Vol 2. Núm 5. 2014
Presentación
Daybel Pañellas

Declararse como una revista cubana de psicología (Alter-nativa) y no ofrecer espacio a la psicología social, o más bien que la psicología social no ocupe su lugar, es una indignidad, en especial en estos tiempos de cambios, reformas, actualizaciones, transiciones o como queramos flirtear con el lenguaje. Se trata de que Cuba se está reestructurando objetiva y subjetivamente, y ello tiene consecuencias, de las que debemos estar conscientes y ante las que hay que tomar partido. Invitaciones sobran. El presidente del país comenzó hablando de la necesidad del cambio de mentalidades e inauguró este año demandando a las ciencias sociales que desempeñaran su papel, legitimando así la necesidad de la información científica para la toma de decisiones. Desandar nuestras calles, ser parte de nuestras instituciones, de nuestras familias, etc., son motivos constantes para reflexionar acerca de cómo se está construyendo el próspero y sostenible socialismo al que aspiramos.
Los artículos que en este número se presentan recorren diversas áreas de actuación del psicólogo social y constituyen resultados de experiencias que no concluyen con la redacción del trabajo –pues forman parte de proyectos con intenciones teóricas y transformativas. Evidencian la necesidad de la interdisciplinariedad, de intervenciones psicosociales que dinamicen la participación ciudadana, la responsabilidad social, potencien el liderazgo y contribuyan a la elaboración de políticas sociales justas y equitativas. Sus autores, relativamente heterogéneos– no tanto como hubiésemos deseado, pero queda a cuenta de aquellos que no respondieron a la invitación de socializar sus experiencias y propiciar debate –traen sus experiencias y pensamientos, sus miradas, sus certezas y dudas. En tiempos de cambio las miradas también tienen que ser de sospechas y sospechadas.
Es este, entonces, un primer número, una provocación. Deseamos articular voces de la Psicología Cubana, que no es la habanera, ni solo la que se realiza desde la academia, ni siquiera la que se realiza solo en Cuba; deseamos promiscuidad, en el sentido de penetrar(se) no solo los espacios a los que tradicionalmente les hemos ofrecido fidelidad; deseamos demostrar que es posible enderezar los troncos torcidos, pero no para un dolor y rehabilitación permanente sino para un pleno bienestar.

 

Dra. Daybel Pañellas
Coordinadora de la presente edición.

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