Vol 4. Núm 11. 2016
ESTUDIO PSICOLÓGICO DE LA ABUELIDAD EN ADULTAS MAYORES RESIDENTES EN LA CAPITAL CUBANA
Amarilys Mercedes Torrado Ramos Cátedra Universitaria del Adulto Mayor. Universidad de La Habana
Resumen
La presente investigación constituye un acercamiento a la Abuelidad como evento vital de la vejez. El estudio es de tipo exploratorio y descriptivo al desarrollarse dentro de un contexto nacional en el que se identifican escasas investigaciones al respecto. La muestra estuvo constituida por quince adultas mayores cubanas cuyos nietas y nietos son de edad escolar y conviven en su hogar. En el estudio se empleó la entrevista semiestructurada e instrumentos en forma de cuestionarios. Los resultados investigativos muestran que la relación con el nieta/o produce satisfacción, bienestar y sentido de utilidad social, pero en ocasiones puede ser fuente de insatisfacciones a partir de conflictos existentes en el vínculo. Las adultas mayores desarrollan con su nieta/o fundamentalmente actividades relativas al cuidado del nieto/a y a la ayuda en las tareas escolares. Su desempeño como abuela/o influye en la dinámica familiar, con presencia de connotaciones negativas cuando no reconoce los límites entre el rol parental y el rol de abuela/o y los transgrede. El estudio resulta novedoso al explorar las relaciones de abuelas con su nieta/o, arista poco estudiada en el campo de la investigación psicológica en Cuba. Cobra valor de utilidad al contribuir a la compresión de la dinámica familiar e intergeneracional en la actualidad cubana.
Abstract
Abstract This research is an approach to Grandparenthood, vital event of old age. The study is exploratory and descriptive to be developed within a national context in which are identified few researches on the subject. The sample consisted of fifteen Cuban orderly women whose grandchildren are of school age and living at home. The study was used semi-structured interview and instruments in the form of questionnaires. Research results show that the relationship with the grandchildren produces satisfaction, well-being and sense of social utility, but sometimes can be a source of dissatisfaction from conflicts in the link. Mainly, older adults develop with her grandchildren activities related to the care of grandchildren and help her/his homework. Her performance as grandmother affect family dynamics, with the presence of negative connotations when not recognize the boundaries between the parental role and the role of grandmother. The study is novel because to explore grandmother and grandchildren relationships, topic poorly studied in the field of psychological research in Cuba. The study have utility value because contribute to the understanding of the family dynamics and the Cuban intergenerational.
Palabras claves
abuelidad, adulta mayor, relaciones abuela-nieta/o, actividad, comunicación, estilos de abuelos, Grandparenthood, older adult, relationships grandmother-grandchildren, activity, communication, styles of grandparents

Introducción
Los actuales cambios sociodemográficos dentro de los que se encuentra el alto índice de esperanza de vida, condicionan una mayor existencia de las relaciones intergeneracionales entre viejos, niños y jóvenes, puesto que cada vez más personas adultas mayores llegan a arribar la séptima u octava década de vida.
Dentro del estudio de la Psicología del Desarrollo del Adulto Mayor, la abuelidad es un evento vital en la vejez. Las nietas y los nietos, constituyen “otros” significativos en las personas adultas mayores, cuyo desempeño como abuelas/os dependerá de sus características personológicas, edad, sexo, línea familiar, la distancia geográfica, la estructura familiar, el orden de nacimiento del nieto/a, la calidad de la relación de los abuelas/os con sus hijas/os, entre otras variables.
La abuelidad es un término relativamente nuevo. Fue propuesto en 1977 por la Dra. Paulina Redler, para dar cuenta de la estructuración psíquica individual y familiar que distingue a la figura del abuelo/a. Este término hace referencia al sistema de acciones psicofísicas, intelectuales, espirituales y afectivas que el abuelo/a desarrolla con su nieto/a (Orosa, 2014).
La percepción de abuela/o a nivel social se encuentra en relación con la visión de adulto/a mayor. En la cultura popular la abuelidad es representada de manera idílica, pero los resultados investigativos muestran los múltiples matices que describen la complejidad de esta dinámica relacional.
El tránsito por la vejez conlleva diversos cambios biológicos, psicológicos y sociales. En esta etapa de desarrollo podemos identificar pérdidas y ganancias, siendo el desarrollo del rol de abuelidad uno de los aspectos positivos. No obstante, tal como se defiende desde la Psicogerontología, las adultas/os mayores no deben catalogarse solamente como “abuelas” y “abuelos”, puesto que sus posibilidades de desarrollo trascienden este rol e incluso algunos no llegan nunca a ejercer la abuelidad (Orosa, 2014).
Este trabajo constituye un acercamiento a las representaciones y vivencias que adultas mayores cubanas tienen respecto a su rol como abuelas. El objetivo general de la investigación fue: Determinar las características psicológicas de la abuelidad en adultas mayores cubanas. Los objetivos específicos fueron: 1. Explorar la dinámica relacional de cada abuela con su nieta/o. 2. Indagar la influencia del rol de abuela en la convivencia familiar.
La abuelidad es un tema en estudio desde hace varias décadas (Triadó, Martínez y Villar, 2000; Rico, Serra, Viguer y Meléndez, 2000; Castañeda, Sánchez D., Sánchez A. y Blanc, 2004; Castro, 2007; Diale, Longobardi y Sclavo, 2008; Ruiz, Pineda y Valencia, 2009; Pinazo y Lluna, 2011; Wellard, 2013; Sims y Rofail, 2014), sin embargo resulta notoria la necesidad de continuar realizando estudios cualitativos que profundicen en las características psicológicas presentes en la dinámica relacional abuela-nieta/o, abuela y familia conviviente. En este sentido el estudio en cuestión toma como referente teórico el enfoque histórico cultural a partir del cual se logra un entendimiento de la abuelidad desde la relación entre las condiciones externas e internas que caracterizan a la vejez o adultez mayor como también se suele denominar.
Esta investigación resulta pertinente al proponerse el análisis psicológico de personas adultas mayores en su rol de abuelidad. Cobra valor de utilidad al contribuir con el entendimiento de la situación social del desarrollo de la persona adulta mayor cubana y con la comprensión de la dinámica familiar e intergeneracional que acontece en los hogares trigeneracionales. Ofrece una aproximación a las principales características presentes en la abuelidad, evento vital de importante significación para las adultas/os mayores. En general contribuye a la sistematización teórica y de los resultados investigativos sobre la vejez, como etapa del desarrollo humano.

Consideraciones teóricas
La abuelidad
La abuelidad constituye un rol que produce identidad en la vejez, si bien existen personas adultas mayores que no tienen nietas/os (Orosa, 2014). La representación de la abuelidad aun cuando tiene elementos susceptibles a ser generalizados a todas aquellas personas cuyos hijas/os han tenido descendencia, posee diferencias socioculturales e individuales atendiendo a la historia de vida de la abuela/o y al contexto histórico social en el que desempeña este rol.
En el caso de Cuba el desempeño del rol de abuela/o suele representarse como el reencuentro con un rol de utilidad social que en este caso tiene su impacto en la dinámica familiar. Resulta muy importante que junto con el apoyo que le ofrezca a la familia y su implicación en la crianza del nieto/a, la persona adulta mayor continúe proyectándose propósitos y metas las cuales pueden estar relacionadas con la superación científico-técnica, la esfera amorosa y de pareja, el ocio, entre otras (Torrado, 2015).
Como tendencia, participar de manera activa en la dinámica familiar suele ser vivenciado por las adultas/os mayores con satisfacción y bienestar emocional. El rol de abuelidad en muchos casos es una de las vías que favorece un desempeño activo en las personas de la tercera edad. Castañeda, Sánchez, Sánchez y Blanc (2004) y Ruiz, Pineda y Valencia (2009), apoyándose en el criterio de investigadores gerontólogos plantean que las relaciones intergeneracionales se convierten en un componente de la calidad de vida en la adultez mayor.
La abuelidad es expresión de la autotrascendencia, neoformación psicológica en la vejez concebida como la necesidad de trascender y legar en el otro el reservorio cultural, cívico, ético y espiritual que se ha desarrollado a lo largo de la vida (Orosa, 2014). Las abuelas/os canalizan su necesidad de autotrascendencia en sus nietos/as al trasmitirles sus enseñanzas, tradiciones familiares, valores morales y experiencias vividas en general, lo cual según Sanz, Mula y Moril (2011) se denomina transmisión intergeneracional.
Vivenciar satisfacción en el rol de abuela y abuelo suele favorecer el bienestar subjetivo y la autoestima de la persona adulta mayor y compensar las vivencias de pérdidas sociales que suelen estar presentes en esta etapa de la vida (González y De La Fuente, 2008; Wellard, 2013 y Sims y Rofail, 2014).
El retiro de la vida laboral una vez llegada la edad de jubilación, constituye un ejemplo de las pérdidas que afronta la persona adulta mayor. Según Real (2013) la llegada de los nietos/as ayuda a no anclarse en el pasado, al simbolizar estos el futuro de la generación familiar. No obstante, el rol abuelidad no siempre es vivenciado desde la satisfacción plena. Existen adultas/os mayores principalmente del sexo femenino, sobrecargadas con diversas labores domésticas, las cuales incluyen el cuidado de sus nietas/os a tiempo parcial o total (Orosa, 2014).
Este rol de cuidador a tiempo parcial o completo, principalmente asumido por las mujeres, puede vivenciarse como agobio, obligación, exceso de trabajo, estrés, afectación en el estilo de vida y en las relaciones sociales, siendo más notables estas manifestaciones en las labores de cuidado del nieto/a a tiempo completo (González Bernal y De La Fuente, 2008; Saxena y Brotherson, 2013; Martinson, 2013 y Sims y Rofail, 2014).
Como tendencia general, las abuelas/os suelen convertirse en fuentes de amor incondicional y ejercen numerosas funciones con sus nietas/os, cuentan historias, trasmiten tradiciones, comparten los espacios de juego, miman, tratan de arbitrar en momentos de crisis familiares, entre otras funciones (Triadó, Martínez y Villar, 2000; Rico, Serra, Viguer y Meléndez, 2000; González Bernal y De La Fuente, 2008; Noriega y Velasco, 2013; Martinson, 2013 y Kumar y Dana, 2014).
Como este rol no tiene prescripciones establecidas adquiere múltiples significados en dependencia de la percepción que los abuelos/as tengan de la relación, de sus funciones en el rol y de los estilos que desempeñan para la realización de estas funciones. Tal como considera Goodfellow (2010) las características personológicas del adulto/a mayor y del nieto/a también influyen en cómo se configuran las relaciones en la diada, así como el carácter del vínculo entre ellos y los padres de sus nietos/as, es decir, sus hijos/as.
Diale A., Longobardi y Sclavo E. (2008) realizaron un estudio con 123 niños y niñas italianos de 5 a 11 años sobre la percepción de la figura de la abuela y el abuelo a través del empleo del dibujo como técnica psicográfica. Los resultados apuntan a que la abuela o abuelo preferido se elige a partir de las actividades que realizan en conjunto, entre las más mencionadas estaban el juego y la ayuda mutua. Según las investigaciones realizadas por González Bernal J. y De La Fuente (2008) las actividades que frecuentemente llevan a cabo abuelos/as y nietos/as están vinculadas al cuidado y al juego. Asimismo las que menos realizan de forma conjunta son: escuchar música, leer, visitar al médico, acudir a celebraciones religiosas y realizar excursiones.

El rol de abuela y abuelo
En la actualidad muchas abuelas han asumido el cuidado a tiempo parcial o completo de los nietos/as lo cual para Sanz, Mula y Moril (2011), puede traer consecuencias tanto positivas como negativas. Según estos autores asumir este rol puede constituir un motivo de alegría y satisfacción para algunos adultos/as, sin embargo con el involucramiento en estas actividades se puede desatender el cuidado de sí mismo, el contacto con los amigos y compañeros y la participación en diferentes actividades educativas, de recreación y ocio. Se debe tener en cuenta que cuando los adultos/as se responsabilizan con el cuidado de sus nietos/as lo hacen en muchos casos a costa de su bienestar físico y mental (Klein, 2009 y Martinson, 2013).
En algunos casos la responsabilidad que asumen es tan grande que suelen vivir por y para el cuidado de sus nietos/as, denominándoseles “abuelos canguros” (Sanz, Mula y Moril 2011). En cuanto al rol abuelidad y las formas en que cada persona lo desempeña, resulta importante señalar que este no solo es asumido por los adultos y las adultas mayores sino que también es asignado por los miembros de la familia. En este interjuego de relaciones existen expectativas y demandas que median las relaciones familiares, fundamentalmente las relaciones de los abuelas/os con sus hijas/os.
Algunos autores han denominado a la abuelidad como el “rol sin rol”, puesto que realidad no existen obligaciones jurídicas con respecto a esta figura (Rico, Serra, Viguer y Meléndez, 2000; González Bernal y De La Fuente, 2008 y Noriega y Velasco, 2013).
No obstante, según las revisiones bibliográficas realizadas por Noriega y Velasco (2013) existen dos normas implícitas en las relaciones abuela/o-hija/o-nieta/o alrededor de las cuales existe consenso en la literatura científica. La primera trata de la “no interferencia” o entrometimiento de los abuelos/as en la crianza que desarrollan sus hijos/as con sus nietos/as; mientras que la segunda es denominada norma de “obligación” y hace referencia a ese compromiso que muchos adultos/as mayores asumen de tratar de ayudar e intervenir en momentos de crisis familiar.
El hecho de que los abuelos/as estén inmersamente relacionados con la educación y cuidado de sus nietos/as pudiera resultar contradictorio para sí mismos ya que por un lado los hijos/as demandan de su colaboración y le confieren potestad para acciones educativas con el infante, pero por otro lado pueden no compartir del todo la concepción que estos poseen sobre las pautas educativas y por lo tanto reclaman su rol de padres legítimos. Aun cuando existe consenso por los profesionales de la psicología en torno a que los abuelos/as deben permitir que sus hijos/as desarrollen a plenitud el rol de padres, se aprecian situaciones en la dinámica familiar que suelen promover la existencia de límites difusos entre ambos roles.
En algunos adultos/as mayores australianos se constató la presencia de confusión en cuanto a cómo ejercer su rol de abuelidad lo cual vivencian con impotencia, temor y preocupación. Se encuentra como una de las principales fuentes de estos sentimientos la preocupación que poseen sobre el criterio de los otros, respecto a su desenvolvimiento como abuelos/as. Además se refiere que las dificultades en la relación o en el contacto con los nietos/as puede producir en algunos adultos/as mayores impactos negativos en la salud y en el bienestar psicológico (Sims y Rofail, 2014).
Se pudiese decir que en la actualidad no se evidencia una delimitación clara del rol de las abuelas/os, por lo que podríamos estar hablando de una abuelidad en transición en la cual las relaciones abuela/o-nieto/a tienden a ser menos distantes y autoritarias con respecto a épocas anteriores. En estos tiempos las relaciones suelen ser más simétricas, es mayor la expresión de afectos así como también se identifican más variedad de estilos de abuelidad incluso en una misma persona (Noriega y Velasco, 2013).
La heterogeneidad de abuelas/os en estos tiempos se hace mucho más visible (Sanz, Mula y Moril, 2011), el abuelo/a ya no solo se describe como aquella señor o señora muy canoso sentado en un sillón contado historias. La llegada de la abuelidad se ha adelantado y ahora se pueden identificar gran cantidad de adultos/as medios cuyos hijos ya tienen descendencia, asimismo existen abuelos/as jubilados reincorporados a la vida laboral, abuelos/as implicados netamente en actividades del hogar, otros que participan en programas educativos y comunitarios, abuelas/os cuidadoras de infantes o de otros adultos/as mayores enfermos y abuelos/as que interactúan de manera distante con la familia y por ende con los nietos/as.
Con respecto a la calidad de la relación, los autores Sanz, Mula y Moril (2011) citan algunos elementos que pueden estar presentes tales como los sentimientos de cercanía que experimente el nieto/a y el abuela/o, y también las vivencias del infante/a y del adulto/a mayor respecto a cómo el otro miembro de la diada lo conoce y quiere.

Estilos de abuelidad
No existe una única forma de ser abuela o abuelo puesto este rol está mediatizado por diversas variables mencionadas anteriormente, tales como: edad, género, familia de origen, estado de salud, distancia geográfica, características personológicas, entre otras. Un mismo abuelo o abuela puede manifestar diferentes estilos de ejercer la abuelidad e incluso puede variar en estilos según las edades de sus nietos/as y la suya propia; este criterio es también asumido por Sanz, Mula y Moril (2011).
A Neugarten y Weistein (1964) se les reconocen como los pioneros en el estudio de los estilos de abuelidad, siendo su propuesta empleada por la mayoría de los autores actuales. Ellos proponen cinco estilos fundamentales: el formal, el buscador de diversión, padres sustitutos, reserva de la sabiduría familiar y figura distante.
Los abuelos/as formales serían aquellos que tiene autoridad y control sobre los nietos/as en ausencia de los padres y no suelen fungir como cuidadores principales, lo cual sí define a aquellos que desarrollan el estilo de padres sustitutos. Los abuelos/as buscadores de diversión tienden a implicarse en las fiestas y otras celebraciones, las relaciones con sus nietos/as se caracterizan por ser libres e informales, no ejerciendo autoridad. Los que desarrollan el estilo reserva de la sabiduría familiar proveen saberes y recursos a sus nietos/as mientras que los abuelos/as catalogados como figuras distantes mantienen contactos esporádicos con sus nietos/as debido a la escasa interrelación física y la distancia geográfica.
Esta clasificación ha sido enriquecida por autores como Castro (2007), quien estableció los siguientes estilos: abuelo/a cuidador/a el cual se responsabiliza por el cuidado de su nieto de forma temporal o permanente. Abuela/o compañera/o de juegos, quien se involucra de forma activa y participativa en la actividad lúdica del niño/a. El abuelo/a historiador, promotor del vínculo entre las generaciones y transmisor del patrimonio familiar. Abuelo/a transmisor de valores morales, quien ofrece consejos y guía los valores que han de conducir el actuar social del nieto. Abuelo/a modelo de envejecimiento y de ocupaciones el cual constituye un ejemplo de qué es ser abuelo/a y de cómo viven. Abuelo/a amortiguador entre padres e hijos, funge como árbitro de las relaciones familiares. Abuelo/a que ejercen su influencia a través de los padres, siendo esta la vía principal de relación con sus nietos/as. Abuelo/a que ayuda en momentos de crisis, esta figura ofrece su disponibilidad para cualquier necesidad o problemática familiar. Abuelo/a que brinda amor incondicional, el cual se caracteriza por desarrollar relaciones emocionalmente positivas. Abuelo/a que mima y malcría, en su relación no establece límites en el comportamiento del nieto/a. Abuelo/a confidente y compañero, en cuya relación con el nieto/a muestra afinidad y comprensión. Abuelo/a distante, su interacción con el nieto/a es escasa.
Pinazo y Lluna (2011) consideran que las abuelas cuidadoras a tiempo completo pueden poseer estilos de disciplina inadecuados con sus nietos, al ser muy permisivas, si bien durante la adolescencia suelen ser restrictivas y rígidas.
Estos autores, proponen tres estilos de crianza que han podido identificar en sus investigaciones con abuelos que cuidan de forma permanente a sus nietos/as. Estos estilos educativos son: estilo rígido se caracteriza por una excesiva rigidez en las normas que imponen los abuelos/as sin tener en cuenta la opinión de sus nietos/as. El estilo permisivo se distingue por promover fuertes lazos afectivos con el nieto/a y a la vez mostrar bajos niveles de exigencia en el cumplimiento de las normas de comportamiento. Y el estilo protector el cual hace referencia a abuelos/as que sobreprotegen a sus nietos.
La interrelación entre abuelos/as y nietos/as puede propiciar el desarrollo en la esfera psicoafectiva tanto de los infantes como de las personas adultas mayores. También puede suscitar malestar y situaciones de conflicto a nivel de la diada abuela/o-nieto/a y en la familia en general. Este tipo de relación intergeneracional merece un estudio profundo y sistematizado que permita ofrecer perspectivas explicativas que contribuyan al desarrollo y bienestar de infantes, adultos/as mayores y de la familia.

Método
La investigación es de tipo exploratoria y descriptiva. La metodología empleada fue cualitativa, no experimental y transversal. Se dispusieron las condiciones ambientales y físicas óptimas para la correcta aplicación de las técnicas.

Materiales
Las técnicas empleadas fueron la entrevista semiestructurada y un cuestionario sobre la relación con el nieto/a, elaborado como instrumento para la complementación de los resultados. Junto con el análisis de contenido se empleó el cálculo de la frecuencia relativa1 con el objetivo de denotar regularidades en la muestra. Las principales dimensiones de análisis fueron: representación del rol de abuela, percepción de sí mismo en el rol de abuelidad, satisfacción con la relación, posibles conflictos en la relación, estilos de abuelidad, estilos educativos, características de la comunicación con el nieto/a, características de la comunicación familiar y actividades realizadas con el nieto/a.

Aspectos éticos
Para el trabajo con la muestra se tuvieron en cuenta los principios de confidencialidad, privacidad y voluntariedad. Fue elaborado y entregado un consentimiento informado a las abuelas seleccionadas.

Muestra
La muestra estuvo compuesta por 15 adultas mayores jubiladas entre 60 y 83 años de edad, residentes en La Habana. Del total, 13 son de origen materno y 2 paternos, 3 se encuentran reinsertadas laboralmente y 4 conviven con pareja estable. La nieta o nieto con quien conviven tienen entre 7 y 9 años de edad.
Criterios de inclusión fueron: adultas mayores de 60 años o más, jubiladas, residentes en La Habana, que convivan con al menos una nieta/o.
Criterios de exclusión: adultas mayores con deterioro cognitivo.

Análisis de los resultados
Para la totalidad de la muestra, la abuelidad constituye uno de los elementos más importantes en su vejez. El nieto/a representa soporte afectivo y compañía, lo cual propicia bienestar en las adultas mayores. La mayoría de las abuelas de la muestra perciben que la relación con su nieto/a mejora su calidad de vida (12/15) fundamentalmente por las muestras de cariño mutuas y el placer de trasmitirle conocimientos.
Se identifican en las abuelas sentidos psicológicos de búsqueda de reciprocidad en la relación y desempeño del rol de apoyo familiar. Las/os adultas/os mayores encuentran en la relación con su nieta/o un espacio de expresión, desarrollo y utilidad y a la vez una compañía en su cotidianidad. En este intercambio con el nieto/a, la adulta mayor encuentra una vía para satisfacer la necesidad de comunicación que como tendencia es muy demandante en la vejez, dado el proceso de jubilación y la disminución de los espacios de comunicación interpersonal.
La totalidad de las personas adultas mayores estudiadas son jubiladas y 10/15 se mantienen la mayor parte del tiempo solas en su hogar. Exceptuando las abuelas estudiadas que tienen pareja (3/15), las restantes abuelas de la muestra califican como regular la comunicación de otros miembros de la familia para con ellas. El nieto/a representa la figura afectiva en la cual puede autotrascender al legarle su sabiduría y experiencia adquirida a lo largo de su vida, mediante el apoyo en la educación de valores y en las actividades escolares. Esta dinámica relacional propicia el propio desarrollo a nivel psicológico de las adultas mayores estudiadas, al tener la relación como espacio para satisfacer la necesidad de autotrascendencia que constituye la neoformación de la vejez.
En las abuelas de la muestra se pueden identificar diferentes estilos de ejercer la abuelidad, sin embargo como tendencia se distinguen el estilo formal y este a su vez aúna características de otros estilos como abuela/o cuidadora y abuela/o transmisora de valores morales. Solo en 6/15 de las abuelas también se identifica el estilo abuelo/a que mima y malcría.
La abuela formal se distingue por tener autoridad y control sobre su nieto/a y aunque realizan diversas actividades entre ellas de cuidado, no constituyen los cuidadores principales de la nieta o nieto.
La totalidad de las abuelas (15/15) se perciben en la relación con su nieto/a como soporte afectivo, cuidador, trasmisor de conocimientos y en menor medida (5/15) como consejero y mediador de conflictos. A su vez, perciben a su nieto/a como soporte afectivo y compañero de actividades de ocio y recreación (9/15).
Fundamentalmente en su dinámica cotidiana los roles que desempeñan son cuidadora a tiempo parcial y educadora incluyendo el apoyo en las tareas escolares y la educación en valores morales.
Dado el horario laboral de los padres, las abuelas estudiadas son una figura filial con la que el nieto/a pasa tiempo. En la relación abuela/o-nieta/o de la muestra priman las actividades formales relativas al cuidado y el apoyo a las tareas escolares del nieto/o, ratificándose su rol de apoyo familiar. Asimismo satisfacen necesidades cognoscentes del niño/a y los ayudan en sus tareas escolares, actividades que son representativas en el proceso de aprendizaje formal de los menores.
Las adultas mayores de la muestra fungen en el rol de cuidadora en los horarios de la mañana y la tarde, depositando en los padres el cuidado de la nieta/o en las noches y los fines de semana. En este rol de cuidado incluyen las siguientes actividades: la realización de las tareas escolares (13/15) llevar y recoger la nieta/o de la escuela (9/15), prepararle almuerzo y meriendas (7/15) y colaborar en el baño (5/15). Solo una minoría (2/15) no realiza junto al nieto/a las tareas escolares al considerar que carecen de los conocimientos suficientes en comparación con los padres que están más actualizados en los estudios (NSM: “yo lo ayudo en lo que puedo de las tareas pero se lo dejo a su mamá porque ella es la más preparada”).
Otras actividades que realizan con el nieto/a aunque de forma esporádica son: conversar, jugar, pasear, ver la TV, leerle a la nieta/o y que colabore en labores domésticas. Las actividades lúdicas y los paseos son las que prefieren realizar con el nieto/a pero a la vez son las que menos efectúan.
En algunos casos de la muestra el factor edad constituye un dinamizador de las relación abuela- nieta/o. Algunas abuelas refieren que determinados cambios, dado el proceso de envejecimiento influyen en la relación y en las actividades que realizan junto a su nieta/o (6/15). Estos cambios están asociados a disminución de la resistencia física y enfermedades que se manifiestan en la vejez tales como la osteoporosis y la catarata.
Algunas de las abuelas (3/15) han incursionado en el empleo de la tecnología para compartir con su nieta/o el espacio de ocio y recreación a través de los videojuegos. Aun cuando se evidencia cierta resistencia a su uso, se debe destacar como positivo que la relación con la nieta/o incentiva a las adultas mayores a aprender el uso de las nuevas tecnologías.
La dinámica cotidiana de una parte de la muestra (10/15) se organiza en función de las actividades que se realizan con la nieta/o, relegando a un segundo plano las de índole personal. Se destaca como estas abuelas no realizan otra actividad en su cotidianidad a la que le refieran un valor de utilidad mayor, siendo el rol de cuidadora junto con la colaboración en las labores domésticas los componentes que compensan en cierta medida la pérdida del rol de trabajadora o trabajador. Solo en 5/15 casos, las abuelas no supeditan sus actividades de interés personal a la actividad de cuidar al nieto/a.
Estas actividades de interés personal son en 3/15 la esfera laboral (reinserción laboral post jubilación) y en los restantes la participación en grupos de mayores (Asociación Nacional de Combatientes y Programa Educativo de la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor). Pareciere que aun cuando todas las adultas mayores estudiadas identifican la abuelidad como un rol social importante, su desempeño en el rol de cuidadora es más notorio en aquellas mayores cuya cotidianidad carece de actividades sociales, pautadas o que impliquen una asiduidad en su realización; tal como los ejemplos mencionados anteriormente.
Al margen de las vivencias positivas que suscita la abuelidad en la muestra, se identifica la presencia de conflictos en las relaciones abuela-nieta/o de 6/15 de las adultas mayores de la muestra. El eje fundamental de estos conflictos está vinculado con las relaciones de autoridad abuela-nieto/a. La mayoría de las mayores estudiadas refieren como elementos insatisfactorios de la relación con su nieto/a, cuando el infante irrespeta su autoridad. En estos casos asocian el “respeto” con el “cariño” y por tal motivo manifiestan cierto malestar con la relación (Refiriéndose a su nieta JMY: es caprichosa, no le gusta que la critiquen, hay veces la tengo que regañar duro). Como tendencia en las abuelas de la muestra coexiste el acto de consentir con el ejercicio de la autoridad asimétrica, lo cual suele propiciar en los infantes desorientación en los límites y empleo de mecanismos de manipulación y transgresión de la autoridad familiar.
A pesar de que una parte de las abuelas (6/15) reconocen consentir al nieto/a no consideran que este factor pueda influir de manera negativa en la educación del menor aun cuando otros familiares se lo expresan (CTN: “dicen que yo la tengo muy consentida pero creo que no es tan así”. KSP: “mi hija me dice que yo le permito cosas que a ella nunca se lo permití pero yo pienso que no es así”). Se aprecia cómo estas abuelas no tienen una actitud crítica ante sus propios métodos educativos con el nieto/a. Dentro del proceso educativo que ejercen las adultas mayores, este comportamiento de consentir al nieto/a se identifica como el eje central de los conflictos abuela-nieta/o y de la insatisfacción que vivencia en la relación. Esta situación influye en la dinámica familiar general.
Al análisis anterior se agrega que junto con el “acto de consentir” también está presente el ejercicio de la autoridad del adulto mayor con expresiones de regaño y críticas (AMJ: “dicen aquí que yo lo malcrío, pero pienso que es normal, además yo también lo corrijo y lo regaño”). La interrelación entre estas dos tendencias de comportamiento, sugiere la presencia de inconsistencia educativa por parte de la adulta mayor, lo cual puede estar suscitando sentimientos de ambivalencia en el nieto/a, respecto a la relación con ella.
En el desempeño del rol de abuelidad, las adultas mayores estudiadas vivencian de forma conflictiva los referentes educativos aprendidos desde su infancia en el que primaban las relaciones autoritarias con los modelos actuales más horizontales y democráticos, con tendencia a la trasgresión de la autoridad asignada socialmente a la persona adulta. Aunque reconocen que la situación social y familiar actual difiere de la de hace más de tres décadas, añoran las normas educativas que primaban en su infancia o en la infancia de sus hijas/os. Solo 3/15 de las adultas mayores toman en cuenta el período etario del nieto/a como un elemento que se debe tener en cuenta al valorar su disciplina. La mayoría de las/os abuelas/os no reconocen que el comportamiento de su nieta/o es propio de la etapa del desarrollo por la que están transitando, en la cual comienzan a ser beligerantes y desafiantes producto al tránsito por la Crisis de los 7 años o Edad de la Peseta.
De manera general, las abuelas estudiadas consideran que la armonía en la convivencia familiar y la buena comunicación son factores positivos para la relación abuela-nieta/o, sin embargo reconocen la existencia de discusiones familiares (abuela-hija/o), que aun cuando no son frecuentes provocan miedo, malestar e intranquilidad en el nieto/a.
Algunas (6/15) consideran que por tener más experiencia de vida pueden interceder en la relación de la hija o el hijo con el nieto/a. Estos requerimientos se lo comunican a su hija/o sin que el menor esté presente, aunque se identifica al menos una ocasión en que estos intercambios si se han producido delante del menor (CVM: “hay veces oigo como mi hijo la regaña y me duele porque no debe ser así, luego yo lo llamo aparte y se lo digo”).
Como generalidad, las abuelas estudiadas ejercen influencias en la comunicación familiar dirigida hacia la nieta/o, ya sea porque asume roles parentales o porque suele llegar a interceder en la comunicación de los padres con el nieto/a. Algunas de las abuelas entrevistadas no reconocen de forma clara los límites explícitos (10/15) entre el rol de abuela y el de madre o padre. Una parte refiere no tener en cuenta las diferencia entre estos roles puesto que ayudan a sus respectivas hijas en todo lo que necesitan, en lo referente al cuidado y educación del nieto/a (9/15). Reconocen hacer estas actividades para ayudar al desempeño laboral y profesional de la hija (7/15). La mayoría de la muestra (12/15) considera que le corresponde como abuelas preocuparse por el nieto/a (NAG: “estar al tanto de él”), ayudarlo (AMJ: “ayudarlo en lo que necesite”) y enseñarle valores morales y cívicos (CVM: “enseñarlo a ser educado, responsable y organizado”).
En las entrevistas se identifica que desde una posición de expertos en la educación del nieto/a, las adultas mayores (13/15) interceden en la relación del hijo/a con el nieto/a. En estos casos no se evidencia que desacredite explícitamente a la figura materna/paterna en presencia del menor, sin embargo, pueden llegar hacer alianzas abuela-nieto/a a través de la cual sea permisiva con la nieta/o e interceda o transgreda las normas y castigos establecidos por los padres. Esta situación también puede provocar consecuencias adversas en la educación familiar hacia el infante a partir de la existencia de inconsistencias educativas que pueden llegar a afectar el ejercicio de la propia autoridad en el hogar. Tiene un efecto no deseado en la educación de los límites y el respeto a la autoridad filial, más, cuando las abuelas llegan a consentir aquellos comportamientos del nieto/a que son amonestados por las figuras materna y paterna.
Como tendencia general (12/15) las abuelas se sienten responsables de la crianza del nieto/a. Algunas (3/15) refieren sentirse como los propios padres (BCC: “yo me siento con la misma responsabilidad con ella que si fuera su mamá”). Otras (7/15) reconocen que su relación con el nieto/a debe ser diferente a la de un padre o madre aunque sienten cariño como si fueran unas de las figuras paternas (BCC: “ella es como otra hija para mí pero es responsabilidad de su mamá y se lo hago saber aunque yo hay veces regaño a la mamá sobre cómo es con la niña”).
Aun cuando las abuelas no reconocen que consentir a su nieto/a puede afectar la relación de ambos, sí identifican agentes externos a ellas que pueden afectar su relación con el nieto/a. En los casos donde el nieto/a es hijo/a de padres divorciados (5/10), las abuelas suelen considerar al ex yerno como factor que dificulta la relación con su nieto/a principalmente en el aspecto disciplinario.
A sus consideraciones el padre divorciado no ejerce la misma educación con el niño al ser más permisivo. Por lo tanto consideran que el niño/a está recibiendo dos influencias educativas diferentes que contribuyen a su desobediencia en el hogar (BCC: “su papá creo que es un factor que influye de manera negativa porque su forma de ser es diferente, él le permite cosas y además él es inestable con las mujeres y la ha llevado a todos esas casas”). Tal como se mencionó anteriormente, las abuelas estudiadas no reconocen que ellas también suelen ser un agente que propicia la inconsistencia en el estilo educativo hacia el nieto/a.
Se evidencia que cuando la abuela que convive con el nieto/a es de origen paterno (2/2), tiene cierto resquemor con el hecho de que su nuera no esté de acuerdo con su papel como abuela (CVM: “yo tengo que medirme muchas veces porque mi nuera tiene su forma de ser y es distinto a que si fuera mi hija, las personas siempre hablan de las suegras pero las nueras también son…”).
Algunas abuelas desean vivir de forma independiente a su familia (4/15) prefiriendo que exista cercanía geográfica entre los hogares. El motivo principal es tener mayor tranquilidad en esta etapa de la vida y que su hijo/a pueda tener su casa propia tal como desean. Las adultas mayores que prefieren seguir conviviendo con su familia refieren que están acostumbrados a esa dinámica familiar o temen vivir solas.

Discusión de los resultados
La abuelidad, constituye uno de los eventos vitales más significativos en la adultez mayor (Orosa, 2014). Las abuelas estudiadas encuentran en su relación con el menor un espacio para expresarse y comunicarse. La comunicación es consideraba una necesidad básica en la vejez que se relaciona con la necesidad de ser tenido en cuenta y de transmitir sus experiencias (Orosa, 2014). Las adultas mayores estudiadas al ser, en su mayoría, cuidadores a tiempo parcial y apoyo en las tareas escolares del nieto/a, encuentran en la relación un espacio de expresión y desarrollo y a la vez una compañía en su cotidianidad.
La adquisición más importante en el desarrollo personológico en la vejez y que caracteriza la jerarquía motivacional de la persona adulta mayor es “la necesidad de autotrascender o legarse al otro (Orosa, 2014). En la muestra la neoformación tiene como vía de expresión el énfasis que realizan las abuelas de la muestra sobre los aspectos educativos de los nietos y las actividades que desarrollan en este sentido, vinculadas a la educación en valores morales y al apoyo en las tareas escolares. A través de las actividades que comparte la diada abuela-nieta/o la persona adulta mayor constituye un agente positivo en el desarrollo de habilidades cognitivas y afectivas, valores y pautas comportamentales necesarias para la inserción social de los niños (Ruiz, Pineda y Valencia, 2009; Goodman, 2012 y Martinson, 2013).
La mayoría de la muestra de adultas mayores vivencian satisfacción en su rol de abuela, lo cual suele favorecer su bienestar subjetivo y autoestima. Además le permite compensar las vivencias de pérdidas sociales producto de la jubilación, la viudez y la muerte (González y De La Fuente, 2008; Wellard, 2013 y Sims y Rofail, 2014). Las relaciones intergeneracionales se convierten en un componente de la calidad de vida en la adultez mayor (Castañeda, Sánchez, Sánchez y Blanc, 2004; Ruiz, Pineda y Valencia, 2009). En este caso hacemos referencia a la calidad de vida percibida.
Asimismo, algunas abuelas estudiadas vivencian conflictos en la relación con su nieto/a en el ejercicio de su autoridad como mayor, y a la vez tienden a ser sobreprotectores y permisivos, observándose límites indefinidos en la relación. Entre los mayores y los menores de una familia existe una “autoridad natural y necesaria” que puede constituirse como un espacio de lucha de poder pero cuando los límites son indefinidos en las relaciones de poder, los adultos dejan de ejercer esta autoridad (Arés, 2010).
Además, en la actualidad, las relaciones familiares se encuentran en un proceso de transición al mezclarse el autoritarismo como estilo tradicional con estilos modernos donde se destacan la democratización y horizontalidad en la comunicación (Triadó, Martínez y Villar, 2000 y Klein, 2009). La educación hacia el respeto que demandan las abuelas, se encuentra mediada por el estilo educativo que ejerce cada miembro de la familia, la institución escuela y otras personas significativas para el niño/a. En estos casos estudiados se pueden identificar diferencias generacionales en el modo de concebir y ejercer esta educación en valores.
Noriega y Velasco (2013) plantean la existencia de una norma implícita en las relaciones abuela- hijo/a-nieto/a, de “no interferencia” o entrometimiento de los abuelos en la crianza que desarrollan sus hijos con sus nietos. Sin embargo, parte de los adultas mayores de la muestra no reconocen de forma clara los límites explícitos entre el rol de abuela y el de madre o padre. Además consideran que por su experiencia de vida pueden intervenir en la educación que su hijo/a desarrolla con su nieto/a. Según Bódalo (2011) como principales detonantes de los conflictos abuela-nieta/o se encuentran el asumir roles parentales y los métodos de educación que emplean en la relación. Como tendencia, en la muestra ambos elementos están presentes en las diadas que presentan conflictos en sus relaciones.
En la mayoría de las adultas mayores de la muestra se identifican varios estilos relacionales de abuela. Según Sanz, Mula, y Moril (2011), un mismo abuelo o abuela puede desarrollar diferentes estilos de ejercer la abuelidad. Como generalidad se evidencia que una sola tipología de abuelidad no abarca la diversidad de roles que ejercen los abuelos estudiados.
Aun cuando se evidencia una transición en la relación abuela-nieto/a, persisten estilos de relación tradicionales vinculados al cuidado del nieto/a principalmente durante la infancia (Klein, 2009; González y De La Fuente, 2008; Sanz, Mula y Moril, 2011; Pinazo y Lluna, 2011 y Noriega y Velasco, 2013). Investigadores como González y De La Fuente (2008), Saxena y Brotherson (2013); Martinson (2013) y Sims y Rofail (2014) plantean que las labores de cuidado son propias de las abuelas, sin embargo en el caso de la muestra los abuelos también realizan actividades de este tipo.
Castro (2007) propone la existencia del abuelo compañero de juegos, quien se involucra de forma activa y participativa en la actividad lúdica del niño. En el caso de la muestra, este estilo relacional abarca otras actividades como ver la TV y conversar por lo que estamos en presencia de una categoría más general que pudiese ser denominada abuelos compañeros de actividades de ocio y recreación.
Las actividades que más realizan las abuelas de la muestra con su nieta/o son relativas al cuidado y a la ayuda en las tareas escolares. De manera esporádica refiere jugar, pasear, ver la TV, leerle al infante, conversar y que el infante colabore en labores domésticas. Diale A., Longobardi y Sclavo E (2008) refieren que el abuelo o abuela preferida se elige a partir de las actividades que realizan en conjunto, entre las más mencionadas estaban el juego y la ayuda mutua. Según González Bernal J. y De La Fuente (2008) define como las actividades que frecuentemente llevan a cabo abuelos y nietos son el cuidado y el juego; mientras que las que menos realizan de forma conjunta son: escuchar música, leer, visitar al médico, acudir a celebraciones religiosas y realizar excursiones.
La edad está relacionada con la calidad de la relación entre abuelos y nietos (Rico, Serra, Viguer y Meléndez, 2000; Geurts, 2012 y Noriega y Velasco, 2013). Algunas adultas mayores estudiadas refieren que enfermedades propias de la vejez relacionadas con la estructura ósea (osteoporosis), el sistema visual (catarata) y cardiovascular intervienen en los tipos de actividades que realizan con su nieto/a; las cuales se limitan a los cuidados del nieto/a y a la ayuda en las tareas escolares, siendo esporádicos los juegos en conjunto y relegando los paseos a la madre o el padre.
La totalidad de la muestra vivencia la abuelidad como un rol social importante en su vida privada y en la dinámica familiar. El rol de cuidadora o cuidar, en algunos de los casos de la muestra, constituye el eje fundamental de su dinámica cotidiana. No se identifican otros espacios de socialización significativos para la persona adulta mayor, fuera del ámbito familiar. Vivenciar satisfacción en el rol de abuela suele producir bienestar y compensar las vivencias de pérdidas sociales que suelen estar presentes en algunas personas de la tercera edad (González y De La Fuente, 2008; Wellard, 2013 y Sims y Rofail, 2014).
 

Conclusiones    
Se puede apreciar a partir de la investigación realizada que existen discrepancias entre la representación idílica del rol de abuela/o y el desempeño individual. Este constituye para la muestra uno de los elementos más importante en su vejez al constituir la relación abuela-nieta/o un espacio de expresión y desarrollo donde se satisfacen varias necesidades demandantes en la vejez como la comunicativa, afectiva, autotrascendencia y utilidad social.
No obstante, aun cuando esta relación intergeneracional propicia bienestar en las adultas mayores, en una parte de ellas vivencian insatisfacción con este vínculo dada la presencia de conflictos relacionados con el ejercicio de su autoridad ante el nieto/a, relacionados con la coexistencia del acto de consentir al nieto/a con el ejercicio de la autoridad asimétrica.
Los sistemas de actividad y comunicación de la abuela con su nieta/o están dirigidos fundamentalmente al cuidado, la trasmisión de conocimientos y la educación escolar y moral. La organización de la dinámica cotidiana de una parte significativa de las abuelas que no realizan otra actividad en su cotidianidad a la que le refieran un valor de utilidad mayor, se efectúa en función de las actividades que se realizan con la nieta/o.
Predomina el estilo de abuelidad formal en el que se destaca la abuela cuidadora, abuela transmisora de valores morales y en menor medida la abuela que malcría y consiente. Como tendencia, este último estilo de abuela/o influye de manera negativa en la dinámica familiar junto con la existencia de la no claridad de los límites entre el rol de abuela y el de madre o padre, y la intercepción o transgresión de las normas establecidas por los padres. No obstante se constata que su desempeño como cuidadora del nieto/a resulta de utilidad para la dinámica familiar.

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NOTAS

  1. Disposición numérica de la frecuencia relativa: el primer número es el que indica la frecuencia y el segundo se refiere al total.
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