Vol 2. Núm 5. 2014
DINAMIZACIÓN DE LA ESTRUCTURA SOCIAL CUBANA… ¿UN CAMINO HACIA EL CAMBIO DE MENTALIDADES?
Daybel Pañellas Álvarez Facultad de Psicología, Universidad de La Habana
Resumen
El artículo que se presenta está basado en investigaciones realizadas en la facultad de Psicología de la Universidad de La Habana desde el 2010 hasta la fecha, en diálogo con la producción de otros científicos sociales. Intenta repensar el impacto de las transformaciones que han tenido lugar en Cuba (2) especialmente después de la implementación los “Lineamientos de la política económica y social” así como recolocar el rol de la psicología social en el espacio sociopolítico.
Abstract
This paper is based on researches runned in the Psychology department, University of Havana from 2010 till 2013, dialoguing with other papers and social scientists cientistics. It is attempt to have a second thought on the impacts of the transformations that has taken place in Cuba, specially after the application of “Los lineamientos de la política económica y social”.
Palabras claves
Subjetividad, estructura social, cuentapropista, Subjectivity, social estructure, “cuentapropistas”

El discurso del presidente Raúl Castro en la clausura del VI Congreso del PCC, en abril de 2011, legitimó el “cambio de mentalidad” como parte del discurso oficial y el cotidiano, también como vocación actitudinal. Cincuenta años después del triunfo revolucionario, se coloca la subjetividad como motor impulsor de la transformación social. Este énfasis me remontó a la carta-ensayo escrita por Che Guevara, El Socialismo y el hombre en Cuba, donde defiende más bien el polo opuesto, el de la objetividad –los cambios a implementar por la Revolución– como condición para el cambio cultural-subjetivo de los ciudadanos cubanos. Ninguna de las dos posiciones son realmente dialécticas, más bien responden al deseo, la voluntad, incluso a la ingenuidad, y múltiples son las evidencias.
No voy acá a discutir sobre el Hombre Nuevo ni temáticas con él relacionadas, (4) me enfocaré en un asunto que a mi juicio es clave en el debate actual: las relaciones intergrupales. Tomaré como muestra de estudio los grupos socio-ocupacionales cubanos –cuentapropistas, dirigentes, intelectuales, obreros. (5) Esta aproximación “no es la única posible ni pertinente, pero es de especial relevancia en el contexto cubano actual, dadas las fuertes tendencias de ensanchamiento de desigualdades de esta naturaleza y sus presumibles articulaciones con los procesos identitarios y de la subjetividad social en general (Espina, 2010: 219) Como referentes teóricos utilizaré algunas nociones sobre estructura social y la teoría de las identidades sociales. Los datos que se ofrecen responden a investigaciones realizadas en la facultad de Psicología de la Universidad de la Habana entre 2010 y 2013, (6) aunque se especifican las cifras porcentuales solo en los casos que más ilustran los datos. El uso de “diferencias significativas” o “significativamente” responde a estadísticamente significativo en un nivel de significación menor que 0,01 o 0,05. Las cursivas utilizadas se corresponden con parlamentos de los sujetos de investigación.
Aclaro que asumo la posibilidad del cambio de mentalidad; cuestiono, entre otros factores, su cualidad, las condiciones propiciadoras u obstaculizadoras, los actores y los temas sujetos –objeto de cambio, su temporalidad– tanto en términos de tiempo de ejecución como en su durabilidad a nivel personal, grupal y societal.
Sobre la morfología social
El escenario cubano actual se caracteriza por una creciente heterogeneidad social, vivenciada por los ciudadanos como desigualdad, con un carácter ambivalente. Se identifica básicamente la desigualdad económica, aunque se reconocen desigualdades clasistas, de género y raciales. La ambivalencia viene dada porque se acepta que no podemos ser iguales; todo el mundo no tiene la misma preparación ni realiza el mismo esfuerzo; hace rato se acabó el mango bajito en el mundo. Sin embargo, esto es más bien a nivel discursivo pues la dinámica de base es la nostalgia por la pérdida de subsidios generalizados, un sistema con pleno empleo, homogeneidad en los modos de producción y la inconformidad con un Estado que ha cambiado su representación paternal para convertirse en adulto demandante ¿Cómo esperar esta situación a cincuenta años de Revolución?; es imposible quitar la libreta, de qué vamos a vivir?; ¿en qué nos vamos a convertir, en capitalistas?; Lo que pasa es que ya a nadie le importa, nadie se preocupa por nosotros; aquí cada cual está para resolver su problema y mantenerse en el puesto que lo favorece, los demás, que se jodan; ¿Y con qué cuenta la cucaracha pa´echar pa´lante?; muchas leyes nuevas pero estamos atados. Las nuevas regulaciones de los lineamientos de la política económica y social se perciben como un respiro, pero para los que tienen; otro perro con diferente collar; o la legitimación de la desigualdad “toda reforma lleva ganadores y perdedores, y estos últimos, como es natural, ofrecen una resistencia a los cambios. Los desempleados estatales, los jubilados y las familias más dependientes de los subsidios estatales parecen integrar el grupo más vulnerable”(Vidal y Everleny, 2012:13).
Opera la negación de las desigualdades de género y raciales, reforzado por el sentimiento de apoyo y atención al problema Se ha hecho mucho por erradicar esas diferencias; Es verdad que hay machismo pero aquí las mujeres son unas Marianas; Bueno, la policía la tiene cogía con los negros pero en lo demás, no sé; En los chistes se burlan de los negros pero también de los pinareños, y los feos, y de miles de cosas; Sí, hay esas desigualdades pero se discuten y se intenta hacer por ellas.
A nivel subjetivo, se erige una pirámide de grupalidades que guarda relación con los grupos de pertenencia socio ocupacionales y da cuentas de un amplio espectro de formaciones grupales percibido por intelectuales, y uno más limitado percibido por cuentapropistas. Revela diferencias de valor de origen social y procesos cognitivos de categorización que conllevan a discriminaciones intergrupales. Los criterios de mayor aparición son categoría socio ocupacional, nivel económico y vinculación laboral.
Dentro del criterio categoría socio ocupacional, prácticamente se invisibiliza al grupo de campesinos y resultan interesantes las distinciones que se establecen al interno de dirigentes e intelectuales: dirigentes de primer nivel, el resto de los dirigentes, funcionarios, burócratas; profesionales, técnicos, científicos, intelectuales, artistas.
La alusión al nivel económico proviene en lo fundamentalmente de cuentapropistas y obreros. En este caso resaltan polaridades como los que tienen y los que no tienen; millonarios, ricos y pobres; los que viven bien y los que viven mal; altos ingresos y bajos ingresos. Con frecuencia se utiliza nuevos ricos, pequeños burgueses, como sinónimo de cuentapropistas. También se etiquetan con atribuciones causales a la tenencia de recursos: los que reciben remesas y los que no; los que viven del salario y la libreta; los que están bien, los que están jodidos; los que inventan.
La vinculación laborales referida en mayor medida por los dirigentes. Los más mencionados son los trabajadores y estudiantes, le siguen desocupados– también nominados vagos, o desempleados, jubilados y amas de casa.
Aparecen otros criterios estructurales más bajos en su frecuencia de aparición pero que señalan emergencias.
Clase es aportado en alto porcentaje por los obreros y en bajo porcentaje por los intelectuales clase alta, clase baja.
La mención de delincuentes-prostitutas-negociantes aparece alta en intelectuales y cuentapropistas; dirigentes y obreros identifican: lumpens, delincuentes, jineteras, bisneros.
Con relación al tipo de propiedad aparecen diferencias entre cuentapropistas y obreros; los primeros hacen notar esta distinción, los segundos no: los que trabajan en el turismo, los que trabajan en firmas, los que tienen negocio privado.
En el caso del criterio generacional: jóvenes, viejos, aparece en dirigentes e intelectuales, y manifestado con carácter conflictivo.
Distinguen al grupo militares los intelectuales y es omitido por los cuentapropistas. Se hace referencia a los pinchos, los militares y sus familias.
La división por creencias religiosas la realizan los dirigentes: los religiosos y los que no creen; los creyentes y no creyentes.
Al criterio nivel cultural y orientación sexual aluden principalmente los intelectuales y es omitido por dirigentes y cuentapropistas: los que tienen cultura y los que no; los inteligentes y los tarados; homosexuales, travestis.
La afiliación política: seguidores del gobierno-los que están en contra del gobierno; revolucionarios; disidentes; elementos desafectos; contrarrevolucionarios-revolucionarios es un criterio al que no hacen referencia los cuentapropistas.
Al acceso al poder: altas esferas con posibilidades infinitas; poderosos-menos poderosos; los que tiene el poder político; políticos y militares son los dirigentes los que hacen más alusiones y en ningún caso lo hacen los obreros.
En un “mapa social” que no se dibuja de la misma manera para todos los grupos, ¿cómo establecer una común geografía? ¿Será necesaria?
Identidades sociales
La noción de Identidad Social se utiliza frecuentemente en las ciencias sociales como “puente” entre el individuo –en su representación del yo– y la estructura y los procesos de los grupos en los cuales se encuentra. “Pretende superar la separación entre individuo y sociedad y descubrir algún modo de relacionar los procesos psicológicos con los determinantes históricos, culturales, políticos y económicos de la conducta”(Turner et al, 1987:38).
Los fundadores y seguidores de esta teoría reconocen y subrayan la heterogeneidad social y se aproximan al sujeto con una visión de este como “ciudadano”. “cualquier sociedad que contenga diferencias de poder, estatus, prestigio o grupos sociales (y todas las tienen), nos sitúa a cada uno de nosotros en una serie de categorías sociales que llegan a ser parte importante de nuestra autodefinición. En las situaciones que se relacionan con estos aspectos de nuestra autodefinición que creemos compartir con otros, nos comportaremos en gran medida como lo hacen ellos” (Tajfel, 1978:654).
Por tanto, la ubicación social no se resume a una función orientadora “La identidad social de una persona está ligada al conocimiento de su pertenencia a ciertos grupos sociales y al significado emocional y evaluativo que surge de esa pertenencia. Es evidente que en cualquier sociedad compleja, una persona pertenece a un gran número de grupos sociales y que la pertenencia a ciertos grupos será muy importante para ellas, mientras que la pertenencia a otros no lo será” (Tajfel, 1984:292-293).
Los grupos socio-ocupacionales con los que trabajé generan identidad social, es decir, conciencia de pertenencia en los sujetos que los conforman y comunidad de percepciones con respecto a las cuestiones valorativas y emocionales asociadas a esta pertenencia. Esta afirmación se sustenta primeramente en la adscripción al grupo de pertenencia y luego, en la elaboración de los contenidos de la identidad.
Dentro de la muestra estudiada, la mayoría de los sujetos se siente perteneciente a los grupos socio-ocupacionales propuestos, o lo que es lo mismo, existe una coincidencia entre su grupo nominal y la conciencia de pertenencia. Esta coincidencia es significativa en el caso de cuentapropistas (92.7%) e intelectuales (86.4%) –en términos de respuestas positivas–, y en el caso de los dirigentes –en términos de respuestas negativas (35.9%). Las razones de no autocategorización varían en función de los grupos y connotan sentidos interesantes.
En el caso de los dirigentes del sector estatal, sus argumentos se basan en la falta de acceso real a la toma de decisiones, esto coincide con niveles medios y bajos de toma de decisión: Yo sé que soy dirigente, llevo años en esto, tengo subordinados, pero, en realidad, tengo que pedir mil permisos; Soy lo que se llama un cuadro. Eso tiene reconocimiento, pero yo dependo de mucha gente, y no tengo mucha libertad para decidir; Dirijo y tengo un margen de creación en mi división pero quién en última instancia decide y evalúa es el ministerio, quien además, no nos toma mucho en cuenta. Yo me siento intelectual, pienso como tal, discuto como tal. Estoy dirigiendo, esto es solo un período; Yo soy obrero, aunque me he desarrollado mucho. Me pongo en el lugar de la gente. Ponerse en el lugar de los de arriba es más difícil, por eso uno se busca tantas broncas; El dirigente es un tipo con recursos, socios, fácil. Ese no soy yo.
Los dirigentes de empresas mixtas se reconocen más con “la etiqueta” de gerentes, la cual consideran es más armónica con el sector empresarial. Por otra parte, dirigencia evoca no tanto el sector estatal –al que se sienten orgullosos de no pertenecer dadas sus desventajas– sino al sector político. Dirigente de ninguna manera. Yo pertenezco al mundo de los negocios, yo soy un gerente; En realidad el que manda aquí es el dueño, pero yo soy su representante entonces me da igual, pues yo puedo hacer muchas cosas. Soy un gerente comercial, tengo alguna gente que responde ante mí, aunque somos un equipo; Los dirigentes son los pinchos. Yo no, yo tengo la suerte de trabajar en esta firma, en un buen puesto que me he ganado por mi preparación.
Muy bajo número de cuentapropistas se incluye entre los no autocategorizados, coincide con los que llevan poco tiempo en esta función, y que se adscriben más al contenido del trabajo que a su forma Yo soy un profesional, aunque ahora boteo porque me da más dinero: Soy un obrero que ahora se maneja por su cuenta. Siempre tengo trabajo, un plomero siempre hace falta.
Los obreros que no se autocategorizan de esta manera tiene que ver con que hacen coincidir el tipo de institución en la que trabajan con su grupo de pertenencia: Yo soy un intelectual, aquí hacemos libros; Soy un campesino. No somos muchos en este organopónico pero vendemos cantidad. Eventualmente ocupan un rol de cuadro en la institución y sienten que tienen poder: Yo soy el secretario del PCC aquí, soy dirigente.
Los intelectuales no autocategorizados se corresponden con los artistas que no tienen nivel universitario, también aquellos profesionales que argumentan trabajamos como perros; trabajamos como obreros, no en las condiciones de un intelectual.
Los componentes identitarios se diferencian y articulan de manera diferente para cada grupo. En el componente cognitivo, (7) se destacan razones de realización personal y derivadas de la interrelación para dirigentes preparación en el ejercicio del rol, les gusta lo que hacen y por designación externae Intelectuales placer por lo que hacen, autoafirmación en la preparación en el ejercicio del rol, intencionalidad y voluntad de pertenecer al grupo en tanto estudiaron para eso. Razones más utilitarias para cuentapropistas obtención de mayores ingresos y obreros por la actividad laboral que realizan, les gusta lo que hacen y porque no tuvieron otra opción; esto se conecta con el componente valorativo (8) en tanto la significación de la pertenencia adquiere un carácter prosocial para los primeros e individual para los segundos compromiso, responsabilidad y compromiso con la revolución vs un medio de vida,vs una fuente de más ingreso y un modo de asegurar su futuro. Sin embargo, solo los obreros cualifican negativamente el componente emocional (9) a partir de experimentar sentimientos negativos –insatisfacción, frustración, aburrimiento, infelicidad, depresión. La pertenencia al grupo es muy y bastante importante para todos los sujetos, destacándose significativamente los intelectuales (89.1%), seguidos por dirigentes (68.0%), cuentapropistas (63.5%) y obreros (62.8%).
El grupo de obreros es el que presenta de manera más explícitamente conflictividad en su identidad, esta manifiesta emocionalmente un carácter negativo, pero el resto de los componentes da cuenta de expresiones que develan poca proactividad en la construcción identitaria. Carecen de argumentos que contribuyan a una autoestima positiva.
Otro grupo en el que se expresan implícitas y complejas contradicciones identitarias es el de intelectuales. Como grupo, se hace más heterógeneo a su interno, al diferenciar al menos cuatro grupos: profesionales, académicos, científicos, escritores y artistas; la armonía entre los componentes identitarios de los últimos resalta con respecto a los otros. Se destaca mayor conflictividad en el grupo de profesionales, en especialmente si pertenecen al sector estatal y a instituciones con pocas posibilidades de extensión del capital material y social. A pesar de existir consenso identitario como grupo general, se posiciona el intelectual de las artes y las letras como el prototipo del grupo, representando además éxito y prestigio social. Las polaridades entre estos grupos se expresan a través del consumo material y simbólico los escritores y artistas pueden tomar jugo de cajita, buena bebida, comer queso, tienen carro o cogen taxis, tienen domésticas, viajan incluso con su familia, tiene buenos libros, aire acondicionado, pueden permanecer en el extranjero, etc. Los profesionales, a veces abren el refrigerador y no tienen qué comer, lo mismo con la ropa y los zapatos, hay que luchar el dinero para los repasadores de los hijos, las meriendas en la escuela, el transporte es una odisea, etc.
Más cercanos se ubican intelectuales y científicos, quienes poseen una autoestima positiva en lo relativo al reconocimiento social y la realización profesional, insatisfacción salarial que conlleva a la material, tanto de necesidades personales y familiares como de las condiciones de trabajo. Se revela conflictividad generacional entre jóvenes y adultos, expresada en una competición profesional con pocas evidencias de diálogos y soluciones. Unos a otros se estigmatizan cuestionándose derechos, deberes, créditos alcanzados, compromiso profesional, valores: a estos jóvenes todos les cae del cielo, no saben de sacrificios; los viejos quieren vivir de lo que hicieron hace veinte años, y todo lo que no les gusta no los echan a nosotros, pero cuando llegan viajes o estímulos, son los primeros; los viejos no dan oportunidades, no te prestan un libro ni te pasan un know how sustancial; en la ciencia es así, hay que empezar de abajo, limpiar tubos de; les jode que nos vayamos a becas, por eso no defienden que podamos hacer becas más largas.
Los dirigentes y cuentapropistas, aunque se saben estigmatizados como grupo, no denotan una identidad con conflictividad. Comparten con el grupo de Intelectuales una heterogeneidad a su interno que viene dada en los primeros, por el acceso a la toma de decisiones y en los segundos, por el estrato dentro del cuentapropismo, y una homogeneidad expresada en el privilegio de acceso a consumo y capital social.
La identidad social no está relacionada únicamente con nominaciones que establecen límites intergrupales “objetivos”, sino con la creación de significados por parte de los sujetos a través de la activación del proceso de categorización tanto para grupos de pertenencia como de referencia y desencadenan en autoinclusiones o autoexclusiones.
Se subraya el potencial de influencia del grupo sobre sus miembros, y la contribución de la categorización grupal a la construcción de la identidad individual. Los resultados alertan acerca de la imposibilidad de homogeneizar la movilización de los grupos pues sus ejes estructurantes no coinciden en sus contenidos, cuestión importante para la implementación de políticas y activación de campañas mediáticas.

Ganadores y perdedores
Se nace en una sociedad estructurada, que connota y denota significaciones para el individuo, las posiciones ocupadas a nivel individual y grupal explican expectativas comportamentales.
Como estructura social se entiende “un entramado de posiciones, grupos sociales y de las relaciones que se establecen entre ellos, que se configuran a partir, en primer lugar (pero no exclusivamente) de la división social del trabajo y de las relaciones de propiedad que constituyen la base de la reproducción material de una sociedad histórico concretay que subraya la presencia de otro elemento clave: la estratificación social” (Espina, 2010:163).
Los estratos sociales hacen referencia a aspectos diferenciales en términos de prestigio social de las distintas posiciones de acuerdo con la diversidad de ocupaciones, con una visión de la pirámide social menos rígida, y que contempla su funcionamiento como un continuum de posiciones escalonadas que se complementan y por las que es posible la movilidad social. Los procesos de estratificación suponen heterogeneización y ciertos grados de homogeneización social (Espina; Núñez.; Martin; Togores; Ángel, 2010).
Todo sistema de estratificación social puede ser visto como una estructura de oportunidades para el acceso a posiciones sociales diferencialmente evaluadas. Se refiere al acceso a bienes y servicios así como a los procesos de toma de decisiones. No es estática y varía en función de los contextos sociales y culturales. Los cambios en la distribución de las ocupaciones pueden ser vistos como un cambio en la estructura de oportunidades.
La Teoría de las Identidades Sociales plantea que si bien la categorización social (10) sitúa al individuo en una categoría o grupo, la comparación social resulta en su convicción de “estoy en el mejor lugar”. Si esta comparación no resulta favorecedora, el individuo: abandona al grupo “si un grupo no ofrece condiciones adecuadas para la conservación de la identidad social positiva del individuo este lo abandonará –psicológica, objetivamente–, o de ambas formas” (Tajfel, 1984:298)a no ser que el abandono del grupo resulte imposible por razones “objetivas” o entre en conflicto con valores importantes que en sí mismos son una parte de su autoimagen aceptable; o busca estrategias que satisfagan sus necesidades de autoafirmación y que se enmarcan entre campos comparativos seguros e inseguros, correspondientes a la percepción de estructuras de estatus entre endo y exogrupo legítimas y estables o ilegítimas e inestables. Estas estrategias son la movilidad social y el cambio social.
En la primera, el sujeto intenta redefinir su pertenencia categorial pasando a un grupo superior –ocurre cuando el sujeto tiene la percepción de barreras sociales permeables; en la segunda, intenta obtener una reevaluación positiva del grupo, o mayor estatus, en conjunto con su endogrupo–percibe como rígidas las barreras sociales.
Las percepciones de ventajas y desventajas tienen en su base prejuicios endogrupales, los cuales representan un esfuerzo por mantener o lograr favoritismo endogrupal, necesario para el mantenimiento de una identidad social positiva y que puede movilizar comportamientos de discriminación exogrupal que están en la base de los conflictos intergrupales.
Estas declaraciones teóricas, ¿cómo se experimentan en la vida cotidiana entre los diferentes grupos socio-ocupacionales?
La mejor vida cotidiana es caracterizada por todos los grupos como aquella en la que se tenga una economía solvente, buen salario, una familia unida y feliz, salud, realización personal, alimentación, y las necesidades básicas resueltas –en esta última incluimos la vivienda y el transporte. Aunque el modo de expresarlo varía cualitativamente por grupos:
Dirigentes: Contento conmigo, mi familia; comodidad adecuada; estabilidad material y espiritual; máximo desarrollo profesional con remuneración adecuada, buena salud de mis hijos; respeto, tranquilidad, necesidades básicas cubiertas; poder adquisitivo correspondiente y el trabajo como razón de ser.
Cuentapropistas: Tener un trabajo que me guste y donde me parezca que no trabajo; Que disfrute y gane dinero para satisfacer mis necesidades; buen salario, buena casa, vacaciones en Varadero; tener un yate; tener dinero en el bolsillo, vivir sin presiones; que mi familia viva feliz con las comodidades necesarias para sentirse bien.
Obreros: Tener mucho dinero para comprar lo que quiero; No tener que preocuparme por conseguir nada; tener un buen ingreso económico; vivir en el Vedado, ganar buen dinero, gozar de buena salud; tener de todo, vivir bien.
Intelectuales: La libertad de hacer lo que uno quiere con un nivel económico estable; no como Dior ni champán, pero algo de Cristal y Alicia Alonso; viajar; tener un nivel económico alto; estar realizado profesionalmente, tener una familia armónica; vivir holgadamente; tener tiempo libre para estar con la familia y los amigos.
Bajo estos criterios, aunque prevaleciendo la cuestión económica, se considera que los dirigentes son los que gozan de mejor vida cotidiana y los obreros de la peor, se intercambian los lugares de intelectuales y cuentapropistas. Esto es válido también en la identificación de ventajas y desventajas de la pertenencia a cada uno de los grupos.
Como ventajas se destacan: en los dirigentes el acceso a recursos materiales, el acceso al poder y la toma de decisiones, el mejor nivel de vida, la posibilidad de viajar, y las buenas condiciones de trabajo; en los cuentapropistas el alto nivel de ingresos y el ser autogestores. A los obreros apenas se les identifican ventajas, se enfatiza más bien en que no tienen ventajas, agregando el aporte social elevado. En los intelectuales el alto nivel cultural, que viajan mucho y el aporte social elevado.
Como desventajas se identifican: para los dirigentes la falta de tiempo libre, las muchas responsabilidades, mucho trabajo, la mala representación de ellos, y se niega que tienen desventajas. Los inspectores, las regulaciones y los impuestos y la inestabilidad para los cuentapropistas; los bajos salarios, el trabajo duro, la falta de apoyo estatal y las malas condiciones de trabajo para los obreros; los bajos salarios, la responsabilidad y la falta de apoyo estatal para los intelectuales.
Se hace evidente la presencia de estratos, que conforman el prototipo grupal entre los grupos y orientan su posicionamiento subjetivo intergrupal. Ilustran una estructura con diversos matices de heterogeneización y homogeneización. Los dirigentes de altos niveles políticos o gerentes, los Cuentapropistas transportistas–boteros–, arrendatarios y dueños de paladares, los Intelectuales escritores y artistas, y los obreros que trabajan para empresas mixtas, así como todos los que reciben remesas ocupan posiciones privilegiadas. Posiciones desventajosas ocupan los dirigentes de bajos niveles, los cuentapropistas empleados de cafeterías, o vendedores ambulantes, los intelectuales profesionales, los obreros que trabajan para empresas estatales. Se encuentra que los grupos que refieren más satisfacción son los dirigentes y cuentapropistas; obreros e intelectuales los que menos.
No existe una alta tendencia a querer moverse de grupo, aún cuando se detecta una relación significativa entre los deseos de movilidad y la satisfacción con la vida cotidiana –más deseos de movilidad en sujetos insatisfechos que en los satisfechos–. Los deseos de movilidad son expresados fundamentalmente por obreros (52,38%) y dirigentes (38%). El 95,73% de los intelectuales y el 87,30% de los cuentapropistas refiere que quiere permanecer en el grupo.
El 50% de los obreros quisiera moverse al grupo de los cuentapropistas; los dirigentes, al de los intelectuales y obreros, en un 58,82% y 29,4% respectivamente. Moverse al grupo de los cuentapropistas significa para los obreros la posibilidad de mayor poder adquisitivo; moverse al de intelectuales y obreros, significa para los dirigentes volver al ejercicio de la profesión para la que se formaron, ganando en autorrealización, tranquilidad y tiempo libre.
Relacionado con el bajo potencial de movilidad de la muestra, se pueden generar varias hipótesis:

  • No existe la creencia de que las barreras entre todas las categorías son permeables o fácilmente permeables, razón por la cual no percibe el sujeto que es posible pasar a un grupo de estatus superior. Por ejemplo: ser dirigente está relacionado con la designación externa, en ese sentido, no depende totalmente del deseo y la voluntad del sujeto su cambio de grupo; ser intelectual supone adquirir conocimientos y un título universitario, lo cual no es imposible pero sí más difícil, tanto por factores externos –regulaciones, disponibilidad de carreras, etc.– hasta factores internos –edad, capacidad.
  • Los grupos en los que se perciben categorías más permeables no son suficientemente atractivos: el paso al grupo de los cuentapropistas, dadas las nuevas reformas, es más fácil, además de la posibilidad de adquirir dinero y autonomía, pero se percibe que tiene un estatus inestable, demasiadas regulaciones y poco prestigio social. Considerados “obreros con dinero” es un grupo tentador para los obreros, pero no para dirigentes e intelectuales; el grupo de obreros no se identifica como deseable porque no es percibido como un grupo con estatus superior. Lo eligen aquellos dirigentes cuya procedencia es obrera y consideran que entonces estaban con menos estrés, menos responsabilidades, más tiempo. En cualquier caso, no depende de la decisión de ellos sino de un superior.
  • Se adquiere una actitud pasiva y no se visualiza la posibilidad, ni se encuentra el potencial interno para realizar un movimiento de grupo.
  • En lo referente al cambio social, los sujetos de la muestra tienden a: buscar nuevas dimensiones de comparación (el obrero considera que tiene un bajo lugar dado su salario y condiciones de vida, pero subraya su utilidad y valores, por lo cual: los intelectuales son unos inútiles y los dirigentes unos prepotentes corruptos); cambiar el exogrupo de comparación (el cuentapropista se siente con bajo prestigio –respecto a intelectuales y dirigentes– pero subraya que es muy trabajador, como el obrero);  redefinir valores adjudicados a determinadas dimensiones (se varían los criterios de las escalas de prestigio de manera que en alguno, el grupo resulte favorecido; o se reconoce desde dónde los grupos están adquiriendo socialmente un estatus superior, pero se desvaloriza el criterio que lo sustenta (dirigentes por encima, dadas las ventajas del cargo de dirección y las redes; pero eso no es lo realmente importante; cuentapropistas por encima, por el dinero que poseen, pero lo espiritual proporciona más tranquilidad).         

Grupos socio-ocupacionales en la actualización del modelo económico
Los “Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución”, aprobados en el VI Congreso del Partido en abril del 2011, se concibieron como un paquete de medidas para “garantizar la continuidad e irreversibilidad del Socialismo, el desarrollo económico del país, y la elevación del nivel de vida de la población…” (PCC, 2011:5) constituyendo así la estrategia de actualización del modelo económico. La apertura a otras formas de propiedad y gestión diferentes a la estatal y el incremento de la productividad del trabajo y la rentabilidad económica constituyen temas sobre los que se enfatiza una y otra vez. La adopción de medidas como la nueva apertura al trabajo por cuenta propia y la microempresa, expansión de las cooperativas, mayor autonomía a la empresa estatal, ampliación y modificación del sistema tributario, cambios en el sistema de subsidios, reformas en la agricultura, eliminación de prohibiciones en el mercado interno para la compra venta de casas y autos para los cubanos residentes, mayor poder a los gobiernos locales se han colocado como temas noticiosos y polémicos.
No obstante, los grupos socio-ocupacionales siguen estando altamente inconformes y demandantes, desconfiados en el proceso actual, y dominados por la incertidumbre, todas condicionantes de una fuerte orientación presentista. La urgencia de la necesidad de cambios es vivenciada por todos; sin embargo, no están preparados, conscientes, o dispuestos a aceptar los costos. Por ello, permanece la cultura de la queja; se apela a soluciones viejas para situaciones nuevas; cambian procedimientos pero no esencias, roles pero no dinámicas organizativas; en aras de mantener los puestos laborales, se obvian discusiones o denuncias importantes, se adquieren comportamientos más rígidos y autoritarios. Se buscan estrategias individuales en lugar de conjuntas, y la familia se refuerza como refugio y motivo fundamental de sacrificio. Las áreas personal y familiar son las emergentes para deseos y proyectos, por demás limitados y poco estructurados. Las cuestiones políticas se niegan como temas en discusión pero atraviesan múltiples espacios e interacciones, no obstante, es de destacar que se explicitan como asunto importante por intelectuales y dirigentes. Toda responsabilidad se deposita en el Estado –como un ente abstracto, o personalizado en la figura del presidente y el Buró Político– ni siquiera los dirigentes consideran que está en sus manos la capacidad de tomar decisiones. Se hiperboliza la cuestión económica como causa de los problemas del país y como tema prioritario a resolver en el corto plazo, ello posibilita la consolidación de la ética del tener; la preocupación por la pérdida de valores es referida solo por los intelectuales. Los dichos populares Más vale malo conocido que bueno por conocer; Más vale pájaro en mano que ciento volando; No se toma camino por vereda condensan las lógicas del sentido común, ilustrando los procesos de resistencia al cambio que operan. Los cuentapropistas se visualizan como el grupo con más probabilidad de éxito, y se constata periódicamente el aumento de miembros a su interno. ¿Cómo está dinamizando el cuentapropismo las relaciones sociales?
Cuentapropistas. Modificaciones identitarias y de las relaciones intergrupales
La presencia o ausencia del cuentapropismo o negocios privados dentro de las formas de empleo en el país ha variado en los años revolucionarios. En 1968 fueron eliminados de raíz para reaparecer en 1975, volviendo a decrecer en la segunda mitad de los 80, modificándose regulaciones a ellos asociadas en los 90s y 2000, alcanzando su punto clímax en torno a los lineamientos de la política económica y social. Los años de percibirlo como una rémora del capitalismo y un mal necesario, tuvieron un impacto dentro de la cultura ciudadana, como es obvio, expresándose esto tanto en los discursos oficiales, los medios de comunicación y los imaginarios individuales y grupales.
En la actualidad se coloca a este grupo como foco principal de cuestionamientos, se debate desde las actividades que debe incluir, el contenido de las regulaciones, el alcance de la actividad hasta qué implicación tendrá su presencia para el futuro del país.
En los últimos dos años hemos seguido la imagen de este grupo. Permanece el estereotipo de un hombre con alto nivel adquisitivo,moderno, presumido, ostentoso, de bajo nivel cultural, que usa ropa cara, celulares y otros accesorios, que tiene carro o se mueve en taxi; se iconiza básicamente al transportista (botero), al dueño de paladar o al arrendatario como imagen de éxito y a los vendedores ambulantes como imagen del fracaso; se les consideratrabajadores, competentes, organizados, prácticos y decididos. Crece la percepción de la utilidad en la sociedad –pues están satisfaciendo necesidades que el estado no consigue satisfacer– también de la existencia de las actividades ilícitas para poderse mantener, dadas todas las deficiencias de abastecimientos en el país.
Los propios cuentapropistas se sienten más apreciados y reconocidos por la sociedad, el trabajo se erige como valor en tanto supone una retribución expresada en un mejor nivel de vida. Continúan evaluándose como desventajas la responsabilidad, el trabajo duro, los inspectores, impuestos y regulaciones.
Si bien la adquisición de más ingresos sigue siendo el motivo fundamental para formar parte de este grupo, cobra importancia el gusto por la actividad que se realiza y la autogestión. Los cuentapropistas que cambiaron de ocupación dentro del mismo grupo señalan la autorrealización como motivo del cambio.
El sexo, el grupo etáreo, y el nivel de ingresos introduce matices interesantes. Las mujeres se sienten más apoyadas que los hombres; los adultos medios se sienten significativamente menos incluidos y entretenidos que los jóvenes y que los adultos mayores; los cuentapropistas de bajos ingresos se sienten más apreciados y calmados que los de ingresos medios y altos.
Aún cuando el sesenta y siete por ciento de las nuevas incorporaciones de cuentapropistas no poseía anteriormente vínculo laboral con el Estado (11), en nuestra muestra contamos con sujetos provenientes de múltiples grupos. Con respecto a estos y el tiempo que llevan ejerciendo como cuentapropistas nos gustaría destacar:

  • Los cuentapropistas que cambiaron de ocupación dentro del mismo grupo sienten ahora más gusto por la actividad (80%) y tienen mayores ingresos (90%).
  • Los que proceden del grupo de los dirigentes señalan como ganancia los mayores ingresos (38%). Se sienten ahora menos realizados; (12) aunque actualmente hacen lo que les gusta (50%), les gustaba más su antigua actividad (86%).
  • Los que antes eran obreros sienten que tienen menosresponsabilidad como cuentapropistas y más entretenimiento. (13)
  • Las amas de casa declaraban pertenecer al grupo por falta de opciones (67%), ahora, este adquiere significados económicos (100%) y de realización personal (50%).
  • Con respecto al tiempo que llevan en el grupo de cuentapropistas, los antiguos cuentapropistas seleccionan más que los nuevos pertenecer al grupo por su preparación (34 %), sin embargo, la autorrealización experimentada es más baja (52% antes y 38% ahora). En consecuencia, se sentían más ilusionados y optimistas. (14)

 

El cambio de grupo y la nueva pertenencia son calificadas como un logro para todos, en extremo exitoso, relacionado en lo fundamentalmente con criterios económicos: porque estoy haciendo lo que quiero, gano dinerito y me doy mis lujos; soy útil y económicamente era lo que buscaba;hago lo que me gusta, he hecho buenas relaciones interpersonales, ha sido mucho más de lo que soñaba; menos responsabilidades, tomo mis decisiones, no tengo tanta presión, es un trabajo más flexible y abierto, vienen muchos clientes y, aunque no compren, pasan y uno se siente halagado.
Describen todos los sujetos bienestar en su posición, aunque la evaluación de este varía con respecto al grupo de procedencia. Los antiguos intelectuales y obreros vivencian menos diferencias entre un grupo y otro (15) descienden en bienestar los ex dirigentes, (16) y aumentan cuentapropistas, amas de casa y estudiantes. (17) Especialmente dentro del grupo de Intelectuales académicos comienza a expandirse la idea de que los cuentapropistas quieren alcanzar el poder político. Sin embargo, para ellos, el poder se define básicamente desde las instancias política –de la que carecen pues se identifica con puestos dentro de las altas esferas políticas– y económica. Consideran su trabajo como modo para acceder al poder puesto que constituye una vía para la obtención de ingresos, independencia del estado y ocupar el rol de jefe (empleador) sin designación externa. De esa manera, tiene poder como cuentapropista el que tiene altos ingresos; el que tiene mucho trabajo y logra buenos resultados; el que logra que sus clientes regresen; el que tiene respeto por el trabajo que realiza; los que tienen precios muy altos y así y todo tiene clientes; el que crece y prospera en su negocio; el que logra lo que quiere para que su negocio salga adelante. Crece la percepción de poder personal en un análisis temporal (hace cinco años- M.2.6; en el presente M.3.19 y en el futuro M. 4.0).
Endogrupal y exogrupalmente coinciden en que, en lo que a dinero se trata, son los que van teniendo mayores posibilidades en comparación con el resto de los grupos y esto facilita sus relaciones, que se tornan utilitarias, marcadas por la recompensa. El médico me resuelve una placa, un somatón, una medicina y yo le doy un buen regalo, o le invito a mi paladar; Sobornamos a los que implementan las leyes, o nos hacemos amigos de los que deciden pagándoles bebidas, asistiendo a buenos lugares; A los obreros los contratamos, pero al mejor. Ello también contribuye al ensanchamiento de la desigualdad inter e intragrupal –entre los distintos estratos, y a su interno, entre los negocios famosos, con amplias redes sociales y los que no cuentan con estos atributos. Consideran que Una mano lava la otra y las dos lavan la cara; El oro es mío, repártanse la plata y el bronce son frases populares que los tipifican.
Los negocios reproducen relaciones verticalistas, de subordinación, donde la figura del dueño o bien se identifica con el patrón capitalista o con el jefe empachao; muchos empleados perciben explotación, pero este sentimiento es mitigado ante la comparación con su grupo de procedencia o con otros grupos con los que interactúa; en comparación con los negocios estatales, se reconoce mayor creatividad, flexibilidad y atención personalizada al cliente. En los negocios familiares existe cierta disfuncionalidad, dada la ausencia de una clara estructura de roles –se superponen roles a nivel interpersonal– familiar con los organizacionales. La familia juega un rol importante en la dinámica laboral; o bien constituyó un motivador para la toma de decisiones, o refuerza positiva o negativamente el impacto de las nuevas ganancias.
Las redes laborales que describen no son de más de tres sujetos, con los que mantienen relaciones cercanas. Suelen ser homogéneas en cuanto al grupo etáreo y el color de la piel. Existe una relación significativa entre el modo de empleo de los sujetos y el tipo de relación que mantiene con los miembros de sus red –con mayor frecuencia los empleados incluyen dentro de su red a los jefes, a los compañeros de trabajo y a sus padres; los empleadores a los empleados, los hermanos y los hijos; los independientes a su pareja, a los suministradores y a otros cuentapropistas.
Ni ellos ni los exogrupos señalan la necesidad de que los negocios tengan una responsabilidad social a nivel comunitario o barrial; exogrupalmente se justifica, aunque con malestar, la focalización de los cuentapropistas en los beneficios individuales.
Comentarios finales
Los datos muestran tendencias que constituyen ejes de continuidad y ruptura respecto a hallazgos investigativos de la última década relacionados con las temáticas tratadas.
Entre las continuidades, se identifican la vivencia de desigualdad en la sociedad, el acceso a altos ingresos y consumo como criterio diferenciador y símbolo de estatus y prestigio, la consolidación de espacios de ventajas y desventajas, no reconocimiento de la condición de actores dentro de cada espacio, estereotipos de género, color de la piel y edad, contradicciones entre los intereses sociales y los personales y familiares, entre la necesidad de cambios sociales que transformen la cotidianidad y la inseguridad en la naturaleza de estos, inmediatez, demanda de soluciones milagrosas.
Aunque en un nuevo contexto histórico y sociopolítico de crítica y debate, se repite que las demandas de comprensión y transformación de la realidad provienen de instancias políticas, académicas y populares, y se mantiene la falta de referentes en la comprensión de la tensión entre igualdad y diferenciación social en el socialismo.
Entre las emergencias, se encuentran ejes identitarios diferenciadores, ausencia de líderes a nivel de grupos socio-ocupacionales, pistas de posibles conflictos intra e intergrupales, pronósticos de movilidad grupal, la percepción del impacto del cuentapropismo así como el modo en que este grupo se va consolidando, el fortalecimiento del vínculo trabajo-bienestar y productividad-ingresos desde el ejercicio del cuentapropismo.
Se constata que en la estructura argumental de los sujetos prevalecen argumentos correspondientes a experiencias y creencias, más que a saberes. Ello habla de la importancia de ofrecer un testimonio vivo, porque ver para creer; Basta de muela, como dice Raúl, premiaremos resultados, no esfuerzos. Las informaciones que se generan para ser legitimadas pecan de tardías, unilaterales, repetitivas, no siempre expuestas por fuentes de autoridad y simpatía, además de no ser tomada en cuenta la creciente pérdida de credibilidad en muchos de nuestros medios justo por las cuestiones antes mencionadas.
La contradicción entre el discurso oficial y las prácticas cotidianas, la inconsistencia en las prácticas institucionales y sociales (centralización-descentralización; apertura-cierre; diálogo-imposición; empoderamiento-paternalismo; pluralidad-singularidad), la posposición del cumplimiento de promesas, la crisis de las instituciones en su función socializadora, constituyen un convulso contexto para el cambio de mentalidad. Si a ello se incorporan los datos antes comentados, resulta evidente que, si queremos un cambio real y perdurable, vistámonos despacio, que estamos de prisa. Aunque parezca improbable, es posible. Aunque claro, seremos lo que seamos de capaces de hacer con lo que han hecho de nosotros.

 

Bibliografía
Espina, M. (2010). Desarrollo, desigualdad y políticas sociales. Acercamiento desde una perspectiva compleja. La Habana: Acuario.
Espina, M., Núñez, L., Martin, L., Togores, V.; Ángel, G. (2010). Sistematización de estudios sobre heterogeneidad social y desigualdades en Cuba (2000-2008). Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, Grupo Estructura Social y Desigualdades. La Habana: Fondos del CIPS.
Partido Comunista de Cuba (2011). Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución. VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, Cuba.
Tajfel, H. (1984). Grupos humanos y categorías sociales. Estudios de Psicología Social. Barcelona: Herder.
Vidal, P. y Pérez, O. (2012). Miradas a la economía cubana. El proceso de socialización (9-17). La Habana: Caminos.

Notas
1 Una versión de este artículo fue publicado en Temas (72), 2001.
2 Más bien en La Habana, pues la aplicación en provincias se volvió imposible.
3 Trabajador no estatal.                                                                                          
4 Puede revisarse: “Transiciones socialistas: un simposio”. revista Temas no. 50, Cuba, junio 2007.
5 Cuentapropistas: Autogestión de puestos de trabajo y de actividades económicas según posibilidades y capacidades individuales, dedicadas a producir, prestar o comercializar bienes o servicios por los que obtienen ingresos más o menos estables.
Dirigentes: Conjunto de ocupados en la economía, profesionalmente dedicados a la dirección y que tienen otros trabajadores en condición de subordinados. Se configura como estratos vinculados a la propiedad mixta y el capital extranjero; estratos vinculados a la propiedad estatal en el sector emergente; estratos vinculados a la propiedad estatal en el sector tradicional.
Intelectuales: Predominan los gastos mentales en la realización del contenido del trabajo. Supone estratos vinculados a la propiedad mixta y el capital extranjero; estratos vinculados a la propiedad estatal en sectores emergentes; estratos vinculados a la propiedad estatal en el sector público y tradicional; estratos autoempleados; estratos asalariados de la pequeña propiedad privada.
Obreros: Vinculados directamente con la producción y los servicios materiales. Incluye estratos vinculados a la propiedad mixta y al capital extranjero; estratos vinculados a la propiedad estatal en sectores emergentes; estratos vinculados a la propiedad estatal en sectores tradicionales; asalariados de la pequeña propiedad privada urbana y rural.
6 Ver las tesis de diploma: Curbelo, L. (2012). Identidad y movilidad social en cuentapropistas de la capital; Del Llano, L. (2012). Percepción social del poder en cuentapropistas de la capital; Rodríguez, D. y Torralbas, J. E. (2011). Con el catalejo al revés. Grupos e identidades en la estructura social cubana; la tesis doctoral: Pañellas, D. (2012). Caracterización psicológica de grupos de la estructura social cubana y el trabajo investigativo en curso (Pañellas, et al. Cuentapropistas y cooperativistas.
7 El conocimiento que tienen los individuos sobre su pertenencia a un grupo social.
8 La connotación positiva o negativa que tiene para los sujetos su pertenencia a un grupo social.
9 Emociones y sentimientos desarrollados por el sujeto hacia el grupo de pertenencia o hacia otros grupos relacionados, según los componentes cognitivo y valorativo.
10 “Sistema de orientación que ayuda a crear el puesto del individuo en la sociedad. Proceso de unificación de objetos y acontecimientos sociales en grupos que resultan equivalentes con respecto a las acciones, intenciones y sistema de creencias de un individuo” (Tajfel, 1984: 293).
11 Dato ofrecido por José Barreiro Alfonso, viceministro del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, en el Panel Último Jueves de Temas, correspondiente al mes de mayo de 2012.
12 Antes M. 4,88 y ahora M. 3,63.
13 Antes M. 3,92 y ahora M. 4,53 ; antes M. 4, 00 y ahora M. 4,45.
14 M. 3, 64 y M. 4, 14 respectivamente.
15 De M. 3,60 a M. 4,17 y de M. 3,46 a 4,06 respectivamente.
16 De M. 5,88 a M. 4,25.
17 De M. 2,25 a M. 4,00 y de M. 3,20 a M. 5,00
17 De M. 2,25 a M. 4,00 y de M. 3,20 a M. 5,00

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