Vol 7. N?m 19. 2019
IDENTIFICACIÓN DE LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE PARA EL APRENDIZAJE DE CONTENIDOS CLÍNICOS EN ESTUDIANTES DE PSICOLOGÍA, A TRAVÉS DEL CUESTIONARIO HORNEY ALONSO (CHAEA)
Gabriela Prieto Loureiro Facultad de Psicología. Universidad de la República. Uruguay.
Resumen
El objetivo de la investigación fue identificar los Estilos de Aprendizaje de estudiantes de psicología en el aprendizaje de contenidos clínicos. El estudio fue realizado entre estudiantes de la carrera de Psicología de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Uruguay) cursantes de asignaturas clínicas, con la aplicación del cuestionario CHAEA (Cuestionario Horney Alonso de Estilos de Aprendizaje).Se trató de una investigación con un diseño descriptivo. El cuestionario CHAEA identifica los siguientes Estilos de Aprendizaje: Activo, Reflexivo, Pragmático y Teórico. A partir de la aplicación del cuestionario en una muestra de 300 estudiantes, se observó que existe entre la población estudiada una predominancia del estilo reflexivo seguido por el estilo teórico. Por lo tanto, predominan en la muestra estudiantes que se inclinan por la observación y la recogida de datos siendo analíticos y receptivos. Esto implicaría un desenvolvimiento adecuado, por parte de los estudiantes, en el aprendizaje de contenidos clínicos. El conocimiento del tipo de aprendizaje presentan los estudiantes es importante para que los docentes puedan establecer estrategias adecuadas, en concordancia con los estilos presentes en los estudiantes.
Abstract
The objective of the research was to identify the Learning Styles of psychology students in the learning of clinical contents.The study was done among Psychology students in the Psychology Faculty of the University of the Republic (Uruguay), in students of clinical subjects, with the application of the CHAEA Questionnaire (Horney Alonso Questionnaire for Learning Styles). It was an investigation with a descriptive design. The CHAEA Questionnaire identifies the following Learning Styles: Active, Reflexive, Pragmatic and Theoretical. From the application of the Questionnaire in a sample of 300 students, it was observed that there is a predominance of the Reflexive Style among the studied population followed by the Theoretical Style. This students are inclined towards observation and data collection are analytical and receptive. This would imply an adequate development of the students, in the learning of clinical contents. Knowledge about the type of learning in the students, is important so teachers can establish appropriate strategies, in accordance with the Styles present in the students.
Palabras claves
Estilos; Aprendizaje; Estudiantes; Psicología; Clínica, Styles; Learning; Students; Psychology; Clinic

Introducción
Los Estilos de Aprendizaje deben ser tomados en cuenta en la enseñanza con el objetivo de desarrollar las habilidades de los estudiantes (Castro y Guzmán, 2005) y por la otra de que los estudiantes presentan diferentes estilos de aprendizaje (Adán León, 2004), se remarca la importancia de que los docentes se aproximen al conocimiento de las necesidades y requerimientos de los estudiantes a la hora de aprender,  dado que ello permitiría aproximar las metodologías docentes a las características que presentan los estudiantes.
Como señalan Coffield y otros (2004), una adecuada identificación de loso cuestionarios que valoran los estilos de aprendizaje permite que los docentes mejoren sus estrategias didácticas y los estudiantes mejoren su rendimiento académico.
En relación con la importancia que presenta el conocimiento de los estilos de aprendizaje de los estudiantes para el desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje es que se presenta esta investigación.
Como señala Nunan (1991), organizar la enseñanza en función de los estilos de aprendizaje de los estudiantes incide directamente en la satisfacción de estos y en el mejoramiento de sus resultados académicos.
En este sentido, identificar los estilos de aprendizaje de los estudiantes, se transforma en un elemento muy importante a la hora de planificar y desarrollar la tarea docente.
En referencia a los estilos de aprendizaje en la enseñanza universitaria de carreras vinculadas con la salud, como  psicología, las competencias y habilidades que deben construir los estudiantes para resolver situaciones problemáticas se relacionan con la necesidad de tomar decisiones, vinculadas al diagnóstico y al pronóstico (Perrenoud, 2004).
Según Castro y Guzmán (2005), los estilos de aprendizaje deberían tomarse en cuenta a efectos de desarrollar las habilidades de los estudiantes y, a partir de allí, poder mejorar la función de enseñanza.
Un autor que ha desarrollado a profundidad el tema de los estilos de aprendizaje ha sido Kolb (1976). El modelo que presenta este autor está basado en el aprendizaje experiencial. Kolb introduce cuatro estilos de aprendizaje: acomodador, divergente, asimilador y convergente Estos estilos fueron modificados a posteriori por Mumford-Honey (1986) en activo, reflexivo, teórico y pragmático, respectivamente
En este sentido, Aguilera Pupo y Ortiz Torres (2010) coinciden en que en el aprendizaje se entrelazan aspectos adquiridos, motivos, afectos y necesidades. Si el sujeto se encuentra preparado cognitivamente, esto lo estimula para elevar su capacidad de eficiencia y mejorar su estilo de aprendiza

Marco Teórico
Papert (1987) señala que el estilo de aprendizaje puede considerarse como una variable contextual o construida, y que en la incorporación de la experiencia de aprendizaje dependería más de los rasgos estables de su sus experiencias previas que de esa misma experiencia.
En consonancia con esta concepción, los estilos de aprendizaje, como los define Kolb (1984), se pueden comprender como variables personales que se manifiestan como la expresión de la inteligencia y de la personalidad. Para este autor, estos estilos demuestran cómo un sujeto proyecta, planifica y responde frente al aprendizaje.

Aprendizaje de la clínica y concepto de competencias clínicas
No existe una concepción única sobre la competencia como tal. La concepción más divulgada asocia la competencia con la capacidad. Las competencias incluyen el saber y el hacer (procesos cognitivos) (Larios Mendoza, 2006).
Por su parte, para González, D. y otros (2003) la competencia clínica tiene que ver con una combinación de conocimientos actitudes y aprendizajes que conducen a un desempeño adecuado en diferentes contextos. Para este autor la capacidad de adaptación y la flexibilidad son claves para el éxito dentro del trabajo y la educación.
En este mismo sentido, Le Boterf (2001) define la competencia profesional como la capacidad de hacer un uso correcto dentro de un entorno laboral de los recursos propios (habilidades, actitudes y otros) y recursos del entorno para generar resultados definidos.
Con esta misma perspectiva, Echevarría (2001) señala que la competencia profesional está compuesta de cuatro formas de competencias básicas: una técnica (saber), una metodológica (saber hacer), una participativa (saber estar) y por último una personal (ser).
A su vez, para Tait y Godfrey (1999), todos los estudiantes deberían presentar un nivel de competencias genéricas y habilidades con posibilidad de transferencia, que les permitan un aprendizaje eficaz dentro de la educación superior.
Cabe mencionar que para algunos autores las habilidades clínicas se integran al concepto de competencia clínica. La clínica se adquiere con la práctica, y es necesaria la presencia de la competencia clínica para un desempeño profesional apropiado. (Lifshitz-Guinzberg, 2012)
Y siguiendo esta misma línea, Hull y otros (1995) señalan que la competencia clínica seria la habilidad para aplicar y obtener nuevo conocimiento e información, la capacidad para  sintetizar la información clínica (formular hipótesis y resolver problemas) y la habilidad para implementar planes de manejo.

Estilos de Aprendizaje y competencias clínicas
Con respecto a las competencias clínicas en sí, Irigoin y Vargas (2002), a través de los documentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), consideran que las competencias constituyen el conjunto de habilidades, capacidades, conocimientos, patrones de comportamiento y clases de actitudes que determinan un desempeño profesional. Para estos autores competencia es “el conjunto articulado de conocimientos, habilidades, destrezas”. (Irigoin y Vargas, 2002, p. 4)
Algunos autores señalan que las habilidades clínicas se integran al concepto de competencia clínica. Lifshitz-Guinzberg (2012) indican, por ejemplo, que la clínica se adquiere con la práctica y es necesaria la presencia de la competencia clínica para un desempeño profesional apropiado. En este sentido, la competencia clínica sería el grado en que un individuo usa sus conocimientos y sus habilidades, relacionadas con su profesión para desarrollar eficientemente los problemas de la práctica (Kané, 1992).
Por su parte, para Hull et al. (1995), la competencia clínica sería la habilidad para aplicar y obtener nuevo conocimiento e información, la capacidad para sintetizar la información clínica (formular hipótesis y resolver problemas) y la habilidad para implementar planes de manejo.
En referencia a las competencias, Ribes y Varela (2002) consideran fundamental el papel del docente ya que este incentiva el ejercicio variado del aprendiz con relación a la disciplina de conocimiento. Este ejercicio en sus diversas formas, y retroalimentado por el docente, permite la identificación y descripción de los útiles para la materia. Y, finalmente, el docente junto con el estudiante, especifica acciones a partir de las cuales los aprendices observan. A su vez, el docente evalúa los resultados con los criterios evaluativos de la materia.
En este contexto, John Dewey (1916) ya señalaba que los estudiantes aprendían haciendo y con su escucha. Sería entonces en la enseñanza de la clínica donde son necesarias nuevas formas que integren este postulado. Este autor señalaba que la clínica no puede ser parte del ensayo y el error. Como mencionan Irigoyen y González (1997) y Borja, Guerrero, López y A su vez, Puebla (1988) señala que  para mejorar las competencias habría que perfeccionar en los estudiantes la competencia lingüística, el rol del agente enseñante, los elementos de taxonomía y los paramétricos que definen a la materia. Así, en este sentido, el discurso didáctico –como acto lingüístico– debe incorporar las habilidades para la escritura, la lectura y el habla, además, del desarrollo y evaluación de los siguientes ítems:
•   Habilidades para identificar, relacionar y realizar operaciones con los criterios       
especificados por la materia.
•   Habilidades de lectura y redacción.
•   Habilidades de análisis de datos.
•   Habilidades de instrumentación.
En otra línea, Venturelli (2003) señala en sus desarrollos sobre el aprendizaje basado en problemas, que en la enseñanza de la clínica, donde se requieren destrezas, además de memorización, se hace necesaria la presencia del tutor el cual, para este autor, es quien orienta y facilita el aprendizaje.
En función del desarrollo de la presente investigación que vincula la clínica con los estilos de aprendizaje, Parra y Lago (2003) consideran que la enseñanza de la clínica debería considerar los siguientes criterios:
•   Desarrollar la autonomía del estudiante.
•   Fomentar el desarrollo de actividades vinculadas al quehacer del desarrollo profesional futuro.
•   Apuntar a la articulación de elementos teóricos y prácticos.
•   Contar en forma permanente con la tutoría de un docente que oriente la discusión y la reflexión.
Señala a su vez, Díaz Barriga, (2006) basándose en el aprendizaje experiencial situado enfocado a la construcción del conocimiento en contextos reales, en el desarrollo de reflexividad y en la participación en prácticas sociales que las siguientes serían las estrategias para un aprendizaje significativo:
•   Aprendizaje que jerarquiza la solución de problemas auténticos.
•   Análisis de casos (case method).
•   Método de proyectos.
•   Prácticas en escenarios reales.
•   Aprendizaje realizado en la comunidad.
•   Trabajo en equipos cooperativos.
•   Ejercicios, demostraciones y simulaciones situadas.
•   Aprendizaje mediado por nuevas tecnologías.
Así, si se consideran estos elementos básicos para el aprendizaje de la clínica, es posible reconocer los estilos de aprendizaje de los estudiantes lo que favorecería el aprendizaje de la clínica. En este sentido, se plantea la relación entre los estilos de aprendizaje y las preferencias en los estudiantes por elegir una especialidad clínica. (Borracci; Guthman, Rubio. Arribalzaga, 2008)
Como el aprendizaje de la clínica y de las competencias clínicas no se logra mediante memorización y lectura, cabe suponer que hay estilos de aprendizaje que favorecen en el estudiante el aprendizaje reflexivo, crítico y no memorístico.

Objetivo de la investigación
El objetivo principal de la investigación ha sido identificar los estilos de aprendizaje predominantes en los estudiantes de la carrera de Psicología de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Uruguay) en las asignaturas clínicas a través del Cuestionario CHAEA (Cuestionario Horney Alonso de Estilos de Aprendizaje).
A partir del cuestionario CHAEA se ha evaluado cual es la forma habitual y estable con la que el estudiante con que se enfrenta a una situación de aprendizaje.

Metodología
Tipo de investigación
El diseño de investigación corresponde a un diseño descriptivo.

Instrumentos para la recolección de datos
Se utilizó para identificar los estilos de aprendizaje el cuestionario CHAEA (Cuestionario Horney Alonso de Estilos de Aprendizaje)
El cuestionario CHAEA cumple con la función de evaluar cuál es la forma habitual y estable del estudiante con que se enfrenta a una situación de aprendizaje. Alonso, Gallego y Honey (1997) diseñaron el Cuestionario Honey Alonso de Estilos de Aprendizaje (CHAEA), con la finalidad de reconocer los Estilos de aprendizaje en estudiantes universitarios. En realidad, este cuestionario proviene de una adaptación para el contexto español del cuestionario LSQ (Learning Styes Questionarie) de Honey y Mumford de 1986.
Alonso, Gallego y Honey (1994, 2002), consideraron la inclusión de los siguientes estilos de aprendizaje: Activo: personas animadas, improvisadoras y descubridoras. Espontáneas y con interés en vivir experiencias. Reflexivo: Incluye personas receptivas, analíticas y exhaustivas. Con buena capacidad de observación, pacientes, detallistas, observadoras y asimiladoras. Teórico: Incluye personas metódicas, lógicas, objetivas y estructuradas. Caracteriza a las personas ordenadas, creadoras de hipótesis, teorías y exploradoras. Pragmático: Incluye a las personas que experimentan, que son prácticas y eficaces. 

Procedimiento
La selección de la institución participante ha sido intencional, simple incidental.
Como señala Arias (2006), el muestreo Intencional es el que los elementos de la muestra son escogidos por juicios preestablecidos por el investigador, o como señala Parra (2003), está caracterizado por obtener muestras representativas al introducir grupos típicos.

Muestra y universo de análisis
Estudiantes de Psicología Clínica y Psicopatología Clínica de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República.
La muestra fue intencional (300 estudiantes) y abarcó un espectro de los estudiantes de Psicología que estuvieran cursando las asignaturas clínicas del Instituto de Psicología Clínica y sus dos  unidades curriculares obligatorias: Psicología Clínica I y II y Psicopatología Clínica.
Estas asignaturas tienen la característica de proponer a los estudiantes contenidos de tipo clínico.

Análisis de resultados y discusión
Identificación de los Estilos de Aprendizaje a través del Cuestionario CHAEA
Como ya fue señalado, el cuestionario Honey, Gallego y Alonso (CHAEA) determina las preferencias de cómo el estudiante utiliza la información basada en la teoría de Kolb. Además, dicho cuestionario identifica los siguientes estilos de aprendizaje: pragmático, activo, teórico, reflexivo.  
Comportamiento de la Dimensión Estilo de Aprendizaje según CHAEA
Para conocer el comportamiento de la dimensión estilo de aprendizaje según el cuestionario CHAEA, se procesaron los datos y se pasaron los resultados a una planilla de datos para, posteriormente, aplicar los métodos estadísticos seleccionados y correspondientes a esta variable.
La tabla 1 introduce como son las preferencias de acuerdo al puntaje en el cuestionario CHAEA.

 

Estilo

Preferencia

Muy baja

Baja

Moderada

Alta

Muy Alta

Activo

0-6

7-8

9-12

13-14

15-20

Reflexivo

0-10

11-13

14-17

18-19

20

Teórico

0-6

7-9

10-13

14-15

16-20

Pragmático

0-8

9-10

11-13

14-15

16-20

 

Tabla 1 Preferencias Estilos de Aprendizaje cuestionario CHAEA.
Fuente: Alonso y Escurra 2011, p.3

 

 

 

En la tabla 2 se presenta el análisis descriptivo para cada estilos de aprendizaje del cuestionario CHAEA


Estadísticos descriptivos

 

N

Suma

Media

Desv. típ.

Varianza

Curtosis

Estadístico

Estadístico

Estadístico

Error típico

Estadístico

Estadístico

Estadístico

Error típico

Activo CHAEA

300

3666

12,22

,175

3,026

9,155

-,299

,281

Reflexivo CHAEA

300

4509

15,03

,158

2,738

7,494

2,384

,281

Teórico CHAEA

300

3835

12,78

,159

2,747

7,548

,955

,281

Pragmático CHAEA

300

3599

12,00

,174

3,011

9,067

,371

,281

N válido (según lista)

300

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 1. Estadísticos descriptivos estilos de aprendizaje CHAEA
Fuente: Elaboración propia a partir del SPSS.

Luego, en la tabla 3 se presentan las medidas de tendencia central para los Estilos de Aprendizaje del Cuestionario CHAEA.

Activo                 M       12,22

Reflexivo            M       15,03

Teórico               M       12,78

Pragmático         M       11,99

 

Tabla 2. Medidas de tendencia central para estilos de aprendizaje cuestionario CHAEA.
Fuente: Elaboración propia a partir del SPSS

 

 


Gráfico 1. Medidas de tendencia central para los estilos de aprendizaje del cuestionario CHAEA.
Fuente: Elaboración propia a partir del SPSS.

 

En el gráfico 1 puede observarse que la muestra presenta cierta predominancia del estilo reflexivo (M: 15,03), seguido por el estilo teórico (M: 12,78). Luego, casi en el mismo nivel, aparecen los estilos activo (M: 12,22) y pragmático (M: 11,99).
A partir de estos hallazgos puede plantearse en la muestra el predominio de reflexivos que tienden a ser sujetos que analizan las experiencias y se concentran en los detalles antes de presentar las conclusiones. Son observadores y escuchan previamente antes de emitir una opinión. Este tipo de estilo predominante en la muestra, es seguido por estudiantes de estilo teórico. Estudiantes que se adaptan e integran las observaciones haciéndolas converger en teorías complejas y bien fundamentadas en forma lógica. Son secuenciales en su pensamiento y van integrando los hechos paso a paso.
Luego, aparecen en la muestra los estudiantes con estilo activo, estudiantes que se involucran y prefieren experiencias nuevas, viven el momento presente. Finalmente en la muestra se presentan los estudiantes pragmáticos, estudiantes que prueban ideas, teorías y técnicas, confrontándolas con la práctica; no les agradan las largas discusiones y son prácticos.
En cuanto a las desviaciones estándarpuede observarse que los valores que indican más dispersión son del estilo activo, lo que se cumple para las dos investigaciones.

Conclusiones
La siguiente investigación, luego de aplicado el cuestionario Horney, Gallego y Alonso Aprendizaje (CHAEA) en una muestra de 300 estudiantes, ha encontrado que existe entre la población estudiada una predominancia del estilo reflexivo no muy marcada, seguido por el estilo teórico y, casi en el mismo nivel, los estilos activo y pragmático.
Lo señalado previamente indicaría que se han obtenido puntajes según los cuales los estudiantes no se han disparado en forma contundente con algún estilo. En definitiva, los puntajes indican una población con puntajes deseables para este cuestionario.
En este sentido, la predominancia del estilo reflexivo indica –como señala Martín y Camarero (2001)–, que son estudiantes que se basan en la observación y la recogida de datos. Estudiantes, que de acuerdo a las competencias necesarias para el aprendizaje de los contenidos clínicos, se desenvolverían de manera adecuada.
En consonancia con aportes como los de Irby (1995), quien jerarquiza la adquisición de competencias clínicas a través de una práctica y la posibilidad de reflexionar sobre la acción, cabe señalar que el tipo de estudiante con un estilo de aprendizaje reflexivo se desempeñaría adecuadamente en el aprendizaje y desarrollo de la clínica.
En este sentido, para Muñoz Seca y Silva (2003), el estudiante reflexivo es cauteloso y metódico, es un asimilador de información al que se le hace difícil dar conclusiones. En consecuencia, es muy importante para el desempeño de la clínica que el estudiante sea cauteloso y metódico aunque en la clínica haya una necesidad imperiosa de dar conclusiones, en otras palabras, diagnósticos o bien derivaciones, entre otros. Como señala Hull (1996), la competencia clínica implica la capacidad para sintetizar la información clínica, es decir, la capacidad para formular hipótesis y resolver problemas. Esto sería una debilidad de la población estudiada ya que ello podría compensarse con los estilos activo y pragmático los cuales aparecen, precisamente, descendidos en esta población investigada.
Cómo señalan Muñoz Seca y Silva (2003), el estudiante activo está dispuesto a la acción mientras que el pragmático es entusiasta poniendo ideas en práctica. Estas dos últimas afirmaciones son condiciones indispensables para la puesta en práctica del trabajo clínico.
Frente a los resultados obtenidos, puede concluirse que la predominancia del estilo reflexivo coincide con la mayoría de las investigaciones realizadas con CHAEA y aplicados en estudiantes de psicología. Un ejemplo de ello es el estudio hecho por Báez (2007) en el cual identificó los estilos de aprendizaje de 101 estudiantes de psicología de la Universidad de Puebla en México. O bien el estudio realizado por Gravini Donado, M. (2008), aplicado a estudiantes de psicología de la Universidad “Simón Bolívar” de Barranquilla, Colombia.
En esta forma, para la presente investigación, en relación a los resultados obtenidos –aplicando el cuestionario CHAEA en estudiantes de Psicología–, los resultados son coincidentes con la mayoría de los resultados que se han obtenido en diferentes investigaciones con estudiantes de psicología.
En consecuencia, a partir de esta identificación de estilos de aprendizaje sería importante que los docentes pudieran realizar una guía de estrategias didácticas para poder desarrollar las actividades y las metodologías que sean favorables para el aprendizaje a partir de cada estilo.

 

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