Vol 7. N?m 20. 2019

Editorial

En un contexto difícil para el país, Alternativas cubanas en Psicología sigue en su empeño de socializar y visibilizar los trabajos, las experiencias, las reflexiones de los psicólogos y psicólogas cubanas.
Seguimos siendo una trinchera de ideas, en momentos en que las ideas son subvertidas desde los poderes mediáticos de la ciencia, de aquellos que ostentan la primacía por efecto de la mercantilización y la fascinación ingenua.
Se suman en este destino voces de otros países latinoamericanos. No puede ser de otro modo. El destino de la psicología en cada uno de nuestros países está marcado por el destino continental de nuestra disciplina.
Estamos necesitados de una actividad científica y profesional de profundo carácter contracultural: contra la imposición de una unilateralidad cultural, que difumina los perfiles propios de nuestras culturas regionales.
Estamos necesitados de una psicología que promueva y consolide los mejores valores y sentimientos humanos. Que extienda su saber hasta los más necesitados. Una psicología humana, sensible, solidaria.
Fue esa certeza de la psicología que queremos hacer, del profesional de la psicología que queremos ser, lo que nos llevó hasta las poblaciones dañadas por el tornado que tanto dolor trajo consigo a la población de los barrios de 10 de octubre, Regla y Guanabacoa de nuestra ciudad. Barrios a los que llegaron nuestros estudiantes, y que nos han regalado, para este número de la revista, una parte de lo que han vivivo allí.
En su momento escribí:
“…nuestra sensibilidad profesional nos hizo entender y sentir el drama humano que allí se vive… Las narraciones nos dolieron, nos atemorizaron. Las imágenes asociadas a lo vivido por esas personas van cargadas de emociones fuertes.
Pero allí estuvimos convencidos de que la esencia de nuestra profesión es el bienestar humano, no solo el que investigamos y teorizamos, sino sobre todo el que las personas tienen o no, cultivan o padecen por su ausencia, el que pierden irremediablemente en situaciones como las que vivieron los pobladores de estas zonas, la incertidumbre de futuro….
Y podemos hacer mucho. Lo hemos hecho, lo hacemos, muchas veces, lo vamos a hacer siempre…no hacen falta convocatorias oficiales. Hace falta abrir el corazón y hacer valer el sentido mismo de nuestra profesión”.

Manuel Calviño
Director        

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