Vol 5. Núm 13. 2017

La Psicología en Cuba, la que hemos estado haciendo y construyendo, nació con legitimidad en el proceso político, cultural y social al que con orgullo llamamos La Revolución cubana.
El nombre propio de nuestra revolución es Pueblo. Y su apellido irrevocable es Fidel.
Fidel, el hombre que se entregó por entero a la lucha por la libertad de Cuba, falleció el 25 de noviembre de 2016. Unos meses después de haber arribado a sus 90 años de vida ejemplar. Pero Fidel no se ha ido más que físicamente. Fidel es una presencia inextinguible en todas y todos los buenos cubanos. 

Fidel está en toda la Revolución, esa que conceptualizó, como legado histórico de su vida y su obra, aquél primero de mayo de 2000:
Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Alternativas cubanas en Psicología se define como revolucionaria.

Alternativas cubanas en Psicología expresa su compromiso con un ideario de independencia nacional y justicia social que lleva inexorablemente inscrito el nombre de Fidel; con un proyecto de país, de sociedad, que pretende hacer de los mejores valores humanos, de la cultura, del conocimiento, la fuente inagotable de sus búsquedas, de su devenir intra e intergeneracional, que está rubricado con la presencia incuestionable de Fidel; con una construcción identitaria que a fuer de ser esencialmente cubana, es intrínsecamente latinoamericana, y está imbuida de la mirada autóctona y universal de Fidel; con la certeza de que un mundo mejor, un país mejor, en un ser humano mejor, no son solo utopías sobre lo posible, sino que son convicciones para la acción revolucionaria, esas convicciones que en Cuba están marcadas por la presencia inspiradora de Fidel.
Fidel es Cuba. Fidel es América Latina. Porque ha sido y seguirá siendo el Comandante de la esperanza latinoamericana. Y como muestra emergente de este sentimiento latinoamericano incluimos en este Editorial el escrito de los compañeros y compañeras del Consejo Nacional del Pueblo Mexicano.
Chicoloapan, Estado de México, a 26 de noviembre de 2016

AL PUEBLO DE CUBA

AL PUEBLO MEXICANO

A LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

El Consejo Nacional del Pueblo Mexicano (CNPM) expresa su pesar y se une al duelo que embarga a los pueblos de Cuba, de México, de América Latina y del mundo por la pérdida biológica del sempiterno comandante Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, que –como nadie antes ni después– demostró que es posible el triunfo de la dignidad, la congruencia, el amor y la ética sobre el vecinal poder militar y económico del mayor imperio de la historia humana, en su progresiva descomposición moral.
La muerte de Fidel a los 90 años, después de más de 57 de Revolución, hace patente que el dinero, las bombas y los bloqueos nada pueden ante la voluntad de los pueblos, cuando estos se deciden. Fidel y Cuba constituyen la aurora de una nueva etapa de la especie humana en la que predomine el amor, la solidaridad, la cooperación y la paz. Una sociedad con buena educación y salud para todos, en la que florezcan las artes, las ciencias, la cultura y la creación, a través de dar cauce a las vocaciones y talentos de cada persona, en sintonía con la comunidad.
El pueblo mexicano, los pueblos latinoamericanos, hermanados con Cuba y con Fidel, recogemos el enorme legado de ese ser humano extraordinario que nos acompañó y alumbró durante nueve décadas. Las más profundas esperanzas y los más grandes anhelos sociales tienen en su espíritu vivo la luz que levanta, impulsa y decide a seguir adelante, abriendo brechas, veredas y caminos hacia la victoria, siempre. En nuestras acciones Fidel seguirá viviendo y pasará por nosotros hacia las nuevas generaciones. ¡Patria o muerte, venceremos!

Unidad en la diversidad por una vida digna

ASAMBLEA GENERAL DEL

CONSEJO NACIONAL DEL PUEBLO MEXICANO

¡Viva Fidel! ¡Hasta la victoria siempre, Comandante!

 

Manuel Calviño
     Director  

  

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