Vol 8. Núm 22. 2020
IMPACTOS DE LA PSICOLOGÍA Y OTRAS CIENCIAS SOCIALES EN PRÁCTICAS INSTITUCIONALES Y POLÍTICAS PÚBLICAS. EXPERIENCIAS EN ÁMBITOS LOCALES
Ovidio D´Angelo Hdez. Centro de Investigaciones psicológicas y sociológicas, CITMA -Cuba
Resumen
Los procesos sociales, medioambientales (etcétera), actuales –en cualquiera de sus ámbitos– están interconectados en relaciones complejas que requieren un enfoque inter y transdisciplinar, que plantea desafíos a las ciencias sociales. La trama relacional de diferentes dimensiones de procesos sociales –organizacionales, prácticas cotidianas, subjetividades– involucradas en la gestión y transformación para el desarrollo implica acceder a nociones integradoras como la de territorialidad. Esto plantea el abordaje de los temas-problemas desde la integración de disciplinas y saberes que permitan “apreciar la simultaneidad de capas de sentido y modos de significar que coexisten en un mismo territorio geopolítico, y estar en condiciones de apreciar su densidad…la hondura de lo simbólico… como espacio social complejo determinado por simultaneidades espacio-temporales y por conexiones tangibles e intangibles”. El papel de la psicología, junto a otras ciencias sociales, es crucial para la comprensión y transformación hologramática (sistémica-totalizadora) de las prácticas institucionales y cotidianas. La plataforma teórico-metodológica Autonomía Integradora, elaborada en nuestras investigaciones, desde una intencionalidad compleja, articula las tramas disciplinares en una perspectiva social emancipatoria.
Abstract
Actual social and environmental, etc. process –in several spaces– are interconnected in complex relationships that require an inter and transdisciplinarity approach; it is a challenge to social sciences. Te relational net of different dimensions of social process –organizational, day a day practices-subjectivities– involved in management and transformation toward local and community development. It implies the necessity access to integrative notion like territoriality: not only physical territory but sense´s construction, symbolic and space-time like social complex context. Psychology and other social sciences are essential for the comprehensive and transformative approach of the institutional and day a day practices. Theoretical-methodological platform Integrative Autonomy which were elaborated in our researches from a complex intention connects several disciplinary point of view in a social emancipation perspective.
Palabras claves
transdisciplinariedad, gestión pública, complejidad, autonomía Integradora, transdisciplinarity, public management, complexity, integrative autonomy

La realidad –según apuntan todas las evidencias y los consensos científicos actuales– se ha vuelto más entramada y compleja. Los nuevos problemas a los que se enfrenta la humanidad, en todos los ámbitos, son extraordinariamente más interconectados y multifactoriales. De aquí que se requiera un enfoque transdisciplinar complejo que los aborde. La psicología –en el conjunto de disciplinas sociales y otras– presenta aquí desafíos y oportunidades que deben ser consideradas, para lograr una comprensión más cabal y, por ende, más efectiva de la transformación de los procesos de la realidad actual.
Una nueva comprensión del mundo requiere la integración de una nueva visión; de otra parte, requiere de nuevos instrumentos epistemológicos y metodológicos para llevarla a cabo con una intención transformadora.
La perspectiva de la complejidad, en esta nueva dirección, plantea retos importantes a los paradigmas de la investigación científica. Nombremos algunos de los planteos retadores:

  • Una articulación hologramática de los procesos a investigar; esto es en sus conexiones intra e inter-sistémicas, entre sistemas y entornos.
  • En relación con esto, la consideración de los procesos auto-organizativos, generadores de transformaciones internas del sistema en sus vínculos, limitaciones y posibilidades de los entornos con los que interactúa.
  • Todo ello da cuenta de la construcción de contextos complejos en los que la presencia del investigador no puede soslayarse, en tanto constructor de estructuras comprensivas de los procesos y sistemas que anticipa, investiga y sobre los que actúa en diferentes formas.
  • La articulación compleja de los procesos, que supera la fragmentación disciplinar y plantea nuevas tramas de conocimiento en interacción de múltiples saberes, disciplinas académicas, instrumentos y modos de conocimiento.
  • En consecuencia, la necesidad de interacción de múltiples actores intervinientes en los procesos de construcción de los conocimientos, el afrontamiento de los problemas de la realidad y sus soluciones integradas posibles.

De manera que la investigación compleja, que parte de los avances en las ciencias físicas, la cuántica, la biología, la lógica difusa, la teoría de sistemas y otros ámbitos disciplinares, han aportado sistemas categoriales y modos de representación de las interacciones no lineales de los procesos sociales y naturales, comprometidas con la necesidad de integración de saberes, de democratización del conocimiento, del compromiso emancipatorio con los excluidos y de una intención social de transformación de las relaciones sociales hegemónicas y de explotación que les dan origen.
El propósito de transformación social comunitario, enfocado desde una perspectiva de la complejidad plantea, desde esta perspectiva, múltiples retos a las ciencias sociales y a la política social.
La comprensión de la densidad esencial de los fenómenos que ocurren en el marco de una comunidad implica la colaboración –inter y trans– de múltiples disciplinas científicas. Las comunidades son sistemas abiertos a la sociedad total, con vínculos hologramáticos de mayor o menor grado, en dependencia del caso particular –ubicación espacio-temporal-cultural, etcétera de estas–; de aquí que estén atravesadas por todos los procesos de orden económico, jurídico, cultural, psicológicos, sociales, físicos, ambientales, etcétera, que marcan, junto a su ubicación geográfica-territorial y trayectorias propias, su particular tensión entre identidad y borrosidad respecto a la sociedad en que se insertan.
La trama relacional de diferentes dimensiones de procesos sociales –organizacionales, prácticas cotidianas, subjetividades– involucradas en la gestión y transformación para el desarrollo implica acceder a nociones integradoras como la de territorialidad (Lavanderos L.-2002).
Esto plantea el abordaje de los temas-problemas desde la integración de disciplinas y saberes que permitan “apreciar la simultaneidad de capas de sentido y modos de significar que coexisten en un mismo territorio geopolítico, y estar en condiciones de apreciar su densidad … la hondura de lo simbólico … como espacio social complejo determinado por simultaneidades espacio-temporales y por conexiones tangibles e intangibles” (Pino, Sánchez y Hernández, 2018).
El papel de la psicología, junto a otras ciencias sociales, es crucial para la comprensión y transformación hologramática (sistémica-totalizadora) de las prácticas institucionales y cotidianas. La plataforma teórico-metodológica Autonomía Integradora (D´Angelo, 2005, 2009) elaborada en nuestras investigaciones del desarrollo local, en este trabajo, parte de la comprensión e intencionalidad complejas en que las tramas disciplinares se articulan con una proyección social emancipatoria.
Esto plantea un primer requerimiento del multienfoque disciplinar que pueda dar cuenta de las dinámicas y procesos que las constituyen desde una causalidad múltiple, no lineal y recursiva.
La perspectiva diversa y hologramática compleja nos alerta de la estrecha articulación de los procesos de la vida local y el universo en general, por lo que esa mirada múltiple de las tramas vitales plantea como necesidad, de hecho, el tema de la integración de saberes, que es la otra cara cotidiana del proceso de transdisciplinariedad científica, concebido como fenómeno del conocimiento y la praxis social.
Si consideramos que todo proceso social orientado hacia el desarrollo plantea dosis de incertidumbre y azar, y se mueve en la intervinculación de procesos intencionales y espontáneos, no reductibles al curso de la política social y sus normativas, en tanto incorpora la capacidad de autoorganización de los actores sociales, tendremos una idea de las dificultades a que nos enfrentamos en el ámbito de los micro-procesos sociales.
Por otro lado, la inmersión de los actores sociales diversos en los procesos de investigación y transformación social comunitaria plantea otros problemas relacionados con la integración de los saberes –científicos y cotidianos– que se involucran en las prácticas colaborativas entre esos actores sociales.
Por tanto, puede considerarse –y son tesis que abordamos en este trabajo– que en los procesos de transformación social comunitaria se presentan:

  • una doble condición del enfoque transdisciplinar complejo: como articulación de diferentes disciplinas científicas para abordar la complejidad de los procesos sociales aludidos y como integración de saberes y prácticas, sistematizados y cotidianos, entre los actores sociales involucrados en el proceso de investigación-transformación social.
  • una doble condición de las tramas hologramáticas, generadas por: los procesos y dinámicas constitutivas desde las propias tradiciones comunitarias, y aquellas que son propias de las prácticas instituidas en el sistema social mayor, que las transversalizan y que pueden presentar limitaciones normativas o posibilidades para sus formas de autoexpresión.

Esto plantea nuevos retos en los procesos de autogestionamiento de los procesos de cambio a su nivel, que requieren la potenciación de los procesos autoorganizativos del propio sistema comunitario, en concordancia con las políticas sociales que los faciliten y promuevan, de un lado; y de otro, un manejo muy especial de los procesos de diálogo, participación, concertación e integración entre los actores sociales participantes en los procesos de transformación.
Nicolescu (1999), uno de los principales generadores de los enfoques transdisciplinarios, afirmaba: “la transdisciplinariedad se interesa en la dinámica que se engendra por la acción simultánea de varios niveles de Realidad”.
De manera que podríamos pensar que esos niveles de realidad comportan diferentes formas de relación y entendimiento de esta, ya sea desde prácticas científicas, de saber común cotidiano u otras (míticas, religiosas, etcétera).
Es así que, en opinión de Aronson (2003), se trata de un nuevo modo de conocimiento, que implica –entre otras características– “crear en el marco de criterios transdisciplinares de índole práctica y buscando resolver problemas definidos, significa descargarse de la diferencia entre conocimiento “básico” y “aplicado” y trabajar en medio de una circulación constante entre niveles…; la transacción permanente es lo característico de los grupos que cultivan el nuevo modo, y ella se refleja en el producto final…
“La transdisciplinariedad, vista desde la perspectiva de la complejidad adquiere la importancia de un instrumento de mayor plasticidad para organizarse en torno a un núcleo teórico-epistemológico que atraviesa diversas disciplinas” (Aronson, citada).
Esto implica, al menos:

  • Una manera nueva de articular las disciplinas en relación con problemas complejos. (Morin, E. 1998, entre otros autores).
  • Énfasis en un cuerpo categorial basado en relaciones holísticas complejas: contexto-sistemas, borrosidad, transversalidad, autoorganización, trayectorias, bifurcaciones, fluctuaciones, azar, redes de interacción, fractalidad, etcétera.
  • El tema de un “lenguaje trascendental” o un “metalenguaje” (UNESCO, 1998). “Los constructos aportados desde el enfoque de complejidad son altamente formalizables, pueden ser aplicados de modo transdisciplinar, sin necesidad de acudir a metáforas ni analogías” (Munné F.-1995).
  • Un método de construcción del conocimiento basado en perspectivas hologramáticas, dialécticas, dialógicas, recursivas y auto-eco-organizativas.

Nueva arquitectura categorial para nuevos tiempos. Construcción de Autonomías Integradoras.
Una categoría que nos introduce en esa visión compleja, con una intención de transformación emancipatoria de la realidad social, la definimos como Autonomía Integradora. En realidad es una mega-categoría que articula diversos procesos sociales (Integración social en la diversidad, Autodeterminación contextual en la acción social, Empoderamiento para la autogestión social) yque consideramos importante para avanzar en una visión hologramática que los articule y oriente, no solo en su comprensión interconectada, sino también en las direcciones de su transformación desarrolladora.
Esta intención articuladora, a partir de la categoría Autonomía Integradora, se basa en un enfoque de complejidad que articula varios tipos de encuadres epistemológicos comunitarios (investigación acción-participativa, construccionista, humanista y enfoque situado histórico-cultural).
Esto supone la consideración de procesos de la subjetividad y de participación e integración social en contextos comunitarios y organizacionales relacionados que poseen sus trayectorias socio-históricas, sus significaciones culturales diversas y relaciones micro-macro-sociales, como elementos claves a tener en cuenta en su transformación en ámbitos socio-comunitarios.
La perspectiva de la complejidad aborda la relación sujeto-objeto como unidad de determinaciones entre lo externo-interno, objetivo-subjetivo, sistema-entornos, macro-micro, etcétera. Esto quiere decir que los vínculos de causalidad de los fenómenos subjetivos se enmarcan en el condicionamiento externo, pero son asimismo constructores y transformadores de esa realidad como la de sí mismos.
El desafío práctico-metodológico consistió en cómo lograr que los aspectos de la realidad asumidos en las investigaciones –desde las tradiciones y factibilidad del equipo de investigación– constituyeran nexos significativos que representaran las tramas insertas en la totalidad, desde la visión de la plataforma teórica de la Autonomía Integradora y aportaran al conocimiento concreto de sus dinámicas y tensiones de desarrollo.
En este trabajo se presentan algunos resultados de investigaciones de desarrollo comunitario, que se realizaron por nuestro equipo GCTS y colaboradores externos –formado por psicólogos, sociólogos, antropólogos, comunicadores sociales, promotores socio-culturales), en dos momentos: Buena Vista (D´Angelo y otros, 2005-2010) y Santo Ángel (D´Angelo y otros, 2010-2015), ambas en La Habana, de cuyos resultados se desprendieron enfoques más amplios con los entramados socio-productivos de las nuevas formas de gestión no estatal y la gestión de gobierno local de Centro Habana, en investigaciones sucesivas hasta el presente.
De esta manera, unas líneas de investigación y otras se entrelazaron, desde grupos sociales y sus temáticas diversos, pero enmarcados en las metas cognoscitivas y prácticas fundamentales orientadas desde el marco teórico-metodológico de la Autonomía Integradora, en sus tres dimensiones.
A tono con temas de la investigación en la tradición internacional, los conceptos básicos que se interrelacionaron en las diversas investigaciones realizadas se referían, entonces, a:

  • Participación Social (involucrando percepciones sociales múltiples y necesidades y expectativas asociadas, de diversos sectores –sobre todo juveniles por su importancia perspectiva–;
  • Empoderamiento de los actores sociales.
  • Sentido de identidad comunitaria.
  • Imaginarios socioculturales asociados a la pertenencia y proyección de la vida comunitaria.
  • Valores implicados en las relaciones sociales e institucionales comunitarias.
  • Articulación de las organizaciones sociales en los propósitos de desarrollo comunitario.
  • Relaciones entre diversos grupos sociales, particularmente generacionales.
  • Proyectos de vida de diferentes generaciones y planes profesionales especialmente en jóvenes.

Así, las aproximaciones al enfoque de la Autonomía Integradora (desarrollo de interconectividades, autodeterminaciones contextuales y empoderamiento transformador) se iban construyendo desde estos subconjuntos temáticos con posibilidades de comprensión entramada de sus campos de investigación-transformación y sus perspectivas de integración totalizadora en espacios físicos y organizacionales comunitarios.
La generación de estrategias, sub-proyectos de acción social, dispositivos metodológicos e instrumentos técnicos para la transformación social fueron emergiendo de acuerdo a las posibilidades de recursos (humanos y materiales) y otras condiciones organizativas y sociales coyunturales, pero siempre con apego a los propósitos generales, flexibles pero esenciales, del marco teórico-epistemológico general.
En un sentido amplio, consideramos que, el objetivo de la transformación social estaría encaminado a potenciar el desarrollo humano social (DHS) en una dirección que enfatizara su carácter multifacético y potencialmente armonioso, lo que implica la creación de condiciones apropiadas (en el nivel del individuo, de lo micro-macrosocial y en todos los campos de la actividad humana), para el disfrute de las actividades y relaciones sociales, el despliegue de las potencialidades propias, el logro de valores de dignidad humana y solidaridad, todos los cuales son aspectos importantes para la mejoría de la calidad de vida. Esta intención transformadora se perfiló a partir de la propia acción de los actores sociales, como protagonistas del cambio social.
Sin embargo, en la situación del país en el momento de realización del SPTS-I, no estaban creadas las condiciones para que ese DHS abarcará suficientemente, desde muchos de los proyectos comunitarios, factores de mejoramiento material (vivienda, urbanismo, etcétera) y otros de carácter esencial (empleo, ingresos, etcétera) –muchas veces dependientes de financiamiento externo de proyectos con ONG´s. Esas posibilidades económicas se viabilizan a partir de la actualización del modelo socioeconómico ya que, precisamente, facilitan la consideración de nuevos actores sociales económicos que tienen potencialidad de aporte a la comunidad.

Valoración de resultados desde la aplicación de la plataforma teórico-metodológica de Autonomía Integradora.
La matriz Autonomía Integradora –AI permitió evaluar lo alcanzado y lo aún pendiente de realizar en nuestras investigaciones de transformación social comunitaria, con un carácter interrelacional múltiple.
Esa plataforma general nos permitió la articulación de los resultados en una interpretación que contemple la trama conjunta de sus expresiones en la comunidad como un todo –micro-meso-macro-social, parte-todo, objetivo-subjetiva, etcétera– (visión hologramática), en sus relaciones inter-procesuales armónicas, complementarias (dialógicas) o contradictorias y dilemáticas, como expresión del estado actual de las tensiones y proyecciones institucionalizadas o espontáneas que se dan en el tejido social comunitario.
Además, nos permitía considerar las posibilidades recursivas (como espiral de retorno y acción de causalidades múltiples) de las relaciones entre el proyecto y los actores sociales comunitarios, entre sector público y privado en ese contexto y la factibilidad de potenciación de la reflexividad originada en las interacciones mediadoras de los equipos de asesoramiento-orientación y en la propia praxis cotidiana del proyecto. De esta manera podemos referir esas relaciones en las dimensiones de AI :
a) Integración Social en la diversidad
Ello da cuenta del contexto socio-económico, físico, cultural de la comunidad; asimismo, el análisis de los procesos de relaciones sociales y subjetividades, llevado a cabo en las investigaciones, muestra el estado actual del nivel de cohesión-fragmentación social comunitaria.
Las prácticas de transformación –derivadas de esas investigaciones– propiciaron la generación y mejoramiento de interconectividades entre las instituciones y actores en los distintos espacios individuales y colectivos de la participación social comunitaria y sus redes normativas y comunicativas verticales y horizontales.
Así, los temas de la Integración Social pueden verse aquí en varios niveles de reflexión:

  • En los procesos identitarios comunitarios y sociales, de la población en su conjunto y de los grupos sociales y generaciones que la componen.
  • En las instituciones sociales (desde la familia hasta las organizaciones informales y formales que se integran en la comunidad de referencia).
  • En los pequeños grupos que actúan en las organizaciones o independientemente de ellas.

En la comunidad de Buenavista –BV–, del municipio Playa, con relación a los procesos identitarios, las investigaciones de los imaginarios sociales y de identidad barrial mostraron el cuadro de base en que los procesos de cohesión social y de fragmentación-conflictividad se expresan en la comunidad. Si bien hay un sentido de pertenencia a la comunidad tradicional, la diversidad generacional en los imaginarios sociales que se observa avanza un elemento de conflictividad social, de igual manera que la existencia de exo-grupos poblacionales al interior de la comunidad revela otro factor de fractura de la trama de redes sociales de la comunidad y en la delimitación de fronteras físicas y psicológicas no coincidentes.
La Integración Social relacionada con el nivel del funcionamiento de las instituciones sociales de la comunidad puso de relieve que, aunque muchas organizaciones sociales (organizaciones de masas y políticas, instituciones educativas, con excepción del Taller de Transformación Integral del Barrio –TTIB–) se ubican en la comunidad, predominan lineamientos de trabajo y estilos de actuación con componente verticalista, que no siempre considera las necesidades de los sujetos sobre los que recae su acción.
En la comunidad de Santo Ángel –SA– (Proyecto Arte-Corte -AC) en la Habana Vieja, se presentaron procesos articuladores y contradictorios, de integración social e interconectividad, entre diferentes actores y en diferentes planos. Por una parte, los indicadores de integración social considerados (compromiso con el proyecto y sentido de pertenencia comunitario) son comunes para todos los actores, mostrando un carácter positivo que favorece el impulso de las actividades comunitarias del proyecto. Igualmente, el sentido de pertenencia a la comunidad está sustentado en tradiciones históricas compartidas por los pobladores.
Resulta común, sin embargo, el nivel de fragmentación de las funciones institucionales en ambas comunidades (BV y SA), como elemento distintivo de nivel macrosocial que funciona en estas zonas urbanas diferentes. Lo cual, no obstante, no significa que todos los actores presenten el mismo nivel de desconexión. Destaca, en ambos casos, el papel del Consejo Popular en la intencionalidad integradora (más o menos lograda o con más dificultades, en una u otra comunidad).
De igual manera, en ambos casos, un conjunto de instituciones sociales (de servicios públicos, organizaciones de masas, educativas, empresas estatales ubicadas en el área, etc.) se ubican en la contradicción de apoyo a los proyectos socioculturales y socioeconómicos –más lograda en el caso de SA– con relación a la integración comunitaria. Un avance especial se constata con instituciones públicas y empresas estatales en el Proyecto AC, de la Habana Vieja.
En el caso de los pequeños grupos nos referimos aquí a los grupos dirigentes de organizaciones y gobierno y grupos promotores (TTIB-AC), así como a la acción de los grupos semi-autónomos constituidos y emprendimientos con vocación comunitaria, para llevar a cabo acciones transformadoras. En ambos casos (BV y SA), los proyectos comenzaron con una sensibilización a los principales dirigentes de organizaciones de la comunidad para proyectar, conjuntamente con el Consejo Popular, acciones para la mayor interconectividad entre las organizaciones que lo componen, si bien con diferentes resultados en cada comunidad.
En el caso de BV el acompañamiento activo a “grupos de iniciativa juvenil y adolescente” por el equipo conjunto GCTS-TTIB se mantuvo por un tiempo, pero se debilitó por la falta de sostenibilidad socioeconómica y otras contingencias de sus integrantes, quedando reducidas sus actividades.
Esto no es lo que se observa en el Proyecto AC, dado que los propios emprendedores –con el apoyo sostenido a algunas de las acciones por el Plan Maestro de la Oficina del Historiador– fueron capaces de asociarse en los aportes económicos para garantizar atención a diversos sectores poblacionales: comedor de ancianos, grupos deportivos juveniles, mantenimiento estético-ambiental de la comunidad, capacitación y generación de empleos para jóvenes desvinculados y otras personas, etcétera.
En las relaciones de los proyectos (TTIB-BV o AC-SA) con los actores sociales, no obstante, predominaron en ambas comunidades, las formas de participación movilizativa, desde el proyecto, pero sin promoción de la participación de todos los actores de la comunidad en las iniciativas y decisiones de las actividades a realizar y con el predominio de prácticas comunicativas más o menos directivas –cuestión en la que se presentaron algunos avances posteriores–, que no favorecían el fortalecimiento de este sentido de compromiso comunitario a los proyectos.
Las redes de cooperación (en Santo Ángel), emergieron de manera espontánea con los emprendimientos cuentapropistas del barrio –y su posible extensión fuera de los límites estrechos de este, por la labor del proyecto AC, por “contagio” y por intención articuladora del Consejo Popular y del Plan Maestro OH–; ellas constituyen otra expresión positiva de los niveles de interconexión social que se vienen manifestando; lo mismo ocurre con algunas empresas estatales que antiguamente se asumían como enclaves independientes del entorno comunitario y su colaboración.

b) Autodeterminación Contextual en la acción social.
Esta dimensión, lógicamente está muy relacionada con la anterior. Se enfoca desde los diagnósticos participativos de las investigaciones de las subjetividades y procesos de participación, a partir de la criticidad y problematización de las condiciones y situaciones reales de vida de los participantes y, en la etapa transformativa de las investigaciones, con la generación de procesos y espacios de acción que priorizan el papel de la autoorganización y la iniciativa de los sujetos y su sentido de compromiso y solidaridad en la base social y organizacional comunitaria; espacios en que los individuos y grupos desenvuelven sus actividades cotidianas e institucionales y que tienen vínculos insoslayables con otros procesos micro, meso y macro-sociales.
En los diagnósticos de las investigaciones es posible apreciar un grado alto de especificación de los problemas asociados a la participación y desvinculación juvenil; en el caso de BV ello motivó una acción concertada del equipo conjunto TTIB-GCTS, constituyendo un aspecto clave de nuestro proyecto: la generación de iniciativas de acciones protagónicas comunitarias asumidas por los propios grupos, mostrando un alto grado de autoorganización y de compromiso social y solidaridad de jóvenes y adolescentes (desvinculados laboralmente y casos sociales) con su comunidad.
Al interior del trabajo del equipo de trabajo comunitario –investigadores y promotores–, también se logró un nivel de interrelación adecuado y productivo, en tanto se constituyeron sub-equipos que atendieron de manera semi-autónoma las distintas problemáticas en las áreas de trabajo juvenil, adolescente, infantil y de diálogo intergeneracional, lográndose una articulación flexible y autoorganizativa del trabajo en cada dirección, a la vez que su coordinación e integración a través de diferentes dispositivos, lo que generó posibilidades de reenfoque autónomo y creativo de algunas situaciones.
En el Proyecto AC-SA de la Habana Vieja el foco recayó en el apoyo, acompañamiento y asesoramiento sistemático, primero del equipo del proyecto y, después se incorporó la presidencia del Consejo Popular, lográndose también un ambiente positivo para la generación autónoma más eficiente de los equipos de trabajo.
No obstante, el tema de la autonomía tiene aquí una expresión, en parte positiva y en parte contradictoria, puesto que el Proyecto AC-SA es autónomo en sus decisiones, pero con cierta pasividad participativa de una parte del resto de los actores en las decisiones, en lo que a su funcionamiento cotidiano se refiere, aunque en periodicidad anual sistemática se promueven los debates en talleres comunitarios de los actores y las colaboraciones interinstitucionales son permanentes.
Una cuestión de atención ha sido que el exceso de autonomía del proyecto pudiera degenerar en prácticas centralizadoras –reproductoras de esquemas habituales de prácticas de las organizaciones sociales–, que lastren su efectividad. E, incluso, la dependencia del proyecto de un liderazgo personal, también resulta, en una contingencia ulterior, en posibles consecuencias negativas.
En cuanto al nivel de autodeterminación de los pobladores respecto a las decisiones de los proyectos, en ambas comunidades, se ve restringida más bien a la práctica movilizativa, lo que puede representar un elemento disuasivo a mediano plazo con relación al entusiasmo en las actividades de los proyectos socio-comunitarios.

c) Empoderamiento para la Autogestión Social.
Esta dimensión abarca las acciones que se realizan para la incorporación social protagónica de los actores sociales, desde la sensibilización por las problemáticas asociadas a la participación social, la generación de capacidades de diálogo social constructivo (Ej: diálogo intergeneracional e intercultural –DIGC), la capacidad de elaborar acciones y proyectos de transformación comunitaria, basados en sus necesidades e intereses, etcétera.
El tema de empoderamiento para la Autogestión Social fue transversal a toda la realización de las diferentes fases de investigación-transformación, en ambas comunidades, desde el proceso inicial de diagnóstico realizado en cada una. De hecho, el afrontamiento desde la etapa diagnóstico de las investigaciones con la metodología de la investigación-acción-participativa, propicia el ejercicio de capacidades críticas y autocríticas (y otras competencias generales) como una de las dimensiones de formación para el despliegue e involucración personal-grupal como sujetos activos y, por tanto, con grados de reflexión, criticidad y problematización de la realidad, que se convierten después durante las etapas transformativas, en procesos de generación sobre propuestas comunitarias de interés; o sea, se ejerce una cuota de poder social desde las primeras etapas hasta la fase de generación de proyectos y acciones transformadoras.
El trabajo de análisis de las propuestas, valoración de posibilidades, generación de alternativas y de enriquecimiento teórico-metodológico desplegado en el equipo de trabajo conjunto (investigadores-promotores-emprendedores) también constituye otra línea de empoderamiento para todos sus integrantes, que se ha mantenido en buena parte del trabajo de los proyectos.
Igualmente se trabajó en el empoderamiento de diferentes actores sociales comunitarios, a través de sesiones de sensibilización, información, debate y generación de alternativas de acciones transformadoras, con el consejo popular, trabajadores sociales, miembros del plan estratégico del TTIB en la comunidad de Buenavista, emprendedores y otros actores de AC en la Habana vieja.
El trabajo sistemático con los grupos de iniciativa juvenil y adolescente, en BV, propició una formación en las temáticas que abordaron (manejo de los medios audiovisuales –radiales– en el segundo y aprendizaje en la realización de proyecto de transformación comunitario y organización de las acciones comunitarias, en el primero).
También con los 20 TTIB de la capital –que abarcan varias comunidades–, participantes en las experiencias de DIGC, se trabajó en sesiones de sensibilización, cursos-talleres intensivos de formación, asesoramientos en la elaboración de diseños de proyectos y aplicación en sus contextos cotidianos comunitarios, todo lo cual propició la adquisición de mayores niveles de empoderamiento en sus acciones comunitarias.
No obstante, a pesar del intenso trabajo desplegado, el tema del empoderamiento para la Autogestión Social es uno de los capítulos que requieren la profundización de la formación en competencias para la participación y autogestión social en diferentes actores sociales comunitarios, tanto organizacionales como grupos de iniciativa comunitaria y de proyectos en general.
Esto último sería una vía de retomar y afianzar los logros de las etapas anteriores y avanzar en la sostenibilidad de los proyectos en tanto se creen las capacidades autogestoras de la transformación social con el dominio de recursos y posibilidades de autoorganización por los propios autores, lo que iría haciendo cada vez más prescindible la capacitación, el asesoramiento y apoyo externo a la comunidad por el equipo de investigación.
A manera de conclusión
El énfasis de los proyectos realizados en los procesos de autoorganización e interconexión social brinda la posibilidad de que la transformación de los procesos de participación se genere a partir de los propios grupos sociales, que se constituyan en actores de sus propios desarrollos, de manera que, con el acompañamiento y supervisión de los equipos especializados de investigación y promoción social, se fomenten niveles de empoderamiento social que posibiliten cambios significativos de los patrones de interacción social tradicionales que limitan el crecimiento de las potencialidades comunitarias. Los enfoques elaborados a partir de perspectivas de complejidad social e inter-transdisciplinariedad constituyeron bases fundamentales para una interpretación y transformación social desde la potenciación de autonomía Integradora.

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Una versión más amplia de estas implicaciones específicas en cada proyecto, puede encontrarse en D´Angelo O. y otros, 2010 y D´Angelo, O. y otros, 2014).
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