Vol 7. N?m 19. 2019
LA PSICOLOGÍA POLÍTICA. UNA APROXIMACIÓN A SU ESTUDIO
Laura González Castro Graciela de la Caridad de la Cruz Blanco Teresa Luisa Benavides Gamiotea Universidad de Ciencias Médicas, Facultad “Enrique Cabrera”
Resumen
Existen diferentes miradas epistémicas sobre la Psicología Política, la cual se presenta como una disciplina novedosa. El presente artículo pretende responder a la pregunta: ¿Qué es laPsicología Política? Para ello se realiza un repaso al desarrollo histórico de esta, se enumeran una serie de definiciones explícitas que se han dado respecto a ella y los diversos temas que trata. Finalmente se comentan los factores, obstáculos y retos que tiene ante sí esta rama de la Psicología y sus profesionales, así como el estado en que se encuentran hoy tanto las investigaciones como la praxis de esta ciencia en Latinoamérica y en Cuba en específico. De manera que, se aspira a una Psicología Política que sirva para defender los intereses y el bienestar de las comunidades, asimismo para que ayude a la resolución pacífica de los conflictos en las comunidades y entre comunidades, defendiendo la idea de que para toda persona sería apropiado tener un mayor conocimiento de las cuestiones políticas desde la óptica de la Psicología Política, pues le permitiría mejorar su participación política tanto si es pasiva como si es activa, ya que tendría una mayor comprensión de los procesos subyacentes a los hechos políticos que acontecen en su vida cotidiana, es decir enfatizar la relevancia de este aspecto, para así lograr toma de decisiones y elecciones más apropiadas.
Abstract
There are different epistemic views on Political Psychology, which is presented as a novel discipline. This article aims to answer the question: What is Political Psychology? To do this, a review is made of the historical development of the same, a series of explicit definitions that have been given regarding it and the various issues it addresses are listed. Finally, the factors, obstacles and challenges facing this branch of Psychology and its professionals are discussed, as well as the state in which both the research and the praxis of this science are currently in Latin America and in Cuba specifically. So, we aspire to a Political Psychology that serves to defend the interests and welfare of the communities, also to help the peaceful resolution of conflicts in communities and between communities, defending the idea that for every person would be appropriate to have a greater knowledge of political issues from the perspective of Political Psychology, it would allow him to improve his political participation, whether it is passive or active, since he would have a greater understanding of the underlying processes of the political events that take place in his daily life, that is, to emphasize the relevance of this aspect, in order to achieve of most appropriate decisions and choices.
Palabras claves
Psicología Política, responsabilidad política y retos, Political Psychology, political responsibility and challenges

¿Qué es la Psicología Política? Si partimos de esta interrogante, se pudiera afirmar que la psicología política “es el resultado de una amplia combinación de perspectivas teóricas, sensibilidades sociales y prácticas profesionales” (Seoane 1994: 53).
Por tanto, resultaría oportuno preguntarnos si es una rama de la psicología a la cual ineludiblemente estamos insertados o si son ramas diferentes del saber las cuales se entremezclan, no obstante, existe desde hace muchos años como una disciplina, con independencia del sistema social imperante o no.
Con el transcurrir de los años, la importancia de esta área de la psicología ha crecido de forma considerable, lo cual se puede constatar con la celebración del XXIV Congreso Mundial de la International Society of Political Psychology en julio de 2001 donde concurrieron representantes de más de 30 países y en julio de 2003 en el XXIX Congreso Interamericano de Psicología en el que los temas relacionados con la psicología política tuvieron un espacio destacado.
Siguiendo la idea anterior, en el presente trabajo nos proponemos acercarnos al estudio de las conceptualizaciones básicas de la psicología política como ciencia, así como revisar el estado y aplicabilidad de esta en Latinoamérica y en Cuba específicamente.
Ahora bien, volviendo a la interrogante planteada de inicio, consideramos pertinente revisar las definiciones de diferentes autores realizadas al respecto, pues para juzgar la pertinencia, utilidad y alcance de la psicología política es conveniente en primer lugar decir qué se entiende por ella.
Según (Knutson, 1973, Stone, 1986) “la psicología política es el estudio científico de los factores psicológicos que determinan la conducta política y el efecto de los sistemas políticos en los procesos psicológicos”. (p.25)
En cambio, Sabucedo (1996), distinguirá entre psicología política y psicología de la política, quien plantea:
si hablamos de Psicología Política, nos encontraríamos con una materia que presupone que la política no es algo completamente ajeno y al margen de la Psicología, de manera que la propia Psicología contiene teorías políticas. Si en cambio, nos referimos a una Psicología de la Política, la Psicología y la Política serían dos entidades absolutamente diferenciadas y la finalidad de esta disciplina consistiría en la aplicación del conocimiento psicológico al estudio de los fenómenos políticos. (Sabucedo 1996: 2)
Asimismo, Greestein (citado por Seoane 1994), habla de la psicología política como la disciplina referida a los componentes psicológicos de la conducta política humana y a la empresa académica de aplicar el conocimiento psicológico a la explicación de lo político.
Oblitas y Rodríguez Kauth (1999) sostienen la idea, en el libro Psicología Política, que es un área de la psicología contemporánea que se dedica al análisis de los fenómenos políticos en función de sus aspectos psicológicos; la interacción en fenómenos de incidencia política en función de principios psicológicos; el análisis crítico en la interpretación de fenómenos políticos y el análisis de tópicos selectos como el poder, el liderazgo político y la corrupción entre otros.
Según el Grupo de Trabajo de Psicología Política del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (2003), la Psicología Política es la disciplina científica que trata de describir y explicar el comportamiento político, estudiando los factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales que influyen en él. (p. 40)
Por su parte, Yáber & Ordoñez (2005) la señalan como “una sub-disciplina de la psicología, la cual se ocupa de las interacciones y relaciones de mutua influencia entre las instituciones políticas y el comportamiento de los ciudadanos” (Yáber, Ordoñez 2005:2).
A su vez, Benbenaste (2005) plantea … el objeto de estudio de la Psicología Política, implica tomar y reconsiderar aportes establecidos hoy, en distintas disciplinas. (Benbenaste2005: 8)
Considera debe articularse:
• Las características del desarrollo y sus implicancias en las mediaciones institucionales y en la vida cotidiana del espacio público.
• La relación entre el sujeto del desarrollo económico (del mercado) y el sujeto de la democracia.
• Las formas de poder en la dinámica y en los efectos subjetivos en el campo de la política.
Esta perspectiva de análisis le otorga a la psicología política una condición de ambigüedad, algo que se considera común en el campo de la psicología (y tal vez en las ciencias sociales en general). A partir de los criterios anteriores, reflexionamos que, dependiendo del enfoque psicológico y el contexto socio-histórico van a variar las definiciones, los temas, los métodos y las explicaciones.
Salvedad que se hace necesaria para reconocer que existen diferentes criterios sobre la identificación de estándares epistemológicos acerca de cómo poner en práctica esta área de estudio en relación con los fenómenos políticos que interesan en las diferentes investigaciones.
Como se puede observar no existe una definición concreta, explícita y compartida sobre la psicología política y su campo de estudio, aun cuando hay algunos consensos, falta una mayor precisión teórico conceptual sobre sus principales constructos hipotéticos, los cuales son objeto permanente de investigaciones, donde se intenta esclarecer, ampliar y enriquecer los conocimientos que hasta hoy existen. No resultaría extraño entonces reciba distintos tratamientos y valoraciones según la perspectiva adoptada; puede ser vista como una disciplina científica, como un proyecto teórico interdisciplinar, el deseo de colaborar en el desarrollo de las sociedades democráticas o como las aspiraciones de la psicología actual para participar activamente en la política profesional.
Esta diversidad de orígenes, planteamientos y objetivos explica los diferentes papeles desempeñados por la psicología política a lo largo de su historia y tradición, desde el papel clínico de una psicopatología política hasta el asesoramiento en campañas electorales, pasando por el análisis del comportamiento de los líderes y el estudio de la estructura ideológica de amplios sectores de la población. Sin embargo, entre todos los papeles de la psicología política, todos ellos legítimos y realizados con mayor o menor éxito, existe uno que se ha mantenido relativamente constante ante las distintas situaciones históricas, las diferencias teóricas y los intereses del investigador: la adaptación de los ciudadanos a los cambios sociales y políticos, ya fueran esos ciudadanos la totalidad de la sociedad o grupos determinados de mayor riesgo o, simplemente, individuos concretos de interés máximo para la organización social. La adaptación a esos cambios no implica, en modo alguno, la aceptación ideológica de estos, sino la anticipación y la configuración de conductas posibles.
Con el objetivo de lograr una mayor capacidad de comprensión, análisis y síntesis respecto a la temática abordada, valoramos pertinente realizar un breve resumen histórico.
La historia de la psicología política, ya se tome en sentido estricto (con una duración de alrededor de dos décadas largas) o en sentido laxo (con la misma duración, al menos, que la psicología en sentido general), está plagada de orientaciones, autores e investigaciones con intereses muy diversos, desempeñando funciones variadas en beneficio de la sociedad.
Sin embargo, los momentos más destacados de su desarrollo acostumbran a coincidir con épocas de crisis, de grandes cambios o, al menos, de fuertes tensiones sociales. Es entonces cuando los psicólogos desarrollan al máximo su sensibilidad a los problemas sociales e intentan ofrecer líneas de solución ante esas urgencias. Por el contrario, cuando se encierran en una actividad exclusivamente académica y tautológica, adormecen sus sentidos y pasan inconscientes ante la vida y la política de su sociedad.
Los antecedentes inmediatos de la psicología política se remontan al siglo xix, momento en el cual la realidad política europea y estadounidense viven procesos de democratización política, o masificación que se expresan en la conformación de organizaciones de los grupos y clases subalternas, sindicatos, partidos y luego movimientos.
La noción de psicología política fue introducida de manera explícita en 1910 por Le Bon, no obstante se considera a Harold Dwight Lasswell como el fundador de la psicología política en 1934, año que se inauguró como disciplina.
Aunque la psicología política como tal no aparece hasta los años 70 del siglo xx, según la bibliografía consultada, los psicólogos aportaron al campo de la política desde el comienzo de la psicología misma. Los psicólogos, como otros científicos sociales, se han enfrentado a los acontecimientos económicos, políticos y sociales de gran envergadura que marcaron el siglo xx. La mayoría de los psicólogos pioneros han vivido dos guerras mundiales y el período de una guerra fría, que amenazaba con una tercera, también experimentaron los cambios sociales producidos por la industrialización que revolucionó las mentalidades y cambió las instituciones básicas (Garzón, 1993).
En el caso específico de América Latina, la psicología política tiene sus inicios desde la segunda mitad de la década de 1980, por intermedio de estudios de psicología social desarrollados por la venezolana Maritza Montero (tal vez, la más fuerte promotora de esta forma de investigación en la región latinoamericana, pues combina sus estudios tanto de psicología como de sociología para la interpretación de fenómenos de carácter político desde mediados de los años 80) quien analiza desde la psicología acontecimientos de tipo político e ideológico. A partir de ese momento se ha incrementado el interés por la investigación sobre diversos acontecimientos políticos, que incluyen tanto fenómenos de carácter electoral, como situaciones de relación entre los gobernantes y los gobernados, e inclusive escenarios de carácter internacional.
En el campo de la psicología política en América Latina son pocas las publicaciones encontradas de investigaciones realizadas. En este sentido, Bonilla y Bonilla (2008) plantean que se han enfocado fundamentalmente, en la interpretación de los procesos de tipo social y político, combinándolos con pretensiones de desideologizar, construyendo una perspectiva acerca de determinados comportamientos en procesos que incluyen el accionar político. Por ejemplo: “los temas tradicionales y la búsqueda de una marca de identidad latinoamericana”. Existiendo una falta de carácter fundamental que consiste en “una práctica en el desarrollo y análisis político correspondiente a la situación política de los países” (Bonilla y Bonilla, 2008 p. 9).
A pesar que como se mencionó con anterioridad, la psicología política en América Latina ha comenzado su trabajo desde mediados de la década de 1980, varios de sus problemas siguen vigentes. Pues carece de elementos teóricos propios que permitan englobar las construcciones acerca de la interpretación de los hechos y acontecimientos políticos. Además, cuenta con problemas de tipo metodológico, los cuales pudieran contribuir al mejoramiento de la comprensión directa de los hechos producidos en los campos políticos, así como las herramientas de intervención para comprender los problemas prácticos.
Es concordante con lo anterior lo que expresa Martín-Baró (citado por Bonilla & Bonilla 2008): “Hacer Psicología Política implica involucrarse de manera expresa en el juego de las fuerzas políticas, con todo lo que ello supone en el interior de los regímenes existentes en los países latinoamericanos”. (p.9).
En definitiva, los aportes de los psicólogos a la comprensión de los fenómenos sociopolíticos del siglo xx, están más allá de disciplinas formales, son reflejo del interés de la psicología por responder e intervenir en los problemas de su tiempo y del impacto personal de unos acontecimientos en las vidas de los académicos. O dicho de otro modo, estos autores mencionados y otros muchos hicieron contribuciones a una psicología política que todavía no existía como tal.
La psicología política se encamina en principio inicialmente hacia el estudio del liderazgo político, las ideologías, la conducta de voto, entre otros temas. Adopta perspectivas muy diferentes, aunque se nutriera de otras disciplinas. Sin embargo, en su consolidación no fueron los contenidos sino el método lo que convirtió a la psicología política en ciencia autónoma.
En su desarrollo, la psicología política ha ido ampliando sus intereses para ocuparse de temas y cuestiones que hasta hace poco se consideraban terreno de otras disciplinas. Lo político se hace cada vez más social y psicológico, y la teoría psicológica recurre a lo político como estrategia de relación con la sociedad. En este sentido, es posible interpretar la psicología política como un recurso del psicólogo para estudiar los fenómenos sociales.
Y si bien, en frecuentes ocasiones se ha planteado que la psicología política se encuentra estrechamente relacionada con la psicología social, consideramos que esta (la psicología política) constituye un nivel de análisis e interpretación de la realidad de nivel superior, ya que, utiliza conceptualizaciones psicosociales como resultado de una síntesis que observa e integra los datos sociológicos y psicológicos del entorno político con mayor alcance teórico que su antecesora. No obstante incorpora a su metodología fundamentos que pueden provenir de diferentes quehaceres psicológicos que realicen su aporte, a lo social, lo personal y a la situación personal del investigador, es decir, desde su óptica, incorporando su condición política, social y formativa.
De manera que, en la medida en que la psicología social sea psicosocial, es decir, con una perspectiva que involucre una teoría general de los procesos psicosociales de la sociedad en su conjunto, que permite explicar la psicología y la política a partir de un mismo marco conceptual, como un esquema de explicación, desemboca en una psicología política.
Por otro lado, en los últimos años, el interés sobre el contenido, evolución y desarrollo del pensamiento político ha aumentado, superando, por un lado, como se ha indicado, la confusión inicial de tipo teórico y metodológico; y, por el otro, ciertos prejuicios, tanto académicos como ideológicos que sobre esta disciplina se ha tenido, sobre todo en sus inicios (Quesada, 1994).
En el sentido anterior, resulta oportuno señalar que la política como concepto ha evolucionado a través de la historia de la humanidad, y siempre se ha buscado lograr una relación idónea entre el bien común y el gobierno, sin embargo por los diversos sucesos no tan agradables de los últimos años (guerras, conflictos entre partidos políticos, la no satisfacción de necesidades de la mayoría) se les percibe muchas veces como dos entes totalmente excluyentes.
La psicología política trata en lo posible de velar por la mejora del bienestar de las comunidades humanas, para que los ciudadanos puedan intervenir en los asuntos políticos y puedan elegir buenos gobernantes y legisladores, lo cual es posible a través del conocimiento de la psicología política, sin embargo como muchos conocimientos, puede ser utilizado para otros fines, como es el llegar a lograr que solo un grupo privilegiado alcance el poder y domine, lo que genera una involución en la sociedad, además de ser más profundas las divisiones de clases socioeconómicas y raciales.
Por otra parte es importante reconocer la relevancia que han tenido determinadas ciencias para el entendimiento preciso de la política, tal es el caso de la sociología, donde es evidente que esta disciplina nace de la necesidad que se tiene por conocer de manera objetiva y sistemática los hechos y procesos sociales creados por el hombre en su interacción. En otras palabras, por medio de la sociología se intenta describir y explicar la acción social. La otra disciplina importante es la antropología política, que además de estudiar las relaciones políticas en las sociedades segmentarias y patriarcales, trata sobre los vínculos que existen entre la estratificación social, el poder y la sacralización del poder que son evidentes en toda sociedad de organización primaria (Quesada, 1994).
Como hemos apreciado la política es una ciencia que se ha visto enriquecida por una serie de disciplinas, las cuales han permitido tener un entendimiento más profundo acerca de ella, siendo la psicología política una de las disciplinas consideradas medulares para vislumbrar con mayor claridad la relación del comportamiento humano y la política. Lo que quiere decir, que la psicología política es la disciplina científica que trata de describir y explicar el comportamiento político, estudiando los factores psicológicos, sociales y ambientales que influyen en él.
Vemos entonces como la psicología política se realza como uno de los ejemplos actuales de interdisciplinariedad más interesantes, novedosos y fructíferos. En este encuentro, los saberes de lo particular y lo general, de lo micro y lo macro, de lo que tradicionalmente se ha asociado a lo privado y lo público se entrelazan de manera compleja, fértil, desmoronando supuestos históricos y generando nuevas preguntas de investigación.
Ahora bien, si analizamos este fenómeno desde nuestro contexto encontramos que en Cuba, a partir de las reformas económicas y sociales puestas en práctica en el país recientemente, las exigencias a los profesionales de las ciencias sociales (y dentro de ellas en particular la psicología) adquieren nuevas dimensiones, considerándose necesario su acompañamiento al proceso de cambio que se desarrolla.
 Dentro del campo de la investigación social y en el contexto nacional de reformas impulsadas desde el gobierno, algunos psicólogos han interpretado el llamado del presidente Raúl Castro a “cambiar la mentalidad” (diciembre 2010, Asamblea Nacional) como una convocatoria a la psicología. (Quintana, N. E. & Curebelo, G. L (s/f)
Con la finalidad de dar a conocer las líneas de investigación que comprende esta disciplina en nuestro país, a continuación se presentan algunos de los trabajos más destacados que se han realizado durante los últimos años, que cubren una gama extensa y rica de variables.
Uno de los trabajos que desde la academia ha contribuido al desarrollo de las reformas sociales lo encontramos en la publicación del profesor Manuel Calviño, “Cambiando la mentalidad. Empezando por los jefes” (2014), donde el autor expone su intención de potenciar las habilidades de los individuos para transformar el entorno y ser productivos en contextos de cambio, rompiendo con la normatividad tradicional y generando habilidades sociales para el trabajo cooperativo.
De igual modo, en el Centro de Investigaciones Sociológicas y Psicológicas (CIPS), desde la década de los 90 se vienen desarrollando investigaciones donde se estudian a los jóvenes como grupo social. Específicamente se han estudiado los intereses de los jóvenes en sentido general, así como su rol en la sociedad cubana. Haciendo especial énfasis en el asunto de la participación juvenil, como segmento de la población interesado en intervenir en la toma de decisiones en materias económicas, sociales y políticas, protagonistas del proceso revolucionario cubano. (Quintana, N. E &Curebelo, G. L (s/f)
Por su parte, el Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ) se encarga de desarrollar investigaciones relacionadas con las principales problemáticas de los adolescentes y jóvenes cubanos con el objetivo de facilitar la toma de decisiones de políticas públicas, en las cuales se encuentran involucrados estos grupos poblacionales, de manera que todas las medidas o reformas adoptadas respondan a las necesidades de ellos.
Desde la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana se destacan los trabajos relacionados con las identidades de grupo sociales emergentes y de los grupos socio-ocupacionales de la estructura social cubana desarrolladas por Daybel Pañellas (2014). Donde la autora ha comprobado que la sociedad cubana se encuentra segmentada socialmente, a partir de las auto y hetero categorizaciones, y se indaga en las relaciones intergrupales y entre grupos e instituciones. La investigadora y profesora señala los modos en que los grupos sociales “construyen” la sociedad en que viven a partir de las percepciones que tienen de sus grupos y de los otros en el contexto social, los estereotipos asociados a cada uno y qué criterios adquieren valor en el ordenamiento social cubano actual. En este sentido, señala efectivamente la existencia de distinciones de género, color de piel, ingresos y ocupaciones que redundan en brechas de desigualdad y diferenciación en las posibilidades de incluirse en la reforma cubana de modo exitoso o no, como ganadores o perdedores.
Otra línea investigativa, que se desarrolla en esta misma institución se relaciona con el ámbito educativo, donde se estudia de manera exhaustiva el problema de la elección profesional responsable en los estudiantes de 12 grado que desean continuar sus estudios en la Educación Superior. Obteniéndose, como resultado que no se encuentran preparados adecuadamente para realizar dicha elección, y no podemos olvidar que esta se considera una competencia genérica que garantiza la calidad de las decisiones profesionales y, por tanto, de la inserción eficiente en los estudios universitarios.
En este sentido se observa que, aunque en los últimos años el número de investigaciones sobre esta temática ha tendido al aumento, consideramos que queda mucho por hacer e investigar al respecto, pues los conocimientos y la aplicabilidad de esta rama de la psicología no han sido empleados y explotados en su totalidad. Por lo que, es responsabilidad de las nuevas generaciones de psicólogos, aprovechar todo el arsenal conceptual de la psicología política en aras de hacerle visible a los ciudadanos los múltiples rostros de la sociedad, señalándole que no es uniforme, ni estable, ni quieta, ni perfecta; que dentro de ella hay fuerzas que se debaten y que cuando se cree haber alcanzado un límite ya hay otros por vencer. Para revelar los aciertos y los errores y mostrar las corrientes que por ella discurren. Para mantener activa la condición dinámica y cambiante de la sociedad, contribuyendo con una mirada crítica a la construcción de esa sociedad que siempre se desea mejor, que siempre puede y debe ser mejor; de ellos (de las nuevas generaciones de psicólogos) depende que el desarrollo profesional de la psicología política se concrete en áreas específicas de trabajo, y logre el reconocimiento que merece tanto en la sociedad como en las instituciones políticas.
No obstante, consideramos que el trabajo en Latinoamérica y en Cuba debe continuar desarrollándose y es necesario formar diferentes escenarios de investigación para consolidar las alternativas de interpretación de estos fenómenos del desarrollo de la psicología política, generalmente coyunturales.
Coincido entonces con Montero (2009) cuando plantea que:
… las psicólogas y los psicólogos políticos deben ser rigurosos en el estudio del comportamiento político, empleando metodologías de investigación que permitan obtener el conocimiento científico. Sin embargo, no podemos ser impasibles a la utilización del mismo ni a la política de nuestras comunidades. Pretender que los psicólogos políticos no ejerzan un papel político en su comunidad, es pretender que las personas no seamos personas, es imposible. (p.111)
A modo de cierre, se podría afirmar que nosotros defendemos el empleo y utilización de la psicología política para la mejora del bienestar en las comunidades, para que los ciudadanos puedan intervenir en los asuntos políticos y puedan elegir buenos gobernantes y legisladores. Se pretende una psicología política que sirva para que los responsables políticos defiendan los intereses y el bienestar de sus comunidades, para que gobiernen y legislen mejor, y para que ayuden a la resolución pacífica de los conflictos.
Como hemos apreciado, la política es una ciencia compleja, la cual siempre estará inmersa en nuestra vida cotidiana, para muchos es un concepto aborrecible, para otros implica poder, dominio, fascinación y para pocos el medio por el cual se busca que una determinada sociedad pueda satisfacer sus necesidades de diversa índole, es decir es un tema bastante polémico que siempre generará tanto satisfacción como malestar. Simplemente nos queda a nosotros como ciudadanos ser conscientes de nuestras decisiones, ya que como siempre se suele decir, nuestros representantes son el reflejo de nuestro pueblo.

 

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