Vol 5. Núm 15. 2017
PSICOANÁLISIS Y MARXISMO
Marie Langer
Resumen
EL 22 de diciembre de 1987 falleció Marie Langer. Un año antes, en septiembre de 1986, anduvo por los corredores, las aulas y el Teatro de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, participando en el “Encuentro sobre cuestiones teóricas, ideológicas y metodológicas de la psicología en América Latina”,o como se le conoció realmente “Encuentro de Psicoanálisis y Marxismo”. El 11 de septiembre de ese año, fecha ya fatídica en aquel entonces, por el criminal golpe de Estado en Chile y la muerte del Presidente Allende, mucho antes del derrumbamiento de las Torres gemelas, “Mami” Langer (lapsus linguae cometido en la inauguración de aquél histórico Encuentro) hizo una Conferencia-conversatorio en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de México (UNAM) Publicamos aquí el texto de aquella Conferencia, como un acto de conmemoración en el 30 aniversario del deceso de aquella gran revolucionaria, militante, feminista, psicoanalista de origen austríaco y corazón latinoamericano.
Abstract
On December 22, 1987 Marie Langer passed away. A year earlier, in September 1986, he went through the corridors, classrooms and Theater of the Faculty of Psychology of the University of Havana, participating in the "Meeting on theoretical, ideological and methodological questions of psychology in Latin America ", better known as "Meeting of Psychoanalysis and Marxism". On September 11 of that year, a fateful date at that time, for the criminal coup in Chile and the death of President Allende, long before the collapse of the Twin Towers, "Mami" Langer (lapsus linguae committed at the inauguration of that historical Encounter) made a Conference-conversatory in the Faculty of Psychology at the Universidad Autónoma de México (UNAM) We publish here the text of that Conference, as an act of commemoration on the 30th anniversary of the death of that great revolutionary, militant, feminist, psychoanalyst of Austrian origin and Latin American heart.
Palabras claves
Psicoanálisis, Marxismo, Psicología, Cuba, Socialismo, Psychoanalysis, Marxism, Psychology, Cuba, Socialism

Primero tengo que pedir disculpas de que recién ahora puedo relatar y dar constancia de este Congreso psicoanalítico: ¡Congreso Psicoanalítico en un país socialista!, al cual no fuimos como delegación porque en México no pudimos llegar a quince personas.
No llegamos a quince, ¿por qué?. Por muchos factores. Me acuso. Acuso también a los demás. Había muchas complicaciones: yo estaba enferma y no pude ocuparme bien, la comunicación con los organizadores del congreso era pésima, etcétera. Pero trabajaremos para que no se repita eso, porque habrá un segundo congreso, ya que este primer Congreso fue todo un éxito. Bueno, yo soy del Comité Organizador, y en la reunión del comité –formado por cubanos, argentinos y brasileiros– yo representaba a México y a diferentes lugares latinoamericanos a pesar de mi pésimo acento… así que… bueno…vaya, pasé.
Yo dije que renunciaba porque sentía que había fracasado totalmente, que la delegación mexicana, con menos que quince personas, ni es una delegación. Entonces me dijeron que no, que no me haga la difícil, que de ninguna manera podía renunciar, que sí me aconsejaban que forme un comité, un comité mexicano que se ocupe del próximo congreso. Rafael Ruiz que estuvo allá, que nos conocemos de antes, de Querétaro, donde fuimos los del equipo Nicaragua a dar charlas sobre ese país y… bueno, es un gran compañero Rafael, estuvo allá.Y le pedí que en este Comité, a formarse recién, él represente a los estados, ya que el es de Querétaro…
Allá extrañamos a José Luis González Fernández, que no fue al Congreso, pero que tiene muchos vínculos con Cuba, y que pertenece al Círculo. También está dispuesto a formar parte de este Comité.
Antes de ayer hablé en la AMPAG (Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo). De la AMPAG no fue nadie. La culpa no era de la AMPAG. Es cierto, no les avisamos porque no teníamos nada concreto en la mano. Bueno, en AMPAG, fascinados con el Congreso a posteriori, también se van a ocupar muy seriamente, muy científicamente, para el próximo Congreso (después les diré la fecha, cuando hablemos de la cosa…, de la reunión de evaluación).
Queremos que México esté bien representado, y que realmente pueda participar, porque vale la pena.
Para contar la historia con cierta probidad (no sé cuando nos desalojen acá… supongo temprano porque es Universidad), Armando (Suárez) ya contó las dificultades que hubo, hasta ahora, hasta hace menos de un año, con la relación de Cuba con respecto al psicoanálisis. Nosotros que trabajamos en Nicaragua, también analíticamente, tuvimos en parte muy buen recibimiento y en parte dificultades que venían de rebote de Cuba, bueno.
¿Por qué se dio eso? Yo les quiero mencionar muy, muy rápidamente la historia de un amor desgraciado. Psicoanálisis y marxismo se llama el título de la obra, que viene de lejos, que viene de 1918, o 1920, en que había una asociación en Rusia, una asociación psicoanalítica de la cual era secretario Luria, un gran psicólogo que murió hace poco en la Unión Soviética, un gran científico de allá, muy reconocido, pero que dejó el análisis en la época estalinista. En 1920, más o menos.
Vera Schmidt, psicoanalista, hace un experimento allá, un experimento que hoy no nos parece tal, pero en ese entonces sí: un jardín de infantes donde no hay represión, donde no se reprime a los niños, ¿a ver cómo es eso de la sexualidad infantil? ¿a ver cómo se desarrollan oral, anal, fálicamente? ¿a ver si realmente hay Edipo y todo eso?... A ver.
¡Y vieron, y dijeron que sí!, que qué interesante, y que bien.
Y Wilhelm Reich escribió sobre eso, considerando que era un experimento tan importante como la Comuna de París. Creo que exageró, como exageró a veces Wilhelm Reich. Pero algo, algo de eso hay, ¿no?…
Hubo en los años 20 una discusión de ida y vuelta principalmente de los analistas de habla alemana con los soviéticos, donde Wilhelm Reich insiste mucho en lo instintivo. Los soviéticos son muy anti-instintivos porque la idea es que justamente a través de lo social se puede cambiar al hombre, y generar el hombre nuevo. Pero todo eso… fracasó, no llegaron muy lejos.
Después, en los años 30, se da otra situación por los analistas de habla alemana, Fenichel, Bemfeld. Hay muchos, hay muy buenos. Hay también libros que se publicaron tardíamente en Buenos Aires, en el 73, 74… que se ocupan muy seriamente del psicoanálisis y el marxismo pero a otro nivel. Porque a un nivel está Wilhelm Reich con su intento de frenar el fascismo ¡dando libertad sexual a la juventud!, Era un poco absurdo, porque era otro ritmo, era otro nivel, no iba.
Lo otro eran las búsquedas de gente como Fenichel, como Bemfeld, que consideraban que en Alemania hay dos partidos obreros muy grandes, el Socialdemócrata y el Comunista, con mayoría absoluta, y era bueno juntarlos a los dos, donde hay obreros con consciencia de clase, que saben que su bien y su futuro están en la revolución socialista.
Y al final, de una u otra manera, viene el fascismo y se los traga, porque –no se olviden– Hitler muy odioso, muy dictador, muy lo que fuere, y aunque hubo cierto terror y cierto fraude electoral, lo cierto es que Hitler subió ¡por mayoría democrática!, ¡subió por elecciones!, y eso fue posible porque la gran masa obrera (Alemania era un estado sumamente industrializado), empezó a darse vuelta y a ingresar al fascismo.
Desde ya que hubo muchas excepciones, muchos héroes, muchos muertos, pero hubo entonces la preocupación: ¿qué pasó psicológicamente?, ¿nos puede servir el psicoanálisis para entender cómo obra el fascismo para captar las mentes, y cómo evitarlo? Y gana Hitler, y los analistas tienen que salir al exilio, y algunos se quedaron, se adaptaron. Alguno que otro, fue fusilado como participante en la resistencia, John Richmester, bueno, y eso se terminó.
En el 68 hay un nuevo intento de juntar psicoanálisis y marxismo: Marcuse, etcétera. Pero ya fuera de las asociaciones analíticas. Y después, ¿qué pasa después?
Armando ya contó, bueno, yo debo a Armando mi estadía en México. Y ya acá me invitó a una mesa redonda en Cuba, que fue muy linda, muy interesante, donde participó un cubano, Barrientos, a quien desde ya defendí, porque fue atacado por los estudiantes, porque él habló como conductista, y le dijeron: “¡¿Cómo es posible que un país socialista tenga una técnica fascista?!”… Bueno…
Entonces Cuba lejos del psicoanálisis, el año pasado. Uh …no sé bien qué fue primero, qué fue segundo. Creo que en 1984, cuando está por terminar la dictadura en Brasil, cuando la dictadura militar está terminando, me llama un colega que no conozco, Fabio Landa de São Paulo, y me dice: “Yo le pediría una cosa, estaré dos sábados en México, uno para ir a Nicaragua, ya que estoy interesado en poder mandar, si ustedes necesitan, psiquiatras, psicólogos y enfermeras a Nicaragua; el otro sábado es para ir a Cuba”. Le digo: “¡Cómo no! , nos vamos a ver”. 
“¿Y el viaje a Cuba, para qué?”  Me dice: “Bueno, para organizar un congreso psicoanalítico en Cuba”. Le digo: “¡¿Qué!?” Dice: “Sí, sí, sí”. “Pero… bueno, compañero, usted no sabe lo que dice, eso es totalmente imposible, le va a costar toda su fortuna… ni intento a larga distancia explicarle, porqué no es posible, aparte de que tal vez no convenga que le explique por teléfono, pero venga…”
Muy bien, apareció, apareció Fabio Landa. Fue a Nicaragua, hizo algunos contactos, volvió. Apareció de nuevo, yo le di unos contactos en Cuba –no tenía demasiados–, había ido dos años antes, y luego otra vez, de turista. Y le conecté con un gran amigo, que voy a citar mucho, Juan Carlos Volnovich, que estaba exilado allá, que había salido conmigo de la Asociación Analítica Argentina, mucho más joven que yo, de manera que había supervisado conmigo durante su carrera. Bueno, él me había puesto en contacto con gente de allá, principalmente de Casa de las Américas.
Entonces le digo a Fabio Landa: “Mire usted tendrá que hablar con un psiquiatra muy importante (ahora no voy a nombrar a nadie), muy importante, pero creo que no va a tener ningún resultado, creo que es una idea muy loca la suya pero… intente, vaya compañero, mucha suerte”.
Él vuelve eufórico, y me dice: “Hablé con el doctor fulano que usted me dijo, no sé por qué me previno tanto, él me recibió casi dos horas, me aseguró que vamos a hacer el congreso, lo vamos a hacer en enero (hubiese sido en enero del año pasado)… lo vamos a hacer en enero, todo está muy bien organizado, le agradezco mucho”… “Bueno, te agradezco”, ya nos tuteamos. Se regresa, y organiza desde São Paulo todo.
Dos o tres meses después llama por teléfono: “Estaré de vuelta el sábado en México ¡Por favor! Tengo que hablar contigo”… “Cómo no”. Viene temblando, viene con otros y me dice: “¿Sabes qué pasó?, ¡Ya empecé a organizar todo!, ¡ya la gente se inscribió! Ya tenemos una agencia de turismo, ya hablé a los argentinos, etcétera, etcétera… Le pido a una colega que va a La Habana que hable con el doctor fulano, sencillamente, para ratificar todo lo dicho. Y no llega al doctor fulano, sino hasta la secretaria, y la secretaria le dice: “Ah… el doctor… ¿cómo… es su nombre? Fabio Landa... “cómo no, voy a preguntar… Fabio Landa, ¿cómo, de qué se trata?, ¿de un congreso psicoanalítico en Cuba?, ¡No!, ¡No! , pero… perdone, seguro se trata de un error…”
Va y viene, entra a hablar con el doctor fulano, sale la secretaria y ¡nada!
La persona esta llama a Fabio Landa, Fabio Landa ¿no? Reaparece en México. Entonces le digo: ¡Yo te lo advertí!… pero… (risas del público), como decimos las viejas ¿no? Yo te lo había dicho, no me hacés caso, yá lo tenés, digo.
Dice él: “¿Qué hago? Voy a La Habana”, ¡Ándale!… (risas del público y de la propia Marie). Va a La Habana, habla con la Facultad de Psicología, y ahí le va mucho mejor. La Facultad de Psicología le dice que sí, que como no, lo único que la fecha ya no es mantenible, en fin, hay que correr la fecha. Se corre la fecha de enero a junio, bueno, julio prácticamente septiembre, y ya, y regresa y se organiza también con los argentinos, etcétera, y me va a mantener al tanto.
Bueno, ese es un episodio, porque hay dos situaciones paralelas, y es un poco como un rompecabezas y les voy a pedir que ustedes también piensen…¿Cómo hemos llegado a un congreso psicoanalítico en La Habana?… Pero hemos llegado, y bien…
Más o menos en la misma época, un poco posteriormente a que yo conociera a Fabio Landa, me llama un compañero que no conozco personalmente, que es un argentino, pero prácticamente ya un cubano, que conozco de nombre, me llama y me dice: “Doctora si la invitásemos a La Habana para fines de noviembre o principio de diciembre de 1985, para el encuentro de intelectuales, ¿Usted aceptaría?”. Digo, “Si me invitan ¡¿Cómo no voy a aceptar?! , ¡Encantada! ¿Pero qué tengo que ver yo allá?” “Usted tiene que ver, usted es una intelectual”.
Le agradezco mucho, bla, bla, bla. Nos echamos flores mutuamente, yo feliz, ya, está. Bueno, y después recibí la comunicación, que tengo que hacer una ponencia en el orden de ciencia, (porque arte… hay mucho más arte que ciencia en el encuentro de intelectuales), y escribo entonces una ponencia, un poco tipo composición escolar, no me lo tomé del todo en serio, tenía que escribir, escribí, escribí lo que sé, es decir… El tema del encuentro de intelectuales era Para la Soberanía de América Latina y El Caribe. Entonces escribí “Soberanía y Salud Mental”. Bueno, eso es lo que sé: salud mental, soberanía, más o menos, ahora, en lugar de hablarles del congreso de Cuba, tengo que hablarles de este Encuentro, porque el uno explica lo otro de una manera muy exótica.
Llego con (ahí sí) una gran delegación mexicana de gente realmente muy valiosa, muy interesante, unos treinta, cuarenta. Llego a La Habana, y llega atrasado el avión… justo para la inauguración.
La inauguración en el Palacio de Convenciones, un palacio enorme muy hermoso, abajo una gran mesa en el podio donde está la comisión permanente de los intelectuales, y está Fidel, en uniforme, Fidel callado, callado toda la noche. Está Frei Betto fraile dominico brasileño del cual hablaré en seguida, bueno.
Empieza la reunión con un minuto de silencio en memoria de Julio Cortázar, que era un miembro de la comisión permanente. Después la inauguración. García Márquez, presenta a Roberto Fernández Retamar, el director de Casa de las Americas y el más grande poeta viviente de Cuba. Presenta a Frei Betto fraile dominico brasileño con cara de pibe, parece muy jovencito, no parece nada monje, y explica qué hace Frei Betto allí.
Frei Betto conoció a Fidel en el primer aniversario de la revolución en Nicaragua –ustedes saben–, Nicaragua es la primera revolución marxista-leninista donde los cristianos juegan un papel importantísimo, –ojo… también en la contra la juegan pero… (risas del público), esa es otra historia…– pero yo les hablo de los de de veras ¿no?, de los Sandinistas, bueno, por eso no es grave que Frei Betto esté ahí, y empieza a hablar con Fidel de religión, pero no hay mucho tiempo, entonces lo posponen.
Frei Betto viene a La Habana (bueno, yo les hablo de finales de 1985, entonces en el curso del 85), y pasa noches y noches hablando con Fidel de religión.Y se publica un libro, (no lo traje, lo tengo), y para él sus conversaciones con Fidel, que es sincero desde ya, que dice que no es creyente, que fue educado católicamente, en tal y tal colegio católico, tal universidad católica, pero que no es creyente.
Pero dice Frei Betto que lo central de sus conversaciones, (el mensaje sería), podría definirse a través de tres personajes: Cristo, Marx y José Martí, eso dice, eso es Cuba. Dice también (no sé literalmente ya cómo lo dice), que: un buen comunista, casi es lo mismo o le falta muy poco, para ser un buen cristiano, y un buen cristiano casi es lo mismo que un buen comunista.
Entonces el encuentro de intelectuales por la soberanía de América Latina y El Caribe empieza con la gran apertura al cristianismo. Nos distribuyen el libro, lo regalan a los asistentes.
Al día siguiente empieza el encuentro. El encuentro, bueno, somos demasiados, el tiempo se reduce mucho. Yo muy aliviada no tengo que leer quince páginas, sino reducirlo a una exposición de tres minutos. Alguna gente que había traído cuarenta páginas se quedaba desilusionada porque les dieron cuatro minutos para exponer, no hubo discusión, porque no era factible.
Yo estaba encerrada con mi salud mental entre la electricidad, ya no sé de qué país latinoamericano (carcajadas del que transcribe), y los aborígenes de Venezuela en el Amazonas. Es decir, no había mucho denominador en común, aunque todos estábamos en favor de la soberanía desde ya, bueno, (risas), eso el primer día.
El segundo día igual, más o menos así, y ya, porque Cuba es así ahora, es la apertura al mundo, se habló mucho de la ruptura del bloqueo intelectual. Es eso lo que pretenden, es eso lo que logran.
Nosotros terminamos lunes a mediodía. Lunes a la tarde empiezan ya los cineastas latinoamericanos, bueno.
Entonces el domingo a la noche estamos invitados todos al Palacio de la Revolución, como despedida.
Ahí nos reciben primitivamente, nada lindo, es decir, muy fellinescamente construido, muchos mármoles, etcétera, pero totalmente embellecido por todas las plantas de la Sierra Maestra que trajo Celia Sánchez, para hacer de esto realmente un Palacio de la Revolución. Entonces, ahí a la entrada está la comisión permanente, está Fidel, nos dan la mano, uno a uno, pasamos, vamos a un salón,., y bueno…. un bufet, etcétera…
Yo estoy con Juan Carlos (claro, les iba a hablar más de Juan Carlos, yo no me sentí bien, no estoy bien últimamente), por suerte me encontré allá con Juan Carlos, que estuvo allá ocho años exilado, que había regresado a la Argentina, y que estaba invitado al encuentro de intelectuales. Juan Carlos, bueno, Juan Carlos me ubicaba (porque con todo uno está un poco desubicado en todo eso), por ejemplo, el primer día, yo le dije: mira ya leí mi ponencia, nadie dijo nada, es lógico, yo tampoco digo algo cuando hablan los demás, es… (risas), no sé, puede, dice: “No te aflijas, …mira, ahí te viene a preguntar alguien si te puede sacar una foto… y allá viene a decirte alguien, “Yo soy de Juventud Rebelde ¿puede darme una pequeña entrevista doctora?…”
Entonces me dice Juan Carlos muy sabiamente: “¿Sabes lo que yo te diría?: estamos en alza”… (estamos en La Habana… pero… estamos en alza…). Entonces ahí estamos sentados Juan Carlos y yo, comiendo cosas deliciosas, cuando viene el mismo que me había hablado por teléfono medio año antes. Nos hace así: (seña de que vayan), Juan Carlos dice: “¡Te dije, estamos en alza!”. Nos levantamos los dos, bueno, le seguimos y llegamos a un salón más chico, igualmente de lindo, un bufet todavía mejor, creo (un poquito mejor), y ahí está ¡El mismísimo Fidel!, está Frei Betto, están los brasileros, está Ernesto Cardenal, están los ministros, están los comandantes, bueno, ¡está el gran susto que da todo eso! (risas, Marie también) cuando uno se ve trasladado y no entiende nada de nada, ¿no? Juan Carlos a mi lado. En un momento me pregunta (no sé, todo esto es muy loco), me pregunta Fernández Retamar: “¿Hablas otro idioma que español y alemán?”. Le digo, “sí, francés… ¿por qué?…” “No, para poder soplarte (ríe Mimi)… en todo caso… “O algo así”, me dice: ¡No me sopló nada!.
Y después, al lado está Ernesto Cardenal, que no me conoce personalmente, pero yo de mera neura le agarro así del brazo y le digo : ¡Yo voy siempre a Nicaragua! (carcajada colectiva), y me dice: “… sí, sí, sí…”.
Bueno, y pasamos con Fidel, y Fidel, claro, empieza con una broma (aparte que Fidel es enorme ¿no?, el amigo este, Juan Carlos, también es alto, yo tengo la foto de este evento, yo les doy hasta acá… pero Fidel es un ropero, el otro es muy flaco…). Bueno, Fidel me dice: “Ah, con que ¿ tú eres la psicoanalista vienesa tan famosa?, dime ¿Por qué eres tan famosa? (carcajada mía), dicen que eres… hasta dicen que eres prima de Freud” (todos reímos).
Como para empezar a hablar en serio, (no era fácil empezar en serio), yo me aferré en un momento a la seriedad y le dije: ¡Comandante, estoy tan feliz y tan orgullosa de estar aquí con usted! (continúan las risas, allá y entonces y aquí ahora), y entonces Juan Carlos abordó la cosa bien, porque tenía una frase preparada que valió la pena, (Juan Carlos había leído tiempo atrás, en una revista, una entrevista con Fidel, donde Fidel había dicho que en la prisión había leído la obra de Freud). Entonces le pregunta Juan Carlos y Fidel dice: “sí, claro y varias veces”. Así que lo confirmó totalmente.
Ahí empezamos a hablar de análisis, y de que Juan Carlos estuvo allá y trabajó analíticamente en el hospital de niños y su mujer en el hospital de maternidad y Fidel pregunta: “Y ahora, ¿cómo es eso? ¿hay psicoanálisis acá?” “iNo! no hay, no hay comandante. Pero debería haber”. “¡Claro que debería haber! Eso hay que remediarlo..” , dice Fidel.
Y ahí, claro me olvidé decirles –dos días antes de que me fuera me llama Fabio Landa y me dice; “La Facultad de Psicología, políticamente, quién sabe si pueden, si podrán, si no podrán. Por favor intenta enganchar este congreso políticamente”– Yo se lo digo a Juan Carlos que piensa exactamente lo mismo, y ahí Juan Carlos le dice: “Comandante, entonces ¿Usted estaría de acuerdo en un encuentro entre psicoanalistas y psicólogos marxistas?” Y Fidel dice: “¡Claro que estoy de acuerdo! pero, por favor, háblelo en detalle con el compañero comandante Ministro de Cultura”. Y bueno, Fidel pasa a otra gente y nosotros nos pasamos con Armando (mucho más descansado, en todo caso).
Y ahí se arregla todo, se arregla que yo tendré que hablar tres días después, ya sin el acompañamiento de Juan Carlos, que se va, en Casa de las Américas sobre psicoanálisis. Elijo como título “Psicoanálisis sin diván”, porque sé que tienen una fobia al diván (que llaman couch), (risas), y ya, y está todo listo.
El lunes a la mañana (mediodía es el cierre) me pasa otra cosa inverosímil: llego tarde al cierre, me siento muy arriba, donde hay un cartelito, que dice “Cuerpo Diplomático “, pero no hay nadie sentado ahí, veo después a este compañero providencial, y él viene y yo le digo: “¡Ah, claro! Tú vienes porque estoy mal sentada ¿no?, porque esto es para el cuerpo diplomático”, y me dice: “¡Claro que estás mal sentada! ¡Ven, ven, ven conmigo!”… y mientras que bajamos dice: “Porque tienes que sentarte allí arriba, en la tribuna”. Le digo: “¡¿Qué?!” Dice: “Sí, porque te eligieron como miembro de la Comisión Permanente de intelectuales”.
Bueno, y sí, y así fue, después de Julio Cortázar, dijeron. Después me chismearon lo que había pasado en la reunión de elección. No se podía elegir un escritor, no había otros, aparte de García Márquez y Benedetti que ya están en la comisión.  “¿Pero intelectuales? ¿Por qué no un científico?”, pero ¿qué científico? ¿qué científico estaba ahí? Ahí había muchos, ojo, había físicos, químicos, matemáticos, los que nosotros los “psis”, consideramos los verdaderos científicos ¿no? los de de verdad (risas).Y qué se les ocurre?: en lugar de elegir alguien de veras, eligen a una psicoanalista, además con acento vienés, francés, como miembro de la Comisión Permanente, como representante científico, bueno.
¿Qué significa eso? Para mí, un gran honor, y de hecho significó el reconocimiento de Cuba, de Fidel, (porque en la Comisión no entra nadie sin el visto bueno de Fidel) del psicoanálisis como ciencia, y por eso se los cuento. Porque tenía que contarles todo eso, toda esta prehistoria para explicar un poco el Congreso.
Lo del Congreso es mucho mas fácil. El Congreso es un congreso. Les traje acá invitaciones tardías para que vean un poco, ¿quién quiere? Eso era el primer boletín ¿no? y allí ustedes ven como estaba organizado todo eso. En el título todavía no dice psicoanálisis, dice: “Encuentro sobre cuestiones teóricas, ideológicas y metodológicas de la psicología en América Latina”.Y cada tema tiene plenarias, y en cada plenaria hablan dos cubanos y dos no cubanos, lamentablemente casi no mexicanos, porque casi no éramos mexicanos allá, bueno yo funcioné como mexicana en la primera plenaria.
Entonces el primer tema es el estado actual del psicoanálisis y del enfoque marxista de la psicología en América Latina ¿no?. Después, la segunda plenaria, el tema: “Enseñanza y formación de profesionales de psicología en América Latina”. Pero los subtemas son: en el psicoanálisis y en la psicología marxista, y así va todo: en el psicoanálisis y en la psicología marxista, ida y vuelta, ida y vuelta, esos son los plenarios, plenarios que algunos eran muy buenos, otros eran muy malos, admito totalmente, tanto de nuestro lado (digo nuestro, los no cubanos), digamos porque, eran monólogos, eran dirigidos a la propia comunidad y no realmente a quienes estaban allá, los cubanos, y no que un argentino se luzca delante de sus argentinos, por ejemplo, no tiene chiste, o que les muestre a los brasileiros quien sabe más ¿no?
Y por otra parte los cubanos un poco monótonamente, marxismo, marxismo, marxismo. Algunos temas un poco tipo clase de secundaria, otros no, ahora, había alguna gente sumamente inteligente, sumamente valiosa quisiera que los colegas que están aquí, que los escucharon también, entren en eso.  Por ejemplo el relato de Manuel Calviño, doctor Manuel Calviño (todos son doctores, todos saben muchísimo). Manuel, ¿qué es Manuel? (contesta Enrique Guinsberg: es el presidente del Colegio de Psicólogos), ¡Un encanto de persona! Su mujer, Carolina ¡un encanto también! Los dos saben muchísimo de psicoanálisis, en teoría.
Bueno, entonces lo único que tengo por escrito, que pude conseguir, es este relato de Manuel sobre psicología marxista, porque claro, si nos preguntan ¿qué es el psicoanálisis? podemos contestar en semanas, meses, pero también podemos dar una definición más o menos adecuada en una hora, digamos. Ahora ¿qué es la psicología marxista?... nos sentíamos mal frente a nuestros colegas cubanos porque preguntarlo era como tomarles el pelo, porque es muy difícil definir qué es la psicología marxista. Bueno, Manuel dice en su relato que el conductismo, al reducir lo psicológico a lo conductual, eliminaba de la psicología lo que sin duda es su peculiaridad básica, el carácter subjetivo, ahí estamos totalmente de acuerdo con Manuel, ¿no?
Además, ya antes, año y medio antes, habían venido tres psicólogos de allá a un congreso a Acapulco, habían vivido en casa, me habían contado de la inquietud y el interés enorme que hay en Cuba por el concepto del Inconsciente. ¿Cómo entenderlo?, ¿cómo entender lo psicoanalítico también? y ¿cómo integrarlo?.
Bueno, entonces, el relato de Manuel Calviño se llama “Algunas consideraciones acerca de los fundamentos de la psicología marxista”, y dice (les voy a leer unas pocas citas): “La psicología que hoy llamamos marxista lo es en la medida que logra un conocimiento real, objetivo, veraz de su objeto de estudio; es la posibilidad del descubrimiento de la verdad, lo que en última instancia la hace marxista”. Esta bien, ¿no?, pero ¿Qué es? (risas). Otra: “La psicología marxista, la que construimos..,” (es decir, no está construida, Freud también dice siempre que el análisis todavía no está construido; esta, tampoco),.. ” la psicología marxista, la que construimos, y es necesario subrayar esta afirmación, partiendo del marxismo como fundamento general en la búsqueda de un modelo propiamente psicológico, que refleje lo psíquico en su integridad, que sea consecuente con los principios de partida y que sea capaz de asimilar e integrar críticamente lo mejor del pensamiento psicológico en su historia y en su estado actual, aquello…. (yo creo que eso es lo más importante para nosotros acá)… aquello que se descubre como una verdad objetiva, científica, precisemos, aunque brevemente, este último aspecto, la asimilación crítica…”, etcétera.
Miren, yo creo que lo que interesa para el próximo congreso es llevar elementos del psicoanálisis, no llevar la enseñanza del psicoanálisis clásico, ni llevar el diván, couch, no llevar nada de todo eso, llevar los elementos que sirven para una asimilación crítica.
Un poco al margen hemos logrado con la mujer de Fernández Retamar, que es una crítica de arte, y que ahora hace la defensa del eclecticismo y dice ¿por qué despreciamos lo ecléctico? si lo ecléctico también sería una asimilación crítica de los mejores valores de todos los lados.
Bueno, entonces, la psicología marxista está dispuesta para eso. Y después, en relación con lo del inconsciente dice: “… Las corrientes psicológicas han reflejado en mayor o menor medida lo que han pretendido estudiar, descubriendo leyes, regularidades, mecanismos psicológicos de gran significación, desconocer esto sería abrir las puertas al chovinismo y al dogmatismo pseudocientífico. Todo lo que hubo y hay de verdaderamente científico en la psicología en la psicología marxista, no importa de dónde ni por quién haya sido descubierto, dice Vygotsky uno de los grandes psicólogos soviéticos, y también dice: el valor de cada nuevo conocimiento se demuestra en la praxis”.
Bueno, yo creo que lo que a mí me dio este relato, una vez leído despacio, porque al escucharlo ni hubo tanto tiempo para pensar (de la misma manera que me sucedió a mí, la primera vez que escuché esta conferencia en vivo), es que podemos aportar mucho, que ellos están muy abiertos, que lo que dice Manolo allí de chovinismo, dogmatismo, existió hasta ahora, ojo, pero ya no existe más, o formalmente no existe más.
Que este psiquiatra que mandó a decir a Fabio Landa por la secretaria que no sabía de qué se trataba, lo encontré después en el patio, entre reunión y reunión, porque.., en fin… ahí estaba. Y que es el momento de hacer algo.

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