Vol 9. Núm 25. 2021

Editorial

Iniciamos el año 2021 con una buena y una mala noticia sobre el 2020.
La mala, no hay duda alguna, que la covid 19 aún hace de las suyas, y que luego de procesos de ida y vuelta parece intentar quedarse. El panorama de la vida ha cambiado, y no solo por el incidente sanitario aún con vida, sino por los desastrosos efectos sobre la economía, la vida social y cultural. Sobre todo en la multiplicación de los problemas no resueltos desde antes de la pandemia: el hambre, el desempleo, la injusticia social, el analfabetismo.
La buena, se refiere a los resultados del proceso eleccionario en los Estados Unidos de Norteamérica, en los que el demócrata Joe Biden, venció al desajustado y catastrófico Trump. Una victoria que, por más que no cambie la esencia de las políticas de la Casa Blanca contra Cuba, al menos mejorará el clima de tensión que generó su predecesor.
Cuba se enfrenta a una de las mayores crisis económicas de su historia. Y su superación requiere de la participación de los científicos de todas las disciplinas. La psicología incluida.
Desde Alternativas cubanas en Psicología, alertamos a nuestros profesionales de la psicología, a nuestros científicos, a entrar en un campo aún virgen para nuestras tradiciones profesionales, un campo que trasciende a la psicología laboral, y que ha sido insuficientemente trabajado por nuestros especialistas.
En el 2021 tendremos que asumir definitivamente nuevas prácticas de manera más extensiva. El uso de internet, las redes, y en general los sistemas de comunicación que tan útiles resultaron ser durante los momentos más críticos de la pandemia, llegaron para quedarse. Los congresos online mediante plataformas, también.
Muchos retos para el nuevo año que recién comienza.
Aceptémolos.

Manuel Calviño
Director

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