INTERVENCIÓN NEUROPSICOLÓGICA EN UN ADULTO CON LESIÓN ORBITO FRONTAL BILATERAL: EL PAPEL DE LOS MOTIVOS

Héctor Juan Pelayo González

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Puebla, México

Verónica Reyes Meza

Centro Tlaxcala de Biología de la Conducta, Universidad Autónoma de Tlaxcala. México

Resumen

La reha­bil­itación neu­rop­si­cológ­i­ca ha demostra­do su efec­tivi­dad en la recu­peración de fun­ciones cognosc­i­ti­vas en pacientes con daño cere­bral, sin embar­go, cuan­do estas lesiones involu­cran a los lóbu­los frontales el reto es may­or. Estos lóbu­los son los respon­s­ables de la moti­vación, ver­i­fi­cación y cor­rec­ción de la con­duc­ta, por ello el plan de reha­bil­itación debe pon­er espe­cial aten­ción a la per­son­al­i­dad, intere­ses y moti­va­ciones del paciente. En este tra­ba­jo, a través de un estu­dio de caso, se describen los cam­bios neu­rop­si­cológi­cos y elec­troence­falo­grá­fi­cos pre­sen­ta­dos por un paciente con lesión orbitofrontal después de un pro­gra­ma de inter­ven­ción neu­rop­si­cológ­i­ca basa­do en la orga­ni­zación de la esfera de los motivos.

Pal­abras Clave: Reha­bil­itación, daño cere­bral, motivos

Abstract

Neu­ropsy­cho­log­i­cal reha­bil­i­ta­tion has been proven effec­tive in recov­er­ing cog­ni­tive func­tions in brain injured patients, how­ev­er when lesions are locat­ed in frontal lobes the chal­lenge is even big­ger. These lobes are respon­si­ble for moti­va­tion, ver­i­fi­ca­tion and adjust­ment of behav­ior, thus neu­ropsy­cho­log­i­cal reha­bil­i­ta­tion needs to pay spe­cial atten­tion to per­son­al­i­ty, inter­est and moti­va­tions of patients. In this work, with a case study, we describe neu­ropsy­cho­log­i­cal and elec­troen­cephalo­graph­ic changes in a patient with orbitofrontal dam­age after a neu­ropsy­cho­log­i­cal inter­ven­tion based in the reor­ga­ni­za­tion of patient motivation.

Key Words: Reha­bil­i­ta­tion, brain dam­age, motives

Introducción

Entre los espe­cial­is­tas que se ded­i­can a la clíni­ca de inter­ven­ción neu­rop­si­cológ­i­ca, el interés común es enfo­car los esfuer­zos para lograr que los pacientes mejoren su rendimien­to en fun­ciones especí­fi­cas como el lengua­je, la memo­ria, el movimien­to entre otras, con la final­i­dad de que el paciente logre adap­tarse a las condi­ciones especí­fi­cas que su vida deman­da (Butza, 2009). Esta no es una tarea fácil, espe­cial­mente cuan­do se tra­ta de pacientes con lesiones cere­brales en zonas ante­ri­ores. Se ha descrito que ante lesiones de las áreas orbito frontales, se altera la capaci­dad de super­visión y autor­reg­u­lación (Stuss 2011). Inclu­so se ha repor­ta­do que los pacientes con lesiones en la corteza pre­frontal pre­sen­tan difi­cul­tades para la orga­ni­zación de su con­duc­ta en la vida diaria (Den­mark et al., 2019).

Durante la reha­bil­itación neu­rop­si­cológ­i­ca, un pro­ce­so fun­da­men­tal es la elab­o­ración de un plan, dicha activi­dad impli­ca pro­ce­sos de delib­eración y razon­amien­to prác­ti­co que incluyen la búsque­da de medios y fines y la res­olu­ción de prob­le­mas ante situa­ciones nove­dosas apli­can­do conocimien­tos y expe­ri­en­cias pre­vias. Esta elab­o­ración requiere, además, pro­ce­sos de reflex­ión acer­ca de los pro­pios pen­samien­tos, acciones y sus posi­bles con­se­cuen­cias. Todos estos pro­ce­sos rep­re­sen­tan el atrib­u­to cog­ni­ti­vo más alto de la corteza lat­er­al pre­frontal (Dama­sio y Ander­son, 1993; Miller y Cohen, 2001). Otro aspec­to impor­tante son los con­tenidos moti­va­cionales, si no se evalúan y abor­dan durante las sesiones, es poco prob­a­ble ten­er éxi­to com­ple­to en la reha­bil­itación, espe­cial­mente en el caso de los pacientes adul­tos con lesión frontal.

En este tra­ba­jo se pro­pone que una parte fun­da­men­tal de la prác­ti­ca de inter­ven­ción neu­rop­si­cológ­i­ca con­siste en la man­era en que la enfer­medad se estruc­tura de acuer­do con los motivos per­son­ales del paciente, esto impli­ca con­sid­er­ar las val­o­raciones que el paciente hace de sí mis­mo: rendimien­to en eje­cu­ciones, aspira­ciones de logro, toma de deci­siones, auto­val­o­ración, entre otros. Este enfoque de inter­ven­ción sostiene que los motivos per­son­ales de cada paciente son la pieza fun­da­men­tal de la estruc­tura de la orga­ni­zación fun­cional de los pro­ce­sos psi­cológi­cos en la unidad de la per­son­al­i­dad (Asmolov, 1984). Des­de esta pos­tu­ra, a la per­son­al­i­dad se le con­cibe como a un sis­tema jerárquico de los motivos del suje­to (Leon­tiev, 1975). Es factible supon­er que la reac­ción per­son­al hacia su propia enfer­medad o condi­ción clíni­ca pro­duz­ca cam­bios dinámi­cos en el sis­tema de motivos de los pacientes con lesión cere­bral, los cuales rep­re­sen­tan el obje­to de análi­sis neu­rop­si­cológi­co y, con­se­cuente­mente, de apli­cación de los pro­ce­sos interventivos.

Por todo ello, en este tra­ba­jo se plantea un pro­gra­ma de inter­ven­ción neu­rop­si­cológ­i­ca enfo­ca­do no solo a los pro­ce­sos cognosc­i­tivos, sino a la esfera de los motivos e intere­ses del paciente, descri­bi­en­do, a través de un estu­dio de caso, los cam­bios neu­rop­si­cológi­cos y en el elec­troence­falo­gra­ma, antes y después de un pro­gra­ma de intervención.

Caso clínico

Se tra­ta de un paciente mas­culi­no de 32 años, die­stro y con edu­cación uni­ver­si­taria, sin prob­le­mas rela­ciona­dos con la audi­ción, visión, sen­si­bil­i­dad y motil­i­dad. El paciente fue inter­venido por pres­en­cia de tumor hipotalámi­co y tuvo infar­to frontal polar durante la inter­ven­ción. El paciente estu­vo durante dos meses con efec­to de coma induci­do por la pres­en­cia de con­vul­siones sostenidas. Después de este tiem­po fue inclu­i­do en ter­apia físi­ca durante casi dos años lo que favore­ció la mar­cha y la expre­sión oral. El paciente era trata­do far­ma­cológi­ca­mente con fen­i­toí­na. Se le real­izó estu­dio de res­o­nan­cia mag­néti­ca, la cual indicó afec­ción impor­tante en las regiones frontales orbitales y medi­ales de ambos hem­is­fe­rios (Figu­ra 1). Fue entonces cuan­do acud­ió al ser­vi­cio de neuropsicología.

Así, la primera eval­u­ación neu­rop­si­cológ­i­ca, real­iza­da dos años y medio después de la neu­ro­cirugía mostró difi­cul­tades impor­tantes para la real­ización de tar­eas que demand­a­ban aten­ción focal­iza­da, memo­ria de tra­ba­jo, gen­eración de estrate­gias para la solu­ción de prob­le­mas y difi­cul­tades para la auto­cor­rec­ción y automon­i­toreo de sus eje­cu­ciones. Se evi­den­cia­ron tam­bién difi­cul­tades para el reconocimien­to emo­cional en los ros­tros de sus famil­iares, anos­mia y pér­di­da del cam­po visu­al izquierdo.

Figura 1. Imagen de resonancia magnética que muestra la afección en las regiones frontales.

Se real­izó un reg­istro elec­troence­falo­grá­fi­co como parte com­ple­men­taria a la eval­u­ación neu­rop­si­cológ­i­ca. Los resul­ta­dos del estu­dio indi­caron: rit­mo de fon­do alpha de medio volta­je con fre­cuen­cias entre 8–9 Hz, de rep­re­sentación pari­eto-occip­i­tal bilat­er­al. Pres­en­cia de ondas lentas theta de medio volta­je de expre­sión frontal polar con exten­sión frontal medi­al derecha y tem­po­ral pos­te­ri­or izquier­da. El mapeo cere­bral se mues­tra en la Figu­ra 2.

Figura 2. Mapeo cerebral en donde se identifica menor expresión de la potencia absoluta de la banda alpha/beta en las regiones polares frontales con ligera extensión frontal medial bilateral.

Pos­te­ri­or a la eval­u­ación neu­rop­si­cológ­i­ca y al reg­istro elec­troence­falo­grá­fi­co se dis­eñó y aplicó un plan de reha­bil­itación. La inter­ven­ción neu­rop­si­cológ­i­ca fue de ocho meses. Las sesiones se apli­caron dos veces a la sem­ana con una duración de 90 a 100 min­u­tos depen­di­en­do de las condi­ciones del pro­pio paciente. Los prin­ci­p­ios del pro­gra­ma se dis­eñaron sobre la base de los pos­tu­la­dos de la teoría de la activi­dad (Leon­tiev, 1960; Zeigar­nick, 1982; Asmolov, 1984).

El pro­gra­ma con­sis­tió en cua­tro partes que implicaron:

1) Tra­ba­jo con la moti­vación para pro­mover las acciones sig­ni­fica­ti­vas del paciente.

2) Análi­sis de la sat­is­fac­ción de las necesidades.

3) Estim­u­lación cognoscitiva.

4) Establec­imien­to de la relación entre voli­ción y reg­u­lación propia del paciente.

Se describe el con­tenido del plan de inter­ven­ción con los alcances que tuvieron difer­entes tareas.

1. Trabajo con la motivación y promoción de acciones significativas para facilitar la expresión desplegada de acciones asociadas a los intereses del paciente y a la actividad principal que tenía previo a la neurocirugía.

Orde­nación en sen­ti­do de pri­or­i­dad, los motivos per­son­ales: com­ple­tar de for­ma ver­bal o escri­ta a la frase: “yo deseo….”. Esta frase incom­ple­ta se llenó un total de diez veces, dado que fue impor­tante cono­cer el sen­ti­do de jer­ar­quía de sus propias acciones (González, 1987).

Car­ac­terís­ti­cas de la eje­cu­ción del paciente:

El paciente mostró laten­cias largas para com­ple­tar las fras­es y expresa­ba que no sabía qué pon­er en la primera.

Una vez que llenó las fras­es incom­ple­tas se le pre­gun­tó lo siguiente:

¿Me podrías explicar la razón de tu primer deseo?, una vez respon­di­do se pre­gunt­a­ba ¿qué haces para lograrlo?

Es impor­tante señalar que el paciente, aunque ya había jer­ar­quiza­do sus deseos, no podía expre­sarse de man­era flu­i­da. Por lo tan­to, se le pidió que escri­biera en una hoja los diez deseos de su pare­ja. A esta solic­i­tud, el paciente expresó lo sigu­iente: “eso no es sen­cil­lo, me costará más tra­ba­jo porque tiene mucho tiem­po que no hablam­os de eso”.

Esta tarea posi­bil­itó ordenar, en sen­ti­do de pri­or­i­dad, los motivos (estruc­tura de orga­ni­zación) a través de los deseos.

2. Análisis de la satisfacción de las necesidades

Se uti­lizó la tarea denom­i­na­da “com­posi­ción”. Esta tarea tenía como propósi­to que el paciente pudiera definirse como un suje­to acti­vo de su com­por­tamien­to prác­ti­co e int­elec­tu­al. Se analizaron aquí las necesi­dades de la propia per­son­al­i­dad del suje­to y el niv­el de impli­cación afec­ti­va hacia los con­tenidos de estas necesidades.

La consigna fue la sigu­iente: ust­ed debe redac­tar una com­posi­ción de tres pár­rafos como mín­i­mo, en la que intente respon­der a las sigu­ientes pre­gun­tas: ¿Cómo soy?, ¿Cómo quisiera ser?, ¿Cómo me ven los demás?

Car­ac­terís­ti­cas de la eje­cu­ción del paciente:

Las respues­tas del paciente a las pre­gun­tas demor­aron alrede­dor de 20 min­u­tos, tras la espera el paciente pro­du­jo lo siguiente:

…Soy una per­sona tími­da, me cues­ta tra­ba­jo expresarme.

…quisiera ser más abier­to y amigable.

…me ven muy serio, pero en real­i­dad yo soy muy divertido.

3. Estimulación cognoscitiva

Se realizaron todas las tar­eas rela­cionadas con acciones cognosc­i­ti­vas. Iden­ti­f­i­can­do la mejoría en la gen­eración de estrate­gias para la evo­cación de infor­ma­ción y eval­u­an­do la orga­ni­zación del sis­tema per­cep­tu­al a través de claves sen­so­ri­ales. Den­tro de las tar­eas que se eligieron para favore­cer la evo­cación de infor­ma­ción desta­ca la elab­o­ración de rep­re­senta­ciones grá­fi­cas o pic­togra­mas (Zeigar­nik, 1987; Pelayo, 2001).

Se le pidió al paciente que ley­era cua­tro o cin­co tex­tos y realizara cua­tro o cin­co dibu­jos, pos­te­ri­or­mente se hizo una pausa breve en la que se lle­va a cabo una con­ver­sación sobre cualquier tema. Una vez que pasa­ban tres min­u­tos, se le pidió al paciente que, con ayu­da de los dibu­jos que real­izó, inten­tara explicar el con­tenido de lo que leyó. Se le apoy­a­ba medi­ante pre­gun­tas gen­erales con la final­i­dad de que lograra una expli­cación, lo más desple­ga­da posi­ble, del con­tenido de los tex­tos leídos.

Se realizaron pro­ced­imien­tos de análi­sis de señales per­cep­tuales (audi­ti­vas y visuales) con la final­i­dad que el paciente pudiera gener­ar la ima­gen glob­al y rep­re­sen­tar­la en dibu­jos. La instruc­ción fue la sigu­iente: cuan­do ust­ed escuche el sonido sigu­iente (o bien, vea el frag­men­to) tome una hoja y dibu­je lo que ust­ed piense que es o rep­re­sen­ta dicha señal. Esta tarea fue vari­a­da e incluyó sonidos comunes medio ambi­en­tales, frag­men­tos musi­cales, per­sonas dialo­gan­do, entre otras. Para el caso de los frag­men­tos visuales se emplearon ras­gos per­cep­tuales de ani­males, ver­duras, her­ramien­tas, aves, etc.

Car­ac­terís­ti­cas de la eje­cu­ción del paciente:

Estas tar­eas se realizaron en varias oca­siones, por lo que el paciente se famil­iar­izó con ellas. Medi­ante la téc­ni­ca prop­ues­ta de pic­togra­mas y análi­sis de señales per­cep­tuales el paciente pudo leer tex­tos más lar­gos sin que se le olvi­daran el con­tenido de estos. Para el paciente la téc­ni­ca de pic­togra­mas rep­re­sen­tó una for­ma sim­ple y diver­ti­da de alma­ce­nar en la memo­ria los con­tenidos leídos.

4. Análisis de la relación entre la volición y regulación de la actividad

En esta eta­pa se buscó que el paciente com­prendiera el val­or de sus inter­preta­ciones acer­ca de su desem­peño y facil­i­tar su expre­sión oral en con­tenidos autoref­er­en­ciales. Para ello se empleó como base el sis­tema de auto­val­o­ración de Dem­bo-Rubin­stein (González, 1980).

Se le pidió al paciente que mirara una línea ver­ti­cal; arri­ba de esta se colocó el sig­no pos­i­ti­vo y deba­jo el sig­no neg­a­ti­vo; a con­tin­uación, se le solic­itó que colo­cara una X en el lugar de la línea ver­ti­cal en donde él se ubi­ca­ba de acuer­do a su condi­ción de salud (figu­ra 3).

Figura 3. Ilustración del sistema de autovaloración Dembo-Rubinstein.

Se empleó no sola­mente la autop­er­cep­ción de su salud, sino tam­bién de su inteligen­cia, feli­ci­dad, capaci­dad, auto­con­fi­an­za, etc. Una vez que el paciente se auto­cal­i­ficó se le pre­gun­tó lo sigu­iente: ¿qué es para ust­ed la salud, la inteligen­cia, la feli­ci­dad, la capaci­dad?, ¿qué per­sonas colo­caría entre las más enfer­mas, más felices, más inteligentes, más capaces?, ¿qué le fal­ta para ser una per­sona más salud­able, más feliz, más inteligente, más capaz?, ¿por qué se con­sid­era una per­sona poco sana, poco inteligente, poco feliz, poco capaz?

Una de las for­mas de análi­sis impor­tantes de la tarea Dem­bo-Rubin­stein esta­ba rela­ciona­da con estable­cer difer­en­cias entre lo que el paciente hace (área cognosc­i­ti­va) y lo que le gus­ta hac­er o le provo­ca plac­er (área afectiva).

Car­ac­terís­ti­cas de la eje­cu­ción del paciente:

El paciente pudo iden­ti­ficar que es capaz de lograr con efec­tivi­dad aque­l­lo que le pro­duce más plac­er y que aque­l­lo que no le resul­ta moti­vante lo real­iza con mucho esfuer­zo y demo­ra. Aunque la tarea podría verse como algo sen­cil­lo, el paciente tuvo muchos con­flic­tos para colo­car la cruz en el lugar que mejor rep­re­sen­tara su condición.

Evaluación después del programa de intervención 

Al finalizar el pro­gra­ma de inter­ven­ción se real­izó una nue­va eval­u­ación neu­rop­si­cológ­i­ca la cual se repor­ta a continuación:

El paciente mejoró su aten­ción hacia estí­mu­los rel­e­vantes, además se evi­den­ció un mejor rendimien­to en las tar­eas de evo­cación de infor­ma­ción con ayu­da de claves semán­ti­cas. El paciente fue capaz de realizar planes para solu­cionar tar­eas y jun­to con ello ver­i­ficar y cor­re­gir sus propias eje­cu­ciones. Se dis­tin­guió además una mejor dis­posi­ción moti­va­cional para hac­er las tar­eas sin mostrar señales de abur­rim­ien­to o can­san­cio. El cam­po visu­al izquier­do no mostró mejoría, aunque mostra­ba mejores habil­i­dades para com­pen­sar, vol­te­an­do la cabeza y movien­do su cuer­po para aten­der a los estí­mu­los que se le mostra­ban. La anos­mia persistió.

Al finalizar el pro­gra­ma de reha­bil­itación neu­rop­si­cológ­i­ca se real­izó un nue­vo reg­istro elec­troence­falo­grá­fi­co (EEG) con la final­i­dad de iden­ti­ficar cam­bios en la activi­dad eléc­tri­ca cere­bral rela­ciona­dos tan­to al tiem­po que había pasa­do entre el primer reg­istro EEG y el segun­do reg­istro EEG, como a los efec­tos del pro­gra­ma de intervención.

El estu­dio elec­troence­falo­grá­fi­co mostró rit­mo de fon­do alpha con un ligero incre­men­to de la fre­cuen­cia (9–10 Hz), así como susti­tu­ción del rit­mo theta por alpha sobre las zonas polares frontales de ambos hem­is­fe­rios. El mapeo cere­bral puede verse en la figu­ra 4.

Figura 4. Mapeo cerebral en donde se identifica menor expresión de la potencia absoluta de la banda alpha/beta en la región polar frontal del hemisferio izquierdo, pero no del derecho.

Discusión

En el pre­sente tra­ba­jo se descri­bieron las tar­eas más efec­ti­vas en el área de la esfera de los motivos en un paciente con lesión orbitofrontal. Par­tic­u­lar­mente en el caso de lesiones pre-frontales (en sus dis­tin­tas vari­antes), es rel­e­vante desar­rol­lar for­mas difer­entes de amino­rar la expre­sión de los sig­nos y sín­tomas para hac­er posi­ble que los pacientes desar­rollen sis­temas de auto­val­o­ración, antes de pro­ced­er al desar­rol­lo de estrate­gias de cor­rec­ción, entre­namien­to o com­pen­sación (Luria, 1973). Los pro­ced­imien­tos uti­liza­dos durante la inter­ven­ción atendieron a la relación entre moti­vo y cognición.

Las tar­eas de orde­nación de motivos y la de com­posi­ción estu­vieron ori­en­tadas a mod­i­ficar los pro­ce­sos de autorreflexión/automonitoreo pero, además de ello, intenta­ban pun­tu­alizar en situa­ciones de búsque­da de alter­na­ti­vas. En otras pal­abras, las tar­eas bus­caron crear un cam­bio en la elab­o­ración per­son­al (val­o­raciones y reflex­iones propias), así como ajus­tar los sis­temas de reac­ción a sus pro­pios sín­tomas. Lo ante­ri­or suponía la estim­u­lación sobre las capaci­dades de auto­cor­rec­ción y automon­i­toreo. Estas tar­eas tenían el propósi­to neu­rop­si­cológi­co de estim­u­lar a los com­po­nentes del sis­tema fron­to-orbital que posi­bil­i­tan las rela­ciones esta­bles entre la percepción/emoción y las sen­sa­ciones sub­je­ti­vas agradables/desagradables (Var­navas y Grand, 1999).

Los errores rela­ciona­dos a la aten­ción focal­iza­da y la memo­ria de tra­ba­jo se atendieron medi­ante las tar­eas de rep­re­senta­ciones grá­fi­cas (pic­togra­mas) y de iden­ti­fi­cación de señales con la final­i­dad de que estas fuer­an sig­nos explíc­i­tos de con­tenidos semán­ti­cos, en otras pal­abras, estas dos tar­eas per­mitían al paciente acced­er al recuer­do de lo vis­to o lo leí­do. Estas tar­eas tenían el propósi­to neu­rop­si­cológi­co de incre­men­tar la fun­cional­i­dad de las áreas ros­trales lat­erales de la corteza pre-frontal de ambos hem­is­fe­rios, la conec­tivi­dad entre las áreas ros­trales lat­erales de la corteza pre-frontal con áreas tem­po­rales medi­ales y pos­te­ri­ores de ambos hem­is­fe­rios (Flem­ing, Hui­j­gen, Dolan, 2012).

Por otra parte la tarea de iden­ti­fi­cación de señales per­cep­tuales (aten­ción sosteni­da), refle­ja la capaci­dad para man­ten­er un estí­mu­lo como foco aten­cional. Chan et al. (2017) sug­ieren que esta capaci­dad pudiera ser rep­re­sen­ta­ti­va de la inte­gración fun­cional hipocam­pal con dis­tin­tas áreas de la corteza pre-frontal.

Respec­to a las tar­eas de reg­u­lación y voli­ción se debe recor­dar que estas tar­eas esta­ban incrus­tadas den­tro del con­tex­to de la auto­con­cien­cia y tenía la final­i­dad de deve­lar el sis­tema de auto­val­o­raciones, por tan­to, demandó un alto gra­do de intro­spec­ción. Se desta­ca que el paciente hizo pausas, se inten­tó con­cen­trar y aplicó la infor­ma­ción sobre la solu­ción de tar­eas especí­fi­cas, además man­tu­vo una pos­tu­ra más clara y firme sobre su pro­pio rendimien­to. En la lit­er­atu­ra las tar­eas de auto­val­o­ración (intro­spec­ción), se rela­cio­nan con el fun­cionamien­to de las áreas medi­ales de la corteza pre­frontal jun­to con el área pos­te­ri­or del cín­gu­lo (John­son et al., 2002).

Después de ocho meses de inter­ven­ción, es posi­ble obser­var cam­bios rela­ciona­dos a la ori­entación del com­por­tamien­to. El paciente mostra­ba más seguri­dad cada vez que opin­a­ba sobre su pro­pio rendimien­to en las dis­tin­tas tar­eas de la eval­u­ación. Es impor­tante men­cionar que una de las tar­eas que tuvo may­or éxi­to fue la expre­sión oral de los con­tenidos autor­ref­er­en­ciales, en donde el paciente pro­du­jo expre­siones más largas sobre sí mis­mo y su relación con sus familiares.

El rendimien­to del paciente después de la apli­cación del pro­gra­ma de inter­ven­ción sug­iere que una may­or capaci­dad para expre­sarse, afec­tó pos­i­ti­va­mente su rendimien­to en gen­er­al y per­mi­tió una may­or dis­posi­ción atencional-motivacional.

Final­mente podemos decir que el análi­sis elec­troence­falo­grá­fi­co pos­te­ri­or a la apli­cación del pro­gra­ma de inter­ven­ción, mostró una mejor expre­sión del rit­mo alpha, así como la mejor orga­ni­zación fun­cional de la corteza polar-frontal.

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