Vol 6. Núm 16. 2018
EL TRABAJO GRUPAL EN EL PROCESO DE ORIENTACIÓN PROFESIONAL PEDAGÓGICA. ALGUNAS CONSIDERACIONES TEÓRICAS
Isbel Barrera Cabrera Reinaldo Néstor Cueto Marín Ariel Caridad Reyes Torres Felicia Leidy Carballo Junco Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”
Resumen
El artículo que se presenta forma parte del proyecto de investigación: Acciones Psicopedagógicas Integradas de la Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”, de la tarea: Orientación y asesoría psicopedagógica. Expone algunas consideraciones teóricas respecto al trabajo grupal en el proceso de orientación profesional pedagógica y cómo ha sido abogado por diferentes investigadores, lo que permitió el acercamiento a un enfoque grupal, en el que se destacan las categorías situaciones de aprendizaje, tarea grupal y desarrollo grupal. Se valoran las potencialidades que brinda el grupo como escenario de convivencia, socialización y aprendizaje, para el intercambio de conocimientos, experiencias y vivencias, el desarrollo de emociones y sentimientos de atracción por la profesión pedagógica, aspecto que debe ser aprovechado por los profesores de los colectivos de año, para dirigir un proceso de orientación profesional pedagógica que contribuya al desarrollo de intereses profesionales pedagógicos en los estudiantes de la educación superior pedagógica.
Abstract
The article presented is part of the research project: Integrated Psychopedagogical Actions of the University of Pinar del Río "Hermanos Saíz Montes de Oca", of the task: Counseling and Counseling Psychopedagogical. It exposes some theoretical considerations regarding group work in the process of pedagogical professional guidance and how it has been advocated by different researchers, which allowed the approach to a group approach, which highlights the categories learning situations, group work and group development . The potential offered by the group as a setting for coexistence, socialization and learning is valued for the exchange of knowledge, experiences and experiences, the development of emotions and feelings of attraction for the pedagogical profession, an aspect that should be taken advantage of by the teachers of the collective of year, to direct a process of pedagogical professional guidance that contributes to the development of pedagogical professional interests in the students of the Pedagogical Higher Education.
Palabras claves
orientación profesional; grupo; intereses profesionales; educación superior, professional orientation; group; professional interests; higher education

El trabajo grupal en el proceso de orientación profesional pedagógica para el desarrollo de intereses profesionales pedagógicos en la Educación Superior Pedagógica
En este estudio se asume una posición teórica de la orientación profesional pedagógica (OPP) sustentada en los fundamentos de la orientación educativa (Calviño, 2000; Collazo & Puentes, 1992; Domínguez, 2014; González & Mitjáns, 1989; González, 2002; Pino 2013), que se deriva de concepciones vygostkianas y en su esencia tienen un carácter preventivo y remedial, como relación de ayuda, que implica el desarrollo de las potencialidades de la personalidad de cada estudiante mediante el diálogo y de un amplio proceso interactivo, con un enfoque integral, además permite reconocer el papel de los agentes y agencias socializadoras para llevar a cabo dicho proceso en el contexto universitario.
Con el ingreso a la educación superior pedagógica y el estudio de la nueva carrera, los estudiantes se trazan sus propias expectativas, ya sean económicas, personales, familiares, laborales y/o profesionales, las que se forman mediante el proceso de interacción con los miembros de su grupo y constituyen la base para su desarrollo y formación profesional.
En el estudiante en formación, las expectativas relacionadas con la profesión pedagógica son fundamentales para el desarrollo de los intereses cognoscitivos, lo que posibilita todo un crecimiento profesional paulatino, consolidándose las necesidades, motivos y actitudes profesionales que se integran en su personalidad y lo manifiesta, cuando sienta que hizo una elección correcta, valore su significado humano y social en general, pero que además lo evidencie a partir de sus intereses profesionales pedagógicos (IPP).
A pesar de los grandes esfuerzos realizados por el Ministerio de Educación, las organizaciones políticas y de masas y las diversas investigaciones realizadas, la OPP aún resulta un problema no resuelto en la educación superior pedagógica, donde solo se logran resultados discretos, es por ello que se deben buscar nuevas alternativas para desarrollar un proceso de OPP que contribuya al desarrollo de IPP.
Durante el proceso educativo se deben aprovechar todas las potencialidades que brinda el grupo para llevar a cabo la formación de necesidades, motivos, intereses, aspiraciones, ideales, actitudes y valores asociados con la profesión pedagógica.
Algunos investigadores al estudiar el proceso de OPP se han referido a la importancia del trabajo con el grupo como espacio de intercambio de conocimientos, experiencias y vivencias, de reflexión y vivenciación, ante situaciones de aprendizaje, con la participación protagónica y activa de los estudiantes en su formación profesional (Guevara & Herrera, 2012; Mariño, Pino, Olivares & Ledo, 2009; Ortiz, Nápoles & Sánchez, 2013;  Pino, 1998; Proenza, 2012;  Quiles & Chá, 2002). 
Hacer referencia al trabajo grupal en el proceso de OPP, conduce a concebir al estudiante como un ser social, integrante de grupos donde tiene lugar la apropiación de los contenidos y el desarrollo de conocimientos en un sistema de relaciones interpersonales, de comunicación y de intercambio de experiencias, tanto en el plano cognitivo como en el afectivo.
El trabajo con los grupos no es un fenómeno nuevo en el ámbito educativo, pues se cuenta con   investigaciones, que a lo largo de los años han constituido puntos de partida para proponer nuevas posiciones al respecto. 
En este sentido llamaron poderosamente la atención los trabajos de Rogers (1977, 1989), acerca de la Pedagogía no directiva, en la que exponía una nueva modalidad de la enseñanza que tiene su base en el aprendizaje grupal, como una respuesta ante las insuficiencias de la llamada enseñanza tradicional.
Esta teoría apunta a un proceso de interacción e influencia mutua entre todos los participantes, con el empleo de métodos y técnicas grupales, el docente asume la función de facilitador del aprendizaje, su actividad se reduce a la creación de un clima humano que permite conducir a los estudiantes como verdaderas personas en un espacio de comprensión, afecto y estímulo. No obstante, considera que el grupo, al igual que sus miembros no deben ser dirigidos, por lo que su desarrollo es una tendencia innata que limita las posibilidades de intervención, reduce la función del orientador a un simple facilitador, que solamente crea condiciones favorables para el aprendizaje, lo que constituye una de sus limitantes.
En el campo educativo el estudio de los grupos ha cobrado gran connotación, entre los principales autores que han incursionado en esta temática se destaca la obra de Banny y Johnson (1971), los que realizaron aportes a la dinámica grupal en educación, abordando aspectos como la interacción, cohesión y meta grupal, elementos que constituyen puntos de partida para el trabajo grupal en el proceso de OPP en la educación superior pedagógica.
Un elemento de gran valor para el trabajo grupal en el proceso de OPP lo constituyen las interacciones que se establecen entre los miembros del grupo, pues estas van a mediar su desarrollo y el de cada uno de sus miembros. Al respecto Banny y Johnson (1971) refieren que “cuanto más frecuentemente actúan las personas unas con otras, más semejantes en ciertos aspectos tienden a ser sus actividades y sus sentimientos” (p. 103). En consecuencia plantea que la interacción constituye el centro del grupo, dando lugar al surgimiento de la cohesión, normas y metas, comunicación y estructura.
En el proceso de OPP la cohesión del grupo constituye un indicador que permite comprender si existe interiorización o no de la tarea grupal, que tiene su centro en el objeto de la profesión pedagógica. Mientras más unido esté el grupo en cuanto a la forma de pensar, sentir y actuar, denotará unidad y cohesión, lo que influye significativamente en el establecimiento de objetivos y metas comunes para cada uno de sus miembros, dando lugar a la meta grupal.
Banny y Johnson (1971), plantean que en la medida que la meta grupal sea comprendida y aceptada por el grupo, dirige, encauza y guía la conducta de sus miembros. Es por tanto una necesidad para desarrollar los IPP desde el proceso de OPP, que el objeto de la profesión se convierta en contenido explícito de la meta del grupo y la adecuada comprensión por parte del orientador de la dinámica grupal.  
Al respecto se comparten los criterios de Ortiz  et al. (2013), al considerar que:
… no puede haber acciones de orientación productivas en el profesor, sin manejo adecuado de la dinámica grupal. El proceso grupal es la vía fundamental para implementar en la práctica las acciones de orientación del profesor. Este postulado no debe negar la utilización ocasional de acciones de orientación individualizadas (fuera del contexto del grupo). Cuando se logra con éxito el proceso de orientación profesional se logra consolidar los intereses e intenciones profesionales (p 43).
Otro referente indispensable es la obra de Petrovski (1979), quien elabora la concepción estratométrica del colectivo como grupo de un alto nivel de desarrollo; en la que se ubica en el centro de las relaciones interpersonales la actividad intragrupal con lo que se abre las puertas a una interpretación más coherente de los problemas que se manifiestan en los grupos.
Este autor, al partir de la concepción estratométrica le da respuesta a múltiples interrogantes que pueden surgir alrededor del trabajo con los grupos escolares y le refiere gran importancia a la actividad docente, clasificándola como la actividad grupal rectora para la apropiación de contenidos esenciales, en el seno del grupo y que son de gran valor para su desarrollo. Al respecto plantea:
En las condiciones de la actividad docente bien organizada ocurre la asimilación de los contenidos esenciales y el desarrollo de los hábitos, la formación de la concepción comunista del mundo, la independencia de los alumnos, y se forman las cualidades valiosas de la personalidad, las convicciones y los ideales. (p. 274)
En la educación superior pedagógica las actividades docentes se convierten en el centro de los procesos sustantivos universitarios y cobran cada vez una excepcional connotación por constituir la guía orientadora del resto de las actividades que en ella se realizan. La planificación de las actividades docentes, extradocentes y extensionistas, no puede estar al margen del objeto de la profesión pedagógica y de los procesos grupales que intervienen en su desarrollo exitoso, aspecto que tiene que ser interiorizado en el proceso de OPP.
Centrar la atención en el grupo durante el proceso de OPP implica comprender a cada estudiante como ser social e individual, partícipe de un proceso de socialización intragrupal en el que se intercambian experiencias, conocimientos, sentimientos y actitudes, surgen temas de interés común que se convierten en metas, objetivos y tareas grupales. En este sentido el autor coincide con Sorín (1984), quien al hacer énfasis en la tarea grupal, la interpreta como la razón de ser del grupo, que se construye y reconstruye por el propio grupo, opera como su motor impulsor, por lo que, cuando está realmente interiorizada, más que una meta a alcanzar, es un propulsor que impulsa constantemente el funcionamiento grupal.
Los estudios realizados por Cucco (2004), sobre el llamado Grupo Formativo, tienen sus raíces teóricas en la concepción de Pichón (1985), acerca del proceso grupal. En esta concepción la tarea del grupo se constituye en el eje de la espiral de su desarrollo, donde cobra gran significación.
Las interrelaciones que se establecen entre los miembros del grupo de estudiantes en formación, contribuyen al surgimiento de la tarea grupal, la que guía su desarrollo personal y profesional. Cada estudiante como ser social es portador de una cultura, conocimientos y experiencias que traslada al contexto grupal, las comunica y socializa a la vez que cada uno lo incorpora a su plano interno de forma personalizada.
El grupo se constituye así, en un lugar de intermediación entre la estructura social y la individual. Desde la estructura social se trasmiten conocimientos, exigencias, estereotipos y se asignan valores y roles que contribuyen a formar un determinado tipo de profesional de la educación, pero la interiorización de esta cultura socio histórica por el estudiante en formación tiene lugar, basado en los criterios de Vygotsky (1987), mediante la relación con los otros en un espacio grupal, lo que confirma la importancia del trabajo en grupos.
Resultan interesantes los criterios de Calviño (2000), cuando plantea que una relación es un tipo de vínculo en el que se produce un contacto cara a cara, el cual está sujeto a una mediación simbólica dada por la palabra o por una representación. El contacto significa implicación emocional, intelectual y actitudinal entre las personas, supone compromisos y acuerdos y la existencia de un interés mutuo en un objetivo o tarea común.
El grupo se define por Bermúdez, García, Marcos, Pérez. L., Pérez, O., y Rodríguez (2002) como “un conjunto de personas que interactúan directamente entre sí (cara a cara), durante un tiempo relativamente estable, para alcanzar determinadas metas, mediante la realización de una tarea” (p.3)
La OPP centrada en el trabajo grupal implica dominar los conceptos básicos de la dinámica de grupo, definidos por Ojalvo y Castellanos (1995) y Bermúdez et al. (2002), al asumir desde una posición materialista dialéctica los criterios de Pichón (1985), entre estos conceptos destacan: la pre-tarea, la tarea y el proyecto.
Al respecto plantean que la pre-tarea se caracteriza por la resistencia al cambio, se manifiesta también en la confusión entre la tarea misma y el modo de llevarla a cabo, a pesar de los acuerdos tomados con antelación en el contexto grupal. Se puede manifestar mediante conductas que expresen falta de interés por los temas abordados o el ataque a los métodos de trabajo escogidos por el profesor durante el proceso educativo.
Durante la formación inicial la OPP debe convertir el objeto de la profesión en el centro de la tarea grupal, la que va a dinamizar todas las interrelaciones grupales en función de su desarrollo exitoso. Se comparten los criterios Bermúdez et al. (2002) al plantear que la tarea grupal “… se refiere al objetivo último de la actividad que realiza el grupo, a la meta final sobre la que se constituyó el grupo, es decir el “para qué” del trabajo grupal, de la actividad que realiza” (p. 13).
Las formas de organización de la docencia, las actividades extradocentes y extensionistas, son componentes del proceso de OPP en la educación superior pedagógica, a partir de los cuales se puede contribuir al desarrollo de IPP en los estudiantes. Para ello se debe enfocar la atención en las exigencias del modelo del profesional, fundamentalmente en dar solución a los problemas profesionales, para que estos se conviertan en tareas grupales que dinamicen el contexto grupal, de esta forma elevar la calidad del egresado que se desea formar.
Durante el proceso de orientación profesional, el momento inicial y las primeras horas del encuentro con los estudiantes son fundamentales para el desarrollo de la dinámica grupal, pues si se logran las condiciones de confianza y respeto entre los participantes, es posible lograr un verdadero compromiso con la tarea (Quiles & Chá, 2002).
La estructura interna del grupo se organiza sobre la base de la tarea grupal, dígase: relaciones, roles, estatus, funciones, asignación de responsabilidades, entre otras, que hacen de la tarea grupal, más que un hecho evidente (observable) en el interior del grupo, que se convierta en contenido explícito para cada miembro del grupo. 
La tarea grupal se distingue de la tarea explícita, que es la que guarda relación con el objetivo que el grupo se plantea, que está claro para él y la tarea implícita, que se refiere al grupo como tal y su funcionamiento, al vencimiento de los obstáculos que le impiden alcanzar la tarea explícita (Ojalvo & Castellanos, 1995).
No basta entonces con que el grupo de estudiantes se plantee una tarea explícita en torno a su crecimiento y futuro desempeño profesional pedagógico, sino es necesidad que el proceso de OPP logre que los estudiantes venzan los obstáculos (temores, prejuicios y estereotipos) que pueden irrumpir en el logro de objetivos grupales dirigidos a la formación profesional pedagógica.
Es una necesidad la adecuada orientación de la tarea grupal por parte de los profesores de los colectivos de año, que logre movilizar, concentrar y centrar la atención en el proceso que se desarrolla. Es preciso una adecuada atención al cambio de una actividad profesional a otra y ante la presencia de obstáculos, hacer de estos una herramienta para un paso de nivel dentro del propio proceso de OPP, sin perder la esencia de la tarea grupal planteada y con cierto control de los posibles retrocesos.
Al respecto Bermúdez et al. (2002), refiere:
Es muy importante ayudar al grupo a elaborar sus ansiedades, a vencer sus resistencias, ya que estas pueden bloquear el aprendizaje, la comprensión y asimilación de la información y los procesos de cambios en las estructuras mentales para recibir e incorporar lo nuevo. (p. 15)
La dirección del proceso de OPP implica centrar la atención en el grupo como espacio de formación profesional, con una dinámica interna, que tiene que ser interpretada por los profesores de los colectivos de año para poder cumplir con sus funciones de orientadores y coordinadores grupales.
Se coincide con Guevara y Herrera (2012), cuando plantean que:
En el colectivo de año, la orientación educativa, se realiza desde un proceso de reflexión compartida y un modelo participativo para una correcta orientación individual y grupal. Los docentes no deben orientar como un eslabón aislado, por lo que deben integrarse para coordinar al resto de los agentes educativos (laborales y familiares) y armonizar el sistema de influencias. Los docentes para lograr su eficiencia orientadora deben trabajar en equipo. (p. 5.)
Con el ingreso de los estudiantes a la educación superior pedagógica e incorporados al grupo, la aparición de la tarea grupal constituye un momento crucial para que movilice la atención de sus miembros hacia su futuro profesional pedagógico y en la medida que se accione en su logro, se desarrollen los IPP definidos como: formaciones motivacionales que expresan la orientación cognitivo-afectiva del estudiante hacia el contenido y estudio de la profesión pedagógica, y la labor del docente por serle esta significativa, que se manifiesta en la actitud que sostiene su comportamiento durante el proceso de formación.
Los intereses profesionales del joven universitario se materializan con mayor intensidad en el estudio de la profesión, pues se encuentra en un proceso de ratificación de la profesión elegida y juegan un papel importante sus expectativas, proyecciones futuras, aspiraciones, deseos, metas y motivos, los que se pueden hacer realidad en el contexto del grupo en que se desarrolla.
El trabajo grupal en el proceso de OPP implica no solo centrar la atención en las potencialidades del grupo como espacio de formación profesional, sino atender las diferencias individuales de cada uno de los participantes, cómo piensa, siente y vive la profesión. El conocimiento de las diferencias individuales, según López (2012), contribuye al desarrollo del carácter integrador y personalizado que debe caracterizar este proceso.
La tarea grupal debe ser construida sobre la base de las necesidades y criterios individuales de los miembros del grupo, para que sea entendida, interiorizada y aceptada, de esta forma guiar la actividad y el desarrollo grupal hacia objetivos que van más allá de la formación profesional en el contexto universitario, lo que da lugar al surgimiento del proyecto grupal.
El proyecto grupal se alcanza cuando el grupo comienza a plantearse objetivos que trascienden la tarea inmediata y del grupo mismo (Bermúdez et al. 2002; Ojalvo & Castellanos, 1995). En el proceso de OPP el proyecto grupal tiene un alcance superior a la tarea grupal, comprende la elaboración de objetivos que van más allá de las metas que se propone el grupo, surge cuando se ha logrado una pertinencia e identificación de los miembros con la profesión pedagógica y se concreta entonces en la planificación grupal, donde el grupo se plantea objetivos que van más allá del aquí y el ahora, construyendo una estrategia destinada a alcanzar dicho objetivo.
La tarea grupal resultante del proceso de OPP, debe estar dirigida a desarrollar los IPP en los estudiantes, en correspondencia con las exigencias del modelo del profesional. Es una tarea de aprendizaje y significa ubicarse lo mejor posible ante el estudio de la profesión pedagógica, asimilar activa y personalmente las experiencias vividas por generaciones de docentes, implica construir nuevas posibilidades en relación con el magisterio, con los demás y consigo mismo, supone la modificación de la realidad en los planos mental, personal, subjetivo, práctico concreto y social.
La OPP en la educación superior pedagógica requiere de un proceso educativo sustentado en situaciones de aprendizaje, creadas para que en el contexto del grupo el estudiante aprenda a aprender, para que desde la adecuada integración de los componentes académico, laboral, investigativo y extensionista, se adentre en el mundo de la profesión pedagógica, donde se apropie de conocimientos, experiencias y se desarrollen vivencias afectivas que propicien su crecimiento personal y profesional, aspectos indispensables para la formación y desarrollo de IPP.  
La situación de aprendizaje contribuye a la creación de un espacio de intercambio grupal, en el que se da la búsqueda para la solución colectiva de un problema de aprendizaje y promueve el crecimiento individual y grupal (Rebollar, 1997). El orientador debe planificar situaciones de aprendizaje que reflejen contenidos que forman parte del grupo, sus principales temáticas, preocupaciones e inquietudes, relacionados con su formación y futura práctica profesional pedagógica y que pueden ser parte integrante de la tarea grupal.
Se comparten los criterios de Pino (1998) cuando al referirse al proceso educativo plantea que “este debe articular situaciones de aprendizaje alrededor de las vivencias concretas que el sujeto tenga en su vínculo al contenido de la profesión”.  (p. 85)
Addine (2004), señala que las situación de aprendizaje permite la conformación de un espacio grupal, en el cual se concretiza la acción educativa del profesor, a partir de un proceso de intermediación entre lo social y lo individual. Al respecto plantea que:
Contiene un proceso grupal en el que se da una búsqueda para la solución colectiva de un problema de aprendizaje, que promueve el crecimiento individual y grupal. Integra dialécticamente lo temático-metodológico y lo dinámico-contextual, la tarea explícita e implícita, lo afectivo y lo cognitivo, lo individual y lo social. (p. 12)
En el proceso de OPP las situaciones de aprendizaje deben contemplar tareas que estimulen la asunción de una posición crítica y comprometida del estudiante con su formación profesional, que oriente su actuación, pues son situaciones creativas que implican el enfrentamiento con lo nuevo, en la que el profesor presta un importante servicio social al crear condiciones para que el estudiante se apropie de los contenidos profesionales de forma desarrolladora y en la medida que se produce el desarrollo grupal se desarrolle cada uno de sus miembros, favoreciendo la motivación intrínseca por la profesión pedagógica.
Se coincide con Fuentes (2005), cuando al referirse al desarrollo grupal plantea: “el desarrollo grupal es constante y se expresa en la adquisición, por parte del grupo, de cualidades sociopsicológicas que le permiten funcionar de manera diferente, en tanto estructura social en el marco de un contexto social determinado”.  (p. 74)
Existe una estrecha relación entre el desarrollo grupal y el individual de cada miembro, pues en la medida que el grupo se desarrolla profesionalmente, posibilita la apropiación de conocimientos, el desarrollo de vivencias afectivas y el surgimiento de actitudes profesionales que conducen a adecuados modos de actuación en los estudiantes, aspectos fundamentales para el desarrollo de IPP.
Pino, García, Cuenca, Pérez y Arzuaga (2011) proponen recomendaciones metodológicas para generar situaciones de aprendizaje durante el proceso de OPP y destaca entre ellas: la importancia de estimular las motivaciones intrínsecas para que los estudiantes establezcan sus propias metas y objetivos y organizar ambientes de aprendizaje cooperado entre los miembros del grupo, facilitando que todos tengan la posibilidad de ayudar y recibir ayuda.
Estas situaciones propician la interacción entre los miembros del grupo en la búsqueda de alternativas de solución y en el debate, lo que potencia su formación y desarrollo profesional en la medida que se apropian de los contenidos de la profesión pedagógica, al jugar un papel protagónico en un dinámico y contradictorio proceso de OPP, dirigido al desarrollo de IPP.
González (2011), plantea:
Hacer orientación profesional desde una concepción histórico-cultural del desarrollo humano significa, por tanto, diseñar situaciones de aprendizaje que estimulen la formación y el desarrollo de las inclinaciones, aptitudes del sujeto hacia una u otra profesión, así como de su capacidad de autodeterminación profesional. (p. 110)
El trabajo con situaciones de aprendizaje en la formación inicial de docentes, implica poner el aprendizaje en función del proceso de OPP. En este sentido, González, V.; González, R. M. y López (2011) definen una serie de características de las situaciones de aprendizaje profesional en las universidades, entre ellas se desataca que su objetivo esencial es potenciar la autodeterminación del estudiante en el desempeño profesional, se desarrollan en ambientes profesionales reales o simulados, parten del reconocimiento del estudiante como sujeto y del profesor como principal orientador y que exige la comunicación dialógica entre profesores y estudiantes.
Se reconoce el papel de las situaciones de aprendizajes en el proceso de OPP, en la formación profesional del estudiante, al ponerlo ante situaciones reales o simuladas, el papel que juegan los profesores de los colectivos de años en el proceso y la importancia del diálogo e intercambio de ideas a partir de la relación profesor-estudiante, estudiante-estudiante.
En este sentido llama la atención los trabajos de Proenza (2012), quien al abordar las situaciones de aprendizaje en el proceso de OPP las denomina situaciones de OPP, basadas en la interacción que se establece entre el orientador (profesor) y el orientado (el estudiante), teniendo como intermediario la realización de una tarea, donde el grupo o uno de sus miembros forman parte de los niveles de ayuda que necesita el orientado para resolverla.
El desarrollo de IPP en la educación superior pedagógica no puede darse al margen de las relaciones interpersonales que establece el estudiante con sus coetáneos, mediado por la actividad y la comunicación, pues la OPP es un proceso comunicativo por excelencia. El sistema de influencias educativas que en el grupo se generan tiene un papel preponderante, a partir de las relaciones humanas que se establecen en el proceso de la actividad conjunta del centro educacional y los demás agentes y agencias socializadoras.
Se comparten los criterios de Mariño et al. (2009), quien plantea que las actividades que durante el proceso de OPP constituyen un espacio de interacción y comunicación grupal, con la participación activa de los estudiantes en su propio grupo y la relación profesor-estudiante, estimulan el acercamiento a la profesión pedagógica.
Es en la relación dialéctica entre la actividad y la comunicación que se establece el vínculo profesor-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-conocimiento, estudiante-vivencia, estudiante-profesión y estudiante-práctica concreta. En esta red de vínculos, durante el proceso de OPP se estructura la personalidad del estudiante en formación y el grupo se constituye en un escenario donde ocurren contradicciones, que en la medida que sean comprendidas e interpretadas por el orientador, se subordinan a la dinámica grupal y se contribuye al desarrollo de IPP.
Las principales contradicciones están dadas entre el querer ser y ser, el hacer y el pensar, el querer permanecer y el crecer, donde el estudiante, en un acercamiento a los contenidos de la profesión pedagógica se interese más y más por conocerla, vivirla y disfrutarla, desde el interés por cada una de las disciplinas científicas que la componen. Por su parte juega un papel preponderante la imagen que se forma de la tarea grupal profesional, que se debe convertir en meta final de cada estudiante en formación, expresión de su desempeño profesional futuro.
El proceso de OPP durante la formación inicial debe centrar la atención en el estudiante como protagonista y responsable de sus aprendizajes, como un ente activo, reflexivo y valorativo, donde se apropia de los contenidos de la profesión de forma personalizada, consciente, crítica y creadora, en un proceso de crecimiento contradictorio y dinámico, en el que construye y reconstruye en su relación con los otros sus propios aprendizajes, con vistas a alcanzar su realización profesional pedagógica.
Las relaciones interpersonales permiten el intercambio de conocimientos, experiencias y vivencias y el desarrollo de emociones y sentimientos de atracción por la profesión pedagógica. En la medida en que se desarrollan los IPP, el estudiante interioriza los modos de actuación profesional y a la vez que se identifica con ellos, los hace realidad en su quehacer diario y en su comportamiento en los diferentes contextos de actuación.
Los IPP en el joven universitario se materializan con mayor intensidad en el estudio de la profesión pedagógica, pues se encuentra en un proceso de ratificación de la profesión elegida y juega un papel importante sus expectativas, proyecciones futuras, aspiraciones, deseos, metas y motivos, los que se pueden hacer realidad en el contexto del grupo en que se desarrolla.
Este estudio teórico permite definir un proceso de OPP con enfoque grupal como: el sistema de influencias educativas, dirigidas al desarrollo de los IPP en los estudiantes en formación, como parte del proceso educativo que centra la atención en las relaciones interpersonales y su relación con la tarea grupal, a partir de ofrecer vías, métodos y procedimientos para la apropiación de los contenidos profesionales pedagógicos, el desarrollo de sentimientos, valores y actitudes, en relación con la labor del docente y satisfacer necesidades individuales y sociales del estudiante, que se forman en el contexto de su grupo. 
La OPP desde una posición histórico cultural comprende al estudiante como con ser social y portador de una experiencia histórico social concreta que se convierte en la base de su desarrollo posterior. Centrar la atención en el grupo permite aprovechar sus potencialidades internas y todos los espacios de formación, para fortalecer el crecimiento personal y profesional de cada estudiante.
Por el significado que tiene el grupo en la formación integral de la personalidad de sus miembros y teniendo en cuenta que las relaciones interpersonales entre los estudiantes en el plano universitario tienen una existencia temporal prolongada, es que se hace necesario buscar nuevas alternativas para la dirección del proceso de OPP, que permitan perfeccionar la labor educativa del profesorado universitario y que tenga como centro el estudio de los grupos.

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