Vol 1. Núm 3. 2013

Editorial

La tercera edición de la Revista Alternativas cubanas en Psicología viene con una carga dominante de lo que pudiéramos llamar la mirada desde la clínica.
Con un espectro que va desde una cierta clínica nomotética (por contradictorio que pueda parecer el binomio), en la que dialogan modos de pensar y hacer de modelos epistemológicos distintos, pasando por el fundamental enfoque a los procedimientos de diagnóstico e intervención, para extenderse en una hermenéutica de amplio espectro a las dimensiones sintomáticas de la sociedad.
Como apunte histórico es justo señalar que la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, en momentos de duro asedio desde el pujante modelo de Psicología de la Salud, que se posicionaba como hegemónico en las instituciones de salud del país. Allí se mantuvo la tradición de los enfoques clínicos, no se renunció a las prácticas del diagnóstico, la psicoterapia, que quedaron, sobre todo esta última, muy debilitadas ante el empuje de la inserción de los profesionales de la psicología en las prácticas médicas.
No menos importante fue la resistencia ante la influencia de las propuestas provenientes de la Unión Soviética, en la que desde tradiciones muy distintas a las nuestras, y en condiciones no menos diferentes, se promovían enfoques psicocorrectivos, patopsicológicos, como alternativas a las tradiciones de la psicología clínica. No se trata de evaluar su competencia, sino de entender las razones históricas que convocaron en la extinta nación a disfrazar conceptos, marcar más las diferencias que las similitudes, ponerse al amparo de una crítica más política que ideológica.
La pluralidad de vocaciones paradigmáticas, de improntas teóricas, salta también a la vista. Tampoco es casual. Es también el resultado de una historia menos marcada por los dogmatismos (subrayo: menos) que sobre todo desde los inicios de los 80, se asentaba en el establecimiento de diálogos productivos, interactivos, con quienes en otras latitudes profesaban vínculos teóricos y prácticas con las denominaciones de la psicología propias de la época (conductistas, psicoanalistas, constructivistas). El caso del psicoanálisis es quizás el más notorio. No hay como dudar que los “Encuentros de Psicoanalistas y Psicólogos marxistas” que se realizaron durante más de diez años, dejaron una marca, visible hoy en los diferentes grupos, o especialistas interesados, en los enfoques derivados de aquel nacido en Viena, a finales del siglo antepasado.
Como en toda revista (espacio limitado) no están todos los que son. No estamos presentando aquí un panorama de todo lo que tiene que ver con la mirada desde la clínica en las prácticas profesionales de los psicólogos y las psicólogas cubanas. De modo que vendrán otras ediciones, con otras voces, con otras experiencias, significando sí una continuidad intencional.
A nuestros lectores, hacemos una solicitud: Hagan suya la revista, aliméntenla (con trabajos y opiniones), divúlguenla, háganla formar parte indisoluble de la vida académica, profesional y científica de la psicología en nuestro país.

 

Manuel Calviño
Coordinador Editorial

Power by: Moises Soft