el espacio público; además de una gran incidencia de pacientes que viven con VIH y la práctica de prostitución.
A pesar de los altos índices de escolaridad que se reconocen en el barrio, el nivel cultural y la educación formal de sus vecinos, es cuestionada y evaluada de deficiente de acuerdo a los criterios que avala la sociedad cubana en general. Son frecuentes, las riñas callejeras, los escándalos, el volumen elevado de la música en las casas, el descuido de los espacios públicos, el uso de un lenguaje callejero, entre otros elementos afines.
Durante más de 20 años, el Taller de Transformación Integral del Barrio, trabajando conjuntamente con otras instituciones gubernamentales como el Poder Popular y organizaciones populares como la FMC y los CDR, han procurado el desarrollo local de la comunidad Pilar-Atarés, aunque, por diferentes razones, las estrategias no siempre han dado frutos positivos o al menos perdurables. Las características negativas persisten y el trabajo educativo y preventivo que se realiza aún es insuficiente.

Hallazgos
Todos los grupos coincidieron en que existían diferentes sectores de la población, que en el momento actual, se encuentran en condiciones que lo ubican fuera de la sociedad. Afirman que aun cuando la existencia del fenómeno no es declarada explícitamente las personas conocen los espacios o situaciones con los que no pueden relacionarse por que perciben que “no caben”, “no hay lugar” para ellos.
Utilizan como sinónimos “injusticia”, “desigualdad”, “discriminación” o “rechazo”, siendo los jóvenes quienes más usaban  el término desprejuiciadamente, con cuestiones más ligadas a la política y de repercusión nacional,  mientras que los más viejos, sobre todo aquellos que pasaban de los 60 años, negaban su existencia o preferían hablar sobre la situación socioeconómica del barrio, en temas relacionados con el espacio privado y lo comunitario. Así, muchos de los ancianos que formaron parte de la investigación insistían en asegurar la existencia de inclusión social
“Aquí todo el mundo cuenta” (grupo de los adultos mayores, mujer, negra), “aquí cada cual cuenta a su manera, porque la cosa está en que la gente tiene al menos un espacio que utiliza o no utiliza, pero cuenta a su manera” (grupo de hombres, adulto mayor, blanco), apelando a las llamadas conquistas de la revolución como el acceso a la educación y el sistema de salud de forma gratuita. De hecho, específicamente en el grupo realizado solo con adultos mayores, el debate se refirió básicamente a las carencias o ausencias dentro de las dinámicas del barrio que están afectando directamente a los vecinos tales como:  “en realidad lo que no está contando es la educación formal” (grupo de adultos mayores, mujer, mestiza), “los habitantes del barrio están excluidos del servicio telefónico”(grupo de los adultos mayores, mujer, mestiza), “lo que está excluido es el respeto y la limpieza” (grupo adultos mayores, mujer, blanca).
Sin embargo, expresiones como “aquí todos somos excluidos de la toma de decisiones” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco) yen Cuba, hay más excluidos que incluidos” (grupo de hombres, adulto mayor, blanco) que formaron parte del consenso grupal en la mayoría de las sesiones, nos habla de un fenómeno que no solo se percibe como real y presente, sino que aparentemente afecta a un grupo importante de la población.

¿Cómo definen los sujetos esa exclusión social que perciben en su realidad?
Pudimos identificar tres elementos que guiaban las explicaciones y debates en los diferentes grupos:
Primero, se entendía la exclusión como una condición de desventaja social a la que están sometidos una serie de grupos y personas, cuyo acceso a diferentes oportunidades de tipo económicas, políticas, sociales y culturales es notablemente inferior en comparación con otros. (“los excluidos son esos, los que tienen problemas” (grupo de mujeres, adulta, blanca), “Estos barrios marginales no son atendidos” (grupo de los adultos mayores, hombre, blanco), Los pobres somos excluidos” (grupo de hombres, adulto, negro).Este tipo de exclusión casi siempre es consecuencia de la inefectividad de políticas económicas y sociales que no son capaces de respaldar a toda la población (“el problema es que en Cuba todo está prohibido y para el pobre más” (grupo de hombres, adulto, blanco), “el sistema es muy rígido y marca las diferencias” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco) Se reconocen además otros grupos sociales que “se sienten por encima” y refuerzan la situación de exclusión.
Segundo, se asociaba con juicios y prácticas de rechazo y reprobación a los que son sometidos ciertos sectores por no actuar en correspondencia con las normas sociales. Es el caso de los “alcohólicos”, “drogadictos”, “algunos tipos de delincuentes”, “personas marginales”, “violentos”, “mal educados”, que son responsabilizados por asumir este tipo de conducta y el rechazo hacia ellos es aprobado, (“excluye la sociedad, porque a nadie le gusta tener un ladrón al lado” (grupo de mujeres, adulta mayor, mestiza), “los alcohólicos, se excluyen a los alcohólicos, aunque hay lugares de rehabilitación para ellos, la sociedad los excluye”. (grupo de tomadores de decisiones, hombre, adulto mayor, blanco), “dejamos de lado esas cosas que entorpecen con nuestra identidad, lo excluimos” (grupo de mujeres, adulta mayor, mestiza) aunque se propone “sumar a estas personas” y “contar con ellas” en aras de que con la integración se logre disminuir su presencia (“nosotros queremos un entorno que sea como debe de ser” (grupo de mujeres, adulta mayor, mestiza), “incluidos están todos, mientras lleven una vida correcta, que es tener educación una buena familia” (grupo de mujeres, adulta, blanca).
También estos juicios y prácticas de reprobación, pueden dirigirse a otros sectores tradicionalmente discriminados, como “discapacitados”, “homosexuales”, “negros y mestizos”, “ex presidiarios”, que son rechazados por “no cumplir con los requisitos”(“nosotros mismos, como padres, a veces no dejamos bajar a los niños por miedo a que los otros niños echen a perder a los nuestros” (grupo de tomadores de decisiones, mujer, adulta, mestiza), “yo pienso en esa gente que está excluida y hay que incluir, dentro esas personas que son más vulnerables a la exclusión son los sancionados, los homosexuales, las familias disfuncionales” (grupo mixto, mujer, adulta mayor, negra). En este caso, “el maltrato” y “apartarlos”, no está legitimado, los sujetos defienden la necesidad de “respetar las diferencias” e integrarlos a la sociedad.
Tercero, exclusión hace mención a la carencia de determinados elementos sociales y materiales como la disciplina social, higiene, buenos modales, valores morales, condiciones habitacionales y recursos económicos indispensables. (“Es que no siguen las orientaciones, han excluido las orientaciones, las de ayuda a la droga, es inclusiva, pero lo excluyen” (grupo de tomadores de decisiones, mujer, adulta, negra), “lo que está excluido es el cuidado de las calles y aceras del barrio donde resido” (grupo adulto mayor).

Tipos de exclusión social percibida
Exclusión económica
Las diferencias dentro de la sociedad cubana con respecto al acceso económico, estrategias de supervivencias y facilidades para tener mejores condiciones de vidas, guiaron el pulso de todas las sesiones, algunos se atrevían a asegurar que “todo” constituye “una cuestión económica”, por tanto resulta coherente que este haya sido uno de los principales tipos de exclusión identificados.
La exclusión económica que describen los sujetos tiene que ver, en primer lugar, con que los trabajos que oferta el sector estatal para la mayor parte de la población no constituyen un sistema de remuneración suficiente para satisfacer las necesidades básicas de las: “usualmente el trabajador que no tiene un buen salario, tú lo ves en la calle pensándola porque no tiene dinero” (grupo mixto, hombre, adulto, blanco); “al final, mira, tantos años que estudié y no tengo un quilo” (grupo de mujeres, adulta, blanca); “yo no puedo ir a comprar con mi título de trabajador de la salud” (grupo de hombres, adulto, mestizo).
Esto ha dado paso a la legitimación de estrategias ilegales de supervivencia: “la sociedad te obliga, porque lo que yo digo es que si tú no tienes que comer, a ti que te importa lo que pase, me robo lo que pueda del trabajo” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco); “Hay mucha gente que vive la vida inventando y después de mucho esfuerzo no puede más y tiene que comenzar a robar” (grupo de mujeres, adulta, blanca).
En frases como “hoy el cubano vive de lo que roba y no de lo que le da el estado, el problema es que si un día va preso, porque alguien no se hizo más el de la vista gorda, pues sencillamente lo excluyen, su vida cambia y todo cuando al final fue la sociedad la que lo obligó” (grupo de hombres, joven, blanco), encontramos otro tema asociado a la exclusión de tipo económica, esta vez reconociendo un sector de la población con acceso limitado a los mercados de trabajo. Los ex reclusos se enfrentan en el período posterior al cumplimiento de la condena a una serie de limitantes asociadas a prejuicios y estigmas que no les permite ejercer en un puesto laboral, de acuerdo a su preparación técnica que le permita reinsertarse en sociedad: “yo digo porque hay algunos (presos) que son profesionales, gente de experiencia en su trabajo, y no se les incluye. Solo se les ofrece como trabajo Comunales”(grupo de hombres, adulto, blanco); “eso es exclusión, te quito el derecho a tener un grupo que no sea el de los delincuentes, porque los demás te rechazan” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).

Exclusión social y cultural
Estos sujetos detectan juicios y prácticas que muestran rechazo y discriminación hacia ciertos sectores sociales, cuyas prácticas culturales y/o conducta social no son aprobadas por la mayoría, lo que los coloca en una posición de desventaja: “son familias que por ser disfuncionales son marginadas, son excluidas y en el caso de los sancionados, … en vez de apoyarlos, de ayudarlos a lograr un cambio, los rechazan, los alejan, no los tratan ni los ayudan por los errores que habían cometido y bueno con los homosexuales es conocido para todo el mundo que ha comenzado un proceso de inclusión que todavía no ha llegado a lo que se plantea, se acepta, pero se acepta a medias” (grupo mixto, mujer, adulta mayor, negra); “con independencia a lo que hemos avanzado no estamos tan de acuerdo con la identidad sexual de cada uno, no nos adaptamos a las parejas del mismo sexo, es decir, son lo que están excluidos”(grupo de mujeres, adulta mayor, mestiza); “Los presos, la población los excluye, después de haber cumplido su sanción”(grupo de hombres, joven, blanco).

Exclusión política
La exclusión de tipo política está íntimamente relacionada con las limitantes que perciben los sujetos al acceso a la toma de decisiones, fundamentalmente los jóvenes, quienes subrayan la carencia de espacios públicos donde ejercer el derecho a expresar sus inquietudes: “Es que yo quiero participar, … yo quiero que se me escuche y en realidad no existe ese espacio de hablar y que lo que tú digas sirva para hacer un cambio” (grupo de los jóvenes, estudiante de cibernética, 23 años, mestiza, mujer).
Otros manifestaban sus inquietudes con respecto a la real representatividad de sus intereses en las nuevas reformas y leyes: “hemos llegado a un punto en que la voz del pueblo no se escucha, a ver sí, muchos cambios, muchas cosas nuevas, pero a ver, ¿a ti te han preguntado si esos eran los cambios que tú querías?” (grupo de los jóvenes, estudiante de psicología, mujer, blanca).
También un trabajador por cuenta propia cuestionaba la existencia de mecanismos que lo respaldaran en caso de ser afectado por algún cambio: “yo no sé a quién dirigirme si alguna cosa o ley me afecta” (grupo hombre, trabajador por cuenta propia, blanco, adulto).
En este sentido, la situación parece agudizarse con el reconocimiento de limitaciones de las organizaciones políticas y de masas para aglutinar de forma comprometida a la población y crear los espacios para su amplio desarrollo político, en primer lugar fue cuestionado el papel real que juegan hoy los CDR pues los sujetos afirman que: “en Cuba se ha perdido la unidad, el amor al otro. Nadie quiere ser cederista ahora, antes eso era un orgullo” (grupo de hombres, adulto, blanco).
La falta de compromiso social, el desinterés y el individualismo asociado a la pérdida de valores morales y la influencia de estrategias de supervivencia en los márgenes de la ilegalidad, se deposita también en la funcionalidad de las principales organizaciones políticas del país: “yo lo que veo en muchas organizaciones y lugares en los que estoy que hay gente, de la Juventud y del Partido, que viven, miran, viven callados, porque hay mucha gente del Partido que son corruptas” (grupo mixto, hombre, adulto, blanco). Criterios como este preceden a otros donde los sujetos muestran su desconfianza ante las posibilidades de una real solución de los problemas que detectan.

Espacios de socialización afectados por la exclusión social
El discurso de nuestros sujetos muestra la existencia de distintos espacios de socialización donde se hace tangible la existencia de exclusión, combinándose lo económico, lo político, lo social y cultural. De esta manera hacen referencia a la desigualdad territorial. Distinguen dos tipos de barrios, cuya diferencia fundamental radica en que unos son reconocidos por elementos “positivos” y están “bien atendidos”, mientras otros están “abandonados” y son considerados “marginales” y producto de la desatención a la que son sometidos los sujetos lo consideran excluidos. De esta manera, con sus palabras, están describiendo zonas luminosas y zonas opacas.
Según refieren barrios como Pilar-Atarés, llamados “marginales” o “problemáticos”, están abandonados por las instituciones y el Estado. Denuncian la desatención a la garantía de cuestiones materiales básicas como “problemas con las casas, hacinamiento, aceras rotas y huecos en la calle”   que repercuten en la conducta social y la predisposición de las personas pues “la gente se siente mal y en cierta medida se sienten discriminados y actúan como delincuentes” (grupo adultos mayores, hombre, blanco).
Además, la calidad de los servicios básicos denota otras diferencias, fundamentalmente aquellos que se presentan como homogéneos para toda la población cubana y de forma gratuita, en especial se reconoció la situación de la educación y la salud, pues la presencia de los centros no garantiza la equidad en tanto es percibido una peor calidad del desempeño profesional de los trabajadores: ”En un barrio como Atarés pasa que en ocasiones los especialistas, médicos, maestros, etc., designados para trabajar en los barrios marginales rechazan su trabajo y no contribuyen a la inclusión social”  (grupo de los tomadores de decisiones, mujer, adulta, negra).
En barrios como Miramar, el Vedado, Kohly, no se identifican los problemas sociales y las personas se perciben “diferentes”. Las condiciones materiales son muy distintas y se distinguen por agrupar a “familias acomodadas”, personas con dinero, cultura y mejor educación: “Aquí hay barrios, apartados, residenciales, de gente rica, donde la gente no se dice ni los buenos días y los negros son apartados y no los quieren” (grupo mixto, mujer, adulta, mestiza). “Una cosa son los que viven aquí, están por el piso si los comparas con los que viven en Playa, en el Vedado” (grupo de estudiantes, estudiante de música, hombre, blanco).
Esta imagen del barrio, enfatizan los adultos mayores, está reforzada por la imagen que ofrecen los medios de comunicación, quienes los estigmatizan o los invisibilizan “este es un barrio con mala fama”, “la gente generaliza y piensa que todos los que viven aquí son mala cabeza, pobres, marginales”, sin embargo, aquellos elementos positivos no son reconocidos por los medios de comunicación “Otros barrios salen en las noticias del Canal Habana, pero Atarés nunca, sin embargo, es el barrio con mejor resultado en las elecciones, el de mayor movilización para el 1ero de mayo” (grupo adultos mayores, mujer, blanca).
Los sujetos consideran que son los elementos negativos que caracterizan al barrio e históricamente los  han estigmatizado, como la delincuencia, la marginalidad y los malos hábitos sociales, los que han llevado al abandono de las instituciones: “en este barrio yo no voy a encontrar la gente inteligente que necesito, la gente profesional, la gente buena, solo un montón de vagos drogadictos, que lo único que van a hacer es darme más trabajo y quitarme el dinero, por tanto, no me importan, que se pudran allí y que se les caigan las casas, y que la basura se los coma, y que los maestros y las escuelas sean los peores y que los médicos se vayan echando, da igual si de todas formas no tiene remedio”(grupo de jóvenes, estudiante de psicología, mujer, blanca).
Interesante resulta como denuncian malestar hacia la desigualdad intraterritorial:
“la gente del Pilar se cree superior, porque ese barrio tiene mejores condiciones en el estado constructivo, la cultura, tiene más desarrollo, los de aquí tienen menos desarrollo cultural, la forma de vestir, los de aquí no tienen dinero y por tanto su forma de vestir es más marginal, aquí para parecerse a la gente del Pilar hay que cometer delitos para un poco emparejar las cosas y este es un barrio de droga, de prostitución, de robo, se delinque mucho para quitar las diferencias” (grupo mixto, mujer, adulta mayor, negra).
Los estudiantes universitarios se cuestionan su real inclusión en el barrio, aun cuando se “sienten parte” de él, no logran identificarse totalmente porque se perciben diferentes: “yo no soy alguien representativo de mi barrio, tengo una manera de ser que me hace sentirme muy diferente a lo que caracteriza al barrio que es la marginalidad, la falta de cultura, la falta de objetivo” (grupo de los jóvenes, estudiante de psicología, mujer, blanca), “hay una barrera, un espacio grandísimo entre nosotros, de cultura, intereses, objetivos”(grupo de los jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).
Estos jóvenes identifican la existencia de diferentes grupos sociales dentro del propio barrio, separados por cuestiones culturales, empleo del tiempo libre, proyectos futuros, oportunidades de acuerdo a su sustento económico y formación académica, donde unos se apegan más a lo esperado para el contexto en el que se desarrollan “el tradicional negrito de Atarés tiene que cumplir una serie de parámetros, clasificar entre los mejores arrebatadores o rateros de Atarés en el mejor de los casos y por tanto, la lista viene desde romper los teléfonos públicos, hasta robarte las rueditas de los tanques de basura, hasta juega a la bolita y emborráchate o si no, no eres de aquí” (grupo de los jóvenes, estudiante de diseño, hombre, blanco), “como no estudió, como no tiene dinero para salir del barrio, como apenas trabaja, se quedó aquí estancado y ahora, yo tengo otra formación” (grupo de los jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco), mientras los otros se sienten fuera (si tenemos en cuenta que en Atarés una niñez normal es tirando piedras, diciendo malas palabras y estar colgados en las guagua, algunos de nosotros fuimos de los que menos piedras tiramos y por eso somos los anormales” (grupo de los jóvenes, estudiante de diseño,  hombre, blanco).
“En este tipo de barrio donde uno vive, uno como yo, nunca llega a estar totalmente incluido en las actividades del barrio, porque uno lo asocia a estar en la calle, a jugar en la calle, a perseguir camiones en Cuatro Caminos, engancharse de las guaguas y realmente uno no tuvo mucho tiempo para eso” (grupo de los jóvenes, estudiante de diseño, hombre, blanco).
Estas categorizaciones diferencian grupos y, al estar encarnadas en sujetos cuyas identidades son múltiples, vivencian cierto malestar, similar a una deslealtad: “cuando tú dices, yo soy de Atarés, la gente dice, coño eso está en candela” (grupo de los jóvenes, estudiante de diseño, hombre, blanco), “yo no parezco de aquí” (grupo de los jóvenes, estudiante de psicología, mujer, blanca).
“Lo que pasa es que siempre va a parecer que el malo soy yo, porque yo fui el que cambié y me dediqué a otra cosa, y no fui fiel al barrio” (grupo de los jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).
“Yo soy de aquí, como la gente de aquí y estoy a mucha honra con eso” (grupo de los jóvenes, bailarina, mestiza, mujer).
Como parte de la opacidad del barrio, se encuentra la calidad del sistema educativo. Los vecinos perciben que unas de las principales dificultades que influyen en el deterioro del barrio están vinculadas con dificultades en la formación académica de las nuevas generaciones dada la mala calidad de las instituciones docentes, donde no van a trabajar los mejores maestros, porque saben que el barrio es malo y por tanto no quieren estar allí: “pasa entonces que los mejores especialistas van a los mejores barrios y los peores especialistas se quedan en los peores. Y se crea un círculo vicioso. Cuando tú dices que tienes que trabajar en un barrio como Atarés la gente dice, pá su madre, eso es candela” (grupo de tomadores de decisiones, mujer, adulta, negra).
Con referencia a la educación, los jóvenes también identifican desigualdades, que develan inequidades, especialmente en el acceso a la educación superior, “yo estudio porque alguien me mantiene, yo no estudio del aire, yo tengo un respaldo que mucha gente no tiene, mi situación y la de los que estamos aquí dándonos el lujo de estudiar es diferente” (estudiante de cibernética, mujeres, mestiza).
El problema fundamental radica en que las características de los planes de estudios y los horarios docentes en el curso diurno exigen que los estudiantes pasen la mayor parte de su tiempo en los centros educativos o realizando actividades docentes y dejan poco espacio para ser ocupado en trabajar, situación que se complementa con la pobre oferta de empleos a medio tiempo o que no exijan experiencia laboral, por tanto cuando no existe apoyo económico familiar, aparece un obstáculo para la superación: “mucha gente ha tenido que dejar de estudiar para trabajar, porque tiene que decir o estudio o vivo [Grupo de estudiantes, Estudiante de Psicología, mujer, blanca], “Es que el sistema es muy rígido y marca las diferencias”
Además de la imposibilidad de mantenerse con medios propios, los jóvenes reconocen como otro obstáculo las crecientes exigencias materiales que son indispensables para cursar las carreras universitarias, que agravan la situación de aquellos que no tienen recursos suficientes: “pago y compro y de donde sale ese dinero, de la pila, si no tienes dinero, no puedes estudiar diseño, no puedes aprobar” (grupo de jóvenes, estudiante de diseño, hombre, blanco).
Las consecuencias percibidas de esta realidad siguen dos direcciones, primero, la disminución de representantes de los sectores más desfavorecidos en las aulas universitarias “Sentir que no puedes ser universitario por no tener el apoyo, aun siendo inteligente es muy duro, te frustras” (grupo de jóvenes, estudiante de psicología, mujer, blanca) y segundo la disminución del interés de los jóvenes por continuar su superación por encontrar ofertar más tentadoras que satisfacen sus necesidades económicas “en el mundo entero los estudiantes universitarios trabajan, con o sin dinero pueden trabajar, aquí no tenemos esa oportunidad, vivimos peor que el ratero que decidió vivir en la incultura y luchar, porque no hay como trabajar, ni el horario te lo permite” (grupo de jóvenes, estudiante de diseño, hombre, blanco).
“Al final tú eres menos porque estás perdiendo el tiempo en una carrera, que te tiene sin trabajar por 5 años, super arrancado, gastando dinero como un salvaje, porque todos los días es más caro graduarse y además para tener un título descarado con un trabajo que vas a tener que dejar o corromperte porque si no te mueres de hambre, vamos, que más jodíos no podemos estar, es pasar trabajo por masoquistas y ser lo último de la cadena alimenticia” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).

Factores que condicionan la exclusión social
Pudimos identificar en el discurso de los sujetos dos factores que limitan la total percepción de inclusión en la realidad cubana: los recursos económicos y el acceso a la toma de decisiones.
“El poder adquisitivo de las personas es un elemento importante, hoy dista mucho de una persona a otra” (grupo mujeres, adulta, mestiza).
El primer elemento que respalda esta propuesta “en Cuba clases sociales hay dos, los que tienen dinero y los que no” (grupo de los jóvenes, estudiante de diseño, hombre, blanco). La primera se identifica con los “altos funcionarios”, “trabajadores de firmas y corporaciones”, “militares corruptos”, “delincuentes”, que viven en zonas “apartadas” como Miramar, el Vedado, Kohly y acceden gracias a sus recursos económicos a una serie de oportunidades negadas al resto de los cubanos.
La visualización de este proceso de reestratificación social, también quedó claro cuando los sujetos coincidían en que “Aquí todos los días hay más clases sociales, gente más diferentes, gente con mucho dinero, que tienen más y viven mejor, pisando a los que no lo tienen y que se joden” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco), “es que en Cuba hay capas superiores y capas inferiores”. Uno de los sujetos ubicaba con sus manos niveles desde arriba hasta abajo afirmando la existencia de clases “así, así, así”.
Los sujetos aseguraban que desde estas clases económicamente favorecidas es que emergen los diferentes tipos de exclusión, incluso, algunos los reconocen a “ese grupo de cubanos” como los principales responsables: “No es que el gobierno quiera excluir a los menos favorecidos, es porque hay otro grupo de cubanos que se sienten demasiado incluidos y con demasiados derechos y los pisotean a los que no tienen y les cierran las puertas” (grupo mixto, mujer, adulta, blanca). Fueron acuñados como “lo señores de este país” quienes tienen en sus manos el acceso a la mayor parte de los privilegios sociales “como hay dos clases sociales, tú quedaste en la más jodía, en la de los pobres que no tienen derecho a nada” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).
Consideran incluso que la dimensión económica modula la impunidad ante la ley pues el sistema policial se vuelve vulnerable ante la corrupción: “la gente aquí que comete delitos, los oficiales se meten con el que no paga si no pagas vas preso, si puedes pagar y tienes dinero, pues ya no pasa nada, eso es exclusión” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco). También se vuelve vulnerable el sector social con menos recursos por cuestiones relacionadas con los estigmas por ejemplo: “Paran al de a pie y no al que va en carro, y es en los carros donde se hacen los mayores delitos” (grupo de hombres, adulto mayor, blanco).
Consideran que las leyes también colocan en posición de desventaja a los sectores más pobres, pues las crecientes prohibiciones como consecuencia de las reformas políticas y económicas parecen estar limitando mucho más a los que tenían menos recursos. “el problema en Cuba es que todo está prohibido y para el pobre más” (grupo de los hombres, adulto, mestizo), “lo que pasa es que aquí todo es malo, y no te dejan escapar, cada vez que uno descubre algo que puede hacer para salir mejor, para respirar un poquito lo prohíben, todo es malo aquí” (grupo de mujeres, adulta, negra).
También ha definido la reestructuración de las normas y valores sociales vigentes, pues de pronto, precisamente porque han sido esos los métodos legitimados para mejorar las condiciones económicas, incluso lograr el éxito: “la única manera de triunfar es haciendo mal las cosas, el ladrón, el delincuente, el chulo, el estafador, vive bien, mejor que los profesionales, entonces mira, ese es el patrón a seguir porque si no tienes dinero no eres nadie” (grupo de los jóvenes, estudiante de psicología, mujer, blanca), “el que tiene dinero lo mismo es el funcionario que tiene un salario bueno, de acuerdo con lo que hace, que el carnicero que roba, que se pueden sentar a hablar perfectamente porque cada cual tiene más oro arriba” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).
Las facilidades para disfrutar de un espacio de recreación fue otro de los elementos mencionados, pues, o existen opciones económicas de libre acceso a la población: “porque quitaron los planes vacacionales, las casas en la playa, todo es en divisa o demasiado caro, ahora el derecho a descansar y a esos lugares solo lo tienen los ricos, que en su mayoría no son ni los humildes ni honestos, el pobre, trabajador honrado que no roba o al menos no mucho, se jode” (grupo de hombres, blanco, adulto).
Cuando los individuos tienen los recursos necesarios optan por la movilidad hacia otros territorios más céntricos y “luminosos”: “en las condiciones en que vive la mayoría que vive agitado, es imposible, mejor, consigo casa, la arreglo, vendo y me voy a vivir en un lugar mejor” (grupo de jóvenes, estudiante de música, hombre, blanco).
El valor otorgado al dinero es tan amplio por parte de los sujetos, que comentan como modifica los estereotipos y estigmas que tradicionalmente rodean a diferentes grupos, por ejemplo el tema de la discriminación racial, parece no cobrar tanta importancia cuando cuenta con dinero y se ejercen prácticas asociadas generalmente a la raza blanca: “hay gente que se cree diferentes, incluso hay negros que se creen que el dinero los han blanqueado” (grupo mixto, mujer, adulta, mestiza), “pero cuando tú estás en tu casa, obstinado, sin un quilo, inventando a ver por donde le entra el agua al coco, tú que no eres ni negro, ni discapacitado, ni homosexual, ni todas estas cosas que la vida entera han sido los excluidos, y te das cuenta que están los demás del barrio, mordiendo la pista todos los día, viviendo súper bien, con derecho a todo y tú no puedes … y tú te quedas así en short y  chancleta diciendo, yo me equivoqué, … por qué yo soy el único que no descubrió la pila en el chorro de billetes, uno se siente confundido” (estudiante de diseño, hombre, blanco).
En relación a la toma de decisiones, los sujetos perciben que, con independencia de las estructuras y mecanismos diseñados para el ejercicio ciudadano, “todos somos excluidos de la toma de decisiones” (grupo de los jóvenes, estudiante de cibernética, mujer, mestiza).
Subrayan que las personas evitan emitir juicios y comentarios que critiquen la realidad social en la que viven por temor a represalias o malas interpretaciones: “si hay algo a lo que uno no está acostumbrado es a poder expresar y decir lo que le da la gana, las verdades esas que no son públicas y discutirlas y ya” (grupo de jóvenes, estudiantes de psicología, mujer, blanca). Esta tendencia trae como consecuencia que los temas medulares que explican la forma en que las personas viven su realidad, sean comentados solo en el espacio privado y se conviertan en “secretos a voces”, sirviendo poco o nada para reajustar las reformas en aras de una mejor sociedad: “Es que yo quiero participar, yo no puedo ser así porque yo quiero que se me escuche y en realidad no existe ese espacio de hablar y que lo que tú digas sirva para hacer un cambio, no para quedarse así y punto” (grupo de jóvenes, estudiante de cibernética, mujer, mestiza).
Fue también reconocida la exclusión por tener una forma de pensar diferente a la establecida, quienes de modo sutil son ignorados e invisibilizados: “la forma de excluir al que piensa diferente es solo ignorándolo porque no se hace de una forma agresiva, pero no se le tiene en cuenta y punto” (grupo mixto, mujer, adulta, blanca).
Al no percibir espacios que viabilicen la legítima expresión, pues los diseñados para eso, como los CDR o la militancia en el Partido o la UJC, parecen haber perdido su efectividad sesgados por malas prácticas a lo largo de los años. La alternativa posible es recurrir a las estructuras y figuras de poder que tienen la función de representar los intereses ciudadanos. Con relación a estas figuras o estructuras,  las personas refieren que en realidad no representan sus intereses, ni siquiera los dirigentes de base, pues sus obligaciones los “alejan” de la realidad distanciándolos de su función principal: “hay que buscar la manera de que esos compañeros participen más porque nos han dado la espalda, sin querer nos han olvidado, tenemos que incluirlos” (grupo de tomadores de decisiones, hombre, adulto, mestizo), “que bajen de la nube y vivan como un ciudadano normal” (grupo de los hombres, adulto, negro).
Además, la carencia del control de los recursos materiales, por parte de los dirigentes que influyen directamente en la comunidad, aparece como un factor que imposibilita que estos se conviertan en verdaderos tomadores de decisiones y gestores de soluciones, pues responder constantemente a estructuras superiores limita su trabajo: “los que tienen la posibilidad de resolver el problema no van a la base y cuando lo hacen meten una muela. Otras veces aunque quieran resolver, no tienen las condiciones para hacerlo” (grupo de los hombres, adulto, blanco). La conclusión es que su trabajo es percibido como poco efectivo: “confías en aquel que viene ahora, pero ese resuelve lo suyo y se va, así uno detrás del otro” (grupo de los hombres, adulto, blanco).
Es interesante que este tema haya cobrado especial significación en el grupo de los tomadores de decisiones del barrio, quienes en su mayoría no se reconocían como tal aunque tenían un importante papel en diferentes espacios del barrio: “yo creo que también tenemos que tener más atención por parte de los diputados, porque ellos son los que representan al Cerro y tienen que bajar a ver qué pasa” (grupo de tomadores de decisores, mujer, adulta mayor, mestiza).
En este grupo, además, surgió una inquietud condicionada por la toma de conciencia de ser una mayoría de adultos mayores. Tras demandarle a la coordinación del espacio mayor implicación de personas jóvenes en el tipo de levantamiento que estábamos haciendo, ellos mismos se dieron cuenta de que la mayoría de los tomadores de decisiones del barrio eran personas de la tercera edad o adultos medios y por tanto no encontraban representada a la juventud: “ven, los decisores del barrio no son los jóvenes” (grupo de tomadores de decisiones, mujer, adulta mayor, negra).
Al respecto lo jóvenes también ofrecieron sus puntos de vistas que indicaban descontento por no encontrar representación en los dirigentes ni sentir la fuerza de su opinión e intereses en las nuevas reformas que se llevan a cabo: “También con eso es evidente que la opinión de los jóvenes no se tiene en cuenta, porque ellos creen que nosotros no tenemos experiencia entonces no vale lo que queremos hacer para sentirnos bien, por nosotros, para nosotros, por el bien de todos los jóvenes, nos excluyen” (grupo de los jóvenes, bailarina, mujer, mestiza),  “a la juventud no se le da la oportunidad de compartir sus experiencias porque somos jóvenes y nos critican, no nos dan el espacio”(grupo tomadores de decisiones, hombre, joven, negro).
Además de los jóvenes, los cuentapropistas enfatizaron su descontento con los mecanismos de participación en la toma de decisiones relevantes para su desempeño laboral, asegurando no tener un representante legal que los apoyara en caso de que les afectar una ley lo que los coloca en una situación de desventaja con respecto al sector estatal: “en el Ministerio de Trabajo no hay moral para exigir, por el maltrato que hay, por la falta de leyes consistentes que permitan que las cosas no cambien de un día para otro y perjudicando siempre al más débil que es el cuentapropista” (grupo de hombres, cuentapropista, blanco, adulto).

Consideraciones finales
La percepción social es un proceso subjetivo que está condicionado económica, social, histórica y culturalmente. Tiene un carácter selectivo, constituido fundamentalmente por los intereses y las motivaciones de los sujetos, son estas motivaciones las que en primera instancia tienen un condicionamiento socio histórico siendo así que “muchos de los conocimientos que se (re)producen a través de las percepciones sociales se centran en la resolución de problemas de la vida cotidiana de los sujetos” (Mederos, 2010, p.29).
Son construidas activamente desde las identidades individuales y colectivas, en el contexto de las relaciones interpersonales e intergrupales. En tanto “organización cognitiva” va a depender siempre de la posición que ocupe el individuo “en la red de relaciones sociales y las herramientas lingüísticas y afectivas que esta red a construido” (Ibáñez, 2004, p. 293). En el discurso del sujeto se hallan los significados que constituyen “el reflejo más o menos inmediato del contexto interaccional del individuo y de los parámetros sociales vigentes en el mismo” (Perera, 1999 citado en Del Llano, 2012, p.29). Dotar de significado a aquello que es percibido constituye, según Tomás Ibáñez (2004), “la acción básica de la percepción” (Ibáñez, T., 2004, p.88). Es esta una de las dimensiones de análisis de la percepción, secundado por los sentidos, que pueden definirse como “la relación que con diverso grado de conciencia el sujeto establece entre medios y fines de sus acciones” (Perera, 1999 citado en Del Llano, p.29).
Es necesario tener en cuenta que “aunque construcciones subjetivas de la realidad, las percepciones sociales adquieren objetividad en la medida que pueden ser ‘convocadas’ en contextos diferentes de los que las produjeron. Esta cualidad de ‘separatividad’ caracteriza a todos los sistemas simbólicos, los cuales pueden diferenciarse a su vez por el grado de distancia que alcancen de las situaciones ‘cara a cara’” (Berger y Luckmann, 1993:5, citado por (Mederos, A., 2012, p.29).
Por tanto, los resultados encontrados no deben ser desestimados, aún cuando se trata de una muestra de investigación no representativa y con la que no se trabajó mediante el estudio de casos. Constituyen informaciones que refuerzan alertas realizadas ya por otros investigadores que describen un escenario de creciente heterogenización social, del cual se derivan brechas de equidad entre diferentes grupos humanos y territorios y en el acceso a recursos como vivienda y hábitat confortables, servicios públicos, ingresos, empleo, consumo y participación ciudadana. Entre ellas:
• manifestaciones de exclusión: (Porro 2006, Padrón 2008, Morales 2011,Soler, 2012) las que se encuentra que las personas poco representadas por las instituciones estatales; tienen limitadas opciones de empleo, culturales, de recreación y servicios sociales, niños en condiciones de privación, poca participación y representación sentida por los jóvenes, insatisfacción con las organizaciones de masa por la deficiente tramitación de quejas y sugerencias a los gobiernos de administración local, etc.
• incremento de personas con más de un empleo / trabajo, ya sea por la vía del pluriempleo legal o como estrategia familiar para complementar ingresos y que reflexionan acerca de cómo, si bien esta puede resultar una estrategia para mejorar ingresos familiares; la extensión,  intensificación y flexibilización de la jornada laboral puede afectar la salud y el tiempo de descanso o de auto cuidado, en especial de mujeres quienes tienen bajo su responsabilidad la vida doméstica (Barceló, 2009, Echevarría y Lara, 2012)
• Incapacidad de los salarios y pensiones actuales de las familias estado dependientes  para cubrir las necesidades elementales del consumo individual y familiar (Anaya y García, 2013) 
• Heterogeneidad territorial que demanda una profundización de tipologías de territorios para acoger las propuestas de desarrollo local, según capacidades y oportunidades (la posibilidad de beneficiarse de las transformaciones puestas en marcha dependerá de su punto de partida, en términos de dotación de recursos y condiciones naturales, capital financiero y social, capacidad de generar ingresos y necesidades de gastos, ente otras) y así darle seguimiento a la evolución de los resultados. Este desarrollo local deberá fomentar la participación de las personas y fomentar cohesión social y territorial. (Iñiguez, 2012, 2013)
• Insuficiente capacitación y preparación de directivos locales para trazar estrategias de desarrollo participativas, ajustadas a las  necesidades de sus territorios, que conciban la heterogeneidad social presente (Espina 2012, Zabala, 2013)
• Desde el punto de vista subjetivo, la presencia de la desigualdad se legitima, aunque no se vive con satisfacción. Se distinguen grupos identitarios con potenciales zonas de conflicto, las motivaciones se empobrecen y carecen de perspectiva futura. Las estrategias de supervivencia y vivencias cotidianas se acentúan como responsabilidad individual y familiar; al mismo tiempo, se deposita en el Estado la responsabilidad de la transformación del país, y, obviamente “la culpa” ante todas las adversidades que se enfrentan. Participación movilizativa, sentimiento de no acceso a la toma de decisiones (D. Angelo 2013, Mederos 2013, Pañellas, 2012 y 201)
• carencias en las políticas sociales proyectadas para esta etapa en tanto visibilizan insuficientemente las desventajas sociales, lo cual impide el trazado de políticas afirmativas y focalizadas, para atender en particular a los grupos en desventaja. Como resultado de la aplicación de las políticas sociales en la actual coyuntura, se reproducen y acentúan brechas de equidad preexistentes, según color de la piel, sexo y lugar de residencia. (Espina, 2012, Zabala, 2013)
Tal como lo viven aquellos en desventaja, que se sienten excluidos, el nuevo modelo económico favorece solo a unos pocos (privilegiados)  y el futuro no puede ser más desesperanzador. Sobrevivir responde al sálvese quien pueda. Al mismo tiempo, la transformación de la situación es imposible.
Queda por demostrarse si es posible lograr el compromiso explicitado en los discursos oficiales sobre las reformas, relativos a la protección de sectores en desventaja social y el aseguramiento de servicios sociales: “… en la Cuba revolucionaria nadie quedará desamparado y no habrá espacio para las denominadas terapias de choque contra el pueblo. Ninguno de los cambios que realizaremos podrá jamás atentar contra las conquistas sociales fruto de la Revolución” (Castro, R., 2014).
Esto conlleva varias intenciones y retos, mencionamos dos: primero que todo, llevarlo a vías de efecto; segundo, convertirlo en un proceso de empoderamiento a individuos y grupos, en los que se transforme también la relación de dependencia estatal. Las cartas están sobre la mesa, apostando para que Todos contemos…

            Notas

  1. En 2008 la Universidad de La Habana fue convocada a contribuir con el desarrollo local de los territorios que lo demandasen; el municipio Cerro fue elegido por el apoyo de los representantes del gobierno en la zona y porque el territorio se distinguía como seriamente afectado por desigualdades sociales y problemas crecientes de marginalidad, pobreza, prostitución y consumo de drogas legales e ilegales. En nuestro caso, trabajamos con La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en el tema prostitución y drogadicción. La exploración de ambas problemáticas, complejas, dependientes de información “no pública”, que se mueven en los límites entre lo legal y lo ilegal, que atraviesan ambivalencias, etc., nos hizo pensar en los procesos de exclusión social y la posibilidad de que los miembros de grupos de drogadictos y prostitutas(os) fuesen sujetos excluidos. Bajo esta hipótesis, comenzamos caracterizando la percepción sobre exclusión social que tenían diferentes grupos poblacionales.

 

Bibliografía
Barceló Vázquez, Livhy (2009). El pluriempleo: Análisis periodístico de su legalización en el sector laboral cubano. Tesis de Comunicación Social.
Barbón Díaz, M. R., & Mora Montejo, I. (2010). La Comunidad de Atarés. Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital.
Colectivo de autores. (2009). Historias y tradciones vigentes en la Comunidad del Pilar. Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital.
Del Llano Lemus, Laura (2012). “Percepción social del poder en cuentapropistas” Tesis de Licenciatura. Facultad de Psicología. Universidad de La Habana.
Díaz Canel Bermúdez, Miguel (2014). “Desterrar el inmovilismo, los dogmas y las consignas vacías”. Discurso pronunciado el 10 de enero de 2014. http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/01/13/desterrar-el-inmovilismo-los-dogmas-y-las-consignas-vacias/[18/04/2014 02:46:45 a.m.]
Echevarría, Dayma, Teresa Lara (2012). “Cambios recientes: ¿oportunidad para las mujeres?”. En: Vidal, Pavel y Omar E. Pérez Villanueva (compiladores). Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización. pp.125- 137, La Habana: Caminos.
Espina, Mayra (2012). Retos y cambios en la política social. En: Vidal, Pavel y Omar E. Pérez Villanueva (compiladores). Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización, pp. 160-175, La Habana: Caminos.
García Álvarez, Anicia Esther, Betsy Anaya Cruz (2013). Estructura de gastos básicos de una familia cubana urbana en 2011. Situación de las familias “estado-dependientes”. En: CD Seminario Anual de Economía y Gerencia en Cuba, Hotel Nacional de Cuba, junio 2013.
Hernández Pedreño, M. (2008). Exclusión social y desigualdad. Murcia: Universidad de Murcia.
Ibañez, T. (2001). Psicología Social Constructivista. México: Universidad de Gualdalajara.
Íñiguez, Luisa (2013). “El territorio y lo local en la política económica y social”. En: Vidal, Pável y Omar E. Pérez (compiladores). Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización, pp. 141-155, La Habana: Caminos.
____________ (2013). “Desigualdades territoriales y ajustes económicos en Cuba”. En: Pérez Villanueva, Omar E. y Ricardo Torres(compiladores). Miradas a la economía cubana. Entre la eficiencia económica y la equidad social, pp. 103-116, La Habana: Caminos.
Mederos, Anagret(2012)  Las percepciones de las desigualdades sociales de los actores locales del desarrollo. Tesis de Maestría, FLACSO.
Morales Chuco, E. (2011). La percepción social del proceso de marginación. Un estudio psicosocial en la juventud cubana. Tesis de Doctorado, Facultad de Psicología, Universidad de La Habana, La Habana, Cuba.
Morales Domínguez, J. F. (s/a). El estudio de la exclusión social en la psicología social. En J. F. Morales, & C. Huici, Estudios de Psicología Social (pp. 511-538). UNED.
Mulet Concepción, Yailenis; Alejandro Louro Bernal (2013). Las reformas económicas en los territorios cubanos. Reflexiones preliminares para el diseño de políticas. En: CEEC. Seminario Anual de Economía y Gerencia en Cuba, Hotel Nacional de Cuba, junio 2013.
Padrón Durán, (2008). Consumo cultural, pobreza e infancia: Visibilizando algunas formas de exclusión social. Tesis de Maestría. Facultad de Psicología.
Pañellas Álvarez, Daybel (2012). Grupos e identidades en la estructura social cubana. Tesis de doctorado, Facultad de Psicología, Universidad de La Habana.
___________________ (2012). ¿Es posible cambiar de mentalidades? Temas no. 73.
Porro Mendoza, Sofía (2006). “Infancia y desventaja social en Cuba: Propuesta de programa preventivo educativo para su inclusión social” Tesis de Doctorado. FLACSO.
Roch, E. (2012). A 300 metros de exclusión social, a 300 metros de la inclusión social, a 300 metros de ti. Revista de Educación Social, 14, 1-9.
Soler Fernández, Claudia (2013). “Procesos de Exclusión e Integración social en la Pobreza. Un estudio en el Consejo Popular Luyanó Moderno del Municipio San Miguel del Padrón ” Tesis de Licenciatura. Facultad de Sociología. Universidad de La Habana.
Subirats, J. (s/a). Las politicas contra la exclusión social como palanca de transformación del Estado., pp. 1-8.
Texano, J. F. (2001). Desigualdad y exclusión social en las sociedades tecnológicas. Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos sociales, 35-53.
Zabala, Ma. del Carmen (2008). Análisis de la dimensión racial en los procesos de reproducción de la pobreza.El rol de las políticas sociales para favorecer. 397-422.
____________________ (2013). Retos de la equidad social en el actual proceso de cambios económicos.

Power by: Moises Soft