Vol 4. Núm 11. 2016
INFLUENCIA DE LA ASUNCIÓN DE LA PARENTALIDAD EN EL FUNCIONAMIENTO DE UN GRUPO DE PAREJAS
Eniuska Hernández Cedeño Facultad de Psicología, Universidad de La Habana Sariá Lazo Valdés Centro de Orientación y Atención Psicológica “Alfonso Bernal del Riesgo”, La Habana, Cuba
Resumen
En la presente investigación se explora la influencia de la asunción de la parentalidad en el funcionamiento conyugal de tres parejas que residen en La Habana, tuvieron su primer hijo/a y este/a se encuentra en el segundo año de vida. Se adoptó una metodología cualitativa, basada en el método clínico de estudio de casos múltiples. Como resultados más importantes se constató que las parejas tienden a manifestar satisfacción en el vínculo amoroso, a pesar de la alta conflictividad manifiesta o latente, predominio de la expresión de afectos negativos y de la función reguladora en su comunicación, jerarquía asimétrica entre sus miembros, insuficiente capacidad para ajustar la estructura de pareja a las nuevas condiciones y poca cercanía emocional; por otra parte satisfacen necesidades básicas del bebé, aunque no logran hacerlo de manera responsable y sistemática. El funcionamiento de estas parejas, está determinado fundamentalmente por las características de su configuración, que se repiten como pautas interactivas en la parentalidad, nueva etapa del vínculo amoroso, y al parecer la asunción deseada del rol parental, se constituye en estos momentos para sus integrantes en un amortiguador de vivencias de malestar que presentan como díada conyugal.
Abstract
In the present investigation the influence of the assumption of the parenting is explored in the married operation of three couples that they reside in Havana, they had its first son/daughter and this it is in the second year of life. A qualitative methodology was adopted, based on the clinical method of study of multiple cases. As more important results it was verified that the couples spread to manifest satisfaction in the loving bond, in spite of the high apparent or latent conflict, the prevalence of negative affections and of the function regulating in their communication, asymmetric hierarchy among their members, insufficient capacity to adjust couple s structure to the new conditions and little emotional proximity, on the other hand they satisfy the baby s basic necessities, although they are not able to make it in a responsible and systematic way. The operation of these couples, is certain fundamentally for the characteristics of its configuration that repeat like interactive rules in the parenting, new stage of the loving bond, and apparently the wanted assumption of the list parental, it is constituted in these moments for its members in a shock of experiences uneasiness that they present as married couple.
Palabras claves
relaciones de pareja, parentalidad, funcionamiento de la pareja y asunción de la parentalidad, couple s relationship, Parenting, operation of the couple and assumption of the parenting

Introducción
Las relaciones de parejas, constituyen el vínculo interpersonal más íntimo y complejo del ser humano (Arés, 2003; Fernández, 2002), por eso su constitución y desarrollo plantea altas exigencias a los sujetos, que desean e intentan vivir esta forma de relación social.
La importancia de este vínculo, en la satisfacción de necesidades humanas trascendentales (contención emocional, seguridad, apoyo, erótico-sexual, formar familia, tener descendencia), estimula a que muchas personas se dispongan a desarrollar y mantenerse en relación de pareja, a pesar de vivenciar malestares en este proceso. Esto permite comprender, en parte, porqué se ha constituido en objeto de interés para la ciencia psicológica.
En la Facultad de Psicología, las relaciones de pareja han sido ampliamente estudiadas. Algunas, de las investigaciones realizadas desde esta institución académica, se han centrado en los factores que condicionan el proceso de configuración y desarrollo del vínculo amoroso y por tanto la influencia de la cultura, la religión, el género, la edad, la escolaridad, la infidelidad, el tiempo de duración de la relación, etc, en su funcionamiento y satisfacción de sus miembros (Fernández, 2013; Orta, 2013; Núñez, 2011; Corte, 2011; Valdés, 2008; López, 2007; Fernández, 2002). Otros han estudiado la sexualidad de la pareja, en diferentes momentos de su ciclo vital, las disfunciones sexuales de mayor incidencia, así como el impacto de enfermedades que actúan como agentes estresores de las relaciones sexuales en la pareja (González, 2010; Echemendía, 1992). Sin embargo, son pocos los estudios sobre la pareja en los inicios de la `parentalidad, momento en que se configura como tríada y desempeñan sus miembros los nuevos roles: materno/paterno.
Con la parentalidad, se inicia el desarrollo de procesos de maternidad y paternidad, que tienden a provocar cambios en la identidad personal y de pareja. El camino de convertirse en padres y madres exige la asunción progresiva de nuevas formas de pensar, sentir y actuar en las relaciones consigo mismos/as, la pareja, los otros de manera general y los hijos/as en particular. Este rol parental es muy importante en el desarrollo humano, algunos autores (Palacio, Hidalgo y Menéndez, 2003) consideran que es una experiencia que puede marcar el tránsito a la adultez, ya que implica responsabilidades como la satisfacción de necesidades básicas del bebé (alimentación, higienización, cuidado, protección, sociabilización, entre otras), la participación activa en la relación parental-filial y en la educación y desarrollo de los/as hijos/as.
En la actualidad existen muchas evidencias empíricas, aportadas por diferentes investigadores/as, sobre la importancia de la pareja y su funcionamiento en la asunción de la parentalidad; autores como Serrano, 2013; Linares, 2006, demuestran que el desarrollo saludable del vínculo parental-filial y del infante, está influido significativamente por la relación que sostienen ambos progenitores como pareja. Otros investigadores (Robinson, 2005; Fagan y Barnett, 2003; Meler, 1998) constatan que las relaciones de los hombres con sus hijos/as, su participación en los cuidados infantiles, su identidad como padres están afectadas considerablemente por la presencia, actitudes y comportamientos de su pareja femenina. También para las mujeres, en su relación maternal-filial, desempeña su compañero un rol muy importante, ya que puede sostenerla y apoyarla emocionalmente, contribuir a que logre calma, recobre las energías invertidas en esa relación (Vives, 2001; Solís Pontón, 1999; Winnicott, 1999).
Existen investigaciones, como la de Mosmann y Wagner, 2008; que se interesan también en la otra dirección de la relación conyugal-parental, es decir, consideran la influencia de la parentalidad en la conyugalidad.
En consultas de orientación y terapia de pareja, del Centro de Orientación y Atención Psicológica “Alfonso Bernal del Riesgo” (COAP) de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, en los cursos 2012-2013 y 2013-2014, asistimos a parejas que vivenciaban malestar en su relación, ante una objetiva disminución de la calidad del vínculo, después de la llegada de su primer/a hijo/a. Muchas veces, porque sus miembros no lograron equilibrar los roles conyugales con los parentales, lo cual provocó o agravó el debilitamiento, fraccionamiento y distanciamiento emocional, en su relación de pareja.
La presente investigación se centra esencialmente en el análisis de la relación de influencia de la asunción del rol parental en el funcionamiento de la pareja. Consideramos que los datos empíricos obtenidos sobre las características del funcionamiento de la pareja en la parentalidad, posibilitan la identificación de algunas de las necesidades y demandas de aprendizajes fundamentales que tienen las parejas, en torno a su dinámica, en este período.

Método
La investigación es esencialmente cualitativa, exploratoria-descriptiva; adopta el método de estudio de casos múltiples con una muestra intencional no probabilística integrada por tres parejas, residentes en el municipio Plaza de la Revolución de La Habana que tenían a su primer/a hijo/a en el segundo año de vida, sus miembros vivían juntos, tenían al menos doce grado de escolaridad y estaban dispuestos a colaborar en la investigación.

Categorías y dimensiones de análisis
Las categorías centrales de análisis fueron funcionamiento de pareja y asunción de la parentalidad. La primera la definimos como el modo en que se expresa la dinámica interactiva de la relación de pareja, resultado de la combinación de factores intersubjetivos, intrasubjetivos y sociales y la segunda como la manera en que se subjetivan y ejercen las tareas y funciones de los roles parentales; las cuales se expresan en la satisfacción de las necesidades básicas y de desarrollo de los/as hijos/as y el grado de participación en las actividades y comunicación con estos/as. La práctica parental se encuentra condicionada por factores socioculturales e individuales, entre los que se destacan: las expectativas de los sujetos respecto al rol materno/paterno, la valoración propia y del otro en el desempeño del rol, satisfacción con este, etc.
En este estudio nos centramos en factores intersubjetivos del funcionamiento conyugal, como: afrontamiento de conflictos, comunicación, jerarquía interna de la pareja, cohesión y adaptabilidad.

Afrontamiento de conflictos de pareja
Es la forma específica en que los miembros de la pareja tienden a resolver las diferencias y dificultades que surgen en su relación durante el proceso de interacción y comunicación. Picard (2002) identifica diferentes estilos de afrontamiento a los conflictos; tales como: competir, complacer, evadir, avenir y colaborar.
En el estilo competir las personas manifiestan capacidad para luchar por sus derechos y defender las posiciones en las que creen, con gran frecuencia buscan ganar y satisfacer sus propias necesidades, no tienen en cuenta las necesidades del otro. Complacer: las personas con frecuencia subordinan sus propias necesidades a las de los demás y tienen la tendencia de ceder en sus puntos de vistas. Evadir: las personas esquivan, posponen, o se retiran del conflicto, no buscan la satisfacción de sus necesidades ni las del otro. Avenir: las personas buscan encontrar una solución oportuna y conveniente, lo que a menudo supone el dividir las diferencias, estas personas se encuentran en un punto intermedio en cuanto a tratar de satisfacer sus necesidades y las del otro. Colaborar: las personas tienden a trabajar con la otra parte para encontrar soluciones que satisfagan completamente las preocupaciones e intereses de ambas partes, siempre tratan de satisfacer sus necesidades y las del otro.

Comunicación de pareja
Proceso de intercambio de ideas, opiniones, emociones, sentimientos entre dos personas que constituyen pareja y condiciona la configuración y desarrollo del vínculo que sostienen, posibilitando en sus miembros la satisfacción de importantes necesidades: de contacto, conocimiento, intercambio de experiencias, y vivencias, todos contenidos de su mundo intrasubjetivo y de este modo definir el carácter de su relación social y reestructurar aquellos contenidos en su subjetividad. La misma posibilita la realización de las funciones informativas, regulativas y afectivas. (Hernández, 2012, p.37).

Jerarquía interna de la pareja
“… es el reparto de poder que existe dentro de la pareja, es decir, la manera de organizarse en torno a qué miembro domina según qué espacio o área” (Serrano, 2013, p. 37). Esta jerarquía puede ser simétrica, cuando los miembros de la pareja manifiestan ausencia de voluntad por complacerse de una posición jerárquica de poder superior o inferior al otro, complementaria, cuando uno de los miembros de la pareja goza de una posición jerárquica de poder superior al otro, y vivencian aceptación y bienestar con los roles asignados o asimétrica cuando uno o ambos miembros se esfuerza por mantener una posición privilegiada de poder, reafirmando las diferencias que pueden existir entre ellos, lo cual provoca malestar en la relación.

Cohesión en la pareja
Se define como los vínculos emocionales que los distintos miembros de la familia tienen entre sí, en el plano conyugal nos referimos al grado de cercanía emocional y afectiva entre los miembros, además del que conservan con sus respectivas familias de origen. La cohesión se constituye en una dimensión cuyos extremos son la aglutinación y el desligamiento. La aglutinación: ocurre cuando los límites que separan al subsistema conyugal con los sistemas pertenecientes a las respectivas familias de origen son muy difusos, los roles de los miembros de la pareja son poco claros, surge una intromisión excesiva en el subsistema conyugal por parte de los miembros de las familias de origen y no se favorecerá la individuación de los miembros de la díada. El desligamiento: los límites con otros subsistemas familiares aparecerán muy rígidos, existe poca comunicación entre estos subsistemas y los proyectos personales están por encima de los propósitos y necesidades de la díada (Serrano, 2013).

Adaptabilidad
“… la capacidad que tiene una pareja o familia para modificar los roles de sus miembros, la estructura de poder y las normas del sistema en respuesta a factores estresantes o propios del ciclo vital” (Olson, 1983; citado por Serrano, 2013, 41p). La adaptabilidad puede ser rígida o flexible.

Parentalidad
“… etapa de la vida personal y de la pareja en la que sus miembros deciden y emprenden acciones vinculadas a la tenencia y cuidado de su descendencia”. (Hernández, 2012, 42p.).
Se realizó a las parejas seleccionadas tres entrevistas a profundidad semi-estructuradas, con una duración aproximada de una hora y media cada una. La primera sesión se realizó con el objetivo de explorar el funcionamiento de la pareja, la segunda para indagar sobre la parentalidad y su asunción, y la tercera para profundizar en aquellos elementos significativos que emergieron en las entrevistas anteriores. Estas sesiones de entrevistas en su diseño incluyeron la utilización de otras técnicas como la Curva de la vida amorosa, una versión del Autodibujo y el Escudo de la pareja.
Para procesar la información recopilada se realizaron análisis de contenido, interpretando toda la información significativa aportada en las sesiones por los sujetos, la cual se contrastó con la de su pareja para conformar los estudios de casos y determinar las regularidades del grupo.

Resultados y discusión
Las parejas del estudio poseen similares características: todas están casadas, llevan más de dos años de relación, poseen doce grado de escolaridad (excepto dos de las mujeres del grupo que son universitarias o se encuentran realizando estudios en esta enseñanza) y al menos uno de sus miembros mantiene vínculo laboral, en su mayoría en negocios particulares. Casi todas conviven con la familia de origen de uno de los cónyuges, en condiciones de vida favorables, es decir en viviendas con buen estado constructivo, espacio cohabitacional adecuado (el/la niño/a podría tener cuarto propio); equipos electrodomésticos necesarios para la satisfacción de necesidades de higienización, alimentación y recreación. Además las relaciones entre los familiares con quienes conviven las parejas son buenas, según refieren estas.
Respecto a la configuración del vínculo se expresan como regularidades en las parejas, un predominio de las vivencias positivas al inicio de la relación; bajas expectativas respecto al otro como compañero/a amoroso/a y, a la relación de pareja (en las tres mujeres y uno de los hombre se observa este comportamiento) “pensé que sería algo pasajero, una aventurilla”; “sucedió poco a poco, a ver qué resultaba”, “yo lo veía como algo pasajero y luego fue que le vi un futuro, cuando vi que nos entendíamos y eso”. La convivencia ocurrió en el primer trimestre de relación y las motivaciones que sostuvieron la decisión, en la mayoría de los casos, fueron satisfacer necesidades individuales no directamente asociadas al desarrollo del vínculo amoroso “me dijo de vivir en su casa que quedaba más cerca de mi trabajo”, “ella sabía que yo vivía solo y al principio nos quedamos en su casa pero luego le dije que fuera para mi casa que teníamos más privacidad y para que conociera lo que era vivir solos…”;”yo tomé la iniciativa de que ella fuera a vivir a mi casa, la invité y aceptó”.
Casi todas las parejas coinciden en identificar que las actividades de mayor disfrute y frecuencia fueron salidas a diversos centros gastronómicos, recreativos, culturales y paseos en contextos naturales. Además se aprecia tendencia a manifestar conformidad con la distribución de las tareas del hogar y satisfacción con la frecuencia y calidad de sus relaciones sexuales. Otra regularidad significativa es la manera poco reflexiva y elaborada con que afrontan el proceso de toma de decisiones respecto a eventos importantes de su etapa formativa; por eso la convivencia, el matrimonio y la descendencia no llegan a configurarse como proyectos de pareja “fue como una cadena de sucesos, tú sabes que a veces los sucesos vienen solos sin buscarlos y uno se da cuenta de qué es lo que le gusta”, “me fui a vivir con él, porque tenía un trabajo más cerca de su casa”, “la niña no fue planificada, pero si muy deseada, no la buscamos, pero tampoco lo estábamos evitando, si venía felicidades”.
A pesar de las regularidades del grupo, cada pareja posee un rasgo que la distingue en su configuración: en la pareja 1, del estudio, la característica radica en que el motivo de unión no es expresión de interés en el otro como compañero/a amoroso/a, ni del desarrollo del vínculo amoroso; en la 2 la elección del otro (en este caso el hombre) el inicio de su relación está condicionada a una exigencia de cambio (que le presenta la mujer a este: “yo le dije un día todas estas cosas por las que no me gustaba y él me dijo que estaba dispuesto a cambiar todo eso por mí”), la pareja 3 se constituye sobre la base de una infidelidad del hombre: “nos conocimos en una discoteca, él estaba en la barra y yo bailando, cuando salimos él me llamó y conversamos, nos pasamos esa noche juntos y luego él me llamó y salimos de nuevo a una piscina y poco a poco nos hicimos novios, porque primero él tenía novia cuando yo lo conocí" .
El funcionamiento de estas parejas, en la etapa formativa del vínculo, se caracteriza por un predominio de la complementariedad sana que no se sostiene con la llegada a la parentalidad, en la mayoría de los casos (parejas 2 y 3) pasa a ser asimétrica ya que los hombres ocupan una posición privilegiada en la relación y las mujeres expresan inconformidad con la distribución del poder, los roles y las tareas “no me ayuda con la niña eso para mí es horrible, me siento como una esclava, me dan ganas de terminarlo todo”. Este cambio es percibido, por el hombre de la pareja 2, pero sin malestar “antes yo me acuerdo que ella cocinaba, yo fregaba, si ella lavaba yo tendía la ropa, hacíamos una misma actividad y la picábamos en dos”.
La cohesión con la familia de origen tiende a ser centrada en las parejas que conviven con familiares de uno de los cónyuges (parejas 1 y 3), sin embargo en la pareja en la que no ocurre de esta manera, sino aglutinada sus miembros viven solos, pero son los más jóvenes del grupo de estudio y al parecer menos maduros desde el punto de vista emocional (“…y lo más malo es que a pesar de estar viviendo solos, mis suegros se metieron tanto en nuestra vida”). Esta situación nos hace pensar que la madurez psicológica de los integrantes de la pareja 2, dificulta la realización de la tarea del desarrollo conyugal de establecer límites claros y precisos con la familia de origen. En el subsistema conyugal de estas parejas la cohesión tiende a ser desligada (“no nos comunicamos mucho”, “no compartimos grandes espacios como pareja, y siempre estamos discutiendo”).
La mayoría de las parejas presentan una adaptabilidad rígida (excepto la pareja 1 que es flexible), ya que sus miembros no han mostrado la capacidad de reestructurar roles y normas ante la parentalidad. “Él no hace nada aquí dentro de la casa, cuando más ir a hacer los mandados, comprar las cosas que hacen falta y trabajar, yo y mi suegra nos compartimos todo, eso era antes y ahora sigue así” (pareja 3); “Ahora salimos más que antes, con los amigos, solos, ya que mi suegra se queda con la niña, las relaciones sexuales son mas esporádicas pero se mantienen, seguimos hablando igual, él en su computadora, y yo en la mía” (pareja 2).
Las parejas valoran de manera positiva su comunicación “es buena”; “desde siempre ha sido buena, lo que yo tenga ganas de decirle se lo digo y lo que ella tenga ganas de decirme me lo puede decir”, sin embargo se aprecian dificultades para la realización de la función afectiva que es la más afectada, por una parte el intercambio se realiza esencialmente para informar y regular el comportamiento del otro, y por otra cuando ocurre la comunicación hay un predominio de los afectos negativos "él se pone bravo por cualquier cosa y se faja conmigo, siempre quiere que se haga lo que él diga”; “a no ser que yo ceda más que él, nos podemos comunicar, él no da su brazo a torcer, él tiene que sentir que yo estoy por debajo de él y esa es la manera que he encontrado de poder hablar” –mujeres de las parejas 3 y 2 respectivamente– “nunca hemos llegado a la violencia total”–(hombre de la pareja 3). Los temas, que se constituyen en contenidos comunicativos esenciales, son los que resultan de interés para el hombre (parejas 2 y 3): “hablamos sobre todo de cómo le fue a él en el trabajo y temas de la cotidianidad”; “sobre el dinero y la religión y las demás cosas más normales, amistades, el trabajo, la cotidianidad” o el/la niño/a “casi siempre estamos hablando del niño, las cosas que le hacen falta, ya no es como antes en nada, cuando se tiene un niño hay un cambio de 180 grados, ya que el niño ocupa casi todo el tiempo”; “la niña, la ayuda que necesito con ella, las cosas que hace”.
Otra característica del funcionamiento de las parejas es su tendencia a la idealización del vínculo y su funcionamiento, que se expresa en el esfuerzo de sus miembros por encubrir las diferencias y los conflictos que surgen ante la imposibilidad para su conciliación (“tú dirás, mi vida es color de rosa, pero para qué te voy a mentir, es que no tengo nada que decirte”; “buena, estable, todo bien, tenemos muchas costumbres juntos, todo bien”) –mujeres de las parejas 1 y 3, respectivamente; (“en mi relación actual no cambiaría nada, la dejaría así para que sea la balanza que nos mantenga”– hombre de la pareja 2); sin embargo constatamos alta conflictividad manifiesta y latente (parejas 2 y 3 respectivamente): “tiene muchas altas y bajas, con una palabra, una montaña rusa, por momentos muy bien y por momentos muy mal, mucha felicidad y mucha infelicidad…él siempre está señalando que es quien trae el dinero y eso es un motivo de pelea … lo que más me gusta es su forma de ser conmigo, que es muy cariñoso, atento, lo que no me gusta, todo me gusta, bueno no me gusta que tome, que beba porque a veces le cae mal y se pone pesado, pero ve son cosas bobadas”). En la pareja 1, se muestra una baja conflictividad, al parecer porque ambos estás centrados en la parentalidad y no manifiestan necesidad de conciliar intereses como pareja conyugal “no tenemos problemas, aunque cuando hay un niño, siempre te atormentan algunas cosas, pero son más bien con respecto al niño, como por ejemplo, que el niño deje de comer, pero más bien esas cosas son de las que estamos pendientes ahora”.
Se aprecia como una de las fuentes significativas de conflicto la distribución del poder en la relación, manifiestas fundamentalmente en las parejas 2 y 3, en las que esta lucha, se instaura como una pauta interactiva.
Todas las parejas refieren adoptar la conversación como un estilo de afrontamiento a los conflictos, aunque en diferentes momentos de su discurso se pudo constatar la adopción de otros estilos como: competir, ceder y evadir: “hay 2 maneras, una es haciéndome la dura hasta al final, que no le hablo, que no le hago las cosas, esa forma no me gusta mucho porque es muy duradera, o todo lo contrario olvidarme de lo que me hizo y ponerme más sumisa que nadie, dar mi brazo a torcer, para que se arregle, porque no puedo estar así todo el tiempo”; “se resolvían algunos problemas cuando nos separamos”; “… no me gusta discutir, ella empieza a discutir y yo no le hago caso, me voy de su lado”. En el grupo las relaciones que funcionan como pareja amorosa; es decir, donde es manifiesto el atractivo erótico-sexual (parejas 2 y 3) hay mayor número de conflictos entre sus miembros y son más evidentes que en la que no es así (pareja 1). Con lo cual se reconoce como característica fundamental, en el funcionamiento, la dificultad y el malestar que genera el intento por lograr desde los inicios el acople diádico amoroso.
Respecto a la parentalidad se aprecia tendencia a asumirla de manera poco consciente y comprometida (excepto en la pareja 1 que ocurre de manera consciente y comprometida). Esto se expresa en que, a pesar, de que logran satisfacer las necesidades básicas del bebé no es realizado de manera responsable y sistemática, ya que en la pareja 2 sus miembros delegan la responsabilidad en la abuela paterna y en la pareja 3 se manifiestan comportamientos negligentes en relación al cuidado y educación de la niña (“la abuela me ayuda mucho con la niña”; “la que más ayuda y cuida a la niña es mi mamá, a cualquier hora lo que yo necesite mi mamá está ahí, si tiene que cuidar a la niña falta al trabajo, hasta pidió licencia al principio de nacida la niña, yo veo eso perfecto”; “mientras son entrevistados, la niña juega con accesorios que toma en varias ocasiones de la cocina, sin que su madre o padre –ni el/la abuelo/a– supervisen o muestren preocupación por su comportamiento” –registro de observación de la pareja 3 en su hogar).
Los factores de influencia estudiados en la asunción de la parentalidad son: motivación por la parentalidad, expectativas y satisfacción respecto al desempeño del rol, valoración propia y del otro en el rol. Las motivaciones son variadas, en la pareja 1 se aprecia una coincidencia entre sus miembros respecto a uno de los motivos de la decisión de tener descendencia, en este caso el tiempo biológico individual “ya iba tarde para ser papá”(es el vínculo, cuyos cónyuges sobrepasan los 32 años), este parece ser un factor de influencia en la actitud de planificación que asumen en este proceso. En el caso de los hombres de la pareja 2 y 3 coinciden en que la decisión está relacionada con la posibilidad de satisfacer la necesidad de sus progenitores de convertirse en abuelos “ya quería darle un nieto a mis padres, ellos se pusieron muy felices con la noticia”.
Se aprecia tendencia a manifestar expectativas de responsabilidad respecto al rol parental, sobre todo en los hombres (“yo siempre pensé que iba a ser muy difícil, pero en la marcha se va resolviendo”; “ya tú sabes que eres padre, no puedes andar por ahí en la esquina dando muela, ni yéndote para aquí ni para allá, todo eso se acaba ya, hay que atender a la niña”), aunque son las mujeres quienes participan de manera más activa en la satisfacción de las necesidades de cuidado sus hijos/as (“yo soy principalmente la que hace todo a la niña, su papá la cuida a ratos y juega con ella”; “yo todas: darle la comida, bañarla, sacarla a pasear, todas, y él todas las que no sean complicadas: cuidarla mientras yo estoy cocinando, jugar con ella y una vez al mes la duerme, pero no le cambia un culero, no la baña, él solo lo bueno”).
Los miembros de todas las parejas se manifiestan satisfechos con el desempeño del rol materno/paterno como resultado de una valoración positiva de sí mismos y del otro en el ejercicio de este (“ella es una excelente mamá”; “realmente me ha sorprendido, porque ella misma que es primeriza, se portó súper bien, el día del parto y hasta ahora va por buen camino”), aunque en la pareja 2, se constata una valoración más crítica y poco favorable del otro/a, lo cual pudiera ser expresión de una asunción más consciente en comparación con la pareja 3 (que también asumen la parentalidad de manera poco consciente y comprometida), ya que los miembros de esta identifican las debilidades del otro en el desempeño del rol parental.

Conclusiones
En el funcionamiento de las parejas estudiadas, se aprecia una tendencia a manifestar satisfacción en el vínculo amoroso, lo cual pudiera ser expresión de la idealización que mantienen sobre la relación en la etapa de la parentalidad, ya que presentan alta conflictividad manifiesta o latente (pareja 2 y 3), predominio de los afectos negativos y de la intención reguladora en la comunicación, jerarquía asimétrica, insuficiente capacidad para ajustar la estructura de pareja a las nuevas condiciones y poca cercanía emocional entre sus miembros. En esto pudieran estar influyendo, características personológicas individuales de los cónyuges, entre ellas, inmadurez emocional o psicológica, que se traduce en la poca elaboración y reflexión sobre toma de decisiones significativas en las etapas de formación y extensión de la pareja, además de la lucha por el poder como pauta interactiva que se establece desde la configuración del vínculo amoroso. En la pareja 1, no se aprecia este funcionamiento, al parecer relacionado con el hecho de que entre sus miembros no se manifiesta interés erótico-sexual, permaneciendo muy centrados en la parentalidad.
En la parentalidad se aprecia tendencia a la asunción poco consciente y comprometida (excepto en la pareja 1). Esto se expresa en que a pesar de que logran satisfacer necesidades básicas del bebé no es realizado de manera responsable y sistemática, bien porque delegan la responsabilidad en otro familiar o porque manifiestan comportamientos negligentes en relación al cuidado y educación del hijo/a.
El funcionamiento de la pareja, en el grupo estudiado, está determinado fundamentalmente por las características de su configuración, que se repiten como pautas interactivas en la siguiente etapa del vínculo amoroso. Esta forma de funcionamiento influye significativamente en la manera en que sus miembros asumen la parentalidad; en los casos en los que es alta la conflictividad, se dificulta la focalización en el bebé. Por otra parte, el deseo de las personas, que participaron en este estudio, de arribar a la parentalidad, pareciera constituirse en un amortiguador de la vivencia de malestar, que genera la conflictividad conyugal y contribuye en el desarrollo de una percepción favorable del vínculo amoroso.
Los resultados obtenidos permiten identificar como necesidades básicas de aprendizaje, en las parejas estudiadas, el desarrollo de las capacidades comunicativas de sus miembros para la realización de las funciones afectivas e informativas fundamentalmente, la resolución de sus diferencias de género y conflictos de pareja, el acople diádico, el ajuste a sus nuevas condiciones de existencia, la elaboración de proyectos conyugales, etc.
Consideramos necesario realizar programas de orientación psicológica o educativos dirigidos a parejas que inician la parentalidad con el objetivo de prevenir la conflictividad conyugal o influir en la disminución de la interactividad negativa y potenciar el desarrollo de una parentalidad positiva (consciente y comprometida con la socialización y educación equitativa y enriquecedora de sus hijos e hijas).

 

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