PERCEPCIÓN DE RIESGO Y FACTORES SOCIODEMOGRÁFICOS CON RESPECTO A LA COVID-19

Julio César Casales Fernández 

Facultad de Psicología, Universidad de la Habana

Resumen

Los obje­tivos del pre­sente tra­ba­jo con­sistieron en eval­u­ar (medi­ante un estu­dio de répli­ca), el impacto que sobre la per­cep­ción de ries­go acer­ca de la Covid-19 poseen deter­mi­nadas vari­ables sociode­mográ­fi­cas de los suje­tos, su niv­el de infor­ma­ción y conocimien­tos de las car­ac­terís­ti­cas de esta enfer­medad, así como los medios de comu­ni­cación uti­liza­dos como fuentes de infor­ma­ción. Se desar­rol­ló un dis­eño no exper­i­men­tal y trans­ver­sal de tipo descrip­ti­vo y cor­rela­cional. La mues­tra estu­vo integra­da por 125 estu­di­antes de ambos sex­os y de difer­entes años y tipos de cur­so de una car­rera uni­ver­si­taria, con edades com­pren­di­das entre los 19 y 38 años. Se uti­lizó una Escala de Per­cep­ción de Ries­go con respec­to a la Covid-19, una Escala Tipo Lik­ert de Acti­tudes hacia las medi­das de Biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap; un Test de Conocimien­tos sobre la Covid-19, una Escala de Medios de Infor­ma­ción con respec­to a dicha enfer­medad y un Cues­tionario de Datos Sociode­mográ­fi­cos para el con­trol de vari­ables. Los datos fueron proce­sa­dos medi­ante el Pro­gra­ma Estadís­ti­co SPSS para Win­dows. Se con­struyó una Matriz de Cor­rela­ciones Tipo Pear­son para la deter­mi­nación de la sig­nifi­cación estadís­ti­ca de las rela­ciones exis­tentes entre las vari­ables estu­di­adas, con vis­tas a la eval­u­ación de los fac­tores inter­vinientes en la per­cep­ción de ries­go. Los resul­ta­dos per­mi­tieron iden­ti­ficar que vari­ables como la edad, el sexo, el gra­do de infor­ma­ción con respec­to a la Covid-19, así como los medios a través de los cuales se infor­man las per­sonas, resul­tan sus­cep­ti­bles de afec­tar la per­cep­ción de riesgo.

Pal­abras Claves: Per­cep­ción de ries­go, Acti­tudes Humanas, Fac­tores de ries­go, Enfer­medad de la Covid-19.

Abstract

The rav­ages caused by the dis­ease known as COVID-19 has led to a world­wide health­care and social emer­gency requir­ing an effec­tive com­bined effort from every­one to reduce con­ta­gion. Under these cir­cum­stances, the per­cep­tion of the dis­ease is going to have a rel­e­vant role. The main objec­tive of this paper was to ana­lyze in a wider study the impact of dif­fer­ent vari­ables on Risk Per­cep­tion about Covid-19, such as socio demo­graph­ic fac­tors, the lev­el of infor­ma­tion about the essen­tial char­ac­ter­is­tic of this dis­ease and the com­mu­ni­ca­tion­al media that peo­ple use in order to get infor­ma­tion about it. Mate­r­i­al and Meth­ods: A trans­ver­sal, quan­ti­ta­tive, descrip­tive and cor­re­lat­ed study was car­ried out on line, by apply­ing dif­fer­ent self respond­ed scales and ques­tion­naires. The sam­ple con­sist­ed of 125 uni­ver­si­ty stu­dents, females and males, between the ages of 19 and 38 years old. The fol­low­ings val­i­dat­ed instru­ments were applied: A Scale on Per­cep­tion of Threat from COVID-19, a Lik­ert Scale to mea­sure the atti­tudes toward the pro­tec­tion meth­ods in order to reduce con­ta­gious dis­ease, an Infor­ma­tion­al Test about the Covid 19, a Scale about the pre­ferred com­mu­ni­ca­tion­al media to get infor­ma­tion about Cov­it-19 and a Ques­tion­naire about Social Demo­graph­ic Fac­tors from the sub­jects. Sta­tis­ti­cal analy­sis was per­formed with SPSS soft­ware. Results: This study estab­lish­es which fac­tors affect­ed risk per­cep­tion. That is: the edge and sex. The research high­lights the impor­tance of com­mu­ni­ca­tion in risk perception. 

Key words: Risk Per­cep­tion, Human Atti­tudes, Risk fac­tors, Covid-19 infection

1- INTRODUCCIÓN

Como es cono­ci­do, el brote dis­em­i­na­do de enfer­medad por el coro­n­avirus (COVID-19), que fue noti­fi­ca­do por primera vez en la ciu­dad de Wuhan (Chi­na) en diciem­bre del 2019, ha sido moti­vo de pre­ocu­pación mundi­al, y ha sido declar­a­da una emer­gen­cia de salud públi­ca al niv­el de Pan­demia por el direc­tor gen­er­al de la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud (OMS). Por tales motivos se brindaron ori­enta­ciones para comu­nicar sobre la enfer­medad. Véase OPS/OMS (2020). Diver­sos estu­dios rela­ciona­dos con el con­trol y trans­misión de enfer­medades así lo paten­ti­zan: Mora y Melero (2021); Com­modaria y La Rosa (2020); Molero, Her­rera, Pérez y Gázquez (2020); Pérez, Molero and Jura­do (2020); Ramírez (2020); Ríos y Ríos (2020); Thomas (2020) y Urzúa, Vera, Caqueo y Polan­co (2020).

1.1) Características de la transmisión de la Covid-19 en el presente e importancia de este estudio en la situación actual.

Una revisión de la situación pre­sente (julio-agos­to/2022) pone de man­i­fiesto lo sigu­iente. Como ha desta­ca­do Caris­sa Eti­enne, direc­to­ra de la Orga­ni­zación Panamer­i­cana de la Salud, aunque aún se desconoce mucho sobre el impacto de esta afec­ción, los sis­temas de salud de las Améri­c­as deben prepararse para el largo pla­zo. Véase Eti­enne (2022). La auto­ra desta­ca que a medi­da que los casos de COVID-19 siguen aumen­tan­do, muchos cor­ren el ries­go de desar­rol­lar la condi­ción de post COVID-19. Eti­enne (2022) destacó que muchos de los efec­tos de la pan­demia per­du­rarán durante años, y, la mejor man­era de pre­venir la condi­ción post COVID-19 es evi­tar infec­tarse. Señaló que el uso de mas­car­il­las y el dis­tan­ci­amien­to físi­co siguen sien­do her­ramien­tas clave, sobre todo en las zonas de alta trans­misión, y las vac­u­nas tam­bién tienen un papel fun­da­men­tal para evi­tar las peo­res con­se­cuen­cias. En cuan­to a la situación en las Améri­c­as, sub­rayó que los casos siguen aumen­tan­do en las cua­tro sub­re­giones, En Améri­ca del Norte, los casos han aumen­ta­do un 7,7% en gen­er­al, con un incre­men­to de los casos en Esta­dos Unidos y Méx­i­co, mien­tras que han dis­minui­do en Canadá. En Améri­ca del Sur se ha pro­duci­do un aumen­to sig­ni­fica­ti­vo de los casos nuevos, con casi medio mil­lón de nuevas infec­ciones noti­fi­cadas, lo que supone un incre­men­to del 24,6%. En el Caribe, los casos han empeza­do a esta­bi­lizarse en las últi­mas dos sem­anas, con país­es que han noti­fi­ca­do un aumen­to del 3,2%. Estas cifras, asev­eró en su con­fer­en­cia de pren­sa del 29 de junio del 2022, nos recuer­dan que demasi­adas per­sonas siguen sien­do vul­ner­a­bles. Estos datos de la OPS, se cor­re­spon­den con la infor­ma­ción sum­in­istra­da por la OMS (Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud). En efec­to, como ha plantea­do a medi­a­dos del mes de julio/2022 en Gine­bra, el Direc­tor de la OMS (Tedros Adhanom Ghe­breye­sus), la pan­demia de Covid-19 está “lejos de haber ter­mi­na­do”. Véase Adhanom (2022). Señala que nuevas oleadas del virus así lo demues­tran. Especi­fi­ca que el número de casos noti­fi­ca­dos a la agen­cia de Naciones Unidas aumen­tó un 30% en las dos últi­mas sem­anas, debido a las sub­vari­antes de ómi­cron –BA.4 y BA.5– y el lev­an­tamien­to de las medi­das san­i­tarias. Ante esta situación y el aumen­to de la pre­sión sobre los sis­temas san­i­tar­ios, el fed­er­a­ti­vo pidió a los gob­ier­nos actu­ar con medi­das que ya se han demostra­do efi­caces. Sub­rayó que a medi­da que aumen­tan las hos­pi­tal­iza­ciones y la trans­misión, los gob­ier­nos deben imple­men­tar medi­das como el uso de mas­car­il­las, una ven­ti­lación mejo­ra­da y pro­to­co­los de detec­ción y tratamien­to. Añadió que el comité de emer­gen­cia Covid-19 de la OMS se reunió por video­con­fer­en­cia y deter­minó que la pan­demia sigue sien­do una emer­gen­cia de salud públi­ca de impor­tan­cia inter­na­cional, el más alto niv­el de aler­ta de la orga­ni­zación por decisión unán­ime del comité. Señaló durante la inau­gu­ración de la Asam­blea Mundi­al de la Salud.

Por otra parte, el direc­tor de emer­gen­cias de la OMS, Michael Ryan, señaló durante la reunión que los recientes cam­bios en las políti­cas de prue­bas esta­ban difi­cul­tan­do la detec­ción de nuevos casos y la evolu­ción del virus. Eso impi­de, apun­tó, eval­u­ar las vari­antes que cir­cu­lan actual­mente y las nuevas.

Sin embar­go, la situación en Cuba ha sido difer­ente. En una reunión guber­na­men­tal efec­tu­a­da en la primera sem­ana de julio/2022, con cien­tí­fi­cos y exper­tos del país para el con­trol de la Covid-19, el decano de la Fac­ul­tad de Matemáti­ca y Com­putación de la Uni­ver­si­dad de La Habana, Raúl Guino­vart, infor­mó respec­to a los mod­e­los de pronós­ti­cos para la pan­demia en el país. Véase Guino­vart (2022). De acuer­do con su informe, las provin­cias occi­den­tales de La Habana, Mayabeque, Matan­zas, y el munici­pio espe­cial Isla de la Juven­tud exper­i­men­ta­ron un ligero aumen­to de casos, lo que él llamó “pequeños repuntes”. La epi­demia va a ten­er cier­tas oscila­ciones, man­te­nien­do car­ac­terís­ti­cas propias de la enfer­medad endémi­ca, y para todas las provin­cias se man­ten­drá la ten­den­cia al con­trol de los casos, excep­to para la cap­i­tal, donde puede seguir cre­cien­do, lenta­mente, el número de con­fir­ma­dos, indicó el exper­to. Agregó que aunque deben prevale­cer altos los nive­les de inmu­nidad, en la pasa­da sem­ana aumen­taron los diag­nos­ti­ca­dos con ese padec­imien­to y hos­pi­tal­iza­dos, lo cual puede hac­er que los esce­nar­ios pre­vis­tos cam­bi­en para los próx­i­mos días. De con­formi­dad con esto, en el tra­ba­jo de Martínez del 12 de julio /2022, pub­li­ca­do en el per­iódi­co Gran­ma (véase Martínez, 2022), se infor­mó lo siguiente:

Has­ta el 9 de julio la trans­misión de la COVID-19 en Cuba había cre­ci­do en un 83,8 % respec­to a junio, al aumen­tar el prome­dio de casos por día a 41,9; con­tra 22,8 con­tabi­liza­dos en el sex­to mes del año. Aun cuan­do las cifras siguen sien­do bajas en com­para­ción con el mun­do y tam­bién con lo vivi­do aquí en el ver­a­no de 2021, el Pres­i­dente de la Repúbli­ca, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, alertó a las autori­dades del Min­is­te­rio de Salud Públi­ca sobre la necesi­dad de tomar medi­das para reforzar la per­cep­ción de ries­go sobre una enfer­medad que con­tinúa entre nosotros. La situación de Cuba es muy favor­able con respec­to a otros país­es que hemos estu­di­a­do, remar­có el inves­ti­gador, pero no podemos con­fi­arnos y hay que seguir­le pre­stando aten­ción a la COVID-19. Hoy Cuba tiene un 97,7 % de su población vac­un­able con tres dosis y un 84 % con dosis de refuer­zo, lo que mar­ca total­mente la difer­en­cia con otros países.

En el últi­mo resumen del cual disponemos (3 de agosto/2022), puede obser­varse que la tasa de pacientes con­fir­ma­dos de coro­n­avirus en los últi­mos 14 días es de 11,98 por cada cien mil habi­tantes, una tasa de con­fir­ma­dos bas­tante baja com­para­da con la del resto de los país­es del mun­do. Es nece­sario para inter­pre­tar cor­rec­ta­mente estos datos saber que Cuba, con 11.317.498 de habi­tantes, puede con­sid­er­arse un país inter­me­dio en cuan­to a población, como puede com­pro­barse en la tabla de población mundi­al que pub­li­camos en datosmacro.com.

De todo lo ante­ri­or se paten­ti­za la necesi­dad e impor­tan­cia de dar con­tinuidad a nue­stros estu­dios, con­forme con los obje­tivos de esta inves­ti­gación, vin­cu­la­dos con el prob­le­ma de la per­cep­ción de riesgos.

1.2) Conceptualización de la percepción de riesgo 

Ten­er per­cep­ción de ries­go en este con­tex­to de salud, es ser con­sciente de la prob­a­bil­i­dad que uno tiene de adquirir deter­mi­na­da enfer­medad (en nue­stro caso el coro­n­avirus), en las difer­entes cir­cun­stan­cias en las que oper­an los fac­tores de ries­go. Como desta­can Com­modaria y La Rosa (2020), la per­cep­ción del ries­go rela­ciona­da con la salud es un juicio sub­je­ti­vo que las per­sonas hacen sobre los peli­gros que afectan su bien­es­tar per­son­al. Y lo que resul­ta muy impor­tante, tales juicios dic­tan acciones de pre­cau­ción e influyen en la prob­a­bil­i­dad de cumplir con las recomen­da­ciones rela­cionadas con la salud. Quiere decir que se con­ci­en­ti­za la ame­naza que el obje­to (virus) rep­re­sen­ta para la salud del indi­vid­uo. Por ello, algunos autores la han definido tam­bién como la “sus­cep­ti­bil­i­dad” o vul­ner­a­bil­i­dad percibi­da por la per­sona, de con­sid­er­arse en ries­go o no de enfer­mar: cómo las per­sonas cal­i­f­i­can su prob­a­bil­i­dad de con­traer una enfer­medad especí­fi­ca. Véase Casales (2020). Por tan­to, nos esta­mos refirien­do a un fenó­meno atrav­es­a­do por la sub­je­tivi­dad humana, en vista de que se tra­ta de la prob­a­bil­i­dad sub­je­ti­va de que una con­se­cuen­cia neg­a­ti­va le ocur­ra al suje­to. Las per­sonas con­struyen su propia real­i­dad y evalúan los ries­gos de acuer­do a sus per­cep­ciones sub­je­ti­vas. La pon­deración de los ele­men­tos psi­cológi­cos, per­son­ales, cul­tur­ales y sociales en el juicio sub­je­ti­vo es aún obje­to de debate.

1.3) Percepción de riesgo y diferencias individuales

La per­cep­ción de ries­go no resul­ta un pro­ce­so sim­i­lar para todos los gru­pos y tipos de per­sonas, por ello debe destacarse el impor­tante papel de las difer­en­cias indi­vid­uales. Las per­sonas pueden estar someti­das a idén­ti­cos fac­tores de ries­gos, es decir a fac­tores de ries­gos comunes (una serie de condi­ciones que resul­ten poten­cial­mente dañi­nas para la salud), pero no todas ten­er idén­ti­ca per­cep­ción de tales ries­gos. Pueden ten­er per­cep­ciones com­ple­ta­mente difer­entes del gra­do en que dichas condi­ciones la puedan afectar.

1.4) Los factores que afectan la percepción de riesgo

De con­formi­dad con lo ante­ri­or debe plantearse que en la lit­er­atu­ra que anal­iza los fac­tores que influyen en la may­or o menor per­cep­ción de ries­go de los recep­tores, se desta­ca una gran diver­si­dad de estos, entre los que se encuen­tran el niv­el socio-económi­co y socio cul­tur­al de las per­sonas, así como fac­tores psi­coso­ciales como val­ores, cos­tum­bres y expe­ri­en­cia ante­ri­or. Se desta­can fac­tores socio-demográ­fi­cos como la edad, la esco­lar­i­dad, el sexo, la religión, el gra­do de ade­cuación del conocimien­to (expe­ri­en­cias) que se tiene en relación con las car­ac­terís­ti­cas de la enfer­medad (en este caso la Covid-19), su gra­do de exposi­ción al ries­go de que se trate, y espe­cial­mente sus sis­temas de creen­cias de cualquier tipo (erróneas o no), que nos per­mi­ta iden­ti­ficar el gra­do de dis­tor­sión de la infor­ma­ción que se recibe. Tam­bién deben analizarse los sigu­ientes impor­tantes fac­tores, en el sen­ti­do de lo plantea­do por Bárza­ga (2010): La infraval­o­ración del ries­go per­son­al (y sobre val­o­ración del ajeno), la habit­uación al ries­go (fenó­meno que puede traer como con­se­cuen­cia “desen­si­bi­lizar” a las per­sonas de los ries­gos poten­ciales), la ilusión de invul­ner­a­bil­i­dad (en el sen­ti­do de la creen­cia en “algo” que les dará pro­tec­ción o los sal­vará). Y todo ello con­tribuye a la baja per­cep­ción de ries­gos. Insis­ti­mos, aunque exis­tan reglas de pro­fi­lax­is que estén bien demostradas, sin embar­go, pueden exi­s­tir per­sonas que no cre­an en eso, y que en con­se­cuen­cia no sien­tan la necesi­dad de cumplir el pro­to­co­lo estable­ci­do por la OMS y el Min­sap para pre­venir la Covid-19. Esto indi­ca la impor­tan­cia de meterse en el sis­tema de creen­cias de las per­sonas, que les sir­ven de soporte a sus acti­tudes. Nue­va­mente se pone de man­i­fiesto aquí lo indis­pens­able que resul­ta con­sid­er­ar a los recep­tores como pieza clave, en lo que se refiere a sus car­ac­terís­ti­cas diferenciales.

Den­tro de los fac­tores que afectan la per­cep­ción del ries­go deben con­sid­er­arse a su vez las fuentes de conocimien­to. Resul­ta par­tic­u­lar­mente impor­tante con­sid­er­ar el tema de las fuentes de donde se extrae el conocimien­to, como un fac­tor fun­da­men­tal que influye en la baja per­cep­ción de riesgos.

De todo lo ante­ri­or se deri­va cuan impor­tante resul­ta, que al pro­mover estrate­gias de inter­ven­ción (pro­gra­mas pre­ven­tivos), se com­pren­da la difer­ente per­cep­ción de ries­go que las per­sonas pueden ten­er depen­di­ente de una gran diver­si­dad de fac­tores que la afectan.

1.5) Actitudes humanas y predicción de la conducta

Por otra parte, como que la per­cep­ción del ries­go no es la mis­ma en todas las per­sonas, en con­se­cuen­cia, la acti­tud y los com­por­tamien­tos frente a la pre­ven­ción pueden ser difer­entes. Por eso es impor­tante el tra­ba­jo con las acti­tudes humanas, una cat­e­goría cen­tral para la psi­cología social. Quiere esto decir, que al plantearnos el prob­le­ma de la per­cep­ción de ries­gos y su impor­tan­cia para las con­duc­tas pro-salud, debe ten­erse pre­sente que las expre­siones com­por­ta­men­tales indica­ti­vas del may­or o menor gra­do de la exis­ten­cia de dicha per­cep­ción, tienen como tras­fon­do, (o des­cansan sobre) las acti­tudes humanas y los sis­temas de creen­cias que les sir­ven de soporte a estas. Por tan­to, cualquier estrate­gia dis­eña­da para el aumen­to de la per­cep­ción de ries­gos, involu­cra inevitable­mente los pro­ce­sos de cam­bio o mod­i­fi­cación de las acti­tudes sub­y­a­centes hacia los indi­cadores de ries­go definidos en el pro­to­co­lo estable­ci­do por la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud para la Covid-19. Pero, como desta­ca la lit­er­atu­ra cien­tí­fi­ca sobre el tema, la mod­i­fi­cación de las acti­tudes con­sti­tuye un com­ple­jo pro­ce­so que no se resuelve solo (ni sim­ple­mente) a par­tir del sum­in­istro de infor­ma­ción. Véase Casales (2017).

Resul­ta nece­sario deten­er­nos en el análi­sis del con­cep­to de acti­tud, y de la prob­lemáti­ca rela­ciona­da con su mod­i­fi­cación. Las acti­tudes humanas con­sti­tuyen con­struc­ciones psi­cológ­i­cas con una base emo­cional muy fuerte, por lo que gen­eral­mente no se mod­i­f­i­can con facil­i­dad. Han de ser definidas a par­tir de la inte­gración de las bases con­cep­tuales de autores claves en este cam­po (All­port, Fish­bein y Hieb­sch). Véase Casales (2017). Tenien­do en cuen­ta estas ori­enta­ciones, con­sid­er­amos que las acti­tudes con­sti­tuyen pre­dis­posi­ciones apren­di­das a reac­cionar con­sis­ten­te­mente ante un obje­to, fenó­meno o situación, de una man­era favor­able o des­fa­vor­able. Como car­ac­terís­ti­cas esen­ciales debe con­sid­er­arse que se tra­ta de estruc­turas psi­cofi­si­ológ­i­cas, que poseen un carác­ter antic­i­pa­to­rio y reg­u­lador, que ori­en­tan y dinamizan el com­por­tamien­to, y que resul­tan depen­di­entes de las nor­mas gru­pales y los val­ores sociales. Véase Casales (2017).

Por lo que se conoce, de con­formi­dad con el Mod­e­lo de la Comu­ni­cación Per­sua­si­va, fun­da­men­ta­do en el pro­gra­ma de inves­ti­ga­ciones del Grupo de la Uni­ver­si­dad de Yale, bajo la direc­ción de C. Hov­land (véase Casales, 2017), las acti­tudes se for­man a par­tir de todo un sis­tema de creen­cias, conocimien­tos, infor­ma­ciones y expe­ri­en­cias que les sir­ven de soporte, pero que pueden (o no) estar val­i­dadas (o aval­adas) por la real­i­dad, aunque, de cualquier modo pueden afec­tar (en deter­mi­nadas cir­cun­stan­cias y con­tex­tos) las per­cep­ciones y com­por­tamien­tos de las per­sonas. Por ello, debe ser muy cuida­doso el dis­eño de estrate­gias para la mod­i­fi­cación de las acti­tudes, de for­ma que ten­gan un impacto favor­able en las per­cep­ciones, espe­cial­mente las rela­cionadas con el tema de la salud y la trans­misión de enfermedades.

Como se desta­ca en Casales (2017), en el impor­tante mod­e­lo sobre mod­i­fi­cación de acti­tudes ref­er­en­ci­a­do ante­ri­or­mente, en men­sajes rela­ciona­dos con el tema de la salud, dirigi­dos al públi­co, los argu­men­tos han de hac­er ref­er­en­cias a las con­se­cuen­cias inde­seables que se derivan de la no adop­ción de los patrones com­por­ta­men­tales recomen­da­dos; han de ser neg­a­tivos, pero no exce­sivos. Como es cono­ci­do, las apela­ciones al temor sue­len ser muy uti­lizadas en la pro­mo­ción de cam­bios acti­tu­di­nales rel­a­tivos a la salud y la pre­ven­ción de enfer­medades. Sin embar­go, en los Pro­gra­mas de Comu­ni­cación de Ries­gos, se debe evi­tar alar­mar a las per­sonas. Si la alar­ma es exce­si­va, se gen­era un alto niv­el de estréss o ansiedad, y como con­se­cuen­cia podrían acti­varse mecan­is­mos psi­cológi­cos de defen­sa para con­trar­restar­lo. Uno de estos mecan­is­mos podría con­si­s­tir en la desval­orización (o deses­ti­mación) de la fuente gen­er­ado­ra del estréss (en este caso el ries­go) que se comu­ni­ca, pro­ducién­dose en con­se­cuen­cia una dis­min­u­ción de la per­cep­ción de dicho ries­go. Algo que tam­bién puede ser expli­ca­do en tér­mi­nos de la Teoría de la Dis­o­nan­cia Cog­ni­ti­va de L. Fes­tinger, acer­ca del pro­ce­so de mod­i­fi­cación de acti­tudes (Ver Casales, 2017). La dis­o­nan­cia cog­ni­ti­va con­sti­tuye una condi­ción que gen­era estréss y malestar. Para dis­minuir la dis­o­nan­cia (restable­cer la cal­ma y reducir la ansiedad gen­er­a­da), algu­nas per­sonas podrían auto con­vencerse de que el ries­go no resul­ta tan ele­va­do. De man­era que el mecan­is­mo psi­cológi­co que podría per­mi­tir­les restable­cer la cal­ma, con­si­s­tiría en la dis­min­u­ción de la per­cep­ción de ries­go. Algo que como se ha dicho no resul­ta ben­efi­cioso. De todos mod­os, se ha demostra­do que el poder de per­suasión aumen­ta cuan­do el niv­el de temor sus­ci­ta­do va acom­paña­do de deter­mi­nadas indi­ca­ciones sobre cómo hac­er frente al peli­gro expuesto en el mensaje.

Como ha sido plantea­do en el mod­e­lo de Hov­land y el Grupo de Yale (Casales, 2017), hay que tomar en con­sid­eración para el logro del cam­bio de las acti­tudes (que le sir­ven de tras­fon­do a la per­cep­ción de ries­gos), car­ac­terís­ti­cas de los recep­tores, con vis­tas al dis­eño del men­saje. Sin pre­tender ser exhaus­ti­vo, pueden con­sid­er­arse las sigu­ientes car­ac­terís­ti­cas: su niv­el cul­tur­al (y/o gra­do de esco­lar­i­dad), su inteligen­cia, su autoes­ti­ma, su locus de con­trol, sus expe­ri­en­cias ante­ri­ores y conocimien­tos, su gra­do de exposi­ción a otras fuentes alter­na­ti­vas de infor­ma­ción, así como su Gra­do de Ego-Impli­cación, que nos per­mi­tiría eval­u­ar la “dis­tan­cia psi­cología” a la cual debiéramos situ­arnos para que el men­saje resulte efec­ti­vo. Se debe ten­er pre­sente que de acuer­do con los fun­da­men­tos de la dinámi­ca de los men­sajes per­sua­sivos (con­forme al mod­e­lo de análi­sis del Grupo de la Uni­ver­si­dad de Yale), para que un men­saje per­sua­si­vo cam­bie la acti­tud y la con­duc­ta, tienen que cam­biar pre­vi­a­mente los pen­samien­tos o las creen­cias del recep­tor del men­saje. Es decir, un pun­to clave de ese par­tic­u­lar pro­ce­so de mod­i­fi­cación de acti­tudes con­siste en lo sigu­iente: la efi­ca­cia de un men­saje per­sua­si­vo reside en la capaci­dad para mod­i­ficar una serie de creen­cias ya inte­ri­or­izadas por el recep­tor, medi­ante el uso de incen­tivos. Y, los inves­ti­gadores del Grupo de Yale con­sid­er­an que este cam­bio en las creen­cias se pro­duciría siem­pre que el recep­tor reci­biera unas creen­cias dis­tin­tas a las suyas y además estas fuer­an acom­pañadas de incen­tivos. Los recep­tores pen­sarán sobre los men­sajes, y si los entien­den y los encuen­tran acept­a­bles o intere­santes, los acep­tarán; si no, los rec­haz­arán. Con­vencer a los demás mod­i­f­i­can­do sus creen­cias y opin­iones no es tarea fácil. Debido a su com­ple­ji­dad y a la can­ti­dad de aspec­tos inter­nos y exter­nos al suje­to que se encuen­tra impli­ca­do, mod­i­ficar una acti­tud puede resul­tar arduo…, pero viable. El papel de la dis­o­nan­cia cog­ni­ti­va resul­ta impor­tante en el sen­ti­do sigu­iente. El malestar que se exper­i­men­ta por la fal­ta de cor­re­spon­den­cia entre las creen­cias del suje­to (por ejem­p­lo, acer­ca del val­or de las indi­ca­ciones de los pro­to­co­los de salud), y la infor­ma­ción que recibe, tiende a una búsque­da del rea­juste de alguno de los ele­men­tos involu­cra­dos, para dis­minuir la dis­crep­an­cia y min­i­mizar la ten­sión psi­cológ­i­ca o dis­o­nan­cia exper­i­men­ta­da. El gra­do de dis­o­nan­cia se verá influ­i­do por el tipo de incen­ti­vo que se acom­paña, que en este caso con­siste en la evitación de una enfer­medad que puede ser grave en lo per­son­al, famil­iar y social. Deberá hac­erse énfa­sis en los ben­efi­cios del cam­bio en todas sus dimen­siones. La impli­cación per­son­al, a par­tir de la com­pren­sión de la elec­ción en la direc­ción ade­cua­da, no arbi­traria y fun­da­men­ta­da, resul­ta esen­cial. Tén­gase pre­sente que, en la lóg­i­ca del Mod­e­lo de la Dis­o­nan­cia Cog­ni­ti­va: “Ben­efi­cios y rec­om­pen­sas, mejor que grandes pre­siones externas”.

En resumen, un pro­gra­ma efi­caz para el desar­rol­lo de la per­cep­ción de ries­gos impli­ca iden­ti­ficar y desmon­tar los ele­men­tos cognosc­i­tivos (creen­cias inade­cuadas) que dis­min­uyen dicha per­cep­ción, pues gen­er­an acti­tudes neg­a­ti­vas y com­por­tamien­tos inade­cua­dos en relación con la imple­mentación de las medi­das ori­en­tadas por el Min­sap acer­ca del cumplim­ien­to de los pro­to­co­los san­i­tar­ios de seguridad.

Cuan­do se plantea que los recep­tores (sus difer­entes tipos o car­ac­terís­ti­cas) se con­vierten en una pieza clave, ello sig­nifi­ca que la con­sid­eración de las difer­en­cias indi­vid­uales resul­ta esen­cial en el tra­ba­jo comu­ni­tario, que debería prac­ti­carse pref­er­ente­mente con un enfoque de Estu­dio de Caso y en for­ma direc­ta y aten­ción indi­vid­u­al­iza­da (en la medi­da de lo posi­ble), puesto que una estrate­gia gen­er­al para mod­i­ficar la per­cep­ción de ries­gos ten­drá una efec­tivi­dad solo rel­a­ti­va, al no con­sid­er­ar las difer­entes aprox­i­ma­ciones en el dis­eño del men­saje que respon­dan a las difer­en­cias indi­vid­uales. Las estrate­gias han de ser especí­fi­cas con­forme a las car­ac­terís­ti­cas de las difer­entes per­sonas, que per­mi­tan ade­cuar en mejor medi­da las estrate­gias de cambio.

Por tan­to, sin un conocimien­to ade­cua­do de las car­ac­terís­ti­cas de los recep­tores, con respec­to a las vari­ables fun­da­men­tales que afectan la per­cep­ción de ries­gos (espe­cial­mente en lo ref­er­ente a sus conocimien­tos, expe­ri­en­cias, sis­temas de creen­cias, mitos, estereoti­pos, car­ac­terís­ti­cas indi­vid­uales y psi­coso­ciales), no se podrán dis­eñar estrate­gias y men­sajes apropi­a­dos para un pro­gra­ma exi­toso que mod­i­fique las acti­tudes y com­por­tamien­tos rela­ciona­dos con el cumplim­ien­to de los pro­to­co­los san­i­tar­ios ori­en­ta­dos por el Min­is­te­rio de Salud Pública.

1.6) Objetivos del presente estudio

El pre­sente estu­dio tuvo como obje­tivos deter­mi­nar el impacto que sobre la per­cep­ción de ries­gos acer­ca de la Covid-19 y sobre las acti­tudes de los suje­tos hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap, poseen deter­mi­nadas car­ac­terís­ti­cas sociode­mográ­fi­cas de estos, su niv­el de infor­ma­ción y conocimien­tos acer­ca de las car­ac­terís­ti­cas de esta enfer­medad, así como los medios de comu­ni­cación uti­liza­dos como fuentes de infor­ma­ción. Se tra­ta en este caso de un estu­dio de répli­ca, que da con­tinuidad al desar­rol­la­do ini­cial­mente por Casales y Hoyos (2021), pero con una mues­tra mucho más amplia, y en un con­tex­to epi­demi­ológi­co difer­ente; lo cual nos per­mi­tió val­i­dar con may­or gra­do de pro­fun­di­dad algu­nas de las rela­ciones encon­tradas en el estu­dio anterior.

2- MATERIAL Y MÉTODOS

2.1) Tipo de estudio

Desar­rol­lam­os un dis­eño no exper­i­men­tal y trans­ver­sal, de tipo descrip­ti­vo y correlacional.

2.2) Muestra

Selec­cionamos una mues­tra no prob­a­bilís­ti­ca que estu­vo integra­da por 125 estu­di­antes de difer­entes años y tipos de cur­so de una mis­ma car­rera uni­ver­si­taria, que par­tic­i­paron vol­un­tari­a­mente en el estu­dio, lle­va­do a cabo de for­ma anón­i­ma, en el perío­do com­pren­di­do entre los meses de enero a abril del 2022. Al tratarse de un acto vol­un­tario, la par­tic­i­pación fue con­sid­er­a­da como un con­sen­timien­to informado.

2.3) Control de variables

Se con­tro­laron una serie de vari­ables que nos per­mi­tier­an la iden­ti­fi­cación y eval­u­ación de sus impactos en la per­cep­ción de ries­go. Entre dichas vari­ables se encon­tra­ban las de carác­ter sociode­mográ­fi­co, como edad, esco­lar­i­dad, sexo, raza y reli­giosi­dad, así como vari­ables de acti­tudes de los suje­tos con respec­to a las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­is­te­rio de Salud Públi­ca, y vari­ables rela­cionadas con los medios a través de los cuales los suje­tos se informa­ban respec­to de la Covid-19 y el gra­do de infor­ma­ción y conocimien­to que poseían en relación con las car­ac­terís­ti­cas de dicha enfermedad.

2.4) Instrumentos de medida

2.4.1) Escala de Acti­tudes hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Minsap

Se tra­ta de una Escala Tipo Lik­ert que fue con­stru­i­da para la medi­da de las acti­tudes (gra­do de aceptación) de los suje­tos hacia las prin­ci­pales medi­das (o pro­to­co­los) de biose­guri­dad ori­en­ta­dos por el Min­is­te­rio de Salud Públi­ca, entre las que se desta­can las siguientes:

a) Uso de mas­car­il­las (nasobu­cos), en espa­cios públicos.

b) Dis­tan­ci­amien­to social (Man­ten­er dis­tan­cia entre per­sonas de al menos 1,5 metros).

c) Dis­min­u­ción de la movil­i­dad social (Restric­ción de sal­i­das innecesarias).

d) Lava­do fre­cuente de manos y desin­fec­ción sis­temáti­ca de obje­tos de uso frecuente.

e) No manip­u­lación de ojos, nar­iz y boca, sin una pre­via desin­fec­ción de las manos.

Se tra­ta de com­por­tamien­tos que man­i­fi­es­tan acti­tudes que expre­san la per­cep­ción de ries­go con respec­to a la Covid-19. La escala con­s­ta de 5 gra­dos y fue pre­vi­a­mente val­i­da­da con­forme al pro­ced­imien­to estable­ci­do por Lik­ert (véase Casales, 2017). Está con­sti­tu­i­da por 10 proposi­ciones rela­cionadas con los indi­cadores o medi­das de biose­guri­dad señal­adas ante­ri­or­mente. El suje­to debe emi­tir sus juicios ver­bales con respec­to a cada una, en tér­mi­nos de acuer­do o desacuer­do, selec­cio­nan­do una de las sigu­ientes alter­na­ti­vas de respuesta:

  • com­ple­ta­mente de acuer­do (alter­na­ti­va que cor­re­sponde a un val­or de 5)
  • de acuer­do (alter­na­ti­va que cor­re­sponde a un val­or de 4)
  • ni de acuer­do ni en desacuer­do (alter­na­ti­va que cor­re­sponde a un val­or de 3)
  • en desacuer­do (alter­na­ti­va que cor­re­sponde a un val­or de 2)
  • com­ple­ta­mente en desacuer­do (alter­na­ti­va que cor­re­sponde a un val­or de 1)

La respues­ta a cada ítem recibe la pun­tuación indi­ca­da ante­ri­or­mente en la escala, de man­era que la respues­ta indica­ti­va de la acti­tud más favor­able (con respec­to a la medi­da de biose­guri­dad de que se trate) recibe la pun­tuación más alta, en la escala de 1 a 5. Luego se pro­me­di­an las cal­i­fi­ca­ciones cor­re­spon­di­entes a cada pre­gun­ta para obten­er la cal­i­fi­cación gen­er­al de la acti­tud hacia las medi­das de bioseguridad.

2.4.2) Escala de per­cep­ción de ries­gos con respec­to a la Covid-19

Se tra­ta de una escala que fue con­stru­i­da para eval­u­ar la prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio percibi­da por los suje­tos con respec­to a la Covid-19. Es decir, eval­u­ar su per­cep­ción del ries­go de contagio.

Ini­cial­mente la escala desar­rol­la­da se basó en el planteamien­to de var­ios reac­tivos que evo­casen una val­o­ración del ries­go percibido. Las propiedades psi­cométri­c­as de las pre­gun­tas uti­lizadas se obtu­vieron a través de un pro­ce­so de validez de con­tenido con exper­tos, medi­ante la uti­lización del Coe­fi­ciente de Con­cor­dan­cia de Kendall. Los jue­ces eval­u­aron la validez de los ítems y su intel­igi­bil­i­dad en una escala de 1 a 5. Ello con­du­jo a que fuer­an deses­ti­ma­dos los ítems con media menor de 4 pun­tos y aque­l­los en que los jue­ces pre­senta­ban dis­crep­an­cias en la val­o­ración. Como con­se­cuen­cia, la ver­sión final de la escala quedó con­for­ma­da con una pre­gun­ta con­stru­i­da de la sigu­iente forma:

“Evalúe cuál con­sid­era que sea su prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio con respec­to al coronavirus”.

(Exp­rese su respues­ta selec­cio­nan­do una de las alter­na­ti­vas en la escala de 5 grados):

__________ ___________ ____________ _______ ____________

Muy Bas­tante Algo Poco Nada

Prob­a­ble Prob­a­ble Prob­a­ble Prob­a­ble Probable

Con­forme con lo ante­ri­or, la Per­cep­ción de la Prob­a­bil­i­dad de Ries­go en los suje­tos del estu­dio fue eval­u­a­da medi­ante una escala de 1 a 5 grados.

  • Muy alta per­cep­ción de ries­gos (con un val­or de 5)
  • Bas­tante per­cep­ción de ries­gos (con un val­or de 4)
  • Per­cep­ción de ries­gos inter­me­dia (con un val­or de 3)
  • Baja per­cep­ción de ries­gos (con un val­or de 2)
  • Muy baja per­cep­ción de ries­gos (con un val­or de 1)

En líneas gen­erales, se puede afir­mar que la escala puede servir como instru­men­to váli­do para ser uti­liza­do con la final­i­dad de detec­tar de for­ma sen­cil­la la per­cep­ción del ries­go ante la Covid-19 en una gran diver­si­dad de situa­ciones de poten­cial con­ta­gio por coronavirus.

2.4.3) Test de niv­el de conocimien­tos o gra­do de infor­ma­ción respec­to a la Covid-19

Se tra­ta de un cues­tionario rela­ciona­do con el com­po­nente cog­ni­ti­vo de las acti­tudes de los suje­tos acer­ca de las car­ac­terís­ti­cas de la Covid-19. No solo per­mite medir el niv­el de infor­ma­ción con respec­to a la enfer­medad, sino que tam­bién se rela­ciona con el sis­tema de creen­cias, juicios, per­cep­ciones erróneas, estereoti­pos y la iden­ti­fi­cación de mitos rela­ciona­dos con la enfer­medad. Puede plantearse que el eje cen­tral del test lo con­sti­tuye el conocimien­to de los respon­di­entes acer­ca de difer­entes fac­tores de ries­go de la enfermedad.

El test con­s­ta de 10 pre­gun­tas de ver­dadero o fal­so vin­cu­ladas con el poten­cial de con­ta­gio de la Covid-19, con­forme con las fuentes ofi­ciales de la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud. Véase OMS (2021). Su per­ti­nen­cia fue estable­ci­da a través de un pro­ce­so de validez de con­tenido con jue­ces, medi­ante la uti­lización del Coe­fi­ciente de Con­cor­dan­cia de Kendall. Los jue­ces eval­u­aron la validez de los ítems y su intel­igi­bil­i­dad en una escala de 1 a 5. Se selec­cionaron los ítems mejor rep­re­sen­ta­tivos, de acuer­do con Kendall. El niv­el de infor­ma­ción del test se expre­sa en %.

2.4.4) Escala de los Medios de Infor­ma­ción uti­liza­dos para infor­marse con respec­to a la Covid-19

Se tra­ta de una escala indica­ti­va de los medios de pref­er­en­cia fre­cuente­mente uti­liza­dos por los suje­tos para man­ten­erse bien infor­ma­dos con respec­to a la Covid-19. En la escala pre­sen­ta­da a los suje­tos se incluyen des­de medios ofi­ciales como la tele­visión y la pren­sa escri­ta has­ta medios infor­males como las redes sociales. Véase Lima y Tul­lo (2017). El instru­men­to se pre­sen­tó con­forme al sigu­iente diseño:

Iden­ti­fique los medios de comu­ni­cación uti­liza­dos para infor­marse con respec­to a la Covid-19. De los medios con­sid­er­a­dos en la colum­na de la izquier­da de la sigu­iente tabla, mar­que con una cruz la opción uti­liza­da en cada caso.

USO DE LOS DIFERENTES MEDIOS DE INFORMACIÓN
MEDIOS

DE INFORMACIÓN

OPCIÓN EN QUE USTED LO UTILIZA
1ra

Opción

2da

Opción

3ra

Opción

4ta

Opción

5ta

opción

6ta

Opción

7ma

Opción

1- Redes Sociales:

Face­Book, Whatsapp

2- Inter­net: Sitios web, Blogs
3- Correo electrónico
4- Con­ver­san­do con otros
5- Radio
6- Tele­visión
7- Pren­sa impresa:

Per­iódi­cos, Revistas

2.4.5) Cues­tionario de datos sociodemográficos

Se uti­lizó un cues­tionario estruc­tura­do de pre­gun­tas cer­radas y alter­na­ti­vas múlti­ples. Los temas explo­rados fueron las sigu­ientes car­ac­terís­ti­cas sociode­mográ­fi­cas: edad, esco­lar­i­dad, sexo, raza y religiosidad.

2.5) Análisis estadístico

Los datos de este estu­dio fueron proce­sa­dos medi­ante el Pro­gra­ma Estadís­ti­co SPSS, ver­sión 15.0 para Win­dows, (SPSS Inc, Chica­go, USA). Se con­struyó una Base de Datos con todos los reac­tivos de los instru­men­tos uti­liza­dos. Se cal­culó una Matriz de Cor­rela­ciones Tipo Pear­son para la deter­mi­nación del gra­do de sig­nifi­cación de las rela­ciones exis­tentes entre las vari­ables estu­di­adas, espe­cial­mente para la eval­u­ación de los fac­tores que podrían inter­venir en la per­cep­ción de ries­gos. Se uti­lizó la Prue­ba No Paramétri­ca de Chi-Cuadra­do, a un niv­el del 0,05, para deter­mi­nar el gra­do de sig­nifi­cación de las difer­en­cias entre cier­tos gru­pos y vari­ables, y se uti­lizó la Prue­ba No Paramétri­ca del Coe­fi­ciente de Con­cor­dan­cia de Kendall, para deter­mi­nar el gra­do de acuer­do entre exper­tos en la eval­u­ación de difer­entes vari­ables o atrib­u­tos con­sid­er­a­dos en la Escala de Per­cep­ción de Ries­gos y el Test de Niv­el de Infor­ma­ción acer­ca de las car­ac­terís­ti­cas de la enfermedad.

3- RESULTADOS

A con­tin­uación, pre­sen­ta­mos los resul­ta­dos más impor­tantes del estudio.

3.1) Resultados relacionados con las variables sociodemográficas

Mues­tra

Vari­ables sociodemográficas
125 SUJETOS EDAD ESCOLARIDAD SEXO RAZA RELIGIOSIDAD
22 años

(Media)

2do Año Univ.

(Media)

74 % F

26 % M

62 % B

38 % N y M

62 % (Sin Relig.)

38 % (Con Relig.)

Tabla 1. Variables sociodemográficas de la muestra estudiada: Resultados fundamentales

Los datos expre­san lo siguiente:

El prome­dio de edad de los suje­tos era de 22 años, con edades com­pren­di­das entre los 19 y 38. La esco­lar­i­dad prome­dio era de 2do año de la car­rera uni­ver­si­taria que cursa­ban, pero los suje­tos esta­ban dis­tribui­dos entre el 1ro y el 2do año; el 74 % eran del sexo femeni­no y el 26 % del mas­culi­no; el 62 % era de raza blan­ca, mien­tras que el 38 % eran negros y mes­ti­zos; y, mien­tras que el 62 % no tenía afil­iación reli­giosa el 38 % si la poseía.

3.2) Resultados relacionados con las actitudes hacia las medidas de bioseguridad

Como se recor­dará, el gra­do de aceptación de las Medi­das de Biose­guri­dad fue medi­do medi­ante una Escala de Acti­tudes tipo Lik­ert, en una escala de 5 gra­dos. Se cal­culó el prome­dio de las acti­tudes indi­vid­uales hacia el cumplim­ien­to de las medi­das de biose­guri­dad indi­cadas en el Pro­to­co­lo del MINSAP. La acti­tud prome­dio en las respues­tas de los suje­tos fue de 3,8, en la escala. Una alter­na­ti­va favor­able, sin dudas, aunque no en el gra­do (ni próx­i­ma) al niv­el máx­i­mo de la escala. Aún más, alrede­dor del 14% de los suje­tos estu­vo ubi­ca­do muy próx­i­mo al val­or inter­me­dio de la escala (el pun­to 3), ni pos­i­ti­vo ni neg­a­ti­vo, o por deba­jo de este. Es decir, se tra­ta de suje­tos que se encuen­tran como “a mitad de camino”, con una pos­tu­ra tan­to favor­able como des­fa­vor­able. Puede inter­pre­tarse que se tra­ta de suje­tos “con reser­vas” acer­ca de las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap. Claro que 14 % no es una cifra de con­sid­eración, aunque no se debe deses­ti­mar, tenien­do en cuen­ta que no son suje­tos “de la población” en gen­er­al, sino que se espera sean for­madores. Este resul­ta­do con­trasta con el estu­dio ante­ri­or de Casales y Hoyos (2021).

3.3) Resultados relacionados con la Percepción de la Probabilidad de Contagio 

(Per­cep­ción de riesgo).

Los resul­ta­dos pusieron de man­i­fiesto lo siguiente:

- El 28 % de los suje­tos expre­saron una per­cep­ción de ries­gos alta

(Se con­sid­er­a­ban en un ries­go alto de con­traer el virus. Aunque no muy alto)

- El 39 % expre­saron una per­cep­ción de ries­gos intermedia

(Se con­sid­er­a­ban en un ries­go mod­er­a­do de con­ta­gia­rse con la Covid-19)

- Mien­tras que el 33 % expre­saron una per­cep­ción de ries­gos baja

(Se con­sid­er­a­ba en un ries­go bajo de con­ta­gia­rse con la Covid-19). Volver­e­mos sobre este aspec­to en la discusión.

Estos resul­ta­dos se cor­re­spon­den en gran media con los encon­tra­dos en el estu­dio ante­ri­or de Casales y Hoyos (2021).

3.4) Resultados relacionados con el tipo de fuentes (y medios) de obtención de información relacionada con la Covid-19 

El 63 % uti­liza prin­ci­pal­mente fuentes de obten­ción de infor­ma­ción basadas en las redes sociales y con­tac­tos infor­males (muchas veces poco fiables), mien­tras que el 37 % uti­liza las fuentes ofi­ciales: TV y pren­sa escri­ta. (Infor­ma­ciones con­fi­ables prove­nientes del Min­is­te­rio de Salud Públi­ca y de las autori­dades guber­na­men­tales). Volver­e­mos sobre este aspec­to en la dis­cusión. Este con­sti­tuye un resul­ta­do casi diame­tral­mente opuesto a los del estu­dio ante­ri­or, en el que ape­nas un 23 % uti­liz­a­ba fuentes infor­males, mien­tras que el 77 % declar­a­ba usar en lo fun­da­men­tal medios ofi­ciales como la TV y la prensa.

3.5) Resultados relacionados con respecto al grado o nivel de información acerca de la Covid-19, presente en los sujetos del estudio

Se cal­culó el niv­el de infor­ma­ción de cada uno de los suje­tos par­tic­i­pantes, en tér­mi­nos del % de acier­tos en relación con los ítems del Test de ver­dadero y fal­so apli­ca­do. Los resul­ta­dos pusieron de man­i­fiesto lo siguiente:

Cal­i­fi­ca­ciones de las respues­tas obtenidas en el test sobre la base del niv­el de acierto
# de Sujetos 10 39 38 38
% Acier­tos 100 % 90 % 80 % < 80 %

Como se obser­va, 87 de los 125 suje­tos del estu­dio (es decir, el 70 %) obtu­vieron un niv­el de acier­to (o cal­i­fi­cación) de al menos el 80 % de las respues­tas cor­rec­tas del test. Solo 38 suje­tos (el 30 %) estu­vieron por deba­jo del 80 % del niv­el de acier­to de las respues­tas del test. De man­era que el ejer­ci­cio de com­pro­bación per­mi­tió con­statar que un % acept­able de los suje­tos se encuen­tran con un ele­va­do gra­do de infor­ma­ción, con un por­centa­je de acier­tos igual o supe­ri­or al 80 %. Esta cir­cun­stan­cia se cor­re­sponde con el ele­va­do niv­el cul­tur­al de la mues­tra, al tratarse de suje­tos estu­di­antes uni­ver­si­tar­ios. Aunque exis­ten claras difer­en­cias con respec­to al estu­dio ante­ri­or (Casales y Hoyos, 2021), en que solo el 17% de los suje­tos estu­vieron por deba­jo del 80 % del niv­el de acier­to de las respues­tas del test.

3.6) Resultados de las correlaciones entre variables vinculadas con los objetivos

3.6.1) Cor­rela­ciones entre la edad y la per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de contagio

Ed –Pprob­Con­tag = 0,18 (*)

Se tra­ta de una cor­relación pos­i­ti­va y estadís­ti­ca­mente sig­ni­fica­ti­va, al niv­el del 0,05 para una prue­ba de 2 colas. Esto pone de man­i­fiesto que mien­tras may­or la edad, más alta la per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio por parte de los sujetos.

Esta es una cor­relación que no estu­vo pre­sente en el estu­dio ante­ri­or, en que dichas vari­ables resul­taron independientes.

3.6.2) Cor­rela­ciones entre el sexo y la per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de contagio

Sx — Pprob­Con­tag = — 0,23 (**)

Se tra­ta de una cor­relación neg­a­ti­va y estadís­ti­ca­mente sig­ni­fica­ti­va, al niv­el del 0,01 para una prue­ba de 2 colas. Esto pone de man­i­fiesto que el sexo femeni­no posee una per­cep­ción más baja de la prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio, que el masculino.

Esta es una cor­relación que no estu­vo pre­sente en el estu­dio anterior

3.6.3) Cor­rela­ciones entre el sexo y las acti­tudes de los suje­tos hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Minsap.

Sx – Act­BioS = 0,18 (*)

Se tra­ta de una cor­relación pos­i­ti­va y estadís­ti­ca­mente sig­ni­fica­ti­va, al niv­el del 0,05 para una prue­ba de 2 colas. Esto pone de man­i­fiesto que el sexo femeni­no posee una acti­tud más pos­i­ti­va que el mas­culi­no hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Minsap.

Esta es una cor­relación que no estu­vo pre­sente en el estu­dio anterior.

3.6.4) Cor­rela­ciones entre las acti­tudes de los suje­tos hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap, y los Medios uti­liza­dos por dichos suje­tos para infor­marse con respec­to a la Covid-19.

Act­BioS-Med­Inf = 0,24 (**)

Se tra­ta de una cor­relación pos­i­ti­va y estadís­ti­ca­mente sig­ni­fica­ti­va, al niv­el del 0,01 para una prue­ba de 2 colas. Esto pone de man­i­fiesto que mien­tras más conec­ta­dos con los medios ofi­ciales (pro­fe­sion­ales de la salud y autori­dades guber­na­men­tales), esto es, mien­tras más ofi­ciales (y en con­se­cuen­cia seguros) resul­ten los medios uti­liza­dos para infor­marse con respec­to a la Covid-19, más pos­i­ti­vas resul­tarán las acti­tudes de los suje­tos hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap. Quiere esto decir que mien­tras más conec­ta­dos con las redes sociales resul­ten los medios uti­liza­dos para infor­marse con respec­to a la Covid-19, más neg­a­ti­vas resul­tarán las acti­tudes de los suje­tos con respec­to a las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el MINSAP).

Expre­sa­do en tér­mi­nos más direc­tos: Mien­tras may­or la ten­den­cia al uso de las redes sociales, may­or la posi­bil­i­dad del desar­rol­lo de acti­tudes des­fa­vor­ables hacia la uti­lización de las medi­das de bioseguridad.

Esta es una cor­relación que estu­vo pre­sente en el estu­dio anterior.

3,6,5) Cor­rela­ciones entre las acti­tudes de los suje­tos hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap, y el gra­do de conocimien­to o infor­ma­ción de las car­ac­terís­ti­cas de la Covid-19

Act­BioS-Grad­Inf = 0,20 (*)

Se tra­ta de una cor­relación pos­i­ti­va y estadís­ti­ca­mente sig­ni­fica­ti­va, al niv­el del 0,05 para una prue­ba de 2 colas. Esto pone de man­i­fiesto que mien­tras may­or (mejor) el niv­el (o gra­do) de infor­ma­ción de las per­sonas acer­ca de la Covid-19, mas favor­ables se tor­nan sus acti­tudes hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Minsap.

Esta es una cor­relación que estu­vo pre­sente en el estu­dio anterior.

4. DISCUSIÓN

Un análi­sis de estos resul­ta­dos pone de man­i­fiesto lo siguiente:

4.1) El primer aspec­to que deseamos destacar se refiere a la cor­relación pos­i­ti­va y estadís­ti­ca­mente sig­ni­fica­ti­va (0,24 **) entre los Medios de Infor­ma­ción uti­liza­dos por los suje­tos para infor­marse acer­ca de la Covid-19 y sus acti­tudes hacia las medi­das de Biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap; lo cual sig­nifi­ca, como se señaló ante­ri­or­mente que mien­tras may­or sea la uti­lización de medios de comu­ni­cación ofi­ciales, vin­cu­la­dos con los pro­fe­sion­ales de la salud y aten­ción san­i­taria y las autori­dades del gob­ier­no, para infor­marse con respec­to a la Covid-19, may­or (mejor) el desar­rol­lo de acti­tudes favor­ables en los suje­tos hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap. Esta es una cor­relación que con­fir­ma los resul­ta­dos del estu­dio ante­ri­or (Véase Casales y Hoyos, 2021). Sin embar­go, en el pre­sente estu­dio resul­ta pre­ocu­pante el hecho de que en nues­tra mues­tra de estu­dio (como se expresó más arri­ba), el 63 % uti­liza prin­ci­pal­mente fuentes de obten­ción de infor­ma­ción basadas en las redes sociales y con­tac­tos infor­males (muchas veces poco fiables). Se tra­ta de las con­se­cuen­cias del uso de redes sociales como fuente de infor­ma­ción pri­maria, en con­traste con los medios ofi­ciales. Este resul­ta­do se con­fir­ma en cier­to sen­ti­do, en el estu­dio de Lima y Tul­lo (2017), en relación con que los medios uti­liza­dos por las per­sonas para infor­marse puso de man­i­fiesto lo sigu­iente: la alta pref­er­en­cia por los medios dig­i­tales (redes sociales y medios online), como fuentes de infor­ma­ción sobre temas gen­erales y de salud. Sig­nifi­ca que en públi­cos con pref­er­en­cia por los medios dig­i­tales, se tiene un más alto ries­go de dis­tor­sión de la infor­ma­ción, que si las vías resul­taran ser los canales ofi­ciales del gob­ier­no: tele­visión, radio y pren­sa escri­ta. Pero, con­sti­tuye una real­i­dad que deter­mi­na­do seg­men­to de la población ya no pre­fiere infor­marse de esa man­era, y ello puede traer como con­se­cuen­cia may­ores difi­cul­tades para el aumen­to de la per­cep­ción de ries­gos en este seg­men­to poblacional.

Debe ten­erse pre­sente, como desta­can Lima y Tul­lo (2017), que el con­cep­to de comu­nidad ha cam­bi­a­do, no lim­itán­dose ya, a la prox­im­i­dad geográ­fi­ca (el con­tex­to socio físi­co, basa­do en el lugar). Cada vez más, la comu­nidad se crea por las redes sociales que con­struye la per­sona en su día a día, y con­sti­tuyen un medio de infor­ma­ción impor­tante. La “nue­va comu­nidad” (Lima y Tul­lo, 2017) se define como un con­jun­to de esas per­sonas, y tec­nologías que per­miten las inter­ac­ciones que definen la vida cotid­i­ana. Esta defini­ción asume que los lazos psi­cológi­cos de las per­sonas son una fuente impor­tante de su iden­ti­dad y de bien­es­tar. Se tra­ta de cer­canías psi­cológi­ca­mente sig­ni­fica­ti­vas de gran alcance de los indi­vid­u­os, que en oca­siones pueden inclu­so trascen­der las basadas en el hog­ar, en la escuela, en el tra­ba­jo o en entornos comu­ni­tar­ios abier­tos. Quiere esto decir que los límites se amplían, ya que las per­sonas pueden aho­ra estar estrechamente vin­cu­ladas entre sí a través de las comu­ni­ca­ciones dig­i­tales en Inter­net y móviles. Como desta­can estos autores, esto obliga a repen­sar las estrate­gias de abor­da­je para afrontar prob­le­mas de salud espe­cial­mente en lo con­cerniente a las estrate­gias de comunicación.

Por otra parte, como desta­ca Thomas (2020), la infor­ma­ción que se recibe sobre la enfer­medad y la con­fusión de las fuentes a uti­lizar puede gener­ar incer­tidum­bre, lo que causa situa­ciones de estrés, miedo, cul­pa o desasosiego; y puede con­tribuir a una serie de ries­gos para el man­ten­imien­to de un esta­do psíquico salud­able y adap­ta­ti­vo para el individuo.

4.2) El segun­do aspec­to que deseo con­sid­er­ar se refiere a las cor­rela­ciones exis­tentes entre el sexo y la per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio, de – 0,23 (**), que indi­ca que las muchachas poseen una menor per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio que los varones. Este es un resul­ta­do que no estu­vo pre­sente en el estu­dio ante­ri­or, y que podría inter­pre­tarse según nue­stro cri­te­rio, en el sen­ti­do de que al poseer las muchachas acti­tudes sig­ni­fica­ti­va­mente más pos­i­ti­vas que los varones (de 0,18*), con respec­to a la aceptación de las medi­das de biose­guri­dad, ello trae como con­se­cuen­cia que su per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de con­ta­gio dis­min­uya. Es decir, con­sid­er­an que resul­ta menos prob­a­ble que se contagien.

4.3) El ter­cer aspec­to que deseamos con­sid­er­ar se refiere a la per­cep­ción de la prob­a­bil­i­dad de contagio

Nue­stro estu­dio mues­tra clara­mente que el 33% de los suje­tos (es decir, alrede­dor de la 3ra parte de la mues­tra) se con­sid­er­aron a sí mis­mos en un bajo ries­go de con­traer el virus. (Muy poco prob­a­ble de con­traer la enfer­medad). Este resul­ta­do se cor­re­sponde con el estu­dio ante­ri­or. Ello con­sti­tuye un indi­cador rel­a­ti­va­mente des­fa­vor­able, toda vez que al con­sid­er­ar baja la posi­bil­i­dad de ser infec­ta­dos, podría esper­arse que no se mov­i­lizarían sufi­cien­te­mente los patrones com­por­ta­men­tales que favore­cen el auto cuida­do, y el cumplim­ien­to de las medi­das de pro­tec­ción ori­en­tadas por el MinSap.

5- CONCLUSIONES

5.1) Un análi­sis de la situación pre­sente con respec­to a la Covid-19 (julio-agos­to/2022) pone de man­i­fiesto, con­forme a lo expre­sa­do por la direc­to­ra de la OPS, que los sis­temas de salud de las Améri­c­as deben prepararse para el largo pla­zo, pues muchos de los efec­tos de la pan­demia per­du­rarán durante años. Ello resalta la impor­tan­cia de la per­cep­ción de ries­gos por parte de la ciu­dadanía. Este enfoque de la OPS, se cor­re­sponde con la infor­ma­ción sum­in­istra­da por el direc­tor de la OMS, a medi­a­dos del mes de julio/2022 en Gine­bra, cuan­do planteó que la pan­demia de Covid-19 está “lejos de haber ter­mi­na­do”, y señala que nuevas oleadas del virus así lo demues­tran. Por ello, señaló (durante la inau­gu­ración de la Asam­blea Mundi­al de la Salud), que la pan­demia sigue sien­do una emer­gen­cia de salud públi­ca de impor­tan­cia internacional.

5.2) Los resul­ta­dos del pre­sente estu­dio mostraron el impacto de deter­mi­nadas vari­ables sociode­mográ­fi­cas. Las vari­ables sociode­mográ­fi­cas son sus­cep­ti­bles de afec­tar la per­cep­ción de ries­go de las per­sonas. De man­era que influyen en la per­cep­ción de la sus­cep­ti­bil­i­dad a las enfer­medades infec­ciosas. Por tales motivos resul­ta de mucha impor­tan­cia la con­sid­eración de su papel, puesto que ayu­dan en el dis­eño de estrate­gias para el desar­rol­lo de cam­pañas de salud para la adop­ción efec­ti­va de medi­das pre­ven­ti­vas. De ahí la impor­tan­cia de estos hallazgos.

5.3) En este estu­dio, el ries­go percibido no se encuen­tra afec­ta­do por la raza ni el gra­do de reli­giosi­dad. Sin embar­go, se encuen­tra afec­ta­do por la edad y el sexo. Las muchachas, poseen una menor per­cep­ción de ries­go que los varones, prob­a­ble­mente como con­se­cuen­cia de sus acti­tudes más favor­ables hacia la adop­ción de las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap. Por otra parte, la per­cep­ción de ries­go aumen­ta con la edad. Este aspec­to resul­ta muy impor­tante de con­sid­er­ar en el dis­eño de estrate­gias pre­ven­ti­vas efec­ti­vas, espe­cial­mente con respec­to a los más jóvenes. De todos mod­os, de acuer­do con los resul­ta­dos del estu­dio deberá pro­fun­dizarse aún más en los fac­tores que afectan la per­cep­ción de ries­go. Estu­dios que involu­cren may­or diver­si­dad de per­sonas podrían arro­jar may­or luz sobre este asunto.

5.4) Nue­stros resul­ta­dos desta­can la impor­tan­cia del papel de los medios a través de los cuales las per­sonas procu­ran obten­er infor­ma­ciones vál­i­das acer­ca de la Covid-19. Mien­tras may­or la ten­den­cia al uso de las redes sociales, may­or posi­bil­i­dad de desar­rol­lo de acti­tudes des­fa­vor­ables hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap. Medi­ante las redes sociales como medio de comu­ni­cación bási­co, las per­sonas se encuen­tran más expues­tas a infor­ma­ciones fal­sas y a men­sajes con­tra­dic­to­rios de difer­entes fuentes, que con­ducen en con­se­cuen­cia a un defi­ciente desar­rol­lo de las acti­tudes rela­cionadas con las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Min­sap. Dichos medios gen­eral­mente no ayu­dan en la orga­ni­zación de cam­pañas pre­ven­ti­vas efectivas.

5.5) Nue­stros resul­ta­dos tam­bién desta­can la impor­tan­cia del papel del gra­do o niv­el de infor­ma­ción ade­cua­da acer­ca de la Covid-19, pre­sente en los suje­tos del estu­dio. Un mejor niv­el o gra­do de infor­ma­ción, posee un impacto en el desar­rol­lo de acti­tudes favor­ables hacia las medi­das de biose­guri­dad ori­en­tadas por el Minsap.

5.6) Las con­clu­siones pre­sen­tadas se cir­cun­scriben a las situa­ciones estu­di­adas, de man­era que habrán de ser com­pro­badas con respec­to a su idonei­dad de gen­er­al­ización. Por tan­to, resul­ta nece­sario con­tin­uar con el análi­sis de estas cues­tiones en inves­ti­ga­ciones ulte­ri­ores, lo cual posi­bil­i­tará con­trastar las hipóte­sis sobre bases empíri­c­as más firmes.

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