Vol 1. Núm 2. 2013
FANTASMAS QUE RECORREN LAS PANTALLAS. EDUCACIÓN, GÉNERO Y PORTADORES MEDIÁTICOS
Manuel Calviño Universidad de La Habana, Cuba Raúl Fuillerat Habana Radio. Cuba Aloyma Ravelo Centro Nacional de Educación Sexual. Cuba Beatriz Torres Hospital Clínico Quirúrgico. CIMEQ. Cuba
Resumen
En este panel los autores, todos vinculados al trabajo de orientación en los medios masivos, hacen una refle-xión sobre este tema desde su experiencia como comunicadores. Se utiliza una simbología “fantasmas” para hacer referencia a los prejuicios, estereotipos, así como a ciertas prácticas nocivas que se encuentran en las prácticas mediáticas.
Abstract
In this panel, authors, all linked to guidance work in the media, do a reflection on this issue from his experience as communicators. It uses a symbology "ghosts" to refer to prejudice, stereotypes and certain harmful practices found in media practices.
Palabras claves
Orientación, medios masivos, educación, sexualidad, Counseling, mass media, education, sexuality

Panel presentado en el I Congreso Iberoamericano de Género, Educación, Salud y Desarrollo Humano y IV Taller Iberoamericano de Educación Sexual y Orientación para la Vida.

Presentación
Cuando Alicia González, presidente del comité organizador, me invitó a dejar que se armara este panel, lo primero que pensé fue “qué suerte”. De una parte tomar parte en esta “fiesta del pensamiento desafiante, porque, no importa todo lo logrado en materia de enfoque de género, aún lo mejor está por verse. De otra, compartir espacio y tiempo con las personas que aquí están, no solo me produce un enorme placer, sino que restaura recuerdos, al menos para mí, muy importantes.
Aloyma Ravelo defendió mi “Freud en La Habana” en los tiempos en que era una hazaña (costosa por cierto). Pero más allá de lo anecdótico, ha sido durante toda su vida profesional una inclaudicable luchadora por lo que en estos días ocupa nuestros intercambios. Periódicos, revistas, libros, programas de televisión, han sido sus escenarios de batalla con un impacto envidiable. La Editorial de la mujer es un contundente intento de hacer realidad los sueños, defender, más allá de los enfoques de género, más allá de la sexualidad, el derecho inexcusable e irrecusable a la felicidad de todos y todas.
Beatriz Torres es una artífice de la oposición a lo execrable. Lo hace con tal profesionalidad que nadie advierte la fuerza de su acción tras la naturalidad del discurso. Su tino y delicada moldura convierten el silencio de los que temen decir, en el ejercicio verbalizado de un derecho, de una necesidad, de un inevitable. Desde su espacio vespertino en la televisión Hablemos de sexualidad funda esperanzas y desbroza malestares. Promueve el libre acceso, desprejuiciado, a la satisfacción no solo como conquista personal, sino y sobre todo social.
Raúl Fuillerat, ha sido llamado “Gustavo” en nuestro programa de Congreso. No ha sido un error. Algún oyente de su programa radial, al mando de la impresión del texto del programa, sustituyó por antonomasia “Raúl” por “El gustado”: Decenas de personas en este mismo “territorio librándose del deterioro” que es la Habana Vieja, siguen sus prudentes orientaciones y comparten con él una mirada reconfortante a la vida. Lo siguen en la radio, en la televisión, en el espacio comunitario. Los medios han sido, en los últimos años, su medio habitual de despliegue profesional.
Yo, siempre me acompaño a mí mismo con mucho gusto, por eso no hay halago especial en estar aquí conmigo. Y si de presentarme se trata, solo diría que soy Manuel Calviño, y que voy a cumplir veinte años sustituyendo la publicidad comercial en Cubavisión. Vale la pena, mi espacio televisivo, nació para contrarrestar y llenar. Hoy promueve y extiende.
¿Por qué fantasmas y pantallas?
Sobre las pantallas, tres razones compartidas desde la experiencia de otros, por solo señalar algunas:

  • Una joven investigadora preguntó a niños de edad escolar de nuestra ciudad, La Habana: “Si un marciano se asomara por laventana de tu casa, unos minutos después de haber llegado tú de la escuela, ¿Qué te encontraría haciendo?” Respuesta unánime más menos uno: “Viendo la televisión”. “¿Y si dada la distancia, se atrasa un poco, y llega más tarde, en la noche?” Otra vez: “viendo la televisión”. En algunos sectores encontramos una sustitución tecnológica: “jugando en la computadora” (nintendo, Xbox, Wi,etc,). “¿Y mamá y papá?” proseguía la encuesta: “trabajando”. “¿Y abuelita?”: “metiéndome descargas”.
  • Hace algunos años, un colega español fue invitado a hacer una presentación en un canal interno de su región, acerca de las conductas sexuales de la población lugareña. Su misión “desatanizar” la verbalización de la sexualidad. Un pequeño error en una lámina presentada afirmaba, con números grandes y en rojo, que el ochenta y siete por ciento de las mujeres de la aldea gustaban del coito anal. El error fue apenas la omisión de un “no”. Dos días después recibió en su consulta a un hombre que le pedía colaboración para convencer a su esposa que pasara del trece por ciento minoritario, al contundente ochenta y siete por ciento.
  • Un reportaje reciente de la revista matutina Buenos días se dedicó al autobombo de una sección, que por cierto no lo necesita: “Al Derecho”. Asidua es la presentación de una abogada. Los entrevistados en el reportaje, profesionales del bufete colectivo dónde aquella trabaja señalaban: “Ella se ha convertido en la abogada de la televisión… Ahora todos los que vienen en busca de servicio a nuestro bufete, quieren que sea ella la que los atienda. Ella es la que sabe más –dicen todos”.

Tres razones apenas: Extensión. Impacto. Legitimidad. Razones más que suficientes. No son las únicas, pero nos compulsan a un análisis “desde la pantalla”. Desde las múltiples pantallas.
Pantalla. f. Lámina que se sujeta delante o alrededor de la luz artificial, para que no moleste a los ojos o para dirigirla hacia donde se quiera.|| 2. Telón sobre el que se proyectan las imágenes del cinematógrafo u otro aparato de proyecciones. || 6. Persona o cosa que, puesta delante de otra, la oculta o le hace sombra. || 7. Persona que, a sabiendas o sin conocerlo, llama hacia sí la atención en tanto que otra hace o logra secretamente una cosa. Le sirvió de pantalla. || 8. El Salv. Apariencia falsa que da alguien que quiere impresionar. || ~ electrónica. f. Superficie en la que aparecen imágenes en ciertos aparatos electrónicos.
¿Y los fantasmas?
Fantasma. m. Imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía. || 2. Visión quimérica como la que se da en los sueños o en las figuraciones de la imaginación. || 4. Espantajo o persona disfrazada que sale por la noche para asustar a la gente. || 5. Persona envanecida y presuntuosa. || 6. Amenaza de un riesgo inminente o temor de que sobrevenga. || 7. Aquello que es inexistente o falso.|| 8. Población no habitada. U. en apos. Ciudad, pueblo fantasma.
La psicología (con “p” o sin “p”) es lingüísticamente, en buena medida, una “ciencia tropoidea” que quiere decir con muchos “tropos” al uso. Su accionar linguístico está colmado de figuras retóricas: metáforas, sinécdoques, metonimias, catacresis, y más. Es una suerte de efecto verbal del paralelismo clásico del pensamiento psicológico.
Pero esto no solo tiene que ver con la psicología. En toda su diversidad de contenido y referente objetal, el pensamiento social está asociado a un decir “tropoideo”. Digo más: es hasta de buen gusto, en nuestras disciplinas humanas, sociales, etc. el uso de artefactos lingüísticos para expresar el contenido de las ideas. La propia noción de género como portavoz de la emancipación y la libertad del ejercicio de una producción cultural sexuada, asumida, y enclavada en la política de respeto a la diversidad, es una noción que lejos de hacer referencia a lo diverso, hace referencia a lo común. Pero su asociación discursiva es plural.
La noción de “fantasma” tiene un lugar nada secundario en esta suerte de “modismo profesional” muy común en la psicología (sobre todo en la de habla hispana y con excesiva utilización de la “ch” sonora). Si intentar un lugar equidistante entre las diversas representaciones, “el fantasma” expresa el lado depositante en la lógica de la subjetividad: se subjetiviza (refleja, introyecta, asimila, construye, percibe, etc.) lo real en la producción de la subjetividad, se objetiviza la realidad subjetiva en la producción de  vínculos reales. Es aquí donde aparecen “los fantasmas”, como sombras, ecos, de una estructura, de una dinámica subyacente, muchas veces obsoletizada pero vigente, activa, en el accionar de los sujetos, en las dimensiones incluso de la intersubjetividad.
Los que de alguna manera vivimos el mundo de los medios (y los cinco que estamos aquí lo vivimos en pantalla chica o grande, en papel, video o celuloide) nos tropezamos, por no decidir convivimos, con una prominencia fantastmática cuando de asuntos limítrofes, como la llamada disidencia sexual, se refiere. No son solo apreciaciones desde lo paradigmático, sino hechos desde lo experiencial. Esos que al decir de Engels, siguen siendo lo que son, hechos, no importa cuán falsas sean las interpretaciones que de ellos se hagan.
Cada uno de nosotros traemos algunos de los fantasmas con los que hemos debatido, conflictuado, tropezado; fantasmas de diversas categorías, con intencionalidades diferentes; fantasmas casi nunca para bien, casi siempre para mal.

 

 

FANTASMAS CORPÓREOS: ¿DE QUÉ CUERPO ESTAMOS HABLANDO?
SEXUALIDAD FEMENINA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Aloyma Ravelo

 

Usando esa herramienta magnífica que me enseñó el periodismo, que es la brevedad, comentaré acerca del tratamiento en los medios, sobre la sexualidad femenina. Es oportuno aclarar que se trata solo de mi percepción y no de “la verdadera verdad”, pues considero como Pepe Mujica, que solo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa, sobre todo, en este espacio de los medios de comunicación, donde sabemos que cada quien dice la verdad que le conviene a sus objetivos o a los intereses de su publicación, o la verdad de quien paga, que esa también es otra verdad, sin dudas…
Llevando este tema, al guión de lo fantasmagórico, a mi modo de ver, el primer y gran fantasma tiene que ver con la claridad y exactitud del mensaje. Cuando no hay una verdadera preparación y especialización de quienes nos dedicamos a educar la sexualidad, a través de los medios, existen enormes posibilidades de caer en esas “trampas”, relacionadas con los prejuicios, el sexismo, la ausencia de enfoque de género, tabúes y toda la secuela de patriarcales posiciones. Y de otras trampas…
Hay muchos ejemplos para citar ahora mismo, de los mitos sexuales que circulan en los medios. Recordemos que el sexo es como el beisbol, todo el mundo sabe de eso.
Se abusa de spots y mensajes rutinarios, faltos de creatividad. A veces, de tanto oírlo, la gente se aprende el lema, la consigna, pero esto se queda a nivel de la epidermis, o se incorpora al discurso “políticamente correcto” que se va aprendiendo desde la infancia. No penetra. Se esquematiza la información. Y no se promueve una verdadera reflexión e introspección que permita promover el conocimiento, el convencimiento y, por tanto, el cambio.
Por otra parte, ya no es posible escribir o hablar en serio sobre temas relativos a la vida amorosa, sexual o de pareja, sin conocer la imbricación que existe entre género y sexualidad. El género constituye una unidad temática básica al abordar la sexualidad humana y, en consecuencia, la comunicación social.
Algunos jefes de publicaciones, fantasmas con poder, no soportan el lenguaje de “las niñas y los niños” y dicen que eso del género es pura tontería, como si la teoría de género solo tuviera que ver simplemente con “las y los”. La ignorancia es terrible.
Muchos periodistas, guionistas, asesores, directores, escritores, creadores, no están sensibilizados con la categoría género, su enfoque, perspectiva, conceptualizaciones y enor- me amplitud.  Sin embargo, no saber de género hoy día es tan sorprendente, como no saber de computación. La computación atraviesa al mundo de lado a lado; y no hay nada en este mundo, relativo a los humanos y humanas, que no esté atravesado por el género.
Después de esta breve introducción, pasemos al pollo del arroz con pollo, de mi comentario, que está relacionado con la apropiación del cuerpo de las mujeres.
La mayoría de nuestras páginas o comentarios de salud, cuando están dedicadas a la sexualidad femenina, tanto en la prensa escrita, la radio o la televisión, se centran, casi exclusivamente en la información y prevención de enfermedades, malestares o molestias. El fantasma de la enfermedad.
Yo me he peguntado muchas veces: ¿De qué cuerpo estamos hablando? Del cuerpo de la cervicitis, endometriosis, los fibromas, los pólipos, la histerectomía, los cánceres de cuello y mama; de las ITS... ¿A qué cuerpo nos referimos cuando alertamos sobre los cuidados del embarazo, la importancia de la lactancia o la preparación para el parto? Hablamos casi todo el tiempo de un cuerpo de mujer enfermo o en camino de enfermar si no sigue esta o aquella recomendación...Hablamos mucho de un cuerpo para la reproducción.
¿Esto es malo? En lo absoluto. Es bueno y saludable que las mujeres conozcan su anatomía y fisiología genital, la cuiden y protejan. Es esencial, que sepan todo lo relativo al embarazo, el parto, el puerperio. Magnífico, sin dudas, que se hagan la prueba citológica, se palpen los senos. Pero...y aquí vienen los peros:
Esta carta la recibí por correo electrónico hace unos días. Dice:
A los 15 años, tuve mi primera relación y estoy casada desde los 17, pero tengo un problema: no tengo orgasmos. Cuando hago el amor, solo lo logro cuando me masturbo, por la necesidad de sentirlo, y en varias ocasiones le he comentado a mi esposo sobre esto, pero la promesa de ayudarme no se cumple.
Yo soy muy joven y tengo la necesidad de saber cómo se siente el orgasmo en el acto sexual, y para descubrirlo, comencé otra relación extramarital. Es decir, me acosté con otro hombre que me gustaba físicamente. El sexo es maravilloso como lo es con mi esposo, pero con ninguno de los dos, experimento el deseado orgasmo. Lo que me pasó es que he llegado a enamorarme de los dos hombres, siento que no puedo vivir sin ninguno de los dos, uno es mi seguridad, mi esposo con el que tengo una niña de 3 años, y el otro, es ternura, conoce todo de mí y concordamos en cuanto a gustos.
Yo he tratado de separarme de uno y seguir con el otro, pero al pasar el tiempo lo vuelvo a buscar porque los necesito a los dos. Pero esto no es lo que más me preocupa ni el motivo de que le escriba, sino lo del orgasmo del que usted habla en su libro. Por eso quiero que me diga, si hay pastillas o tratamientos para esta enfermedad que ya casi me parece incurable.
La chica que me escribe, se ha pasado su corta vida oyendo hablar de enfermedades del cuerpo femenino y de prevenciones. Por ello, siente su anorgasmia como un mal, una enfermedad, que ya casi le parece incurable.
Mi pregunta es la siguiente: ¿Cuándo tendremos amplios y frecuentes espacios, también, para hablar del cuerpo de los placeres?  ¿Por qué insistir casi siempre en el cuerpo de las dolencias y dedicar tan poco o casi nada al cuerpo de los deleites, de los goces y complacencias, de las satisfacciones?
Somos espléndidos para tratar el cuerpo de los dolores y minuciosamente racionados para hablar del cuerpo de los gustazos…
No creo que predomine en nuestros medios de comunicación una actitud beática o anquilosada. No significa que quienes nos dedicamos a tratar de estos temas seamos unos apáticos del erotismo. Más bien, tengo la apreciación personal que es un problema de facilismo, esquemas, especialmente de falta de conocimientos y “herramientas” conceptuales para decodificar la letanía del discurso, y darle tanto espacio a una cosa como a la otra. El amor se aprende, el placer también.
Hablar del cuerpo de los placeres todavía es un tabú, un prejuicio. Muchas mujeres no saben que el clítoris se llama así, que es un órgano muy especial, inserto en nuestra anatomía, con la única finalidad de dar placer sexual y cuya exclusividad nos pertenece. Otras tantas, siguen creyendo que la masturbación es algo anormal y nocivo para la salud. No faltan quienes derraman burlescos comentarios sobre ciertas mujeres climatéricas que aluden y disfrutan de su sexualidad como la más juvenil de las chicas. Existen también, en porcentaje no despreciable, mujeres anorgásmicas, de todas las edades, que no saben que su conflicto muchas veces se resuelve de manera relativamente rápida y simple.
Si me dedicara a buscar en nuestra prensa, incluidas revistas y tabloides, las veces que aparecen escritas, en el último año, las palabras clítoris, orgasmo, masturbación, pueden quizás sobrarme dedos de la mano.
Aunque sepamos o descubramos en las noches ardientes, con nuestra pareja o a solas, que los goces del sexo son una de las aventuras más fantástica de nuestra vida, seguimos con gran reticencia a llevarlo al discurso público.
Entretanto, por ejemplo, no colaboramos todo lo que podríamos con nuestras adolescentes, que se inician sexualmente a edades tan tempranas como los 13-15 años, y lo hacen un tanto a ciegas, sin antes haber recibido información suficiente, por las revistas y programas especializados para su edad, que sobre todo su cuerpo le pertenece a ella; que no es solo un cuerpo para el disfrute de otros, que el autoerotismo es bueno, necesario, saludable y evita ponerla en riesgo. Nuestras chicas necesitan el conocimiento de su propia autovaloración, de su propio placer y poder.
¿Cuántas veces les decimos a las mujeres que se entreguen a una autoexploración, que se miren en un espejo sus genitales para que conozcan esa parte de su cuerpo que no está tan a la vista? ¿En qué ocasiones les aconsejamos que recorran con sus manos todo ese cuerpo-territorio, lleno de valles y montañas de gran pulsión erógena? Tendemos a decirles, únicamente, que una vez al mes, se autoexaminen los senos, en busca del nódulo de la mala suerte. Hasta ahí, en general, llegan los consejos.
Quizás alguien puede estar pensando que los medios de comunicación social no tienen que hacer las veces de un libro de educación sexual ni una consulta de sexualidad. No intento que lo hagan, por supuesto. Lo que estoy sugiriendo es que calcen con su poderosa fuerza las deficiencias que en esta materia tienen la escuela y la familia.
Que abramos el diapasón de temas necesarios para que el cuerpo sexuado de las mujeres no sea solo lugar de dolores, sustos y frustraciones, sino, también, ese maravilloso paraíso capaz de darnos tanto placer y dar tanto placer a otros u otras; que nos abre un mundo de emociones positivas y nos hace sentir más cercanas a nosotras mismas y a nuestras propias vidas.
La enorme cantidad de cartas que recibimos en la Editorial de la Mujer, de consultas sobre cualquier cantidad de asuntos relativos a la sexualidad, conflictos íntimos que dañan la vida de muchas personas, dejan claro que una prensa que intente realmente conectar con los problemas esenciales del ser humano y, en este caso, de las mujeres, no puede prescindir de abordar, más allá de la salud reproductiva, el cuerpo de los placeres, de ese espacio tan nuestro que más que sufrimiento puede darnos grandes alegrías; más que decepción, encanto y orgullo; más que ajeno, terreno bien conocido por nosotras mismas.
Invocando de nuevo a los fantasmas, cabe para el final la famosa frase de Virginia Wolf:
“Es más fácil matar un   fantasma que una realidad”.

 

FANTASMAS CONVOCADOS EN PRODUCTOS TELEVISIVOS
Lic. Raúl Fuillerat Alfonso

 

La modificación de comportamientos que reclaman los tiempos actuales, se continúa viendo como una de las funciones esenciales de los medios de comunicación sociales, y muchas organizaciones, entre ellas, se destaca la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Hay hoy un especial interés en el direccionar los esfuerzos a determinados grupos de la comunidad con miras a ejercer influencia sobre las políticas o a fomentar la adopción de políticas públicas orientadas a la salud.
No se pueden negar los ingentes esfuerzos que se han venido realizando desde hace un buen tiempo con todo lo relacionado con la problemática del género, y muy ligado a esto, los referentes a la tan llevada y traída diversidad social, un reclamo permanente de la mayoría de los seres inteligentes con relación a su presencia en la pequeña pantalla.
Conocemos las estrategias que se han seguido para el logro de la equidad y el respeto a las diferencias que conforman la diversidad social, sobre todo en lo referente a las diferencias de géneros, geográficas, raciales y las preferencias sexuales, en fin, de todos aquellos problemas de índole social y cultural que están fuertemente arraigados a las tradiciones, a la cultura y a los prejuicios y tabúes que prevalecen en la actualidad. 
Es una realidad que hay avances en este sentido, lo que ha repercutido en el mejoramiento de la situación de las mujeres en las esferas económica y política, se observan mejoras en la representación de mujeres, negros y mestizos en los órganos de dirección estatal y de gobierno, aumentan y se aceptan las relaciones de pareja interraciales, pero el machismo, la homofobia, y en cierta medida la xenofobia se hacen sentir en muchas partes del mundo. Las estrategias que tienen como objetivo esencial, no solo la transmisión de conocimientos (información), sino de los difíciles cambios de comportamientos (actitudes y aptitudes), han tenido resultados, pero fatalmente se continúan cometiendo errores, que, lejos de promover comportamientos favorables, reafirman los prejuicios y rechazos que han trascendido histórica y culturalmente.         
En primer lugar, se continúan centrando las campañas en poner como centro y principal motivación las consecuencias de estos males, insistiendo en plantear el modelo negativo y a los que padecen de estos males como victimas pasivas, con un tono paternalista, lastimoso, y siempre destacando las consecuencias sin llegar a las causas que provocan estos fenómenos sociales y culturales con su fuerte vinculación en lo psicológico.
En otras ocasiones se le da demasiada importancia a cuestiones superficiales, y se insisten en ellas sin haber resuelto las causas que las originan y entonces nos desgastamos imponiendo, por ejemplo, un lenguaje de género. Qué importa decir los y las, si en definitiva, muchos de los que proclaman este lenguaje son los principales promotores del machismo, de ese feminismo improductivo y arcaico, ese estar siempre a la defensiva provocando una división más profunda entre los dos géneros. Son aquellos que crean constantemente la imagen de la pobre e indefensa mujer y del macho prepotente y superior, y en la realidad, conocemos que el fenómeno no es tan esquemático y superficial, estos comportamientos y “campañas”, documentales, y tantas vías que se mal utilizan, nos recuerdan más a esos movimientos feministas propios de una burguesía decadente y fuera de actualidad.
Hemos presenciado en la Televisión Cubana reportajes desde el punto de vista periodístico y artístico de excelencia, pero frecuentemente se centran en los aspectos negativos del fenómeno tramitado, en algunos de ellos, se llega a situaciones melodramáticas y que refuerzan el carácter lastimoso del problema, reafirmando más la división ya no tanto de géneros sino de víctimas y victimarios. Estos materiales que bastante abundan, de la mujer contando su historia, más que encontrar una solución al problema, reafirman la compasión y la lastima por quien cuenta la historia, y es cuando el mensaje reflexivo y educativo se pierde, para convertirse en un mensaje sensible de penas que solo consiguen colocar los géneros más distantes de lo que ya están.
Están los que proclaman a la mujer en el otro extremo, valientes porque manejan una máquina de vapor, porque son policías de tránsito o porque empuñan un fusil, lo cual, tampoco contribuye al mensaje que en realidad se necesita para educar a la mayoría, sobre todo a los de ideas machistas más arraigadas en la necesidad de la igualdad de géneros, teniendo en cuenta las diferencias que existen para cada uno, pero que no justifican las discriminaciones que todavía subsisten.
En nuestro país el machismo y la homofobia continúan campeando por su respeto; en lo racial hay mejorías aparentes, sobre todo en lo referente a las parejas multirraciales, incluso esto último viene siendo más tolerado y no he dicho aceptado, pero el germen anda todavía rondando y del fatalismo geográfico, a nivel nacional, de esto todavía quedan sus tentáculos haciendo de las suyas por ahí.
Los medios de comunicación sociales, tanto el cine, como la televisión y la radio se han planteado estrategias a seguir, pero no en todos los casos se logra el verdadero objetivo educativo, y más que educativo, transformador de comportamientos, actitudes y aptitudes con relación a la problemática que nos ocupa, y lo más preocupante, en ocasiones se produce el efecto contrario, reforzamiento de estos comportamientos inadecuados.
Cuando hablamos de la televisión nacional, hay dos manifestaciones que son las que más llegan y en horarios estelares a la población media, la música y las telenovelas:
Comencemos con los musicales, sobre todo, los tan famosos y favorecidos con horas de transmisiones estelares en la Televisión Cubana, el video clip musical.
En el video clip se reúnen una serie de características en lo que a su dramaturgia y discursos que propone se refiere, porque en primer orden, cumple la función de mediador y crea sus presupuestos a partir del contexto social y dentro de él, se repite en casi todos para no ser absoluto, el cuerpo sexuado, con su particularidad de seductor, erotizados, y donde se reduce sobre todo el cuerpo de la mujer a estas funciones pero desde una óptica pasiva y en el caso de los hombres, se va alternativamente a los dos extremos, el súper macho castigador o como opción no muy frecuente, el hombre víctima y el “pobrecito sufrido” ante la infidelidad de la mujer, lo que refuerza por otra parte la imagen pecadora de la mujer ante la infidelidad y la del súper macho cuando sucede lo contrario.
Es decir, si analizamos cada uno de los clips que se producen en los últimos tiempos, en la mayoría, el tratamiento de género y de otras diversidades sociales, solo estamos reafirmando, más que educando esos patrones que no permiten la equidad que se quiere lograr, esto sin tener en cuenta los textos, hablamos solo de la imagen, porque las letras casi siempre, machistas, los cantantes y modelos de la raza negra acompañados de mujeres blancas, por supuesto rubias y sumisas al gran súper macho.
Lo anterior, sin lugar a dudas, viene siendo una constante en la dramaturgia del video clip cubano y de cómo con su sexismo, el del macho y el de la hembra muy bien delimitado en patrones distantes, añejos y ya fuera de moda por el desarrollo que ha ido alcanzado la identidad de géneros y la propia sexología es una constante en estos materiales, que por demás, son de una gran aceptación sobre todo entre los mas jóvenes, esos que pretendemos sean los protagonistas de los cambios que intentamos hacer con relación a las desigualdades de géneros y de otro tipo. Me parece que se han sobrepasado los récords de aquellas canciones vitroleras de los años 50 del siglo pasado que pregonaban de “aquella mujer que la llamaban la medallona y valía menos que un real”, o de ese “dejar en el camino los restos de mi hombría” o del “decepcionado de bares y cantinas por las mujeres que mienten al besar”.
Si a lo anteriormente planteado, sumamos la excelente realización artística y técnica de estos materiales, creada por realizadores con excelente preparación y alto nivel artístico en muchos casos, el uso de la música de moda, y todos aquellos elementos y tecnología que pueden propiciar fantasías y encanto sobre todo en los más jóvenes, pues el mensaje llega, se percibe y se afianza y no hay tiempo ni espacio para la reflexión de lo que debe ser en realidad esta igualdad entre los seres humanos desde su condición, intereses y objetivos de vida.
En todo lo que se proyecta en estos materiales, no se tienen en cuenta las nuevas alternativas para la educación de los problemas de género y de la sexualidad dentro de estos. El enfoque humanista crítico es una respuesta al imperativo de diseñar nuevos rumbos y nuevas prácticas educativas de la personalidad y de su esfera psicosexual entre otras. Estos serían caminos acordes a los tiempos actuales y a los que se avecinan a nivel mundial y donde Cuba no es una excepción.
Junto a esto, de lo que he estado hablando, están también, como del otro lado, los enfoques pedagógicos y educativos androcéntricos, homofóbicos y sexistas que han imperado históricamente hasta el presente y por ello, se continúan sucediendo antagonismos entre las necesidades e intereses de la sociedad y los de las grandes masas de personas de uno y otro sexo que la conforman, lo que las ha obligado a renunciar en mayor o menor medida, según su condición económica, racial, cultural, personal, sexual o de otra índole, a sus más anhelados deseos, esos que le pueden propiciar ese estado de salud que significa, bienestar físico y mental.
Algunos enfoques que se están desarrollando en cierta medida con estos instrumentos tan valiosos para la educación y cambios de comportamientos en los medios de comunicación sociales, suelen propiciar una confrontación entre lo personal y lo social, lo interno y lo externo, lo privado y lo público, el yo con el nosotros, y obliga a aquellas personas más vulnerables y marginadas, a someterse a un orden moral asimétrico e injusto que la fuerza a comportarse y asumir una imagen y un conjunto de comportamientos que, en la generalidad de los casos, no se corresponde con su identidad, potencial personal y con las demandas reales de su medio social y ambiental.
Lo anterior genera y prolifera hasta límites insospechados comportamientos de doble moral, ausencia de honestidad, de ejercicio cotidiano del auto conocimiento, incide en los niveles adecuados de auto estima, y en la no satisfacción de las necesidades, unas veces porque los obliga a una jerarquización de estas no acorde con sus verdaderos intereses y deseos y otras porque provoca frustraciones que generan conflictos no resueltos y mantenidos que pueden llevar a enfermar al individuo. Estos materiales, promocionan patrones facilitadores de estos comportamientos anormales a la esencia más salutogénica de la dinámica del comportamiento humano.
No es menos cierto que todo hombre o mujer, educado a partir de esos preceptos que sustentan una doble moral vertical y asimétrica, impuesta rígidamente desde fuera, ajena a sus propios valores y necesidades sentidas y no sentidas, a sus posibilidades, potencialidades personales, a sus proyectos de vida y sueños más preciados, por supuesto teniendo en cuenta las exigencias de su medio, se puede sentir y así se comporta, frenado, se sumerge en un mundo de conflictos y contradicciones que impiden su desarrollo individual y social, se anula su creatividad y por supuesto, se atrofia su crecimiento personal, lo cual es determinante en sus relaciones interpersonales, que ya hemos reiterado, es su esencia como ser humano.
En la mayoría de los clips musicales de producción nacional, no tengo en cuenta los foráneos porque no está en nuestra jurisdicción propiciar cambios beneficiosos en sus realizadores, se observa evidentemente, que con muy escasa frecuencia se busca esa mezcla, ese hibrido, se acude con menos asiduidad a la hibridación, la apropiación que se requiere y es necesaria y esa representación decisiva dentro de la dramaturgia en lo que a imagen se refiere de uno y otro sexo, y que puede mostrar sin perder su valor auténtico y artístico el realizador de audiovisuales, lo cual puede lograrse desde una concepción crítica humanista de los problemas de género y de la sexualidad, y su educación encaminada a cambios de comportamientos.
En realidad, el género no se encuentra en ese constante reutilizamiento, en esa búsqueda o cuestionamiento en los clips cubanos contemporáneos, mucho menos lo referente a la diversidad de géneros, racial y sexual entre otras, sobre todo, si tenemos en cuenta que la construcción de género se precisa en las necesidades de establecer lo común y lo diferente, no tanto exaltar y obviar las diferencias injustas que prevalecen, pero esto hay que hacerlo partiendo de una estrategia que siempre tendrá su origen en el conocimiento de la realidad que nos circunda y este aspecto, al parecer, desde nuestro criterio personal apoyado en lo que deben regir las prácticas de los valores que más se acercan a la evolución en el orden educativo, tanto teórico como práctico de la problemática que nos ocupa, no es lo que se refleja en los videos clips.
El segundo aspecto que nos ocupa, los dramatizados y telenovelas de producción cubana, en los cuales, las problemáticas femeninas, sobre todo las referentes a la discriminación y a la violencia doméstica y en algunos casos muy aislados a las de orden social han sido llevados a los medios, sobre todo a la televisión, en unos espacios con mucho acierto, fundados al parecer en investigaciones previas realizadas, revisión de estudios y escritores bien entrenados que logran resultados en los que el buen arte televisivo y los aspectos educativos a través de mensajes efectivos se unen en complicidad para el logro de los más efectivos y transformadores objetivos, pero no siempre en la generalidad de las puestas televisivas sucede así.
Continúan brindándose los modelos machistas con ausencia total de lo que es en realidad el modelo de masculinidad y feminidad, son dos categorías que están ausentes en un buen número de escritores, realizadores, asesores y directores de estos espacios, se va a la consecuencia, al macho que maltrata, a la hembra que llegado a un punto dentro de la dramaturgia se rebela, pero los problemas socio culturales que los engendran continúan ausentes y este tipo de mensaje solo permite reafirmar más los criterios erróneos que existen, es una especie de efecto indirecto, pero cierto.
El enfoque de violencia en ocasiones es muy simplista y se reduce a la violencia física y en ocasiones a la psicológica del hombre sobre la mujer, nunca se da la relación mujer a hombre, que con independencia de que existe, también es necesaria reflejarla por muchas razones, la primera, educar a las que la practican, en segundo lugar, lograr un equilibrio que puede contribuir a la simetría en los comportamientos negativos que pueden producirse en ambos géneros, otra forma de proyectar equidad desde lo inadecuado, lo negativo e improcedente, porque de lo contrario se reafirma a la mujer en el lugar pasivo, de víctima y al hombre en el de victimario y esto en nada favorece los cambios que se pretenden lograr. Se lleva escasamente otras formas de violencia como es el caso, de la violencia verbal que casi siempre termina en violencia física, la que se origina con los homosexuales, los ancianos, las personas con algunas discapacidades, con los niños y otros sectores sociales, lo que propicia en los medios una reafirmación por reiteración de una reducción de la problemática al hecho del hombre violento y la mujer violentada, del victimario y la víctima y en otros de los casos citados a la omisión de la problemática que existe y es real.
En el caso de la homofobia que es un mal que prevalece en nuestra sociedad, que al buen decir del trovador, “no es una sociedad perfecta”, pero creo que la no aceptación de esta frase es la que nos lleva a esos mecanismos de aislamiento, o de obviarlo, y las circunstancias que lo producen. Entonces, se toma como un gran logro la existencia en una telenovela el tema de la homosexualidad, tanto en los varones como en las hembras, pero pregunto ¿Cómo se proyecta el mensaje? Propongo ejemplos positivos y negativos.
En la telenovela Salir de noche, se planteaba la relación entre un hijo y un padre, cuando este último se decidió por establecer una relación homosexual. Se fue a la médula del problema sin exhibicionismos y escenas que nada aportan a los intereses valederos, educar para transformar criterios. Se expusieron los conflictos lógicos en estas situaciones, del padre que tiene que enfrentar primero su preferencia, de cómo asumirla porque ya ha creado una familia, del momento de comunicarlo a su hijo, de las reacciones que este pueda tener en ese momento, pero de la necesidad de hacerlo correctamente con el objetivo de no dañar la relación filial. En la recién retransmitida El balcón de los helechos, una relación de lesbianas presentada con sencillez, sin rebuscamientos, y no he dicho con decencia, esa palabrita es la que en ocasiones nos lleva a cometer graves errores, digo con sencillez, de forma inducida pero clara y mostrando, como puede una mujer amar a otra porque es su deseo, su preferencia y su decisión y por ello, muestra también el momento difícil de comunicarlo a sus seres más queridos, pero lo hace con honestidad, con ética, con el respeto que debe brindar a sus diferentes, para que estos, también diferentes a ellos, lo asimilen con respeto.
Por otra parte, en la telenovela, La cara oculta de la luna, centrada en la problemática del VIH/SIDA, un matrimonio como el de los grandes cuentos infantiles o de las novelas rosas, la mamá, el papá, la niña y la casita bonita, el hogar feliz, la familia que se forma con una perfección, es destruido por un homosexual. ¿Dónde estuvieron los matices? Perdidos. No negamos que la historia presentada puede ser real, haber sucedido o estar sucediendo en el momento en que se transmite la telenovela, pero no es más efectivo y educativo encontrar situaciones que muestren la homosexualidad desde otro ángulo, no como seres perfectos y héroes, tampoco como infelices y mucho menos como monstruos destructores de la felicidad de los heterosexuales, sino, como lo que son, seres humanos con defectos y virtudes y en este sentido, tan iguales a los heterosexuales.
Ahora tenemos en pantalla el tema del lesbianismo. Se vuelve a repetir la fórmula que habitualmente se ha venido utilizando, y es el hecho de que casi todas las lesbianas de las telenovelas cubanas o dramatizados, o la mayoría, para no ser absolutos, terminan siempre siendo lesbianas porque el marido o un hombre tuvo violencia física contra ellas. Esto desde mi subjetividad, no es tanto un mensaje homofóbico sino más bien machista y con mucho de feminismo.
Por supuesto, me asaltan muchas interrogantes ante la situación presentada: ¿Cuándo vamos a enseñar y convencer a la población de que hay mujeres que pueden amar a una mujer y hombres que pueden amar a hombres? Después viene el comportamiento en las subsiguientes escenas, y no pretendemos santificar a las lesbianas, pero no nos quedan dudas de que hay heterosexuales buenas y malas personas, como también los hay bisexuales y homosexuales humanos y protervos, pero se presenta una escena en que una de las lesbianas le reprocha a una amiga que abandona su pareja por un hombre y lo reafirma diciendo la siguiente frase: “Tan mal agradecida y para colmo la deja por un hombre”, ¿Ustedes se imaginan cómo recibe esto la persona que todavía no acepta estas preferencias?
Por otra parte, en todo momento se presentan a las lesbianas como manipuladoras y sectarias, lo que provoca un sentimiento instintivo de rechazo, repulsa y asco, porque las presentan como seres muy desagradables. Entonces, ¿Esto lleva el mensaje que queremos de que los padres más que aceptar se comuniquen con sus hijos para apoyarlos, para continuar guiándolos y sobre todo para mantener estas relaciones padres hijos que son siempre importantes, no solo para sus hijos, sino para ellos en ese proceso de comprensión y aceptación de la preferencia sexual de estos?
Hay un argumento erróneo que prevalece con relación a esta problemática, y es aquello de que se piensa que con llevar el tema de la homosexualidad a los medios, ya estamos contribuyendo a la educación y sobre todo, y esto ultimo motivado por los mismos prejuicios y censuras, sentirse valientes y de avanzada por llevar el tema, pero no se tiene en cuenta aspectos mucho más importantes y decisivos en los objetivos educativos y modificadores del comportamiento, y es el cuándo y por qué se lleva, cómo se hace, cómo se dice, qué se busca, qué mensaje pretendo dar. Entonces el logro, el acierto no está en aquello de la valentía de haber llevado el tema a los medios de comunicación sociales, porque en realidad no es una cuestión de valentía o no, sino de inteligencia a la hora de proponérselo y el cómo llevarlo para que contribuya a la evolución de las mayorías con relación a los prejuicios y tabúes que socialmente todavía andamos con ellos a cuesta.
A todo lo anterior expuesto, hay una respuesta, solo queda implementarla con inteligencia y austeridad, y es esa Educación Sexual Alternativa, Participativa y Desarrolladora (ESAPD) que aporta los elementos metodológicos que propician formas de aprendizaje, donde el individuo, niño, niña, hombre y mujer, por igual, adquiere los conceptos, valores y sentimientos sobre los que se erigen las relaciones de cooperación, paridad y solidaridad con los demás, única vía de asumir decisiones y comportamientos responsables, en tanto no dañen ni física, ni espiritualmente a aquellas personas con las que se relacionan; por el contrario, propician el crecimiento propio y el de las personas con las que se relacionan.
En esta nueva concepción se parte de fundamentos relacionados con la esencia personal, única, multivariada y plural de la sexualidad como dimensión de la personalidad, lo cual implica la no existencia de destinos prefijados, esquematismos, sustentado sobre la base de esa educación estereotipada en géneros, razas, cultura o de otro orden que ha prevalecido hasta nuestros días.
En conclusión, el trabajo que se pretenda brindar a través de los medios de comunicación sociales, deben tener una base fundamentada en la educación de la personalidad y la sexualidad holistas, más justas y equitativas, sin agotar otras formas efectivas de educación, y todo lo que pueda contribuir a crear un sistema de necesidades y de motivaciones tanto en los transmisores de mensajes como en los que los reciben, que responda al hecho de cambios de comportamientos que contribuyan a la plenitud y satisfacción individual y social de la vida, como elemento propiciador del estado de salud.
En segundo orden, debe crearse las condiciones para aplicar en cada investigación o intervención que se haga los principios que sustentan el modelo de competencia, como vía más efectiva para conocer desde la propia realidad los obstáculos que se presentan y que no permiten el logro de los objetivos trazados.
Propiciar mayor información sobre los temas de géneros y de diversidad social que puedan propiciar puntos de partida en la creación artística y que pueda ser revertido en el universo de educandos, siempre a partir de las vivencias y preocupaciones de estos últimos.

 

FANTASMAS PARADIGMÁTICOS: LA ORIENTACIÓN Y LA PREVENCIÓN SOCIAL EN MATERIA DE SEXUALIDAD Y GÉNERO
Dra. C. Beatriz Torres Rodríguez

 

Los medios de difusión masiva como portadores mediáticos de comunicación y orientación encierran en sí mismos un gran poder, por lo que primero habría que reflexionar, ¿es, o puede convertirse en una amenaza? Y, en caso de serlo, ¿para quién?, ¿para el orientador o el orientado? El concepto de fantasma, podría utilizarse como metáfora de análisis.
Al reflexionar sobre el papel de los orientadores en el contexto de los medios de difusión masiva, sería recomendable compartir estas ideas:
1ro. Desde el concepto de construido de fantasmas, en mi caso que juego un rol de comunicadora social y orientadora en los temas de sexualidad y género, puede pensarse que temo o temen que lo analizado, ya sean temas o respuestas a inquietudes, puedan convertirse “en una amenaza de un riesgo inminente o temor”, lo que puede relacionarse con las creencias de que abordar un tema polémico o poco tratado puede provocar o derivar en una incitación o contagio. Con lo que, por supuesto, no estoy de acuerdo
2do. Pantallas no solo incluiría el cine y la televisión, sino también la prensa plana, la radio, los medios electrónicos (cada vez más en auge). También Internet, donde desde Grohol (Bermejo, A., 2001), un pionero en el uso de estos servicios en el campo de la salud mental, describe un continuo de intervenciones psicológicas profesionales que incluyes consejos, video-conferencias, asesoramiento por páginas de consulta, entre los más conocidos. Sobre las ventajas y desventajas de estos comentaremos después.
3ro. El concepto de orientación, es necesario reflexionar lo difícil de su conceptualización, por lo que me adscribo al concepto desarrollado por Calviño: “Es un área de intervención y acción profesional del psicólogo que ha ganado mucho espacio en diferentes modalidades y dimensiones”. “La orientación psicológica es personal, es una relación de ayuda profesional que se realiza entre un especialista (usualmente psicólogo) que denominamos orientador y un demandante orientando en una situación específica sobre un problema específico y durante un período determinado con el objetivo de facilitar las acciones más prudentes del demandante en el contexto de toma de decisiones vinculado a un problema para el cual el demandante no tiene posibilidades de solución”.
Desde este contexto vemos lo complejo del tema y la necesidad que sea desarrollado por un especialista, ya que si no podría traer consecuencias negativas para la solución o afrontamiento de los problemas o conflictos que el demandante solicita. Este “poder” del orientador debe ser bien concientizado por él y más cuando su labor se dirige a grandes grupos poblacionales como es el caso cuando se realiza a través de los medios de difusión masiva.
De aquí que las funciones de la orientación pudieran clasificarse en (Calviño, 2000): Remedial - algo tiene que ser reparado; Preventiva - anticipar dificultades, crear condiciones para que no ocurran o para que se enfrenten bien; Educativa - obtener y derivar los máximos beneficios de las posibilidades personales, descubrir el potencial personal; Crecimiento - elaborar nuevas capacidades, estilos, etc.
En todas hay que tener en cuenta que no hay “reglas de oro” para la orientación y que las ideas que se promuevan deben ser transmitidas buscando no dictar parámetros ni conductas, pues las decisiones son personalizadas, solo brindamos elementos de enriquecimiento y alternativas de reflexiones.
4to. Mi trabajo, en específico, lo he desarrollado en los temas de género y sexualidad; valorando género como la construcción simbólica de todo lo que se le atribuye al sexo (permisos, normas, atribuciones) aparentemente naturales o no, que provocan que las sociedades se encarguen de velar y hasta “castigar” a las personas que no cumplan con estas normas; lo que se puede percibir desde edades tempranas cuando se va educando a nuestros niños y niñas en el mundo “azul”, “rosado” v otros modelos de heterosexualidad, entre otros.
Todos estos elementos debemos tenerlos en cuenta en nuestras acciones en los medios, y desarrollar un verdadero enfoque de género, para así a través de esta categoría, articular saberes que han estado separados desde diferentes concepciones, disciplinas, viendo este fenómeno como multicausal, ya que cuando se trabaja desde este enfoque o perspectiva de género, se tiene en cuenta lo biológico, lo psicológico, lo social, cultural, entre otros, construyendo una nueva hipótesis desde una perspectiva más amplia y compleja, lo que implicaría reconstruir el conocimiento, por uno más versátil y menos rígido. Pero tengamos cuidado, pues muchas veces, se ha incurrido en una vanalización del concepto de género especialmente en los medios de difusión masiva, planteando que asumen este enfoque sin ser real.
Además hay que tener en cuenta que los estudios de género han promovido un paradigma del desarrollo humano con el objetivo de “cerrar al brecha de desigualdad entre hombres y mujeres”, y no en acentuarlos como muchas veces ocurre, también que hay que tener en cuenta las modificaciones y transformaciones lentas de la sociedad, la familia y la pareja, pues aunque se dicten leyes y normas muy revolucionarias el proceso de asumir los cambios es lento y con relación a los temas de sexualidad se constata que los hombres contemporáneos no han cambiado con la misma rapidez que las mujeres, pero que también sufren el tema de las desigualdades y los prejuicios, de aquí que los orientadores debemos ser cuidadosos de no caer en posiciones de identificación de nuestras luchas de género y al final ser portadores de actitudes machistas o de defensas a ultranzas de las mujeres.
5to. Que al hablar de sexualidad estamos abarcando un fenómeno más complejo que el concepto de sexo, por lo que incluimos en él el género, la orientación sexual, los roles, entre otros.
La sexualidad es parte esencial de la vida de cada hombre y mujer; una realidad compleja en la que sé interrelacionan tres dimensiones: la biológica, la psicológica y la social, que incluyen desde la reproducción y el acto de brindar placer erótico y espiritual, hasta el contexto social en el que se desarrollan el individuo y la pareja.
Cuando se dice que la sexualidad se integra al yo individual, alude al hecho de que cada hombre y mujer es un ser biológicamente sexuado, con su identidad de género y se proyecta así con su masculinidad o feminidad; esto es lo que constituye su carácter personalizado como propiedad esencial de la sexualidad, cuyo desarrollo y expresión se relaciona con el resto de las dimensiones existenciales: individuo, pareja, familia y sociedad, a través del proceso de socialización (Esto lo he trabajado e investigado en otras ocasiones).
Ahora bien, el lugar de crecimiento y expresión plena de la sexualidad, es la pareja; ella representa el sitio de encuentro de un sujeto con el otro, en el campo de las relaciones afectivas, eróticas, de comunicación física y espiritual. Es un sistema dialéctico, donde cada miembro conserva su identidad, sin renunciar así mismo por ese vínculo de pareja. Pero en el contexto de las relaciones interpersonales, la familia es la que constituye el primer espacio donde se construye la sexualidad; el filtro que mediatiza todas las influencias que ejerce la cultura sobre el ser humano desde que nace y a lo largo de toda su vida. Es el marco donde se potencia la comunicación humana y los lazos emocionales y se reproduce la vida a través de la descendencia.
Por el contrario, como he dicho consistentemente, la sociedad es el más amplio contexto en el que el ser sexuado interactúa y se comunica, según su identidad de género a lo largo de toda su vida; es la dimensión donde la persona adquiere normas, valores y patrones culturales predominantes, a partir de los cuales la familia y todos los agentes de socialización conforman, educan y evalúan la sexualidad de cada persona.
Además de tener en cuenta las dimensiones en que se expresa la sexualidad, es necesario hacer referencia a los procesos que la componen:
Sexo: Es el conjunto de atributos anatomofisiológicos de carácter sexual, pre y postnatales (cromosomas, genitales, gonádales, hormonales, cerebrales) que lo convierten en un ser biológicamente sexuado desde el instante mismo de su creación.
Identidad de género: Es la conciencia y aceptación de ser hombre-mujer, masculino-femenino o ambivalente; proceso que comienza desde la niñez, bajo la acción educativa de la familia, la escuela y la sociedad   toda, en el transcurso del desarrollo ontogenético de la personalidad.
Rol de género: Forma particular de cada individuo de interpretar, expresar y asumir los diversos papeles masculinos y femeninos que establecen los modelos sociales de cada cultura.
Orientación sexual: Dirección que adquiere el deseo o impulso sexual hacia el otro sexo, el propio o ambos, de una manera explícita o no.
Así, la sexualidad es la unión sistémica de componentes psicológicos (identidad de género y orientación sexual), que tienen como núcleo integrador la identidad de género como tal, puesto que en la base de este importante proceso se encuentran un conjunto de conceptos, motivaciones, valores, sentimientos, actitudes, capacidades que matizan toda la vida personal y social del ser humano.
De todo lo anterior deriva el hecho de que, si es necesario un sentido integrador del concepto de sexualidad, también es necesario en su abordaje y en la orientación de inquietudes y conflictos que se derivan de ella un enfoque con las mismas características.
6to. Por último, la consideración del medio a través del que realizamos nuestro trabajo de orientación, en este caso, los portadores mediáticos. Hablo de los medios de comunicación, que pueden no tener el poder de transmitir a las personas como deben pensar, pero sí consiguen imponer al público en lo que ha de pensar (poder agenda). Los medios cumplen entonces en la sociedad junto con muchos otros factores (familia, escuela, entre los más importantes), el papel de agencia formadora de valores humanos, de construcción de sentidos, que implica producción y reproducción de valores, principios y normas de la sociedad. Esto genera una educación de tipo informal, por la acción constante de difusión informativa para su público, en tal sentido, son agentes educativos que expresan conocimientos y valores desde una cultura y el efecto agenda, se concreta en que las personas comentan en diferentes contextos lo que se expresa en ellas en temas por ejemplo como la homosexualidad abordada en las últimas novelas cubanas y que se convierte en temas de discusión y reflexión en el marco de la familia, instituciones educacionales, laborales, reuniones de amigos, entre otros espacios de encuentros .
Ahora, habría que preguntarse ¿Siempre los medios contribuyen positivamente? Y la respuesta es evidente, no siempre.
A veces, se hablan temas de salud de forma improvisada y no siempre con datos precisos, lo que implica se generen dudas, expectativas erróneas en los televidente, ya que los orientadores deben percatarse de que no son especialistas en todos los temas, y deben profundizar en algunos o buscar especialistas en la materia. Hay que tener en cuenta la tendencia de los medios a difundir lo que se llaman “representaciones sociales”, que son las creencias arraigadas dentro de una sociedad ante las cuales se han generado actitudes positivas o negativas, por ejemplo la creencia que la pandemia del VIH/SIDA solo se transmitía entre los homosexuales o personas promiscuas, prostitutas y drogadictos, de aquí la necesidad de que los espacios aunque sean de entretenimiento puedan ser asesorados en estos temas por especialistas, sin perder la capacidad de distraer o ser atractivos.
Asumir la prevalencia del impacto de los mensajes de las campañas educativas de salud frente el impacto de los mensajes contra estos. Las campañas de salud son acciones preventivas anticipatorias, que inciden en el debate público, sin embargo se transmiten, la mayoría de las veces, mensajes no formales que encierran en muchas ocasiones un significado contrario, o confuso. Si alguien lo duda, revise las campañas sobre el uso del condón para evitar las ITS, VIH/SIDA. Son sobre todos mensajes rígidos.
Considero que en ocasiones se olvida que si bien la información es un elemento de cambio, que orienta la acción y precisa de una asimilación eficiente, hay que tener sumo cuidado con el exceso de información. Este lleva a la saturación e incluso la incertidumbre. Esto se observa, por ejemplo, en las mismas campañas de prevención de las ITS, en el tema de la diversidad, que han generado un debate público. Es necesario difundir una información equilibrada, teniendo en cuenta no solo lo que se dice, sino cómo se dice, cuánto se dice, bajo un enfoque abierto, democrático y de respeto a los diferentes puntos de vista.
En nuestro trabajo como orientadores en los medios, hay que ser cuidadosos con el uso que hacemos de ellos, pues se presentan como un aparato que penetra y se adueña por entero del lenguaje comunicativo cotidiano, lo cual puede traer consecuencias, entre las que se incluyen el hecho de transmitir los contenidos de una cultura moderna en estereotipos “neutralizados” y “aseptizados”.
Ahora después de estas reflexiones sería recomendable tener en cuenta estas ideas en la labor de orientación:

  • No olvidar nuestros propios prejuicios como orientador, y solo tener en cuenta lo que valoramos deben tener a quien orientamos.
  • No brindar fórmulas, ni recetas, sino ayudar a pensar, crear inquietudes.
  • No usar un lenguaje extremadamente técnico, pero tampoco simplista, pues ayudamos a educar.
  • Presentar de manera racional temas tabúes y poco tratados, no evadir el manejo de estos.
  • Desarrollar la motivación en los participantes, aspirando a ser amenos y entretenidos.
  • Dar posibilidad a múltiples alternativas de solución a los problemas que enfrentan los usuarios.
  • Expresar necesidades concretas de para quién se orienta, por lo que se deriva el conocimiento de las características de la tele audiencia en el caso de la televisión, lo que brinda temas que requieren ser abordados, estados de opinión de la población, entre otros, lo que se logra con llamadas telefónicas, intercambio de correos electrónicos y postales, entre otras vías de acceso de intercambio.
  • Dar la posibilidad a los participantes de jugar un rol activo en la construcción de sentidos, lo que implica brindar una visión problemática, dialógica y lo más pluralista posible de los temas abordados.

Todo lo anterior nos lleva a la idea de lo que pueden constituir ventajas y desventajas de la labor de la orientación en los medios de comunicación masiva.
Entre las ventajas destaco: La mayor facilidad para el usuario, puesto que ahorra tiempo, no tiene que desplazarse a instituciones de salud, la información “entra a su propia casa o centro de trabajo, etc”; el beneficio a personas que de otra forma no tendrían posibilidades o no se acercarían a una terapia personal; el facilitar la “consulta anónima”, sin comprometerse a revelar problemas que le resulten difíciles, por lo que se convierte este proceso educativo, en una vía de autoayuda.
Entre las desventajas: Se pierde el “cara a cara”, el contacto emocional; es difícil para tratar problemas o necesidades concretas pues se abordan aspectos generales que tocan a un grupo grande de la población.
Todos estos aspectos nos dan la medida de la necesidad de desarrollar una estrategia de comunicación para potencializar el crecimiento sobre los temas de sexualidad con una perspectiva de género, pero con cuidado, pues no se puede perder de vista la responsabilidad que adquiere el orientador en los medios, pues su “poder” es para la ayuda y no para los empoderamientos personales, y que los medios masivos son una alternativa, pero no la única y mejor, pues depende de las problemáticas y las personas.

 

FANTASMAS Y CAZAFANTASMAS. LA BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS
Dr. Manuel Calviño

 

Son muchos los fantasmas que pueblan las relaciones entre los medios y las prácticas de educación y orientación en lo que a género y sexualidad se refiere. Los discursos conceptuales los refieren como prejuicios, estereotipos. Investidos de una fuerza institucional avasalladora, logran imponerse como “formas oficiales”. “Lo correcto”, decía Aloyma. Beatriz llamaba la atención sobre “el empoderamiento del orientador” por efecto del poder de los medios. Penetran desde “la parrilla de programación” hasta la producción misma del guión, hasta el acto creativo. “Nadie se salva del pie forzado” diría Silvio. Por eso la importancia de develarlos, descubrirlos, desenmascararlos. Y más, dejarlos sin protagonismo. Sustituir un discurso arcaico, monolítico, hegemónico, por una diversidad de discursos naturales, propios, contemporáneos. Me gustaría intentar desentrañar dos presencias fantasmagóricas, en la discursiva mediática, terriblemente destructivas: La tolerancia y el poder. Ambos con alta sinergia de identificación y acción, lo que les permite una “gestión conjunta del auto-mantenimiento”, de reproducción.
En algún momento hice una disección de la tolerancia.

  • Forma de comportarse una persona o grupo social que soporta sin protestar un detrimento inferido a sus derechos.
  • Desviación máxima permitida de lo que está establecido.
  • Manera de obrar de una autoridad que acepta en dependencia de cierto interés.
  • Indulgencia, condescendencia.
  • Flexibilidad.
  • Regla de comportamiento que supone dejar a cada uno la libertad de expresar sus opiniones.
  • Capacidad de asimilar influencias nocivas sin producir reacción de rechazo.
  • Cualidad de algunas personas para coexistir con lo diferente sin perjuicio de su individualidad.

El poder, tiene un perfil tan cercano, que apenas parecen diferencias de grado.

  • Fuerza aplicada sobre alguien o algo con el fin de lograr su dominación.
  • Hegemonia, preponderancia.
  • Potestad construida con o sin consenso para ejercer el control.
  • Dictaminador de exclusión, sanción, consecuencia.
  • Definición de lo permisible o no.
  • Abjudicación de la capacidad de decisión a una parte por sobre el todo.
  • Criterio ético de la distinción “bueno-malo” (correcto-incorrecto; adecuado-inadecuado, etc.)

Ambos, tolerancia y poder, comparten un apego desmesurado (diría mal intencionado) a la normatividad. Por tanto suponen la existencia de: un orden (una norma, una regla), una zona de tolerancia, un sistema de consecuencias para la desviación (lo alternativo, lo distinto) y un sistema de reforzamiento para su observancia. Su condición sine qua non de ejercicio es la institución (la entidad, la organización). La institución sacraliza el poder y abre la puerta de la tolerancia para adjudicarse zonas limítrofes. No hay poder sin tolerancia. La tolerancia hace al poder menos rígido (al menos en la percepción) y por tanto menos quebrantable. La tolerancia propende al mantenimiento del poder.
El fantasma de la tolerancia, y el del poder juegan los mismos juegos. Algunos bien conocidos y extendidos:

  • El juego de la segregación educada (una forma de exclusión sustentada en el “for your own good”“los gay tienen su espacio en las pantallas del cine Riviera”, una suerte de zona de tolerancia que los mantiene en “su gueto”);
  • El juego de la imagen edulcorada (una forma de detracción escondida tras la agresión pasiva –podemos reconocerlo en las “lesbianas antisépticas” de la telenovela cubana. Ya lo decía Murphy: nada es tan malo como para que no pueda empeorar);
  • El juego de las narrativas asintóticas (un modo de callar diciendo lo superfluo –del “gay” se enseña su mundo fenoménico, su “look”, sus modales “afeminados”. Esto resulta menos problemático que hablar de la identidad gay, cómo se des-construye y re-construye; menos problemático que hablar de “lo gay” como cultura contestaría a algo mucho más extenso y profundo que la homofobia, algo de lo que esta es apenas un síntoma);
  • El juego de la paranoia (dicho con Pichón, sería el juego de la resistencia. El momento y el lugar adecuado. Lo que no vulnerabiliza el sistema, o lo pone en riesgo de agresión destructiva desde el exterior… digo exterior al sistema, que no es lo mismo que extranjero).

Pudiera seguir el listado. Pero quiero subrayar que esencialmente son dos caras del modo en que se trata la conflictividad: La tolerancia es el juego del apaciguamiento de la conflictividad. El poder su desarticulación.
La televisión, al menos con poca posibilidad de duda en nuestro país, es un medio de ejercicio del poder con rangos de tolerancia. Una voz prescrita en sus límites (de los más comprensibles a los más absurdos), en sus contenidos, en su modelo paradigmático autocrático. Un poder que se realiza en dos dimensiones: Lo que se hace o no se hace (producción). Lo que se pone o no se pone (programación).
Pero, fiel a mi vocación, y no ajeno a una compresión más foucaultiana que weberiana, el poder es siempre un diálogo de poderes, una intersección de poderes. Al menos de dos poderes: El poder institucional, marcaje de lo político; y el poder subjetivado, en el universo personal, que es entonces marcaje de lo social interiorizado y personalizado. Digo, para lo que nos interesa: el poder del productor en tanto la discursiva de su subjetividad (plagada por cierto de prejuicios y estereotipos que reproducen el poder instituido).
Las “lesbiana antisépticas” no son solo los márgenes establecidos por la institución. Son también la producción prejuicial de quien convierte la idea, el guión, la intensión, en una actuación dirigida. De esto no escapan ni los “lectores de texto”, mal llamados por plaza “locutores”, quienes en sus inflexiones de voz, sus rostros, sus acentos descubren ese poder que aplican de manera implacable a todo cuanto tocan (y no precisamente para convertirlo en oro). Y esta es también una dimensión, aunque personal, de la política.
Al final, como comentaba hace unos días en un pequeño círculo de colegas, la esencia del problema, digo del asunto, es política. Nada extraño en un país donde la política “abraza” (lo abarcador) y “abrasa” (lo abrasivo) todas las dimensiones institucionales de cualquier tipo de producción, incluida la mediática.
Un análisis como el que estamos haciendo puede dejar un sabor a “todo esta malo”, y robustecer los escalones torcidos para el aprendizaje de la desesperanza. Cuando en realidad, los aquí presentes, somos adeptos, digo adictos, a la sentencia de Fito Paez: “Quien dijo que todo está perdido. Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Pero, con el corazón no basta. Con el corazón, verbigracia, Fernando Pérez visualizó en una pantalla a Martí. Y no faltaron los fantasmas que no le perdonaron la hereje osadía de un enfoque de género para mirar a un excepcional. El fantasma alharaquiento desbocó su dogma, sin entender la trampa: si un excepcional no tiene género, entonces es un “des-generado” (o “des-género”) que sería la versión por antónimo de excepcional. Gracias fantasmas, no necesitamos su incorpórea y estúpida defensa del cubanísimo. Más inteligente fue el fantasma que construyó la hipótesis de “María inmaculada” (que no tiene mancha, no menstrua), y como es “des-generada”, quiero decir sin género, su maternidad se arraiga en la obra y la gracia del espíritu santo. Más inteligente, obviamente no quiere decir más creíble.
De modo que no solo corazón necesitamos. Necesitamos “cazafantasmas” como táctica, y una nueva epistemología del poder como estrategia resolutiva. La tolerancia es, en el mejor de los casos un respiro, no una solución. Una mejor condición para llegar a una solución. Pero cuidado. Es tramposa.
¿Cómo veo ese camino al frente?
Puedo dármela de “pitoniso” (entiéndase de adivinador) y en el escaso tiempo de un minuto perfilar tres rumbos probables:

  • La democratización de los medios. No hablo de esa democracia buena, pero perfectible, que asume que el modo de subir, justifica el modo de bajar. Hablo de la democratización como el ejercicio de la epistemología de la multiplicidad. No basta con poder acceder a lo que se puede. Hay que poder acceder a lo que se quiere, se necesita, se demanda, desde una lógica de la autonomía y no de la dependencia.
  •  La producción descentralizada. Es muy sencillo: que los diferentes actores sociales conjuntivos construyan su presencia en las pantallas. Aunque sea solo para no reproducir el sufrimiento de Mel Gibson cuando siendo “hetero-male”, tuvo que pensar como “hetero-female”. Si lo hubiera tenido que hacer como “homo”, “bi” o “trans”, seguramente no hubiese podido más que agarrarse de sus prejuicios y estereotipos. Por cierto es lo que pasa con la denigrante caricatura de “tootsies” que hacen nuestros criollos en tono supuestamente de un “humor” que al hacernos reír, nos hace cómplices del irrespeto.
  • La reformulación socio cultural de los medios. Si bien será el usufructo de la democratización y la producción descentralizada, no se puede esperar la consecución total de aquellos, para emprender una batalla que descentre el discurso mediático de sus “demiurgos” de hoy: La política y El consumo. Un rediseño a favor de la cultura y la educación. La aparición de ese “consumidor” crítico, del que tanto hablamos y tanto defendemos, pasa por la reformulación crítica de “lo consumible”.

La táctica: ir construyendo un universo mediático mejor, por el camino de dejar de construir uno tan malo. Conviviendo con el poder y la tolerancia. Para modificarlos desde adentro.
La estrategia: la unidad en la diferencia. La pluralidad discursiva. La emancipación. La libertad. En fin, la revolución epistemológica, praxológica, paradigmática, que emancipe al poder político de sus trastiendas fantasmáticas y erija un nuevo orden de lo diverso.
El camino es largo y difícil. Pero estoy seguro de que los que estamos aquí creemos que vale la pena.

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