Vol 7. Núm 21. 2019
EL DIÁLOGO COMO INSTRUMENTO ESENCIAL DE LA TEXTUALIDAD INTERDISCIPLINAR Y LAS TRAMAS RELACIONALES GRUPALES DESDE PERSPECTIVAS COMPLEJAS
Ovidio D´Angelo Hernández Grupo Creatividad par al Transformación social (GCTS) CIPS-Cuba
Resumen
En el trabajo se sustentan las prácticas dialógicas transformadoras en múltiples dimensiones complejas (y sus aplicaciones al ámbito intergeneracional, de transformación comunitaria y de desarrollo de currículos académicos integradores) a través del fomento de competencias generales y profesionales reflexivas-creativas, socio-interactivas y autodirectivas, que operan en las personas y los grupos constituidos en forma de comunidades vivenciales reflexivo-creativas autogestivas (CVRCA). Estas funcionan desde perspectivas hologramáticas complejas, en tanto abordan situaciones internas de los grupos de participantes y otras propias del contexto social mayor interrelacionadas con sus experiencias de vida cotidiana social. El diálogo es considerado en su diversidad de expresiones, tanto verbal, como corporal, dramática, plástica, etc., así como en su intencionalidad, ansiedades-temores inconscientes, roles-alianzas, patrones de interacción social como prácticas interconectadas de saber-sentir-poder-discurso-acción, etc., que en su conjunto constituyen formas de manifestación integral de las personas en relación (grupal, social), en diferentes “planos de realidad”. Acorde con esos campos de expresión integral de las personas en relación se articulan distintos momentos de la dinámica grupal y se propicia la problematización de las situaciones, el manejo de conflictos, la construcción de alternativas, el posicionamiento hacia diversos fenómenos de la realidad micro y macro-social, propiciando un empoderamiento integral para la acción práctica transformadora.
Abstract
In this work transformative dialogical practices in several dimensions are based on complex approach in intergenerational, community, integrative academic curricula fields, etc. throughout development of general and professional competencies reflexive-creative, interactive, self-directives, which in person and group levels like emotional-reflexive-creative communities (ERCC). This communities based on complex integrative perspective because connect internal group situations with higher social context and social experiences of day a day situations. Dialogue is considered in multiplicity of their expressions: verbal, body expression, dramatic, plastic, etc., and consider intentionality, anxiety, inconsciences trends, rols and alliances, and other social interaction´s patterns like interconectted practices of knowledge-talk-speech-power-action which constitutes integrative ways of personal expressions in groups, social, relationships in different “reality sets”. According with this different groups dinamycs problemis and conflictive situations, creative alternatives and reflective positions toward macro and micro social situations are promoted and developed; that s implied an integrative empowerment for practical transformative action.
Palabras claves
transdisciplinariedad, diálogo, complejidad, autonomía Integradora, tramas de relaciones grupales, transdisciplinarity, dialogue, complexity, integrative autonomy, group relational sets

Al interior de las sociedades y en el marco de la construcción de una praxis-conciencia ciudadana emancipatoria, lo mismo que desde la perspectiva de la construcción ética de la persona, el énfasis en los procesos de desarrollo conducentes a la autonomía y a la integración, comprendidas como eventos complejos, emergencias necesarias en un orden de dinámicas contradictorias, de incertidumbres relativas y de fluctuaciones inesperadas, constituye un tema de primer orden.
La comprensión de las manifestaciones sociales y psicológicas de la situación humana requieren, más que nunca en estos momentos de reajuste esencial de los paradigmas y de confrontaciones sociales, de enfoques holísticos multilaterales y transdisciplinarios, de la integración de diferentes vertientes del saber, que pueden aportar elementos claves de comprensión de la trama de relaciones y expresiones manifiestas, tácitas e inconscientes en el campo del imaginario social, en su articulación dialéctica y contradictoria con las elaboraciones sistematizadas de la cultura y las ideologías.
Esta comprensión integradora revelaría muchos aspectos contradictorios de las expresiones de la subjetividad social al nivel de lo psicológico cotidiano, de los procesos de alienación y de esquizofrenización social, las diferencias y aproximaciones de los discursos y prácticas de los distintos actores sociales, los problemas de la doble moral y otros, arrojando luz sobre las preocupaciones vitales explícitas y latentes, los costos y riesgos de las manifestaciones de la subjetividad social para la política social y cultural en su más amplia expresión.
No se trata de la psicologización de los fenómenos que, por su naturaleza y complejidad son más amplios, diversos y complicados, ni de una sociologización de las situaciones sociales, ni de una lectura ingenua de los componentes verbales y comportamentales de los actores sociales, sino de penetrar en la profundidad comprensiva de las determinaciones de las condiciones de vida materiales y la estructura social, articulándola con la interpretación de los mecanismos psicológico-sociales, ideológicos y culturales que explicarían las manifestaciones sociales complejas de la subjetividad y, a su interior, las situaciones humanas que componen los fenómenos sociales actuales.
Es preciso determinar las diferencias entre las interpretaciones y lecturas desde el discurso oficial normativo y lo que puede estarse expresando al nivel de la subjetividad, en el sentir y el pensar individual y social, descodificar cuáles pueden ser los mecanismos psicológicos y sociales que pueden estar confiriendo una determinadas significaciones a las actuales expresiones de la subjetividad y el comportamiento social, integrantes de nuestras diversas y múltiples identidades culturales.
El interés de la psicología y otras ciencias humanas por el tema de la autonomía data de muchos años, en los que ha transitado por posicionamientos diversos de varias corrientes de pensamiento. Recientemente, la tradición humanista amplia en la que se inscribe, se está retomando desde perspectivas más integradoras; en particular, desde perspectivas críticas emancipatorias y de una visión de complejidad.
Como indica Freire (1975, 1982, 1986, 1994): la espiral reflexiva, en el proceso de concientización (el paso al conocimiento-como-emancipación), implica un tránsito desde el conocimiento a la acción.
De manera que esta relación conocimiento-acción se resuelve en la dimensión de la praxis emancipatoria, que es una reflexión sobre las prácticas y sus fines, conjunción ella misma de la realidad objetivo-subjetiva y acción social constructiva. Tocamos aquí un punto sensible para la concepción de la autonomía de la persona-colectividad: su relación con la praxis social.
Se requiere, entonces, un abordaje de las relaciones subjetividades-praxis social y la comprensión de sus mediaciones. Vale aquí la consideración del concepto de “patrones de interacción social cotidianos”, como núcleos articuladores. Ellos serían expresión de prácticas de poder-saber-deseo y discurso (Sotolongo, 2007), constituyen fuentes de constitución de subjetividad desde la realidad micro del proceso social. La relación entre las prácticas cotidianas y la subjetividad producida concomitante y recursivamente se construye a partir de las dimensiones de esas prácticas que generan sentidos de la actividad social. Estos elementos de sentido se construyen en las relaciones objetales y las interacciones sociales de los individuos –grupos, etc.
Al decir de Sotolongo (citado), “lo que se subjetiva, lo que se interioriza de modo subjetivo, no es otra cosa que los contenidos de las situaciones de interacción social con co-presencia en que se plasman tales patrones de interacción social [es decir, el contenido de las prácticas ‘locales’ de PODER (y contra-PODER), de DESEO, de SABER y de DISCURSO que… son constitutivas de tales situaciones con co-presencia.
Prácticas locales a las que añadimos un énfasis en la dimensión de PROPOSITIVIDAD, relacionada con la posibilidad de autonomía, como veremos más adelante. A la vez, nos hemos referido al posible papel de las prácticas instituidas macrosocialmente, más indirectas, en esas prácticas locales con co-presencia.
Así, en un espacio social cualquiera (digamos el espacio grupal o comunitario), los patrones de interacción social se producen en el entrecruzamiento de representaciones, ansiedades, expectativas, etc. (de manera más amplia, en las configuraciones de la subjetividad social) relacionadas con los asuntos de género, edad, posición socioeconómica, raza, pautas de relación familiar, roles sociales y otros, todos los cuáles, a su vez, se expresan en las dimensiones de saber, deseo, poder, discurso de los sujetos actuantes, a través de sus prácticas cotidianas.
Algunas de esas prácticas conformadas en patrones de interacción social se convierten, no solo en inerciales sino, a veces, en barreras para los cambios de la dinámica social, mientras que otras son más permeables al cambio y siempre de acuerdo a las “abordabilidades” con relación a las peculiaridades del contexto.
Este necesario reenfoque dialéctico-complejo del proceso de integración social conllevaría el cambio de perspectiva de los procesos individuales y sociales, con mayor espacio a las emergencias, a las generaciones provenientes de la autonomía de los individuos como parte del conjunto de los actores sociales en todos los campos de la vida social
Si valoramos la dimensión subjetiva constitutiva de la persona, de los grupos sociales y del sistema social, el tema de la autonomía-sumisión aflora en todas sus implicaciones. Esto vale para la cualidad comportamental de los individuos, como para la organización de colectividades humanas.
En las posiciones que tratan sobre la integración( D´Angelo, 2005) se han referido pares polares en las dimensiones de: dominación-participación y de cohesión-fragmentación; se podría inferir que una postura constructiva alternativa a la dominación autoritaria sería la de construcción de autonomía integradora entendida en el sentido de la posibilidad real: de autoexpresión personal en contexto, de un lado, y de otro, como la posibilidad de asociatividad participativa de la diversidad de actores sociales que se expresen como sujetos (intencionales y protagónicos) en la formulación y control de las decisiones (individuales, grupales, sociales).
Entonces, el concepto abarcador que tomaría cuenta de estas realidades complejas, de acuerdo con nuestras elaboraciones, sería la propuesta de construcción, por los propios sujetos sociales –individuos y colectividades– de Autonomías Integradoras(D’Angelo, 2005, 2010, 2014); ello se referiría a la promoción de espacios, institucionalidades y prácticas promotoras de:
 Integración social en la diversidad:
-Interacción articuladora intra-inter subjetividades –individuales y colectivas, factores estructurales-organizacionales y modales-dinámicos, que se vinculan a las características de los problemas de las dinámicas personales y/o colectivas, con el entorno material-ambiental y organizativo de las actividades sociales (propias de un ámbito físico-territorial determinado).
-Interconectividad de los procesos dinámicos de la personalidad y de las relaciones con instituciones sociales y otros actores en el afrontamiento de las contradicciones virtuales; dialéctica de construcción social abajo-arriba, arriba-abajo y relaciones horizontales que constituyen las redes comunicativas de los actores sociales de base, concertación en la diversidad.
Autodeterminación contextual en la acción social:
 -Criticidad, reflexividad comprensión del papel propio y de los actores sociales en las contextualidades complejas.
-Problematización de las condiciones instituidas en los espacios reproductivos cotidianos y elaboración de alternativas posibles de inserción constructiva social y de realización personal-social.
-Creatividad-Generación de alternativas múltiples e iniciativas auto-organizativas y diseño de espacios de participación-control social posibles por los sujetosy los actores organizacionales de la participación social.
-Responsabilidad y solidaridad social (no solo con su colectividad inmediata, sino también con la comunidad de pertenencia y la sociedad total).
-Compromiso ético humano emancipatorio en el manejo de relaciones de poder tendientes a la manipulación y la dominación, así como en el manejo constructivo de conflictos.
 Empoderamiento para la autogestión social:
-Acciones de diálogo social que propicien valores y relaciones constructivos (responsabilidad y solidaridad social).
-Sensibilización e incorporación de actores sociales al rediseño del proceso transformativo para el desarrollo social más autogestivo.
-Orientación psico-social para potenciación de la reconstrucción de proyectos de vida individuales y colectivos, basados en la autonomía individual y la interacción grupal y social.
-Formación de competencias del desarrollo humano reflexivo-creativo-participativo: (Disposiciones problematizadoras de la realidad, apertura a alternativas múltiples-generación creativa).
 -Emprendimiento social:
Capacidad-disposición (competencia general) para elaborar y aplicar proyectos en lo social, cultural y material, que permitan el afrontamiento constructivo de los problemas sociales para su transformación y el desarrollo de la calidad de vida personal y social.
 -Ejercicio democrático del poder. (Democraticidad, antiautoritarismo, *protagonismo en la formulación y control efectivo de las decisiones personales y en todos los niveles de acción de la autogestión social de base).
Esas dimensiones constitutivas de autonomías integradoras se plantean en el plano de las configuraciones individuales-grupales, en sus vínculos mutuos con las posibilidades de diseños socio-institucionales de las prácticas de vida cotidiana emancipatorias. Son, por tanto, componentes de las contextualidades complejas que posibilitan (y crean, a su vez) determinadas situaciones sociales de desarrollo (SSD) (Vygotsky, 1966, 1987).
De la dialógica grupal a la metarreflexión compleja
Recursos de la complejidad, como la recursividad en los temas grupales –volver atrás para replantearlos en un plano superior–, la incorporación transversal de diversos saberes aportados, la contextualización hologramática de los temas en deliberación, el afrontamiento constructivo de dilemáticas conflictivas, entre otros, posibilitan un reencuadre más completo de la tarea grupal.
Desde una perspectiva integradora de nivel superior, como metarreflexión (o reflexión de 2do. Orden –Sotolongo, 2013; D´Angelo, 2014) de los fenómenos presentes en las dinámicas dialógicas grupales, la atención a los diversos “planos de realidad” son traspuestos en interrelaciones objetivo-subjetivas, psico-sociales, macro-microsociales, hologramáticas; por tanto de diferente orden, que se revelan en unas lógicas interpretativas de pensamiento complejo. Esto quiere decir, que se realiza una interpretación y reconstrucción de las tramas complejas de relaciones de la realidad, con el empleo de principios y categorías propias de este paradigma, lo que implica otro nivel de reflexión superior al de la manifestación de las relaciones directas entre situaciones observadas.
Así, veamos cómo E. Morin (1994, 2002) presenta un conjunto de principios metodológicos para el desarrollo de un pensamiento complejo, que podemos aplicar en la interpretación profunda del transcurrir de los procesos dialógicos grupales, y que hemos detallado de acuerdo a nuestra interpretación:
1. Principio sistémico u organizacional:
2. Principio hologramático:
3. Principio de retroactividad:
4. Principio de recursividad:
5. Principio de autonomía-dependencia: proceso de auto-eco-organizacional.
6. Principio dialógico
7. Principio de reintroducción del sujeto cognoscente en todo conocimiento.
Construyendo desde la incertidumbre y los planos de la realidad. La coordinación hacia el avance grupal.
En los temas a debate en procesos dialógicos transformadores, la emergencia de lo inesperado es constante. Al tratarse de la diversidad de percepciones, experiencias, saberes, expectativas y posicionamientos de los participantes, queda abierta la matriz comunicacional a lo insólito posible.
En el plano del sistema interno grupal se configura en una realidad semejante a los procesos de la micro-física cuántica, a manera de “flujos” (ondas) impredecibles, con temas coexistentes –contradictorios o no–, a la manera de rizomas que se abren en diferentes direcciones, ya se trate de relaciones interdependientes más que de “elementos” (partículas) temáticos que se agoten en su consideración de manera aislada; surgen líneas de debate simultáneas, se sumergen otras, se dan nuevas articulaciones, emergen constantemente nuevas posibilidades de proyección y desarrollo de la realidad en consideración (saltos cuánticos).
En apariencia aflora un mundo caótico de inquietudes, problemáticas, individualidades incoherentes o complementarias, cambios de perspectivas, preeminencia de asuntos subyacentes, etc. De pronto se nos presenta la realidad –al decir de E. Morin (2007)– como “un archipiélago de certidumbres en un mar de incertidumbres”. No obstante la acción humana trata de imponer orden en el caos.
El coordinador, apoyado en la emergencia grupal (lo que ciertos participantes del grupo, como portavoces grupales, plantean desde la necesidad sentida grupal), debe intentar encontrar y proponer caminos lógicos de relacionamientos y avances del tema –o nuevos temas posibles–. Se trata de imponer cierto orden en el caos aparente, brindar cursos de potencial acción productiva. De hecho, la visión de la complejidad trata de esa alternancia o complementariedad entre orden y caos en la multidiversidad existente en el sistema interno grupal en interacción contextual hologramática, en las tramas del sistema interno grupal y los sistemas sociales mayores.
El coordinador y el grupo se mantienen, así, en el terreno de la incertidumbre, abierto a líneas posibles de construcción colectiva productiva: ¿Cuál sería la línea de razonamiento a seguir?, ¿qué prioridad dar al curso de los acontecimientos que emergen?, ¿Cómo encadenar unos y otros argumentos distantes o contrapuestos?, ¿Cuáles pueden ser las ideas o expresiones que lleven al avance en el análisis propositivo del tema en cuestión?
En esta apertura de campo a lo incierto se sobreponen, complicando la situación, como realidad intangible sobrepuesta a los discursos expresados –lo que es más fuerte en los momentos iniciales del empalme grupal–, los que pudiéramos considerar otros “planos de la realidad (según Nicolescu, 2002) grupal”: ansiedades grupales de pérdida o paranoides, (según Riviére, 2003), que están expresando resistencias al avance hacia la tarea grupal, junto a roles grupales, patrones de interacción social como prácticas interconectadas de saber-sentir-poder-discurso-acción (según Sotolongo, 2004) posicionamientos diversos, alianzas y redes grupales, etc.
La coordinación del grupo opera aquí desde la intuición conectiva con la grupalidad subjetiva para descubrir-interpretar la manifestación de esos planos de la realidad grupal-contextual-social: ¿arte adivinatorio, signos interpretativos, empatía grupal? El coordinador debe reenfocar su acción a partir de ciertos síntomas de los planos de realidad grupal emergentes.


Integración de métodos y procedimientos transformadores en la CVRCA
En nuestra propuesta de investigación-transformación, a lo largo de años, precisamente, en el transcurso de tránsito de una a otra etapa del proceso grupal, se van construyendo las prácticas dialógicas como comunidad vivencial reflexivo-creativa autogestivas (CVRCA). Esta conforma un espacio flexible y abierto al empleo de diversas metodologías, constituyéndose en una comunidad de aprendizaje y de transformación grupal, que se facilita con la configuración de ECRO (Rivière, 2003) favorable al desempeño armonioso grupal.
La CVRCA parte de principios freireanos –comunes en la educación popular– para constituir diálogos auténticos. En este proceso integramos modelos de Comunidad de Indagación –CI– (Mathew Lipman), Indagación Crítico-Creativa –ICC– y Anticipación Creativa –AC– (América González), Técnica de Grupos Operativos –TGO– (Pichón Rivière), Técnicas dramáticas y juego de roles –TDR– (J. Moreno, E. Pavlovsky, etc.), Expresión corporal creativa –ECC– (Fidel Moccio) Indagación Apreciativa –IA– (Diana Withney), Indagación Generativa –IG– (Dora Fried), entre otros.
Esto posibilita dar cuenta de los diferentes niveles expresivos de las personas y la imaginación colectiva grupal.
Como hemos planteado, el tránsito hacia la configuración de una CVRCA parte de la enunciación por los participantes de sus inquietudes e intereses sobre los temas a abordar; se construye desde los saberes diversos y el emergente grupal, mediante procedimientos crítico-reflexivos de coordinación grupal que, a la vez que ponen la mirada en procesos interactivos-subjetivos (analítica operativa), propician la formación de competencias humanas generales de razonamiento reflexivo-creativo, interacción social cooperada y autodirección personal-grupal.
En este proceso se invierte el tradicional rol de facilitador-operador grupal, y se pone el énfasis en la coordinación desde abajo, desde el sentir-pensar del grupo. Así, las preguntas y temas principales surgen desde este y el coordinador sugiere o promueve articulaciones o caminos posibles, sujetos a remodelaciones constantes.
La definición de la Tarea grupal puede aquí elicitarse desde la integración de diversas metodologías (CI, ICC, IG, TGO, etc.). Por ejemplo, el propósito de que el grupo logre preguntas eficaces que conduzcan a los problemas significativos que se necesita afrontar, puede lograrse con la ICC. Igualmente el planteo de preguntas generativas, que aborden el reconocimiento de episodios –problemáticos o no, de situaciones vitales recuperadas– capaces de crear nuevos significados y prácticas alternativas, etc. Momento que pueden articularse con la AC, para producir escenarios diversos imaginados.

La IA puede propiciar la imaginación creadora desde núcleos apreciativos –obviando situaciones problemáticas– para configurar sueños que se convierten en proyectos y posibilidades de diseño proactivo en las situaciones confrontadas.
En general, los enfoques abiertos hacia la creatividad y la construcción de alternativas (sobre todo ICC, AC, IA e IG) abordan problemas y oportunidades, recursos y posibilidades, para crear situaciones alternativas innovadoras.
Algunas aplicaciones de las prácticas dialógicas transformadoras complejas
a la realidad social
Como nos referimos antes, estas prácticas dialógicas cuentan con una trayectoria de experiencias de acción-transformación de nuestro equipo GCTS, sobre lo que podemos significar, brevemente, dos campos de su realización:
1- Diálogo InterGeneracional y de Género (DIGG):
En estas experiencias, las polaridades asociadas a las respectivas posturas identitarias de generación y género se solucionan o atenúan a través de la concientización de aspectos comunes y diferentes vinculados a historias de vida y situaciones de los sujetos en sus posicionamientos micro-macrosocial, aportándose acciones conjuntas intergeneracionales y de género de contribución a la mejoría de condiciones de vida de la comunidad y propuestas a las políticas públicas en diferentes ámbitos socioeconómicos. Relacionan el contexto grupal-colectivo comunitario y social general.
En este sentido se ha elaborado y probado con éxito una metodología de DIGG, a través de prácticas dialógicas transformadoras (CVRCA), que consta de 5 momentos o etapas:
1ra: -Construcción de concepto Generaciones -Representación de cada Generación
2da: -Representación intergeneracional
3ra: -Exploración y manejo de conflictos intergeneracionales
4ta: - Transformación de conflictos intergeneracionales (Métodos del DIGG)
5ta:- Proposición de alternativas de transformación IGG y aplicación del DIGG en acciones y proyectos comunitarios y posicionamientos institucionales en espacios sociales mayores. (D’Angelo, 2009) (D’Angelo y otros, 2006, 2010).
2- Prácticas Dialógicas Autogestivas Comunitarias (PDAC):
Estas han consistido en la transformación de subjetividades y prácticas comunicativas-participativas solidarias de diversos actores sociales, en el contexto micro de la comunidad y macrosocial (hologramático); implica construcción de espacios colectivos formativos y deliberativos, de prácticas dialógicas transformadoras (CVRCA), que se orientan hacia proyectos y alternativas creativas de solución de problemas, el mejoramiento de la calidad de vida y una amplia participación social ciudadana.
En los últimos años, se ha hecho énfasis en la constitución de grupos gestores comunitarios en forma de alianzas solidarias público-privadas, que aúnan esfuerzos de emprendedores privados y cooperativos, proyectos comunitarios, empresas e instituciones estatales y otros actores relevantes de la comunidad, lo cual promueve una orientación de autogestión solidaria y sustentable para el desarrollo socio-económico comunitario (D’Angelo y otros, 2013, 2016).

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Desde la Psicología, al menos desde las posiciones del humanismo, el personalismo y el psicoanálisis humano (A. Maslow, C. Rogers, Rollo May, G. Allport, E. Fromm y otros), el tema de la autonomía y la autorrealización de la persona pasan a tener un lugar prioritario.

Basado en la concepción de “niveles de realidad” de B. Nicolescu (2002). Este considera la “realidad” formada por tres niveles, desde el cuántico –microfísico– al de macrocosmos. De aquí tomamos la idea de que la realidad no se reduce al ámbito de lo visible, en cierto sentido kantiano-hermenéutico. En términos de las dinámicas grupales, podríamos considerar “campos” o “planos de la realidad”, como un concepto que apuntan, no solo a los comportamientos visibles, sino a la interpretación de roles y alianzas de los participantes, las ansiedades que responden a procesos más profundos de las personas en relación, las competencias en formación, así como su inserción en tramas complejas micro-macro-social; todo lo cual requiere una intencionalidad de penetración-interpretación activa de la coordinación en distintos niveles de funcionamiento psico-social grupal.

Por ejemplo, que conduzcan a un nuevo conocimiento del asunto, aborden sus aspectos centrales, etc.

Propicia una mirada hacia experiencias únicas personales que pueden conducir a conexiones grupales y nuevas visiones de las situaciones problemáticas.

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