Vol 2. Núm 5. 2014
¿ENEMIGO O RIVAL?: CONSTRUCCIONES SOCIALES DE UNA SOCIEDAD POLARIZADA
Gustavo La Fontaine Universidad Metropolitana
Resumen
El objetivo general del estudio fue comprender el significado del enemigo y el rival para los miembros pertenecientes a las toldas políticas del Polo Patriótico y la MUD, en el clima de polarización de la sociedad venezolana. Se utilizó la metodología cualitativa de investigación. Para la obtención de los datos se realizaron seis entrevistas a profundidad: tres a los militantes de cada grupo político siguiendo los postulados del muestreo por oportunidad. Las narrativas de los participantes se procesaron a través del método de las comparaciones constantes y la construcción de mapas mentales con apoyo de la herramienta Atlas Ti. De la investigación se derivaron las siguientes conclusiones: la historia política de Venezuela así como la socialización familiar primaria de los participantes juega un papel fundamental en la construcción del significado del enemigo; la identidad social propia así como la percepción del otro son similares para cada tolda política; el conflicto en Venezuela se construye alrededor de dos nociones, la del enemigo como aquel que busca destruirme y el adversario con quien se puede dialogar; la presencia del enemigo conlleva al desarrollo de estrategias compensatorias para enfrentarlo; los medios de comunicación son una arena política donde se da el enfrentamiento de estos bandos; ambos grupos desean un país inclusivo donde ambas partes puedan coexistir.
Abstract
The overall objective of the study was to understand the meaning of the enemy and his rival for the members belonging to the Patriotic Pole awnings policies and MUD, in the climate of polarization of Venezuelan society. Qualitative research methodology was used. To obtain the data six interviews were conducted in-depth, three militants from each political group following the postulates of sampling opportunity. The narratives of the participants were processed by the method of constant comparison and construction of mental maps with Atlas Ti support tool. Research the following conclusions were derived: the political history of Venezuela as well as the primary family socialization of the participants plays a vital role in the construction of the meaning of the enemy; one s social identity and the perception of others are similar for each policy awning; conflict in Venezuela about two notions, as the enemy who seeks to destroy the enemy and with whom you can discuss is constructed; the presence of the enemy leads to the development of compensatory strategies to face; media are a political arena where the clash of these sides is given; Both groups want an inclusive country where both sides can coexist.
Palabras claves
polarización, enemigo, adversario, reencuentro, políticas, polarization, enemy, adversary, reunion, policies

Introducción
El momento presente del contexto sociopolítico venezolano ha sido descrito por varios investigadores como “polarizado” (Acosta 2008, Lozada 2004), entendiendo este concepto como la profundización de las brechas sociales y escisión de la población en todos los entornos incluyendo los espacios cotidianos, esto ha traído como consecuencia el surgimiento del enemigo en nuestra sociedad (Lozada 2004) entendido este como el otro que es distinto a mí que busca erradicarme.
El término enemigo se repite con frecuencia en el discurso político de distintas sociedades. Canelo (2001) diserta sobre su elaboración en la Argentina de 1987-1995; este autor hace un recuento histórico del “adversario social”, símil del enemigo externo, propuesto por el presidente Menem, significado como un grupo con intereses contrapuestos y que presenta una amenaza a la concreción de los propios objetivos. Por otro lado, esta noción está vinculada a lo que Kiresberg (1992, 1995 c.p Bar-tal 1998) denomina “conflictos incorregibles” entendido como aquellos conflictos cargados de emocionalidad y actos violentos que suelen perdurar en el tiempo y cuya resolución no parece ser posible.
En este tipo de conflictos surge la validación de las metas propias, la deslegitimación del adversario, la identidad social positiva, la unidad del grupo, la auto-victimización, el patriotismo y el deseo personal de paz como creencias sociales que les permiten a los individuos afrontar las vicisitudes inherentes a un clima de violencia, pero paradójicamente estas mismas creencias validan el conflicto convirtiéndose en un factor que motivan su sustento (Bar-tal, 2000).
Aunado a esto, las situaciones de conflicto y los actos de violencia son traumáticos para quienes los viven (Lira, Becke, & Castillos, 1991), dejando en ellos las huellas del rencor que trascienden los límites de la individualidad convirtiéndose en heridas sociales que permanecen en el tiempo y marcando la pauta de las dinámicas sociales de las naciones, aún años después de la resolución aparente del conflicto (Lira, Becke, & Castillos, 1991).
En Venezuela la polarización se ha hecho presente en las manifestaciones políticas que han culminado en violencia, en la pérdida de vidas y en la desaparición de los espacios de encuentro social (Acosta 2008, Mireles, 2004). Es una nación sumergida en un conflicto donde la oposición y el oficialismo se enfrentan como enemigos en el juego de lo político, pero que tiene repercusiones en todos los ciudadanos del país sin importar su posición política.
Por tanto, se trató de encontrar un concepto de enemigo contextualizado a la situación política venezolana, término que sin lugar a duda se ve marcado por dos visiones del mundo que están en enfrentamiento, el de la Mesa de la Unidad y la del Polo Patriótico. Esto a su vez permitió contrastar los significados obtenidos con las teorías ya existentes respecto al enemigo, el conflicto y la polarización, a modo de buscar semejanzas y diferencias entre ambas con la expectativa no solo de nutrir el cuerpo teórico ya conformado, sino de comenzar a comprender los significados que existen en la nación.
Objetivos
El principal objetivo de la investigación fue comprender la construcción del significado del enemigo en personas inscritas en partidos que conforman la Mesa de la Unidad y del Polo Patriótico. Para alcanzarlo se propuso: 1) Explorar las características y manifestaciones que conforman la noción de enemigo y de rival dentro del contexto político en personas inscritas en partidos que conforman la Mesa de la Unidad y del Polo Patriótico. 2) Comprender las emociones y expectativas que viven miembros de los distintos grupos ante la amenaza del enemigo. 3) Conocer los modos de afrontamiento que asumen los miembros de los distintos grupos ante situaciones amenazantes en las cuales se manifiesta el enemigo. 4) Comprender el papel que juegan los mensajes transmitidos por los medios de comunicación en la construcción del enemigo dentro del contexto político tanto en los grupos identificados con la Mesa de la Unidad Democrática como del Polo Patriótico.
Marco Referencial
Teoría de Identidad Social y confrontación de grupos
Para la Teoría de Identidad Social, el ser humano tenderá siempre a la conformación de grupos, comprendidos estos como asociaciones de individuos vinculados por categorías similares percibidas, (Tajfel, 1982); su existencia depende de dos criterios fundamentales, la validación externa que es la noción de que un grupo de personas comparte una categoría (por ejemplo: izquierdistas y derechistas) y la validación interna que se caracteriza por la presencia de dos elementos: sentido de pertenencia, que hace alusión al acto consciente del sujeto de saberse parte del grupo y vinculación emocional del individuo hacia el grupo y los demás miembros de este.
La combinación de estas validaciones es denominada por Tajfel (1982) como Identidad Grupal y es la condición fundamental que se ha de presentar dentro de un contexto social para que se defina como grupo. La conformación de esta estructura presupone la existencia del otro que no cumple con los requisitos de pertenencia necesarios y que, a su vez, es quien hace la validación externa, hecho que conlleva a una diferenciación cognitiva en el individuo entre su propio grupo, denominado en la Teoría de Identidad Social como endogrupo, y los demás grupos ajenos a él, denominados como exogrupos. (Tajfel y Turner, 1984, en Barón, 2005).
Tajfel observa que el conflicto social parece tener su origen en el intento de un grupo por obtener una identidad social positiva en detrimento de la identidad social, la seguridad, o el bienestar de otro grupo. Con respecto a esto, Feldman y Stenner (1997) advierten que las situaciones percibidas como amenazantes para el endogrupo conllevan a posiciones etnocéntricas, extrapunitivas y poco tolerantes, lo que tiene como consecuencia una ruptura de las relaciones entre los grupos. Es importante rescatar que el etnocentrismo es definido por Kinzel y Fisher (1993. c.p. Alzate y col 2009) como actitudes derogatorias y antagónicas donde surge una imagen negativa del adversario, y se manifiesta como: “la expresión de suspicacia y amenaza hacia el exogrupo; argumentos que atacan o devalúan al otro, en sus posiciones o resultados; y expresiones de comparación, en favor del endogrupo” (Alzate, Durán y Sabucedo y col, 2009 p. 705).
Polarización política y social en Venezuela
En su análisis de la situación de El Salvador, Martin-Baró (1983 c.p Lozada, 2004) afirma que la polarización política podemos definirla como: 1) Estrechamiento del campo perceptivo (percepción desfavorable y estereotipada: “nosotros-ellos”). 2) Fuerte carga emocional (aceptación y rechazo sin matices). 3) Involucramiento personal (cualquier hecho afecta a la persona). 4) Quiebre del sentido común (posiciones rígidas e intolerantes suplantan la discusión.). 5) Cohesión y solidaridad al interior de cada grupo y conflicto latente o manifiesto entre grupos opuestos. 6) Familias, escuelas, iglesias, u otros espacios sociales de convivencia se ven obligadas a posicionarse en alguno de los polos. 7) Personas, grupos e instituciones sostienen las mismas actitudes de exclusión, rigidez o enfrentamiento presentes en la lucha política.
Para Lozada (2004), la polarización será entonces la consecuencia lógica a un conflicto que se ha gestado a lo largo del tiempo en contextos que carecen de los medios o instituciones necesarias para resolver estas situaciones, lo que lleva al aislamiento y la construcción del otro como una amenaza para el bienestar y los intereses del grupo, esto conduce a la validación y naturalización de actos de violencia, manifestados como necesarios para preservar la integridad grupal.
Dos teorías que han estudiado el fenómeno de la violencia política en situaciones de etnocentrismo o de polarización, son la teoría del mundo justo postulada originalmente por Lerner (1980) y la teoría del manejo del terror de Greenberg (Greenberg, Simon, Pyszczynski, Solomon, Chatel, 1992), ambas se fundamentan en la necesidad intrínseca del hombre por proteger el entorno social que guarda un significado positivo (sistema deseable, necesario o justos) cuando se ve amenazado. Una consecuencia de esta visión es la justificación del castigo y la validación de la opresión como medios para mantener el orden. Jost y colaboradores (Jost, Fitzsimons, y Kay, 2004) explican cómo los miembros ordinarios de una sociedad pueden llegar a cometer actos de tortura y otros crímenes políticos en la medida en que sus acciones preserven el status quo; todo esto reforzado por estereotipos y prejuicios para con las víctimas, catalogadas de criminales, prisioneros, traidores u enemigos, quedando deshumanizados y validando los actos en su contra como aquello que es necesario y una consecuencia lógica de sus acciones criminales, en otras palabras, obtienen lo que se merecen.
Existen numerosas razones por las cuales el sujeto se vuelve cómplice del sistema a justificar: ahorro cognitivo, reducción de la disonancia vinculada a la inacción, conservación de esfuerzo y de creencias anteriores, creencia en un mundo justo, y factores externos que fomenten la construcción y el mantenimiento de esos sistemas como lo son las estructuras políticas o los medios de comunicación (Jost, Fitzsimons y Kay, y col, 2004). A raíz del hermetismo producto de la polarización, cada sector involucrado irá recopilando la información de los acontecimientos desde fuentes que cada grupo considere confiable. En este proceso se pierde la integridad de la información y comienzan a conformarse la construcciones de dos realidades radicalmente distintas, el miedo vicia la percepción de los individuos convirtiendo al otro en un enemigo, una amenaza; aquí la polarización se intensifica y se hace imposible el acercamiento a un grupo sin alejarse del otro (Lozada, 2004).
Esta precaria situación social se verá entonces agravada gracias a la distorsión por atribución; al otro se le colocan la peor de las intenciones y las acciones desmedidas tomadas por el propio grupo, se racionalizan como defensas necesarias a las agresiones del enemigo, el individuo tomará medidas drásticas y sus valores se transformaran en pro de la supervivencia de él y de su grupo (Lozada 2004).
En el caso de Venezuela, los autores concuerdan en que la polarización venezolana viene a causa de una profunda inequidad y exclusión social así como el agotamiento del modelo político tradicional y sus formas clientelares, autoritarias y corruptas en el ejercicio del poder, aunado a la crisis económica del final de la renta petrolera. (Mireles, 2004, Lozada, 2004, Acosta, 2008).
Hugo Chávez fue una respuesta a las necesidades percibidas por un sector de la población luego de la decepción con el sistema político clásico (Acosta, 2008). Su discurso despertó un deseo de cambio que le conduciría a la presidencia; sin embargo, sus políticas radicales fueron un llamado de alerta a las antiguas esferas de poder que de inmediato llamaron a las manifestaciones activas. Según la autora entre el año 1998 y el año 2002 se realizaron una gran cantidad de manifestaciones públicas expresando descontento a las nuevas políticas de estado, los seguidores del presidente iniciaron una serie de contramanifestaciones en apoyo al presidente y a sus nuevas políticas públicas. El incremento de las manifestaciones en contra del gobierno en estos años, especialmente entre el 2001 y el 2002, se le atribuye a un descenso de la popularidad del presidente Chávez que, a su vez, fue consecuencia de la creciente polarización social agudizada por el discurso político, el poco crecimiento económico y la creciente inseguridad (Gonzáles, 2003 c.p. Acosta, 2008).
El punto crítico de este conflicto comenzaría el 10 de diciembre de 2001 cuando la Federación de Cámaras y Asociación de Comercio y Producción de Venezuela anunció una paralización de los sistemas económicos del sector privado como manifestación en contra de las políticas del gobierno del presidente Hugo Chávez, a este paro se unió la sociedad civil opositora, el Bloque de Prensa Venezolano y la Asamblea de Educación; hecho que culminarían con los sucesos del 11 de abril del 2002. En esta fecha una marcha multitudinaria se abalanzo a Miraflores, casa del presidente venezolano, para pedir la renuncia de Hugo Chávez, la manifestación culminó en un baño de sangre donde murieron diecinueve personas; luego de estos sucesos, existen dos versiones de los hechos, los seguidores del proceso revolucionario afirman que se dio un golpe cívico-militar, mientras que para la oposición hubo un “vacío de poder”, esto a raíz de una cadena nacional donde el general Lucas Rincón, ministro de la defensa), anunció que el presidente Chávez había renunciado a su cargo. Durante este período de cuarenta y ocho horas Pedro Carmona Estanga, quien fuese presidente de Fedecamaras asumió la presidencia y disolvió los poderes (Acosta, 2008, p.10).
Las emociones y la política
Tajfel y Turner (1979), consideran que la identidad grupal está muy vinculada a los lazos emocionales que el sujeto ha establecido con su endogrupo, por lo tanto se puede inferir que uno de los aspectos motivacionales del individuo dentro del entorno político es el componente emocional; un ejemplo claro de esto es el patriotismo, entendido como una construcción social deseable que vincula al individuo cognitiva y emocionalmente a un grupo étnico (Bar-Tal, 1993). También, este autor afirma que los valores patrióticos tienen como objetivo la evocación de emociones motivacionales que lleven al individuo a tomar acción en pro del crecimiento y el mantenimiento de su nación.
Por ejemplo, en entrevistas realizadas a afectos al oficialismo, Acosta (2008) reporta que una de las razones por las cuales se apoya al presidente Chávez es porque sus seguidores sienten que este ama al pueblo de Venezuela y muestra un interés genuino por ayudar al país que quiere, poniendo esta razón incluso por encima de sus políticas de estado. Aparece el amor como el elemento político de afiliación, pautado por la identificación con el amor que se tiene por el país y a los excluidos sociales.
Así mismo, Revueltas (1999) afirma que los sistemas de poder manipulan el mundo psicoafectivo de los individuos en un intento por sostenerse en el tiempo; hecho que se lleva a cabo a través de la manipulación del imaginario y la reinterpretación del universo simbólico en la búsqueda de evocar emociones en los ciudadanos que validen y fortalezcan el contexto de poder en el que se encuentra. Cita como ejemplo la sensación de seguridad que ofrece un gobierno que se muestra a sí mismo como inquebrantable.
Otra vinculación entre la emoción y la política la establece Fernández Arregui (2008), quien advierte la presencia de la humillación en el contexto político moderno como un sentimiento vinculado al sujeto que se sabe humano y como tal igual a los otros. La humillación es una emoción negativa producto de la derogación del individuo y de su deshumanización, el sujeto es tratado en desigualdad, catalogado, categorizado y robado de los derechos que considera fundamentales, el tema de la humillación está presente en el contexto político venezolano moderno con un discurso violento cargado de insultos tales como: “hordas, chusma, turbas, monos, indios, escuálidos, círculos infernales, escuacas, sifrinos, oligarcas, opusgay, cúpulas podridas, talibanes, golpistas, afligidos, ignorantes, mercenarios, etc.” (Lozada, 2004, p. 2). Todos estos términos tienen como fin último colocar al otro por debajo de quien los verbaliza, de dañar la condición del recipiente como ser humano.
El proceso de polarización presupone la existencia del miedo, el contexto social violento y la estéreo tipificación del otro como un enemigo que conlleva al sentimiento de amenaza. En el caso venezolano, el miedo se manifiesta por una multitud de factores, la oposición teme a los fantasmas del comunismo representado en los enfrentamientos armados de América Latina por casi un siglo, así como la injerencia e implantación del modelo cubano, visto como retrogrado y opresivo, por su parte la esfera oficialista teme el dominio del imperialismo americano, el control económico de esta nación y la implantación a la fuerza de sus valores, robando al pueblo su soberanía (Lozada, 2004). La polarización y los estereotipos han llegado a un punto tal que cada grupo observa a su contraparte como un agente de estos enemigos internacionales descartando los intereses e ideologías individuales de los miembros de cada sector.
La interacción comunicacional: el medio y el espacio para la construcción de sentidos y significados
El intercambio de los símbolos y significados es parte fundamental del proceso de socialización y de la conformación del individuo como ente racional (Berger y Luckman, 1968) y el contexto político no es la excepción; la transmisión de información resulta fundamental para la consolidación de los grupos, incluyendo los partidos políticos y la emancipación de su mensaje, de allí que, la propaganda, el discurso y los medios de comunicación masivos se han convertido en mecanismos indispensables del arsenal de lo político (Montero, 1999b, Bryder, 2008, Jost y Banaji, 1994).
El discurso político, advierte Montero (1999a) es un medio de transmisión de información que guarda una importante carga simbólica, y que tiene un alcance masivo, para comprenderlo no se debe evaluar únicamente lo que se dice, sino el cómo se dice y lo que se deja de decir. El lenguaje no verbal juega un papel fundamental en la construcción del mensaje, esta es una forma de discurso donde el contenido real subyace en la forma no en el qué. Esta investigadora advierte que el discurso político tiene como funciones: informar, comunicar o describir y así generar hechos, atacar, justificar y defender, pedir y rendir cuentas, proponer cambios u oponerse a ellos, tratar de convencer, presentar concepciones de la vida pública o del mundo interno, preguntar y responder, atribuir calificando o descalificando según sea el caso. En adición, el discurso político es una herramienta personalizada que va a variar de figura política en figura política ajustándose a su personalidad y su forma de aproximación al mundo, sin embargo lo que sí es importante tener presente es que todo discurso político tiene un fin que puede ser manifiesto o latente.
La transmisión de la información en la política no se da solo a través de la palabra y el discurso. Bryder (2008), concluye, por ejemplo, que la estrategia más poderosa de la propaganda es la capacidad que tiene para sembrar en el individuo una idea, haciéndole creer que esta surgió de sí y no de un tercero. Esto conlleva a que el sujeto sienta una compenetración emocional con la idea que en sí misma representa un elemento de estima importante para el sujeto, por lo cual este tenderá a defenderla con mayor vehemencia.
En los últimos años en el contexto social venezolano las redes sociales han cobrado una gran popularidad y ganado un espacio importante en el contexto político. Turnsek y Jankowski (2008), explican que los espacios cibernéticos se han convertido en un mundo de socialización importante que representa una nueva forma de relación del individuo con el mundo. Asimismo, la rápida propagación de esta herramienta ha llevado a la creación de espacios virtuales donde individuos que comparten ideas similares pueden reunirse en masa obviando limitaciones como distancia física, espacios de reunión o la limitación comunicacional, las herramientas como los foros virtuales permiten a un gran grupo de individuos compartir sus creencias, llegando estas a cientos y decenas de personas a la vez (Turnsek y Jankowski, 2008).
Por otro lado, es de interés mencionar el papel que los medios de comunicación han jugado en la situación venezolana. Siendo uno de los factores que ha agudizado la polarización social, la parcialidad de los medios hacia los distintos bandos, ofreciendo visiones de mundo sesgadas que refuerzan los paradigmas limitados de cada uno de los polos (Lozada, 2004).
Enfoque de la investigación
Esta investigación se plantea desde los postulados del enfoque cualitativo. Se inscribe en un paradigma constructivista pues la intención es descubrir el contenido subjetivo que da origen a las verbalizaciones de los venezolanos que pertenecen a los grupos políticos de la Mesa de la Unidad y del Polo Patriótico relacionadas con la noción del enemigo, y el efecto que dicho significado tiene sobre su vivencia emocional y su cotidianidad; a través de la comunicación dialógica entre el investigador y el participante. Para ello, se propuso trabajar con la Teoría Fundamentada, entendida como una teoría derivada de datos recopilados de manera sistemática y analizados por medios de un proceso de investigación la cual comienza con un área de estudio y permite que la teoría emerja a partir de los datos (Strauss y Corbin, 2002).
Este estudio responde a los supuestos del construccionismo social propuestos por Berger y Luckman (1966) quienes afirman que el conocimiento emerge y es sostenido por las interacciones sociales y que es a través del compartir las experiencias similares que se llega a un proceso de generalización que reafirma las percepciones de la realidad y a construir lo que ellos denominan sentido común; como consecuencia lógica de ello se puede afirmar que es posible que a través de la comprensión de las vivencias de venezolanos con respecto al otro que es distinto a mí y que busca eliminarme se logre formular nociones teóricas con respecto a este fenómeno.
El interés de este trabajo fue construir las nociones de una teoría incluyente que describa desde múltiples perspectivas los significados de enemigo y rival en el contexto político venezolano, por lo cual, se plantea el estudio de los dos grupos sociales que con mayor frecuencia son reportados en investigaciones de esta misma línea (Acosta 2008, Lozada, 2004, Mireles, 2004).
Método de la investigación
Para realizar el trabajo se planteó utilizar la Teoría Fundamentada definida esta como “una metodología específica desarrollada por Glaser y Strauss con el propósito de construir teoría desde el análisis cualitativo de los datos” (Strauss y Corbin, 2002 p. 1).
La propia naturaleza de esta investigación refleja la necesidad de utilizar una metodología cualitativa, pues se entra al campo con la suposición de que existen al menos dos visiones de país, de que el contexto sociopolítico venezolano se ha definido en dos polos de creencias profundamente distintas (Lozada, 2004).
Muestra
Para seleccionar a los informantes se trabajó de inicio con los principios del muestreo teórico (Strauss y Corbin, 2002, p. 219). A raíz de esto se postuló trabajar con los dos grupos políticos del contexto venezolano, la oposición y el oficialismo, pues de acuerdo con la bibliografía revisada, estos son grupos donde hoy por hoy se vivencia el proceso de polarización y la aparición de las nociones del enemigo.
Considerando que la muestra en el enfoque cualitativo busca profundizar el tema a investigar y por ende la calidad de la información por encima de la cantidad (Hernandez, Hernandez, y Baptista, 2006) fue pertinente como un estudio proyectivo que la muestra también respondiese a las limitaciones de tiempo y al número de casos con lo que se podía trabajar de forma realista; es por ello que se decidió trabajar con seis entrevistados, tres miembros de los partidos pertenecientes a la Mesa de la Unidad ytres pertenecientes al Polo Patriótico comprendidos entre los veintiocho y sesenta y seis años y que cumplieron con las siguientes características: 1) Que estuviesen inscritos en algún partido político vinculado al Polo Patriótico o a la Mesa de la Unidad respectivamente. 2) Que más allá de su estilo de militancia, estuviesen comprometidos con los ideales y las creencias de su grupo.
Técnica de recolección de datos
La técnica principal de recolección de datos fue la entrevista a profundidad (Alonso, (1995), para este autor, la entrevista a profundidad, como práctica cualitativa, se valora por la riqueza heurística de las producciones discursivas, que son los saberes sociales construidos por la experiencia y vivencia directa de las personas protagonistas sobre el objeto temático de la investigación; en este trabajo, la noción del enemigo.
Para la construcción del guión de entrevista inicial se tomó la recomendación planteada por Strauss y Corbin (2002), quienes advierten que la revisión de material técnico previo a la inmersión en el campo permiten al investigador diseñar un grupo de proto-categorías que dan cierta estructura a su aproximación inicial, sin que estas limiten su creatividad o le cieguen a los hallazgos en el campo.
Las entrevistas fueron grabadas y el entrevistador posterior a los encuentros redactó observaciones en su bitácora de trabajo relacionadas con lenguaje corporal o con impresiones personales que podrían ser importantes en el análisis de los datos o en la identificación de sesgos en el investigador.
Técnica de análisis de datos
El análisis de los datos se realizó inmediatamente después de cada entrevista. La unidad de análisis fueron los verbatums cargados de significados; es decir, los referentes lingüísticos encontrados en los diferentes participantes.
Una vez leída la entrevista se procedió a la construcción de categorías analíticas dando así inicio a la codificación abierta, entendida como el contraste de información obtenido de distintas fuentes en un proceso sistemático que tiene como fin la elaboración de categorías que faciliten la estructuración y construcción del conocimiento (Strauss y Corbin, 2002).
Paralelamente, se realizó un análisis más profundo para la interpretación de los datos que consistía en identificar relaciones entre las categorías, entre estas y las subcategorías que surgían, alcanzando de esta manera la codificación axial (Strauss y Corbin, 2006).
En adición se elaboraron mapas y esquemas conceptuales que surgieron orgánicamente a lo largo del trabajo de campo y permitieron relacionar categorías entre sí y agruparlas en categorías más amplias de mayor poder explicativo.
Por último, se organizaron e integraron todas estas categorías en categorías principales, más inclusivas. Se dio un proceso de refinamiento e intento de construcción de un esquema teórico mayor a través de la codificación selectiva que permite ubicar una categoría central: enemigo y rival como construcciones sociales y la estructuración de categorías satelitales que comprenden la comprensión de la noción de enemigo en miembros de ambos sectores políticos.
       Procedimiento
Aunque de inicio se planteó la posibilidad de hacer las entrevistas entrecruzadas acudiendo iterativamente a cada grupo, por último se tomó la decisión de realizar cada bloque de entrevistas por sector, con el fin de aprovechar el proceso de comparaciones constantes (Hernández, Hernández y Baptista, y col. 2006) como un mecanismo para explorar a profundidad los significados de interés para este estudio desde cada uno de los grupos y a su vez se buscó minimizar la posibilidad de que las ideas y los conceptos de un sector fuesen sesgados por nociones que surgieran del otro grupo.
La comparación constante fue una herramienta fundamental en el desarrollo de la investigación pues permitió ir formulando un cuerpo teórico con el proceso que dotase al entrevistador de un lenguaje rico de símbolos adecuados al contexto socio-cultural venezolano, así como ir contrastando los hallazgos con nuevos entrevistados.
Evaluación de la calidad de la investigación
Con el fin de evaluar el presente estudio en el marco de los criterios que permiten juzgar la calidad de la investigación cualitativa, se planteó cumplir con las siguientes pautas: credibilidad, dependencia y confirmabilidad.
Conclusiones
La polarización desde la historia
La percepción de los entrevistados confirma la existencia de la polarización en Venezuela como lo denotan numerosos trabajos en el área (Lozada, 2004; Acosta, 2008; Valerio, 2006; Diquez, 2011). Igualmente, como lo afirma Martin-Baró (1983, c.p Lozada, 2004) en contextos de polarización social como los que vive Venezuela en la actualidad el cierre de los espacios de encuentro y el estrechamiento del campo perceptual de los individuos tiene como consecuencia el conflicto de las partes.
Uno de principales hallazgos del presente trabajo es que los significados que se manejan en torno a la construcción de la historia de Venezuela previa a la llegada del presidente Chávez tienen diferencias importantes.
Para el Polo Patriótico, la Venezuela de antes representa una época de represión política, de desigualdad social y de un estado bipartidista gobernado por elites políticas al servicio de los intereses de los Estados Unidos.
Por su parte para la MUD, la Venezuela de antes si bien presentaba ciertas deficiencias, es significada como una época de progreso y democracia donde se alcanzaron grandes logros que se han ido perdiendo desde la llegada del presidente Chávez.
Es interesante acotar que para el Polo Patriótico el pasado no debe volver, “la cuarta república” es una herida social que debe quedar en el pasado mientras que para la MUD es importante rescatar las cosas positivas que surgieron en estos tiempo pero aceptando los errores del pasado.
Ambos grupos coinciden en que llegada de Chávez responde a un descontento social, pero para el Polo Patriótico este viene vinculado a la represión política y como una respuesta de los sectores sociales necesitados mientras que para la MUD es producto del cansancio de una estructura política que se había vuelto ineficaz.
Se ha de destacar que para ambos bandos el grupo contrario representa un volver al pasado. El Polo Patriótico ve en la MUD la herencia de la cuarta república mientras que la MUD ve en el Polo las nociones del comunismo de la guerrilla y el estado caudillista militarista de los gobiernos dictatoriales previos al pacto de Punto Fijo; razón por la cual se adversan el uno al otro. Ambos consideran que su grupo representa evolución y cambio, este es un clásico ejemplo de la imagen especular Kelman (1997 c.p Alcaide, Alzate y Sánchez de Miguel, 2009) donde las atribuciones positivas del endogrupo y las negativas del exogrupo son iguales para ambos sectores.
Las posiciones partidistas e ideológicas de cinco de los participantes surgen de sus primeras vivencias familiares. Una significativa identificación política se aprecia entre la generación actual y anterior, lo cual ratifica la eficacia de socialización política de la familia (Jaime Castillo, 2000).
Dos aproximaciones a la polarización: el enemigo y el rival
En el contexto de polarización nacional ambos grupos reconocen la existencia de grupos antagonistas que activamente se oponen a sus propios objetivos y contradicen su identidad social (Tajfel, 1979), sin embargo, dependiendo de la actitud de dichos grupos estos pueden ser categorizados como enemigos o rivales.
Para ambos grupos el enemigo y la relación que surge a raíz de esta etiqueta es vista como negativa o indeseable, puesto que es un término que es significado como radical, donde no existen espacios de encuentro, de emociones desbordadas, donde ambas partes buscan activamente erradicarse y que recurre a la violencia y el enfrentamiento para eliminarse. Es una noción que deshumaniza al otro diferente.
Por otro lado, la noción de rival, constructo que emerge durante el proceso de entrevistas, es significada como positiva y hasta deseable. El rival es un otro con el que se puede dialogar a pesar de las diferencias, con él se puede entablar una relación social incluso de amistad y cuya relación se fundamenta en el respeto por las diferencias. Para los entrevistados este significado surge a través de la madurez política, entendida esta como la capacidad del individuo para diferenciar la política de los demás contextos sociales, descripción que guarda estrecha relación con la definición de Benbenaste y Delfino (2003).
El caso extremo aparece en uno de los entrevistados, quien considera a la oposición venezolana como su enemigo. En su discurso surgen precisamente las características que los demás atribuyen a este significado; considera esta denominación como justificada, puesto que el objetivo final de este grupo para él es la destrucción de los avances alcanzados por el presidente Chávez.
Al analizar esta posición a la luz de la posición teórica de Bar-Tal (2000) se ratifica que en situaciones de conflictos incorregibles los individuos construyen creencias sociales que validan sus emociones y sus actitudes frente al otro y por consiguiente justifican el conflicto; postulado similar al establecido por Lerner (1980) quien advierte que ante la amenaza de lo que la persona considera como el mundo justo, el individuo tenderá a manifestar una reacción radical de oposición y justificará actos violentos que de otra manera consideraría deplorables.
Si bien la mayoría de los entrevistados no se atribuye estos significados sí consideran que existen otros que los ven como enemigos, en ambos casos estas personas son consideradas como radicales.
De acuerdo a Kiresberg (1992, 1995 c.p Bar-tal, 1998) lo que los entrevistados significan como enemigo sería la relación entre grupos que surgen en los conflictos incorregibles mientras que la rivalidad responde a los conflictos solucionables. La diferencia más significativa con su teoría es que él considera que los conflictos incorregibles surgen a lo largo del tiempo, mientras que los solucionables son tradicionalmente de corta duración, pero en el discurso de los entrevistados no aparece el factor tiempo.
En este sentido, desde la perspectiva de los entrevistas parecería que la situación de polarización en Venezuela no puede ser formalmente asignada a ninguno de los dos tipos de conflictos antes expuestos sino más bien como una confluencia de ambas.
Para cerrar este apartado es importante destacar que en el discurso de los entrevistados se maneja poco el tema emocional, sin embargo, el termino enemigo es vinculado en varias ocasiones con el odio, la ira y la rabia hacia el otro, emociones que Vicentini (2003) asocia a la pérdida del poder y que dificultan los espacios de encuentro; en el caso de uno de los entrevistados, el advierte que en la medida que ha podido poner bajo control estas emociones ha desarrollado la capacidad de utilizar su discurso para rebatir las ideas creando de esa manera un dialogo; así mismo otra entrevista considera que el miedo es utilizado como una herramienta política del Gobierno Nacional para amedrentar a la oposición venezolana y llevarla a la inacción.
Las manifestaciones del enemigo o rival y las estrategias para afrontarlo.
Ambos grupos reconocen acciones llevadas a cabo por el otro que o son vistas como un intento por atacar a su grupo político o van en contra de sus ideales por lo cual son categorizadas como manifestaciones del enemigo u el rival según sea el caso.
En el discurso surgen dos tipos de manifestaciones, las de índole política, que son aquellas que aparecen en los contextos públicos y que influencian indirectamente al sujeto en la colectividad y las de tipo personal, que son aquellas que tienen repercusiones directas en la vida cotidiana de la persona, por lo cual debe adoptar estrategias compensatorias para poder lidiar con ellas.
Con respecto a las estrategias, en el discurso de los entrevistados surgen diversas formas para contrarrestar al rival: las que perciben en ellos mismos, las que perciben en el rival y las que perciben en ambos grupos.
Es importante recalcar que las estrategias que son percibidas en el otro suelen tener una connotación negativa que lo posiciona como un conspirador o un intolerante, lo que responde a las atribuciones negativas del exogrupo como lo postulan Tajfel y Turner (1979).
La identidad social de cada grupo y como significan a sus rivales u enemigos.
Ambos grupos se significan a sí mismos de una manera similar e inclusive comparten metas y objetivos. Los dos grupos opuestos se ven a sí mismos como grupos progresivos y humanistas que buscan la inclusión social y el bienestar de los venezolanos.
Sin embargo se encontraron algunas diferencias, el Polo Patriótico estructura su identidad social en torno a la ideología del socialismo y figura del presidente Chávez, a la cual se le atribuyen características propias del liderazgo carismático como lo explica Weber (1997 c.p Villarroel y Ledezma, 2007).
Por su parte la MUD se identifica como un grupo donde caben todas las ideologías y que utiliza el sistema democrático como un mecanismo para solventar sus diferencias.
Como es de esperarse, la significación del rival viene dada entonces por quienes se oponen activamente a su identidad social. En el caso del Polo Patriótico, sus rivales son aquellos que por interés personal dejan en segundo plano las necesidades de las clases sociales más necesitadas, una conducta que es vinculada al sistema capitalista, modelo económico atribuido principalmente a la oposición venezolana.
La MUD en su lugar, considera como su rival al gobierno nacional, puesto que su objetivo es el mantenimiento hegemónico de su poder por encima de los intereses de los ciudadanos, así como la implantación de un sistema político caudillista y militarista.
Ambos grupos reconocen la existencia de rivales u enemigos internos, en el caso del Polo Patriótico, son los contra-revolucionarios, aquellos que usan su poder para la ganancia personal y que en algunos casos han “brincado la talanquera” para unirse a las filas de la oposición.
Por otro lado, para la MUD sus rivales internos son radicales quienes consideran la violencia como un camino viable para enfrentarse al gobierno, así como quienes desean remplazar a Chávez por su ganancia personal o para privatizar PDVSA y venderla a intereses internacionales.
Una vez más se constata el fenómeno de la imagen especular Kelman (1997 c.p Alcaide, Alzate y Sánchez de Miguel, 2009) entre el Polo Patriótico y la MUD: se atribuyen las mismas cualidades positivas a su endogrupo y las negativas al exogrupo. Surge entonces la interrogante ¿cómo es que si existen tantas similitudes entre ambos que no se dan un espacio de encuentro? Parecerían existir dos razones. El trabajo de Vicentini (2003) ofrece la primera explicación, la autora advierte que en situaciones de violencia política las emociones dificultan los espacios de encuentro y diálogo, por lo cual se dificulta la interacción de las partes; en este sentido, parecería entonces que aún no han surgido los espacios de encuentro necesarios para que exista un intercambio de ideas. Nótese que en los resultados de este trabajo los participantes lograron eficazmente comunicar al otro sus preocupaciones y necesidades y que estos se mostraron sorprendidos al darse cuenta de lo similares que eran a las del otro bando (Vicentini, 2003). La segunda explicación es que existe desconfianza hacia el grupo contrario, lo que pone en duda los valores que ellos plantean, lo que responde a las conductas etnocéntricas y herméticas de los grupos en conflictos según Kinzel y Fisher (1993. c.p Alzate, Durán y Sabucedo, y col 2009).
Los medios de comunicación y las redes sociales en la polarización
Para los entrevistados de ambos grupos los medios de comunicación juegan un rol en la formación y sostenimiento de la polarización, estos medios se han politizado y han pasado de ser informadores veraces a cajas de resonancia de los discursos políticos de ambos sectores.
Los entrevistados perciben que los medios están divididos en dos grandes bloques, los que sirven a los intereses del gobierno nacional y aquellos que se enfrentan a este. Con respecto a este último grupo, los entrevistados consideran que parte de la razón es el antagonismo del presidente Chávez y su gestión para con los medios privados los que han propiciado su línea editorial crítica, noción que concuerda con lo expuesto por Bacalao (2009) cuando explica el origen de la polarización de los medios como un enfrentamiento político.
Los entrevistados de ambos grupos consideran que los medios de comunicación que sirven los intereses del bando opuesto siembran el odio y por ende fomentan la polarización; critican la posición politizada de sus propios medios y consideran que el rol de estos debería ser presentar una visión justa y balanceada de la realidad venezolana.
Aparece en el discurso las redes sociales como un nuevo espacio de debate donde los grupos políticos se enfrentan en el mismo modo que lo hacen en los medios, la herramienta que aparece con más ahínco en el discurso es la red social Twitter.
El reencuentro
Como conclusión final, a pesar del contexto de polarización actual, existen miradas que se dirigen al reencuentro. La mayoría de los entrevistados consideran que dadas las condiciones necesarias puede surgir un espacio para trabajar en conjunto por un mejor país, sin embargo, como se ha observado en el discurso, existe aún una gran desconfianza hacia el grupo contrario y a su discurso, esta parecería ser una dificultad a ser superada antes de que surja un proceso de reconciliación.
Sin embargo, investigaciones como las de Vicentini (2003) o Bar-tal (2000) son esperanzadoras, pues demuestran que aún en los contextos polarizados pueden existir estos espacios. Sin embargo, como se pudo observar con uno de los entrevistados, el factor emocional, específicamente el rencor puede dificultar este proceso.
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